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lunes, 22 de noviembre de 2010

lunes, 22 de noviembre de 2010

DÍAS AZULES - 11 ( A refor en Física buaa)


DÍAS AZULES – 11


Saludos!!


Hola!!! Aquí por fin llega de nuevo Días Azules con el onceavo capítulo que esta vez tardé mucho en dejar… meses creo… y bueno… como es tradición, dejo un resumen para que ustedes puedan tranquilamente entender la historia como va y todo eso. Aquí va:


**Esta historia es como una historia (XD) muy aparte del verdadero anime, así que tiene muchas diferencias y no se basa en la trama de la serie, sino que, a pesar de que tiene los mismos elementos y personajes, la historia es muy diferente.


Bueno, la Natsuki de “Días Azules” tiene la clásica personalidad de “chica problema” que no le gusta tener amigos. Sus únicas amigas son Mai y Mikoto. Pero una chica de su curso llamada Shizuru siempre ha estado enamorada de ella. A diferencia del anime, esta Shizuru tiene una edad muy similar a la de Natsuki e incluso está en su curso. Un día, debido a ciertos inconvenientes, una vieja le da de escobazos a Natsuki, justo en la cabeza. A la pobre tipa le da una especia de amnesia temporal, que le hace cambiar totalmente de personalidad y se vuelve dulce y buena persona con la chica Shizuru, a quien antes trataba con indiferencia. Detrás de todo este lío, existe una chica llamada Nao que le anda buscando pelea a Natsuki, quien no hace nada por su amnesia. La cosa es que, Nao, al tener poderes de Hime, al igual que Natsuki, Mai y Mikoto: anda averiguando acerca de una supuesta organización ilegal que anda buscando Himes para experimentar. La cosa es que le advierte de que tenían espías y toda la bola, entonces a la de cabello azul le parece raro eso de que Nao consiga info tan rápido entonces desconfía y la va a buscar para pegarla; pero mientras estaban en sus broncas, aparecen los del primer distrito y se las capturan. Ahora están encerradas como animales de experimento.




Bueno… ahora sí, el capítulo 11

Sorpresa


Mi amor! Sólo quiero saber

Qué es lo que sientes por mí

Mi corazón llorará…

Llorará hasta saberlo…

Te olvidaste de mí!

No seas fría… que mi corazón es para ti!

Siempre! Siempre te voy a…


-Cállate Nao!! – se enojó Natsuki – tus cantos ya me tienen cansada!

-¡¿Qué más puedo hacer?! – se quejó Nao – nos tienen aquí aburridas sin hacer nada!

-Por lo menos afina la voz… se nota que nunca practicaste…


Las dos seguían botadas en el piso de las celdas contiguas, frente a frente, a veces se miraban, a veces una de ellas se volteaba. Ahora mismo Natsuki estaba de espaldas a Nao, creyendo que así no escucharía su horrible voz. Habían pasado ya dos días, nadie les daba comida, nadie les daba agua, nadie les daba una ropa sin sangre, nadie les daba un baño aunque sea con agua fría, nadie daba señal de vida… Parecía como si se hubieran ido y las hubieran dejado olvidadas.


-Ya intentaste materializar a Julia? – preguntó Natsuki de manera cortante.

-Para tu información, Kuga Natsuki – respondió de la misma manera Nao – fue lo primero que intenté; pero al parecer nos tienen tan controladas que ni la hora nos dan…

-Ya estás hablando sin sentido…


-¡¿Qué quieres que haga?! No he comido en tres días…


-¿No puede aguantar la bebé? – se burló Natsuki con tono irónico.


-Cállate…


-Ya sabes como se siente escucharte cantar con esa voz tan desafinada tuya…


-¿Ah sí? Demuestra que puedes hacerlo mejor! – le retó Nao a la de pelo azul, ésta se dio la vuelta para mirarla.


-¿Quieres escuchar? – preguntó amenazadoramente – aquí va…


Si pudiera decirte cuánto te amo!

Si pudiera verte otra vez!

Si pudiera haberte prometido

Si hubieras sabido…

Que no volveré…


-(- -U) Estamos iguales Kuga Natsuki – dijo molesta Nao, luego rió – pero al menos lo haces con sentimiento! ¿A quién se lo dedicas? – Luego hizo ademanes graciosos – ¡No! No me lo digas! – la miró sonriendo de manera significativa – a Shizuru!


-¡Cállate! – se avergonzó Natsuki, dándose la vuelta para ocultar su sonrojo.


