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sábado, 16 de marzo de 2013

sábado, 16 de marzo de 2013

Cap. 22 de "Nunca digas adiós" de Cristalsif


NUNCA DIGAS ADIOS

Capítulo 22

Ojo de Huracán

Alguien me dijo una vez que el mayor miedo contenido en nuestras pesadillas, son realmente las sombras oscuras de nuestras propias culpas, tenemos miedo... pero de nosotros mismos y de nuestros actos. Para mí, es como si el ser oscuro que habitara en mi interior, ahora estuviera expuesto la mayor parte del tiempo y mi ser de luz, encerrado en los barrotes de mi forma material. Mi cuerpo es mi cárcel... porque no soy dueña de él. He llegado a entenderlo con el paso de los meses, no es una casualidad que cada vez que Shizuru retira un velo de mis ojos, el dolor y el sonido de un pitido me nuble la vista, que entonces caiga en un sopor doloroso y al despertar me exalte por la persona frente a mí, ella. Me aferro con vehemencia al recuerdo de aquella noche, la que recuerdo fuera nuestra primera vez en el hotel, aunque ella insiste en afirmar que estuvimos íntimamente antes, no quiso describir los detalles de aquellas circunstancias por razones que ignoro, solo se sonrojó mucho... es tan linda. Sin importar cuando ocurrió tan valioso momento, sé que fue dulcísimo, perfecto, hice el amor con una extraña pero a la vez tan conocida... alguien capaz de hacer recordar a mi corazón un sentimiento tan fuerte, que trasciende las memorias que aun yacen en el olvido, es por eso que mi amada Shizuru Viola merece absolutamente todo, incluso esta miserable vida que llevo. Ella es mi polo a tierra y por nada del mundo pienso permitir que la aparten de mí. Eliminaré todo aquello que se interponga en mi camino, seré el monstruo de la pesadilla de alguien, si es que decide estorbar mi camino hacía mi graciosa amatista. Y ahora... estos entrometidos me retrasan para ir a verla.

-Zera... 5 a las 9 en punto-  El retroceso del arma golpea contra mi hombro, el sonido de las balas detonándose en sus cartuchos, el silbido interminable de una guerra en las puertas del capitolio  Americano. Caen los hombres al suelo, sus heridas son fatales... lo lamento, no tengo nada contra ustedes... solo son órdenes. Disparo hasta que se acaban las balas, caminando por los pasillos llenos de gas lacrimógeno, me escudo en una de las columnas. Zera elimina 5 activos, cierro los ojos un momento para percibir el espacio en el que no se ve nada, cosas de la humareda. Los pasos de las botas pesadas ascienden por las escaleras de la derecha, sin embargo las estalactitas de ámbar emergen del suelo. Oigo sus lamentos, pero eso no es importante. -Bien hecho miel- Informo a través del comunicador, mientras un frío gélido electriza mis manos. Mis elementos se materializan... me aparto de la seguridad de la columna, los disparos remueven la niebla... presiono el gatillo... la fuerza de mi ataque despeja por un segundo el humo, congelando el aire cuya humedad crea copos de nieve y veo a un pequeño ejército ascender con dificultad entre los obstáculos.


-Cargar cartuchos de plata-... Los brazales brillan intensamente en mis manos y aquello da mi posición a los insulsos soldados. Salto desde el quinto piso, sintiendo las balas rozarme la ropa... Zera es certera, los que intentaban atacarme caen más lento que yo hacia el abismo, pero han muerto ya segundos atrás.

Rayos azules emergen de mis armas mientras desciendo por efectos de la gravedad, la corriente tras cada disparo retrasa la caída y una bola helada se fragmenta en estalactitas de todos los tamaños. Aquello es una carnicería y al menos 20 soldados han muerto cuando mis pies tocan la tierra, he dejado aboyado el bello mármol del suelo, pero mis huesos ni siquiera lo han resentido. Me miran con terror aún bajo las máscaras de aire... -¡Teman¡ tienen razones de sobra para ello- Me levanto extendiendo los brazos, para eliminar los últimos objetivos. Nuevas detonaciones y más gemidos, siento impactos sobre mí, pese a que no me muevo ni un centímetro... mañana tendré unos lindos cardenales.

Detrás de mí, la gran puerta de la sala de reuniones del senado se abre. El olor a fármacos delata la presencia del último miembro de nuestro equipo. -He envenenado a todos los miembros del parlamento- Informa Yun, con lo que se adivina una sonrisa bajo su máscara o es solo la burla que se escucha en su voz, ella es la que más disfruta su trabajo.

-Despejado...- Habla mi voz sin emoción, sin culpa. -Vamos por las valquirias... es hora de destruir la casa blanca- Disparamos ganchos hacía el techo, y en cuanto alcanzamos la azotea, un jet deposita cuatro cajas metálicas. Abordamos los enormes robots de metal con el procedimiento ya conocido, lector de palma y reconocimiento de voz. Una vez dentro, con sus propulsores nos elevamos hacia la inmensidad de los cielos.

