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lunes, 15 de julio de 2013

lunes, 15 de julio de 2013

Archivo: Primer Distrito por Ms. Kanzaki

Autora: Ms. Kanzaki (sumire_kanzaki@lycos.com)






Cap. 10 de "Danza entre Lobos" por Cristalsif

Danza entre Lobos.

Capítulo 10

Viaje a Fukka

Aun rondaba por su mente lo que sus ojos vieron aquella noche, tan nefasta para ser recordada en sus pesadillas y olvidadas en el alba, allí donde tenía que fingir la fortaleza que no tenía. Transcurrido un año, aquellos incontables sueños donde la ninfa del bosque aparecía ante ella, habían cambiado para ser reemplazados por la bestia a punto de devorarla, extendiendo su corrosiva garfa y ella, ella nada podía hacer ante este hecho. Un monstruo con sentimientos, la persona que veía cada mañana en el campo retirando las malezas ¿Era acaso producto de su imaginación? Tan contradictorio que la bestia, que el solicito muchacho del campo y esa condesa de fría mirada, todas esas personas eran una… alguien a quien llamar Natsuki. Shizuru luchaba cada día con las ideas encontradas en su mente, la persona gentil y el animal colérico a punto de despedazarla.

Pero eso carecía ya de importancia, dio la última mirada al que fuera su hogar desde el nacimiento, la mansión de mármol blanco que sus antepasados construyeron para que habitara en ella, los bosques cuyo aroma no olvidaría nunca, el roble donde pasara horas de siestas y amenas lecturas de sus escasos libros, el mausoleo… ahora pulcro en la distancia y una forma espectral que se despedía con amargura, la bella Kiyohime también estaba ahí para despedirla. Una mano le fue extendida, fría pensó al tocarla y de nuevo se encontró con la esmeralda de sus pesadillas, soltó sus dedos enguantados, se apoyó en el soporte del marco que era la entrada del carruaje e ingresó en el para iniciar el viaje a Fukka. Ella tampoco dijo nada, pero pudo escucharla subir a un caballo que resopló y oyó los cascos alejarse para encabezar la caravana.

Cap. 9 de "Danza entre Lobos" por Cristalsif

Danza entre Lobos.

Capítulo 9

Austero Cronos

El tiempo que todo lo controla y lo determina, que mueve el mundo en un solo sentido, dictaba el atardecer de las flores marchitándose y las hojas secas que caían desde lo alto. El otoño volvía a las copas de los árboles, aquellos que aguardan con paciencia el paso de las estaciones, en el eterno ir y devenir de las corrientes de la vida. El imperturbable silencio se apagaba cuando el viento silbaba entre las montañas y las postreras lluvias humedecían los caminos. Mas el agua, ni el barro,  inquietaban a los fieros hombres que atravesaban las montañas desde el norte. Sapiente el guía que eligió un camino diferente para arribar en el anonimato, pues sabía bien que su llegada no sería recibida con euforia, muy al contrario, cualquier serie de obstáculos le esperarían o así lo intuía. De ello se ocuparía el señor Satoru Fujino y así lo esperaba su rival, el Duque Takeru Kruger. Al lobuno le había retrasado el traslado de todo lo necesario para la ocasión, pese a que prescindió de dos de sus majestuosas carrozas y todos los jinetes montaban los caballos cimarrones más veloces, un par de carretas ralentizan el paso de la caravana, por no mencionar los asaltos de los que fueron objeto y que salvaron con prudencia, además del gran tino de sus artilleros, hombres con una puntería excelsa y las armas consabidas, de la milicia. Quien observara al grupo imaginaría excesiva su confianza, siete guerreros para proteger el botín en las carretas y una carroza, eran muy poco. También ignoraría aquel infausto rufián, que las más mortales lanzas y espadas guardarían con sus vidas a sus amos y que sus manos estaban teñidas con la sangre de infinidad de criaturas imaginables solo en pesadillas.