-Ya, ya, no te pongas como tomate…


-No sé de qué hablas…


-Tres días de conversación sólo contigo me hicieron conocerte bien, aunque no lo creas…


-Sí… y empezar a hablar como tonta…


-Tonta tu cara – dijo en broma Nao, disfrutaba burlarse de la peliazul – pero dime una cosa, como es que finalmente la adorable Fujino Shizuru conquistó tu corazón – lo dijo de una manera tan dramática en burla que Natsuki no pudo evitar reír – llevaba años intentándolo, ¿o no?


-Sí… supongo – murmuró Natsuki, dándose la vuelta para encarar a Nao – no sé cómo pasó esto… siempre me cuido muy bien, precisamente para no caer en la estupidez…


-¿Estupidez?


-Sí… no te has dado cuenta que… ¿cuando uno está enamorado hace estupideces?


-Sí… siempre lo supe – dijo Nao riendo – hasta hacerse capturar…


-¿Qué?


-Nada! – miró a otro lado – pero… supongo que… no está tan mal hacer estupideces de vez en cuando… - Natsuki rió.


-Supongo que sí… - miró a Nao - ¿de cuando aquí tan sentimental?


-Todas las personas tenemos un lado sensible, que puede llegar a sufrir por amor – miró a Natsuki con el ceño fruncido – por lo menos a ti te corresponden…


-Sí, es cierto – aceptó Natsuki – eso se siente… tan bien – suspiró – debía decirle que también estaba enamorada de ella; pero sabes, en nuestra última cita ocurrieron sucesos que no le dieron el ambiente apropiado al hecho de que quería confesarle mi amor…


-¿Ah sí? ¿Por qué?


-Olvidé que teníamos cita por las presiones del día anterior – dijo – me encontré con ella por pura casualidad, en realidad estaba buscándote…


-¿Ah sí?


-Sí, debía preguntarte sobre el Primer Distrito y esas cosas – continuó Natsuki – Shizuru se veía muy molesta aunque intentó ocultarlo, así no podía decirle nada, ¿o si?


-Tal vez te faltó coraje, como a todos nos pasa – observó Nao de manera seria.


-Qué comentarios raros haces – comentó Natsuki, su estómago sonó de repente – ah!! Tengo hambre! – exclamó – en estos momentos entiendo por qué Mikoto ama el ramen de Mai!! – Nao rió – además, los deliciosos pasteles que me regalaba Shizuru… - miró a la pelirroja, que le sonreía - ¿crees que logremos salir de aquí?


-A este paso, no… - murmuró todavía sonriéndole; pero volteó y habló con seriedad - ¿ya te sientes mejor de tus heridas?


-Sí – respondió la peliazul - ¿y tú?


-También… creo que llegó el momento de intentar algo – Nao habló en un susurro, luego comenzó a levantarse - ¿tienes una lima o algo parecido?


-Una lima?? (- -U) ¿Quieres limar la reja?


-Era sólo una idea…


La muchacha se paró y comenzó a ver la dureza de las barras de metal. Luego respiró hondo, retrocedió hasta el límite trasero de la celda, con clara intención de tomar impulso para chocar contra la reja. Corrió esa poca distancia de la reducida celda, levantó el pie y con mucha fuerza pateó la puerta, la cual, con sólo el contacto se abrió rápidamente… siempre estuvo abierta. Nao se sorprendió, no se esperaba que la puerta se abriera y con todo el innecesario impulso que tomó que fue contra las barras de una celda de en frente y chocó graciosamente, cayendo al suelo. Natsuki se levantó rápidamente, era muy sorprendente lo que acababa de pasar, era casi un milagro. Se acercó a su propia puerta y la empujó suavemente. Un suave chirrido se hizo presente al abrirse la puerta, la peliazul salió alegremente y se agachó donde Nao, quien se sujetaba la nariz todavía en el piso.


-¿Estás bien? – puso su mano sobre la cabeza de su amiga.


-Méndigos – renegó – nunca cerraron las puertas… - Natsuki comenzó a reír, Nao también lo hizo, contagiada por la dulce risa de la peliazul, quien reía por lo idiotas que habían sido las dos.


-Bien, vamos – dijo Natsuki, decidida; estaba muy feliz pues por fin vería a su castaña.


Caminaron sin problemas por los pasillos, todo estaba vacío, de alguna manera era preocupante que todo esté así desierto, ni siquiera hicieron muchos experimentos con ellas, al parecer sólo les tomaron muestras de sangre, radiografías y frecuencia neuronal. No era atroz como había dicho Nao. Si las puertas estaban abiertas, entonces quería decir que las habían dejado solas, pasando esos días como si de verdad estuvieran encerradas. En serio, les habían visto la cara de tontas.


Salieron tranquilamente, después de mucho rato de buscar y perderse en el laberinto de aquella gran infraestructura. Se encontraron con verde pasto y la tenue luz de la luna.