Pero unos minutos más tarde, al fin los estadounidenses quieren mostrar de que están hechos. -Tenemos 6 B-2 Spirit a las 12 en punto, punto de encuentro en 10 segundos- Reporta Zera que yace  a la cabeza de la formación aérea. Puedo ver en la pantalla holográfica de mi visor los 6 espectros negros ¿Cuánto valen 2.400 Millones de dólares?

-Es hora de ver la capacidad de estos trastos, pasen a visión calorífica... formación Alfa Bravo, disparen sin contemplaciones- Ordeno girando el cuerpo de metal antes de chocar con el primer casa de alta tecnología. Nos dispersamos a gran velocidad, para separar al grupo de ataque pero el tiempo apremia y mi paciencia es escasa, o de ello da fe, el gran cañón de hielo que poco a poco se materializa en mi brazo derecho.

-Están sobrevolando espacio aéreo restringido, tienen un minuto para bajar a 10 pies de altura, sujetándose a revisión militar... repit...- No pudo terminar la frase del comunicado a través de la frecuencia oficial, quizás entonces notaron que todo en el interior de la aeronave se congeló. El mismo destino sufrieron los siguientes B-2 spirit, destrozados por la lluvia de disparos, cortes limpios y explosiones en el cielo. Desde lo alto, con la mira de alta definición y cargando a la máxima potencia nuestros rayos de largo alcance, apuntamos en la dirección de un edificio de impoluto blanco en el fulgor del día.

-Zera, Miel... Yun... ¿Preparadas?- Preguntó a través del comunicador, desde la altura y con los propulsores estabilizados.

-¡Sí!- Gritaron a coro.

-3, 2, 1...- Rayos de diversos colores, golpearon contra la edificación que representara un icono para el mundo. La onda explosiva pudo sentirse varios kilómetros a la redonda, aguardamos impasiblemente hasta que la humareda dejo ver los escombros y un profundo orificio en la tierra,  que fue escaneado desde diversos puntos por cada uno de los miembros del escuadrón. Hasta que observamos un Bunker bajo tierra... seguramente allí reposaría el presidente de aquella nación.

-Zera... es todo tuyo- Ordené antes de darme media vuelta con el resto del equipo, sabía que ella usaría las capas de tierra para provocar un temblor tan fuerte, que el metal se doblaría y aquella jaula blindada, sería el ataúd de nuestro objetivo, un presidente menos.

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El peso del destino en las manos, el golpe gentil del francotirador y el silenciado sonido de un disparo.... a lo lejos, a través de la mira veo a uno de los hombres más poderosos del mundo caer al suelo, con una herida precisa en la cabeza, junto a su vicepresidente. Seguramente no sintieron la muerte venir de mi mano o la de Zera, no tengo nada contra ellos, son simplemente órdenes. No hay tiempo para pensar, solo correr hacia las escaleras de incendio, bajar de un salto hasta una de las callejuelas más oscuras de Moscú, entrar por la puerta al fondo del callejón... subir a la azotea, saltar varios edificios, bajar a rapel hasta llegar a la salida de emergencias del hotel central, subir por las escaleras del servicio, salir por la ventana del cuarto de limpieza, saltar 5 balcones con el sistema de distorsión visual, entrar a nuestra habitación, quitarnos las máscaras, la ropa de asalto en tiempo record, doblarla y esconderla bajo el colchón. Zera se inclina sobre la cama con apenas un trajecito de encaje muy, pero muy pequeño de color vino tinto. A la par que yo tomo asiento en sus caderas, con el pecho desnudo a la vista...

-Que no te quede gustando Zafiro- Me dice con una mueca de molestia, mientras mis brazos se ponen a cada lado de su cuello, para ajustarme a la secuencia.

-Lo mismo podría decir yo...- Respondo sabiendo que debemos sincronizarnos con el video montaje que hizo Azula, para darnos la coartada perfecta. Mis cabellos caen sobre las morenas mejillas de Zera. No me va bien hacer esto, pero es preferible a que nos sentencien a la pena máxima. -¡Ahora!- La orden a través del comunicador en el pendiente de zafiro, me obliga a juntar mis labios con los de Zera, siento sus manos aferrarse a mi cintura y es terrible porque aún nos quedan al menos  5 minutos de actuación. Es parte del procedimiento de respuesta ante un atentado terrorista, justo como el que acabamos de hacer.

Pese a todo una lujuria ausente de emociones, de sentimiento tiene lugar entre nosotras... una honda culpa se siente en cada uno de las caricias que le prodigo y por alguna razón intuyo que ella no se siente mejor. Creo que piensa en otra persona cuando el tacto de sus labios en mi pecho se hace más delicado, o sus manos tornan suave el movimiento de sus dedos en mi espalda. Incluso su pasión se delata más que solo lujuria y sus ojos están cerrados, ella se ha sumergido en su mundo de fantasías donde otra persona es la protagonista de su idilio. Sin embargo, yo no soy capaz de hacer lo mismo, muerdo sin piedad su cuello, cuando casi la desnudez de nuestros cuerpos yace bajo las sabanas y agradezco al inventor de la ropa interior, es una fina tela la que nos impide un contacto directo y vergonzoso cuando cada quien tiene a una dueña en su corazón. Los movimientos incesantes de nuestras caderas vulneran mi sensibilidad y no veo la hora de que los guardas hagan su intromisión. Después de un tiempo que para mí se ha sentido demasiado largo, siento su cuerpo temblar, sé que es el momento en que sus roncos gemidos aumentaran de tono, sé que es el momento en que me abrazará con más fuerza arqueando su espalda y sola tal vez...