Cap. 8 de "Danza entre Lobos" por Cristalsif

Danza entre Lobos.

Capítulo 8

Máscaras de Vals III

Fuera de la casa encontraron unos cuantos metros aguardaba un carruaje por ellas, Sainoyi hizo un ademán de saludo y abrióse las puertas para sus nuevas pasajeras, una vez dentro del carruaje e iniciado el galope de los caballos, Natsuki se tomó un respiro, volvió la vista sobre la mansión ya bastante lejos, donde las gentes salían apuradas hacia sus carruajes y los gritos se escuchaban desde allí, a lo que no pudo esconder una carcajada divertida. -¡Sakomizu es un genio!- Rió de buena gana recordando que él haría se ocuparía del viejo sistema eléctrico de la casa, mientras Shizuru taconeaba con sus botas la madera y sus brazos cruzados delataban cierto disgusto en toda ella, magníficamente sentada en su asiento frente a la lobuna. Al notar este pequeño detalle la joven Kruger tragó silaba dificultosamente.

-Me parece que merezco una explicación muy seria de Natsuki- Frunció el entrecejo y de tener las orejas al viento la pelinegra las hubiese bajado temerosa, supo que Shizuru estaba realmente indignada. -Ha... arruinado mi fiesta de cumpleaños-…


Natsuki agachó la cabeza completamente confundida, había sido atrevida, osada como pocas, ingeniosa, ¿Qué era lo que deseaba esa mujer? Suspiró pesadamente. -Sainoyi... detente por favor- Le indicó al conductor del carruaje por la ventana, volvió sus ojos de esmeralda sobre Shizuru y suspiró largamente. -No sabes cuanto he arriesgado por estar aquí, para pasar este tiempo junto a ti, quería hacerlo especial... mostrarte un lugar diferente y alejar de tu rostro esa expresión vacía que tenías para todos en la fiesta, una sonrisa sin sentido, una expresión de falsa alegría... eso es lo que arruiné, pero si quieres volver... adelante, solo di que te forcé o amenacé incluso, todo estará perdonado... tu padre se ocupará de eso créeme- Estaba claro que Shizuru era muy orgullosa y Natsuki aunque no tanto, tampoco estaba dispuesta a perder su dignidad. El silencio lo dijo todo, la pelinegra abrió la puerta de la carroza y bajó. Miró a Sainoyi que se notaba confuso. -Vuelve a la mansión Fujino y explica que le has salvado de mí, para que nadie ponga en duda su honor-

Cap. 7 de "Danza entre Lobos" por Cristalsif

Danza entre Lobos.

Capítulo 7

Máscaras de vals II

Era un día dichoso para la castaña, cumplía 16 años y una gran fiesta sería celebrada en su honor, una vez llegado el anochecer. Con el inicio de aquella mañana, el primer detalle de su familia le fue entregado, consistía en un desayuno llevado a su cuarto, que su hermana, su madre y su abuela habían preparado juntas. El drama materno no se hizo esperar, en cuanto sus bellos ojos rubí se abrieron.

-Mi pequeña ha crecido tanto... si recuerdo cuando te llevaba en mis brazos de bebe- Un río cristalino de llanto surcaba las mejillas de la madre, sus ojos grises miraban con añoranza a la hermosa joven. Cada día la notaba más bella, era sin lugar a dudas una criatura dotada de un sin fin de virtudes, como si fuese una flor que abre sus pétalos para ser contemplada.

-Calma mujer... ¿Qué será de ti el día que se casen tus hijas?- La anciana Kaede palmeaba el hombro de su nuera, aunque muy en el fondo se tragaba el nudo que la situación le ocasionaba. La sola mención del matrimonio aumentó los sollozos de la dama y la vieja Fujino negó con la cabeza.

-Para eso falta mucho madre... por favor ten calma o me uniré a tu llanto- Amenazó con una dulce sonrisa la castaña, no deseaba llenarse de sentimientos tan temprano, para eso ya tendría la fiesta.