Dirá su nombre... -Aka..ne- Pero los negros ojos se abren y no soy yo la persona que espera ver. ¿Quién es esa tal Akane? No hay tiempo para sonrojarse, está hecho y yo me siento basura, noto que ella siente igual. Una fuerte patada interrumpe, bendita providencia... un grupo de hombres armados entra en escena, al mismo tiempo palidecen, se abochornan y puede que alguno mire con más del interés necesario lo que hay por ver.

Que puedo decir, la cara entre estupefacta y libidinosa de los guardias que nos encontraron teniendo 'sexo' bajo las sabanas no tuvo desperdicio, a la vez que me sentí asqueada. Dañaron la puerta pero salieron de allí más rápido de lo que entraron y apenados por la interrupción, pese a todo desviaron la mirada sobre la ropa femenina tirada por todas partes, como preámbulo de lo que 'evidentemente' había pasado. Zera se cubrió lo mejor que pudo, nos separamos 'asustadas', si es que materializar mis armas bajo las sabanas fuera una forma de temer. Las precauciones nunca están demás... un tono de disculpa, o algo así escuché de los labios del último activo de inteligencia rusa, es todo lo que se escucha antes de que la puerta cierre. -¡Brutos! ¿Que no les enseñaron a tocar la puerta?- ¿Cómo es que Zera puede fingir esa voz tan aguda? -¡Que parte de 'no molestar' no se entendió!- Ahora caigo en cuenta que está hablando un fluido alemán y peor aún, que le entiendo perfectamente lo que dice... que yo sepa nunca hice un curso de este idioma, aunque tampoco es que recuerde mucho de mi vida.

-¿Vamos a la ducha amor?- Dice con sumo esfuerzo la pelos de erizo, ese es el único punto ciego del hotel que seguramente valorará la grabación casi porno que les hemos dado, supongo que lamentaran grandemente las sabanas que les impidieron la vista.

-Claro... después de semejante susto se me ha muerto la inspiración- Con un fingido lamento y para más inri en ruso. -Te dije que hemos debido alojarnos en el hotel del norte...- Me cubro con la sabana antes de salir de la cama, casi olvidando darle la mano a mí 'mujer'. Sigo cuestionándome, ¿Estás operaciones encubiertas a quien se le ocurren?

Una vez en la ducha. -No puedo creer que Iori nos hiciera esto- Zera me pasa el jabón, como si nada hubiera pasado y mejor de ese modo. Comenzamos por mojarnos un poco y después pasar el jabón por las partes urgentes, cada quien mirando al techo. Que terrible pensar que le he sido infiel a mi amada por un... polvo de segunda, el producto de aquello no es más que la culpa y la angustia de una tacita traición. Si al menos contara a mi favor que no lo he disfrutado ni un poquito... tengo la certeza que eso no sería suficiente consuelo para Shizuru.

-Solo quiere vengarse de mí, porque lo he dejado con Azula- No hay otra justificación para esto, ojala esa amnesia anterógrada me hiciera olvidar esta operación.

-Pues a la próxima juega a dos bandas, es que solo a ti se te ocurre dejar tirada a la hermana de la jefa... ¡me he prostituido en tu nombre!- Se quejaba Zera, pero sin mirarme... estamos desnudas en la ducha y no es precisamente el mejor lugar para tener este tipo de charlas.

-¿Prostituido? Si tú andabas pensando en esa tal Akane, tan mal no lo pasaste... yo en cambio-

-Dejémoslo así Zafiro- Me silenció abriendo la regadera a todo lo que da, se enjuagó, tomó una toalla y salió. Yo me apresuré en hacer lo mismo... suspiro, no hay modo en que pueda quitarme esta sensación de suciedad del cuerpo.

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El abrumador sonido del helicóptero sabe embotar los sentidos, pero estoy tan acostumbrada al barullo y los sonidos fuertes, que puede ser como un arrullo que sosiega, que apaga la alerta sempiterna en mi cuerpo, esa que no me da paz ni un solo momento y parece activa desde el momento de mi nacimiento, mas no lo sé... de mí apenas conozco mi nombre y profesión ¿Qué habré hecho para dedicarme a algo como esto? No lo sé, el problema es que soy terriblemente buena en ello. Me llamo Natsuki Kruger, 'alias' Zafiro, tengo 18 años y soy asesina profesional, aunque el papelón de hace un rato... puag. ¿Mi dilema? Tengo amnesia retrógrada y anterógrada, he olvidado mi vida entera y el instinto es lo único que queda para guiar mis pasos, por si fuera poco cada segundo que pasa existe la posibilidad que vuelva a olvidar las cosas que son importantes para mí, entre ellas... la más importante, Shizuru Viola.

Sé que a veces puede parecer que a una persona sin escrúpulos como yo, le resultaría imposible guardar sentimientos dulces por alguien, ya que mi trabajo implica tener sangre fría y por lo visto, estar dispuesta a todo por salvar el cuello. Niego con la cabeza, ¿Imágenes feas porque no se van de mi cabeza? Suspiro... sin embargo ella es... mi talón de Aquiles, la Eurídice por la que iría al inframundo y enfrentaría al dios de la muerte; La encantadora Isolda de la que me he enamorado irremediablemente sin siquiera sorber una gota de ninguna poción, a menos que hacerle el amor se considere algún tipo de poción... en pocas palabras, la agraciada, bendecida por las divinidades con tal belleza y carácter, mi querida Shizuru, ella es el universo entero para mí.

Buscó entre las prendas militares una foto de nosotras que ella me regaló, a mi mente le cuesta creer, pero mi corazón sabe lo cierto de la imagen contenida en la foto. En ella tenemos un uniforme colegial y yo uso el de deportes, pareciera que acabara de terminar una competencia, pero eso es irrelevante. La fotografía significa que Shizuru y yo nos conocemos hace mucho tiempo, puede que años... en la imagen tengo una sonrisa tan sincera estampada en la cara, aunque siendo mi amada amatista la que me abraza por la espalda, es totalmente lógico. Incluso ese brillo en sus ojos es el regalo más valioso que tengo... sus cabellos siempre perfectos sin importar la hora o el lugar, toda ella es como un faro de luz en mi oscuridad. Si tan solo, pudiera confesarle lo que hago para vivir... ¡No! Me repudiaría nada más saberlo. Y pensar que ella sabe de mí bastante más que yo, que no puedo recordar y ello me frustra en cada ocasión que la miro, es como tener un muro que tapa toda la panorámica de mi memoria. Ni siquiera sé que le gusta comer, que cosas vivimos juntas, como es un despertar más largo a su lado, mucho menos conozco a su familia, su vida... es cruel amar sin conocer a alguien, solo me queda esperar y construir nuevas memorias a su lado, para conocerla de verdad... pero ¡Hey! Por lo menos sé que ama tomar té y es una experta en ello.

Ya Zera me está mirando más raro de lo habitual y es porque probablemente tengo la vista perdida en algún punto fijo de este monstruo de metal. No necesito más la foto para imaginar el momento en que fue tomada, pues la he visto ya tantas veces... que es como si mi mente se grabara a fuego ese fragmento de mis memorias perdidas, uno pequeño, pero muy valioso. Supongo que debe ser tan obvio que yazgo en un mundo aparte y que por más que desee ocultarlo, la preocupación se ha hecho visible en mi rostro. Tengo miedo... si YO Natsuki, tiemblo de pánico en mi asiento, pues hoy la veré de nuevo y me aterra pensar que me dé un no por respuesta, a la pregunta que quiero hacerle.

-¿Qué te pasa Zafiro? No estás tan concentrada como las anteriores veces- Levanta una de sus cejas castañas con suspicacia, Zera suele ser un ogro la mayor parte del tiempo, pero... esta es una de esas pocas veces que parece importarle lo que me pasa.

-No te preocupes, en cuanto tenga a nuestro nuevo objetivo delante, mi labor será tan impecable como siempre...- La seriedad y profesionalismo del caso aparece en mi rostro. Iori y Nagi nos han solicitado con urgencia en Kioto, al parecer un prospecto de 'irse a mejor vida', aguarda por mi mano verduga, pues yo seré la parca que apague su último aliento. ¿Quién será mi víctima esta ocasión? Esperemos que no un inocente.

-Eso lo sé... si no fuera así le hubiese pedido a Iori que me enviara con otra persona- Me mira con una confianza y camaradería poco habitual ¿Acaso le quedó gustando el Show del cuarto? Mejor que no. -Aprovecha para desahogarte antes de que aterricemos, tienes 30 minutos para ello. Si no lo has logrado para entonces, alguien tendrá que decirle a Nagi, que le asigne la próxima tarea a otro miembro del escuadrón y en ese caso no querría estar en tus zapatos- Se cruzó de brazos tirando la cabeza hacía atrás, con el objeto de apoyarla en su asiento y descansar.

Nagi es nuestro 'jefe' por así llamarlo, lo cierto es que tengo grandes reservas sobre él y no entiendo porque en el fondo, una voz de alerta grita incansable que me aleje. Ja ¿Cómo si esas cosas fueran posibles en estos bajos fondos? Me cazará como a una rata si se sabe traicionado o peor aún, podría ir tras Shizuru para hacerme daño. Arggg... no permitiré que eso pase. Ahora es obvio que si me he enamorado y no sé porque siento que eso... parecía muy difícil hace largo tiempo.

-Zera... ¿Alguna vez te has enamorado de alguien?- Se me escapó la pregunta, entonces caí en la cuenta, tampoco sé mucho de mis colaboradoras de profesión.