-Nada de lágrimas muchacha- Advirtió la abuela con una sonrisa. -Debes estar perfecta esta noche, no habrán caballeros que no se maravillen contigo y quizás pronto tenga a mis ansiados bisnietos- Los ojos sangría miraron de soslayo a la de cortos cabellos naranja, que posaba el jugo de fresa en la mesita de noche. -Mira que Mai y Kanzaki están un poco lentos en la tarea... fufufu- Se reía la mujer de blanca melena.

-¡Obachan!- El ardor en las mejillas de la mayor de las hermanas, dejo en claro sus reclamos y bochorno.

-¿Cómo que nietos? Yo estoy muy joven para tenerlos- Afirmó indignada Mizue. Con aquello las límpidas risas de las cuatro mujeres llenó el espacio.

Todas ayudaron a Shizuru a asearse ese día, la abuela preparó un baño de rosas, Mai talló la espalda de su hermana y Mizue lavó los castaños cabellos con esencias aromáticas y aceites que resaltaran el brillo de la melena.

-Ara, parece que Shizuru pronto competirá con el abundante pecho de Mai- Afirmaba con admiración la abuela Kaede, mientras la aludida se sonrojaba irremediablemente.

lunes, 1 de julio de 2013

lunes, 1 de julio de 2013

Primer Distrito - Capítulo 2 / 2.5

 Autora: Ms. Kanzaki (sumire_kanzaki@lycos.com)





PRIMER DISTRITO
Un FanFic de Mai-HiME por Ms. Kanzaki

Advertencia Legal: Sunrise es dueño de Mai-HiME y su amplio universo; Miles Davis sólo contribuyó con los títulos y la música que empleo para escribir esta historia. ¿Mío? Sólo mi pobreza.

CAPÍTULO DOS - The Serpent's Tooth (Take 1)

El terreno humeaba del incendio que ya daba señales de haber consumido lo que necesitaba para pintar el cielo de un naranja y negro apocalípticos.
- Hemos perdido el valor-, dijo la general brigadier Fujino después de haber dado su mano para ayudar a su superior, la general de división Armitage, a ponerse de pie.
Sus palabras fueron pronunciadas en un modo exacto, nada menos que perfecto, nada menos qué esperar de Shizuru. Y eso era precisamente el por qué a Haruka le fue imposible ignorar lo que su compañera de armas comentó al terminar la misión.
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Apenas concluida la ceremonia de bienvenida a los cadetes, la Procónsul Sugiura nos hizo ademán de seguirla, y se encaminó para escoltar a Madame Cónsul Lemesurier y la augustus heredera, pero disminuyó el ritmo de su paso para permitir que la alcanzáramos.
- Generales, código 22. Kikukawa las espera en la plataforma de transporte. No es necesario decirles que usen la más alta discreción.
Tras apenas enunciar esas palabras, la joven Procónsul de nuevo aceleró su andar para reunirse de nueva cuenta con Lemesurier y los demás personajes ilustres que acudieron a Diócesis Central esta tarde.
Tanto Armitage como yo dimos media vuelta, caminando a paso casual, y nos detuvimos ante uno de los cuadros que decoraba la ya vacía sala, un retrato -en opinión de mi amiga- mal pintado, de obvia inspiración cubista, de uno de los grandes soldados que contribuyó a la supremacía del Primer Distrito.
- ¡Vaya! ¿Este pasadizo aún está en uso?- soné genuinamente divertida mientras miré de lleno al ojo del personaje en el cuadro, esperando a que el escaneo óptico terminara.
Haruka, frunciendo el ceño, que para quienes la conocemos es señal de que trae puesta su máscara de militar profesional y de un solo patrón de pensamiento, respondió algo enfadada:
- Di lo que quieras, cabeza de arroz. Eres militar y estas cosas no deben sorprenderte.