-¿Qué?- Poco le ha faltado para escupirme en la cara o ahogarse con su propia saliva. Ladeó el rostro con un ¿Sonrojo? -Si... no soy de piedra- Eso no me lo esperaba, ella realmente parece de piedra.

-¿Se puede saber quién es la afortunada?- Levanté una ceja, sabiendo que probablemente era esa tal Akane con la que anduvo teniendo sueños húmedos a mi costa.

-Métete en tus propios asuntos- Se cruzó de brazos con la cara aún más roja y al mirarla con detenimiento, su barbilla... su cuello y ¿Ese parche rojo? Si yo la mordí al otro lado...

-Por lo visto... hasta se ha consumado el asunto- No evité un poco disimulado tono de mofa.

-¿A qué viene todo esto Zafiro?- Bufó cual gato queriendo centrar el tema en mi persona.

-Yo también tengo una persona- Fruncí el ceño queriendo denotar la seriedad y preocupación del asunto. Si osara reírse, le rompería la nariz sin contemplaciones. -Quiero hacerle una importante pregunta pero...-

-No sabe sobre esto ¿Verdad?- Negué con la cabeza ante la pregunta de Zera. -Has hecho bien en mantenerlo oculto, si ella supiera las cosas que hemos tenido que hacer en esta operación... estarías soltera de nuevo- Acarició sus agudos cabellos con un ademán tranquilo. -Supongo que ella es la persona por la que dejaste Katsuya, así que respeto los sacrificios que estés dispuesta a hacer... pero sabes que Nagi nos enviara a casarte cual perro, si es que decides dejar el trabajo- Frunció el ceño. -Y no quiero ir tras de ti... menos aun sabiendo las valiosas razones que te mueven, así que si hay algún consejo por dar. Es que le preguntes a tu chica lo que tengas que preguntar, vive cada segundo como si fuera el último, ya que en nuestros oficios... puedes morir en cualquier momento- Apoyó su mano en mi hombro con total sinceridad, aquellos luceros negros me miraron con determinación, incluso entendimiento. -Trata de vivir lo mejor que puedas cada momento junto a esa joven y si más adelante las cosas salen bien, tal vez podrás confiar en ella lo suficiente para decirle la verdad, si te quiere de verdad... creo que sabrá entenderlo-

-Gracias Zera- Es bueno contar con alguien de vez en cuando.

-Me llamo Kaoru Matsuda... que sea un pacto entre tú y yo. Ser felices a toda costa con las personas que amamos- Estiró su mano ante mí en una abierta invitación de camaradería y amistad sincera.

-Me llamo Natsuki Kruger... y es un pacto- Estrechamos nuestras manos con una sonrisa.

El helicóptero descendió sobre el helipuerto del edificio principal de Kioto, es la cuarta torre propiedad de la familia Margueritte, allí vivimos en el anonimato los miembros del escuadrón Valquiria y para mi suerte, queda bastante cerca del trabajo de mi Shizuru. Mi cabello se mece con el viento al bajar la aeronave, retiro los mechones escurridizos de mi cara, para contemplar la primera torre, yace a unos 15 minutos al norte según mis cálculos personales.

La torre purpura como la llamamos nosotras, es un edificio de grandes ventanales y reflectores morados al anochecer, allí las grandes directivas de la corporación aprueban o deniegan los proyectos de ese monstruo corporativo. Siento una contradicción al mirarlo, me agrada porque me hace sentir más cerca de ella, mi amada trabaja de secretaria en ese lugar, y es una pena que menosprecien tanto su admirable capacidad. No me atrevo a mover los hilos para que le den un ascenso, solo porque Shizuru es muy competitiva y le gusta ganarse las cosas a través de su propio esmero, si interviniese ella se enfadaría conmigo, eso es seguro.

Aun con todo temo, si trabajara en otro lugar yo estaría más tranquila, ella no estaría involucrada en esta podredumbre y más segura. Según entiendo, Sears y la Corporación Margueritte son las vistas legales, la tapadera de los truculentos planes de 'Ragnarök', que es como se hace llamar la organización de trasfondo al mando de Nagi y otros tantos directivos de Sears. Es como si Ragnarök realmente quisiera llevar al mundo a su final, y yo... yo les he estado ayudando, con cada objetivo que elimino, están más cerca de ver cumplido su objetivo, no soy ciega para no ver como las noticias anuncias, crisis económicas y coyunturas políticas, tras cada uno de los asesinatos que realiza el escuadrón.

Sigo contemplando la gran muralla de cristal que compone a la torre purpura, ahora con culpa, cierro los ojos y me doy cuenta que no me importa en lo absoluto la humanidad o el mundo mismo. Lo sacrificaría por entero en su nombre y sigo temiendo, más hondamente, cuan ruin habría de parecerle a Shizuru si lo supiera, temo ser un monstruo ante sus ojos... pero es que yo... ya no puedo escapar, tengo que fingir para no traer la vista de Nagi o Iori sobre mí, porque empiezo a sospechar que mi falta de memoria tiene que ver con ellos. No de nuevo... maldito pitido...

Una efusiva joven castaña llega a nuestro encuentro, tan efusiva que nos abraza a Zera y a mí al mismo tiempo. Entonces notó un disimulado sonrojo en la cara de mi compañera de batallas, ¿Acaso esta jovencita se llama Akane? La cara llorosa, los ojos vacíos de brillo, la expresión demente, sin alma de una Miel más joven y de cabellos cortos, surcó mi mente. Tenía un atuendo propio de los hospitales psiquiátricos... ella montaba en un fiero leopardo mecánico con puás, elevada sobre los cielos a mi lado, solo que yo montaba un lobo plateado de dimensiones más grandes... un pitido en mi cabeza y al pestañear... -¡Bienvenidas chicas!-

¿En que estaba pensando? No importa... -Hola Miel ¿Qué tal te fue en China y Arabia?- Sonreí acariciando sus largos cabellos castaños, ante una mueca gruñona de Zera ¿No estará celosa o sí?

Miel se apartó un poco de nosotras. -Misión cumplida Zafi- Hizo una divertida pose militar con la mano en la frente. -Fue pan comido- Pero Miel fue interrumpida por una melodramática voz chillona.

-Hooo como siempre se olvidan de preguntar por mí... vamos a quien le importa la última valquiria... a Yun que la atropelle un tren, le caiga un edificio encima, da igual- Se quejó la última, una de melena rosa con un mohín enojado en su rostro.

-Tú siempre tan dramática Yun- Le mira con sorna Zera. -Ten cuidado, no sea que te parezcas a la traidora de Piro...-

Nuestros rostros se ensombrecen. -¡No me compares con esa zorra!- Una vena asomó en la cabeza de Yun.

-Hey... cálmate mujer, que te vas a reventar un día de estos con tantos corajes- Miel le palmeaba el hombro a Yun con el afán de darle ánimos.

Levanté mi puño al aire. -Nuestra lealtad siempre estará con Ragnarök- Dije con voz seria frunciendo el ceño, aquello fue de forma automática y sin siquiera pensarlo, mucho menos desearlo.

-Bien dicho Zafiro...- Esa voz cantarina incluso ponzoñosa, se escuchó a nuestras espaldas... Nagi. -Estoy orgulloso de su labor, ahora mismo todos los gobiernos del mundo temen por su estructura y sus vidas, una estructura en exceso frágil cuando han hecho de sus gentes masas de homínidos ignorantes, esos que sucumben al miedo y a la zozobra con demasiada facilidad... las revueltas en todos los puntos del globo apenas comienzan, solo nos falta la última pieza- Mis ojos se cruzaron con la sangre cristalizada que eras los suyos, pese al rencor que sentí de solo verlo, incliné la cabeza con sumisión y pude verlo sonreír de soslayo. -Ustedes son la pica que el escultor necesita para dar forma al mundo, son superiores... por eso los más evolucionados sobrevivirán, las hijas de la estrella serán la masa maleable para crear un mundo perfecto...-

-Me preguntó con humildad- Incline la cabeza aún más. -¿Qué es la perfección?-

-Les daré un breve ejemplo- Caminó hacía nosotras con Azula a sus espaldas... los ojos lila de la chica me miraban con amargura y yo no tenía el valor para verla de frente. -Mi hija- Nagi acarició los cabellos plata de Azula, pero esta no se inmutó. -... ama a aquellas que le son congéneres y ha tenido que soportar el peso de este tipo de amor sobre sus hombros, como muchas de ustedes. Las niñas temen en el Instituto a mostrarse como realmente son, porque estarán sometidas a los prejuicios... pero, si hubiese un ojo vigilante que castigase con mano estricta tales actos, no se repetirían... porque será un mundo para iguales querida Zafiro- Pude comprender su esmero por agradarme, sabe más de lo que dice ¿Acaso temí yacer con Shizuru en el Instituto por las represalias?

-¿Un ojo vigilante?- Preguntó Miel inoportunamente, todas intuíamos que tipo de mirada sería aquella. Un mundo regido por la fuerza de un solo hombre, alguien a quien nadie pudiera cuestionar y cuya verdad, sería la única. Sentí asco de imaginar un mundo así... pero la sensación se evaporó más pronto de lo que imaginé, siendo reemplazada por una fantasía. Un mundo en el que pudiera yacer con Shizuru en un parque, sin las inoportunas miradas de reproche; sin los desplantes en restaurantes cada vez que nos damos un beso, sin el infortunio de tener que implorar o sobornar a un funcionario para adoptar a nuestras niñas, incluso me alegraba un mundo en el que pudiera desposarla más que solo por medios legales...

Nagi miró con la falsa expresión de un padre amoroso a Azula. -No podemos crear un nuevo mundo sin control querida Miel... a veces las manzanas podridas pueden contaminar a las demás y es por eso que debemos retirarlas, antes de que puedan obrar mal intencionadamente contra los honestos- No lo dijo claramente, pero no distaría mucho de algún dictador y para ello se haría de un ejército completo, de seres como los Slave.

-Mi lord... si no, nos requiere para algún otro deber ¿Podríamos tener un día libre?- Preguntó Zera con expresión temerosa.

-Claro...- Sonrió el peliplateado. -Por ahora solo tenemos que esperar a que el caos someta a los países que hemos atacado, gracias a eso tendrán unos días para reponerse y disfrutar... para eso les hemos consignado sus respectivos y muy generosos pagos- Hubo un barullo colectivo de alegría, al que no me uní, solo porque Nagi me miraba con detenimiento. Seguí en silencio a las demás, ocultando mi alegría porque no deseaba revelar ante él, que tan valioso tiempo tengo planeado compartirlo con Shizuru. Mis planes se aguaron en cuanto sentí la fría mano de él en mi hombro. -Una semana Natsuki, al volver... Iori te dará una misión aún más importante, pero esta vez... irás sola- El tono era muy serio, ronco y frío.

-Como ordene mi lord- Afirmé con un asentimiento.

-Si logras hacerlo... serás libre Kruger- Su mano se separó de mi hombro y escuché sus pasos alejarse hacía el helicóptero que nosotras habíamos usado con anterioridad.

Me detuve, tragué saliva ¿Acaso prescindiría de mí eliminándome o realmente me dejaría en libertad? Me di la vuelta para verlo subir a la aeronave, su sonrisa de evaporó tras la puerta y el vidrió blindado. -Ojalá fuera cierto- Susurré con el viento en la cara y el atronador sonido de las hélices acallando mi voz. Nagi nunca me dejará ir, no sin que mi espíritu abandone primero mi cuerpo. Me di la media vuelta recordando las palabras de Zera, tengo que vivir este presente mientras pueda y luchar por el futuro que deseo, pero de momento... me concentraré en hacerle esa pregunta a Shizuru.

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Si tan solo tuviera el valor de hablarle, no ser tan cobarde cada mañana cuando despierto y su bello rostro es lo primero que veo, siempre sus cortos cabellos rubios sobre su cara y ese gesto natural de apartarlos con mis dedos... si ella supiera que despierto antes para acariciar sus claras mejillas, dar un beso a su frente cuando me da miedo tocar sus labios y despertarla. Siempre estoy deseando besarla, sentirla junto a mí, no vivir con este algo por dentro que me sugiere voy a perderla y me destroza con la sola idea. ¡Me odio! Porque todas estas emociones están encerradas dentro de mí. Puedo enfrentar a un equipo perfectamente armado que no se tentaría el corazón para matarme, pero... no soy capaz de confesarle a la chica que amo lo que siento por ella. Parece una maldita broma de mal gusto... sería tan fácil, después de todo estamos casadas y...

-¿Si solo por esa razón se forzara a estar conmigo...?- No quiero pensar que sea eso ¿Pero por qué otra razón estaría conmigo? No soy una persona romántica y mi humor es difícil de tolerar, o eso dice Arika constantemente; Erstin tiene una increíble delantera... a mí en cambio, me engañaron con los genes.

De todos modos este no es el momento para pensar en eso, levanto la vista y el enorme contenedor frente a mí revela un tremendo cargamento de joyas fabricadas por la corporación Margueritte, pero transportadas por Sears. -Blan-sama...- Una de los miembros de inteligencia de Garderobe me tiende una de las gemas, la sujeto entre mis dedos y  la acercó a mi rostro. El orificio por el que asoma el cristal negro es apenas perceptible a la vista. -Takato-san... ¿Cuántos cargamentos similares han sido movilizados en los meses pasados?- Cuestiono a un hombre mayor que lleva los registros de la carga en el puerto principal de Honshu en Osaka.

-100 embarques en el último mes, tengo que revisar los registros para saber hace cuánto tiempo se mueve esta referencia- El anciano acomodó sus lentes pensativo, antes de darse media vuelta para ver los registros dentro de la oficina en puerto.

-Irina ¿Cómo se comportan en el mercado mundial estas cosas?- Continué mirando la gema con detenimiento, era un diseño hermoso, una rosa esculpida en oro blanco y plata, la bellas inscripciones dentro del anillo.

-Muy por debajo, son el último grito de la moda en Estados Unidos, Europa e incluso en Asia, ni que decir en América latina, se venden casi al costo... prácticamente no tienen margen de beneficio para el vendedor-

-Haré que Shinobu-san te remita una muestra, quiero que analices las inscripciones en los anillos- Dije antes de caminar hacía la limusina que aguardaba por mí, guardé el anillo en mi bolsillo, yo haría mis propias averiguaciones.

-¿A dónde desea ir Blan-sama?- Preguntó el conductor, mirándome por el retrovisor.

-Vamos al Umeda Sukai Biru- Aun desde semejante distancia podía ver las dos imponentes torres negras del edificio 'construido en el cielo', ambas unidas por grandes puentes de metal y un cielo raso en la parte superior de los puentes en forma circular. No tardé demasiado en llegar, bajé del auto, entré al edificio y subí por el ascensor a la parte superior donde Erstin, Nao, Alissa y Miyu aguardaban por mí. Un poco de turismo ese último día de su viaje a Osaka no iría mal, tal vez con algo de valor y el escenario propicio me atrevería a decir mis sentimientos a cierta rubia amada.

-0-0-0-

El cálido vapor que mana desde mi tasa, la vista translucida de ese pequeño hecho, antes de posar sobre mis labios el tibio líquido es la no tan secreta fuente de mi tranquilidad. Es uno de esos pequeños momentos que me permiten tomar un respiro de la vida diaria y sus penurias. La voces son como ecos en mi mente, presto sin prestar atención a la exposición de proyectos de la corporación Margueritte, pero nada de lo que dicen los expertos me es de utilidad en aquello que deseo saber, salvo que se vendería bien un cristal capaz de almacenar información y que con esto el tamaño de las computadoras quedará reducido a una simple placa de vidrio.

-¿No te parece una buena idea?- La voz quisquillosa de Tomoe, me obliga a mirarle con la serenidad de la que carezco en momentos así... cuando el tiempo se agota y yo lo pierdo en tonterías como esta.

-Cuando pueda producirse en masa y podamos bajar los costos de un millón de dólares por unidad, solo entonces podría decirse que es un buen negocio. De momento solo nos limitaremos a ver qué gobierno está interesado, ya que en actualmente el mercado es... muy reducido- Me puse de pie, di la mano al expositor y lo despedí amablemente, con una de esas sonrisas patentadas de anuncio de revista.

En cuanto aguardamos a solas, siento los brazos de la chica sujetarme desde la espalda. Contengo una mueca de disgusto, sé bien sus intenciones. -Qué te parece si nos tomamos el resto del día libre Shizu-chan- Susurra melosa en mi oído.

-Me encantaría pasar tiempo de calidad con mi Tomo-chan, pero ella sabe que ese es un lujo que no puedo darme en este momento- No cuando he quedado a almorzar con mi Natsuki. -De hecho tendría que estar saliendo en este momento para un almuerzo de gran importancia con uno de nuestros clientes- Me libero lentamente de sus manos, me doy la vuelta y posteriormente deposito un beso quedo en sus labios. Tomo mis cosas del asiento y antes de salir por la puerta. -Nos veremos en casa mi amor- Sonrió secretamente al ver su rostro de desconcierto.

Camino por el pasillo, como si no supiera que una bomba está a punto de explotar, tomo el ascensor y finjo no escuchar los gritos de contrariedad que provienen de mi oficina, pero que sobrepasan las paredes. Presiono el botón del estacionamiento y de cerrado inmediatamente después, me despido con la mano y una linda sonrisa, cuando sé que pese a su carrera por el pasillo Tomoe no podrá llegar a tiempo para entrar en el mismo ascensor. Suspiro aliviada cuando la música de fondo me hace saber que por ahora me he librado de ella. Acomodo un poco mis castaños cabellos, antes de salir y buscar mi auto, sin embargo una linda motocicleta aparcada a un lado, así como una aún más hermosa figura me deja estupefacta en mi sitio, extasiada con la contemplación de su cuerpo, siempre es un gran espectáculo ese traje de cuero enterizo en curvas tan sexys como las de mi Natsuki.

-Ara... no imaginaba que Natsuki quisiera darme tan grata sorpresa- Es fácil olvidar al resto del planeta, mientras contoneo las caderas en un sensual caminar exclusivo a la vista de mi amada. Pero no soy tan descuidada como para olvidar que Tomoe está en la planta de arriba esperando el siguiente ascensor.

-Pensé que mi espera sería menor si venía a recogerte- Sus dedos índices chocan uno con el otro en una expresión tan tierna, que me embeleso con tan linda vista.

-Mi Natsuki no tiene que justificar sus esmeros por verme más pronto, yo siempre lo encontraré tan lindo de su parte- La sonrisa más sincera mano de mis labios y con ello mi amada se animó a tenderme el casco para mi seguridad. Es este un placer personal que no me niego a mí misma bajo ningún concepto, a pesar de la loca forma de conducir que tiene mi Natsuki. Bueno siempre es una buena excusa para abrazarla más fuerte.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

wow me acabas de obligar a leer los demás capítulos. Recién veo este blog y me ha impresionado la gran calidad de tu escrito, gracias por compartirlo ^^.

Johana Flórez dijo...

Muchas gracias, me alegro enormemente que sea de tu gusto n.n

Anónimo dijo...

me encanta tu fic!! y apenas lo encuentro aqui x q lo estaba leyendo en otra pag. pero aca es mas comodo jejeje
espero con ansia en prox. capi!

Anónimo dijo...

Ainath

Wow es genial este cap, no es como que diga esto en todos los capis, pero eske todos los ke he leido! Lo ameritan :D, ske me encanta este fic!!!

Muchas Gracias!!! ^_^

Dagha dijo...

yuhu!!!!!!!!!!!! aclare dudes pero ahora tengo otras... ajajjajja >_<
sigamos leyendo
muchas gracias por actualizar no nos deje..Sita
Se cuida
besos bye bye

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