-Qué linda vista – murmuró Nao – ya lo había olvidado…


-Es cierto – sonrió Natsuki – debemos irnos, sólo que, ahora no sé qué les diré a Mai, Mikoto y Shizuru para explicar mi ausencia – lo único que hacía era pensar en la chica de ojos carmesí, durante esos tres días, sólo le había hablado de ella a Nao, quien sólo escuchaba sin decir nada.


-Mira esto – observó Nao mientras lamía el dedo índice y medio de su mano derecha, para posarla sobre la frente de Natsuki y comenzar a frotar para limpiarle la sangre aunque sea un poco. La peliazul se sorprendió por esa acción; pero reaccionó.


-¿Qué haces?


-Quería hacerlo desde hace dos días – murmuró Nao – tienes sangre en la frente – con la mano izquierda, estiró un poco la manga del brazo derecho y con ésta comenzó a limpiar la sangre que había chorreado desde el lado izquierdo del rostro de Natsuki, pasando la mejilla hasta llegar al mentón – mucho mejor – suspiró Nao.


-Vaya – comentó Natsuki sonriendo agradecida – al menos no parecerá que vuelvo de una guerra – rió – pero no puedes hacer eso con mi polera, ¿o sí?


-No lo creo – sonrió Nao, no se notaba su sonrojo en la oscuridad iluminada por la tenue luz de la luna – bueno, vamos quieres? No quiero quedarme aquí más tiempo.


-Vamos!


Comenzaron a caminar hacia el lugar de donde provenían las luces de la ciudad, caminaban en silencio, nadie decía nada, pues pensaban en lo que harían al llegar. Tal vez preguntarían la hora. Pasaron casi diez minutos, cuando de repente se vio una luz además de la de la luna… era una luz violeta…


-¿Qué es… - comenzó Natsuki.


-Es… - Nao se dio cuenta de todo – así que finalmente te va a mostrar – murmuró sonriendo con tristeza.


-Qué?


De repente surgió desde la oscuridad de uno de los árboles, la figura de Shizuru.


-Hola – dijo sonriendo. Natsuki la miró confundida pero a la vez sintió una gran alegría de poder ver a su castaña, más pronto de lo que esperaba.


-Shizuru! – exclamó la peliazul corriendo hacia ella, la abrazó y ésta le respondió el abrazo.


-Shizuru… - murmuró Nao - ¿qué haces aquí? – miraba a la castaña de manera significativa, pues supuestamente Natsuki no podía saber que la de ojos carmesí era una Hime.


-Vine a verlas – sonrió la chica.


-Pero… - observó Natsuki - ¿cómo supiste que estábamos aquí?


-Fuentes importantes… - respondió sonriendo; pero algo extraño se veía en su rostro – vine a llevarlas de vuelta al laboratorio… - estiró la mano y materializó su arma de lianas.


-¡¿Quéééé?! – Natsuki casi se desmaya al recién enterarse que la muchacha que estuvo a su lado tanto tiempo resultó ser una Hime, y no cualquiera, sino la que le había salvado de su muerte en el edificio cuando no recordaba cómo usar sus poderes - ¡¿Tú también eres Hime?!


-¡Aléjate de ella! – exclamó Nao asustada mientras empujaba a Natsuki a un lado - ¡¿No escuchaste?! ¡Nos va a llevar de vuelta al laboratorio!


La peliazul miró a Nao con el ceño fruncido y luego a Shizuru, volvió a la pelirroja.


-¿Tú ya sabías que Shizuru era Hime?


-De hecho – confirmó Nao – ella era la que me daba toda la información del primer distrito… nunca imaginé…


-¿Qué fuera una espía? – completó Shizuru – fue una buena forma de llegar a ustedes… sabía que tenía que acercarme a ti, Natsuki-chan – el nombre lo dijo con un tono muy especial de juego.


-¿Qué? – la muchacha aún no entendía nada, o por lo menos… NO QUERÍA entender…


-Idiota! ¡¿Qué no entiendes?! – le riñó Nao alzando la voz desesperadamente – Shizuru nos engañó! ¡Se hizo pasar por nuestra aliada todo este tiempo!


-Eso no es cierto – respondió tranquilamente la castaña – sólo te decía lo que querías oír.


-Mentirosa, vil…


-¿Cómo puedes hablar de mentir? Si vives la vida mintiendo, haciendo esas cosas en las noches.


-Pero no engaño a mis amigas…


-No tienes amigas


-Claro que las tengo


-Estás sola, nadie quiere hablarte por tu infantil actitud


-¿Ah sí? ¿Y tu actitud? ¿Eh? ¿Por qué no simplemente nos capturaste? ¡Tu child es muy grande y fuerte!


-Sería más interesante si me acercaba a ustedes…


-Mira quién habla de infantilismos…


-¿Y tú? ¿Cuántos secretos más ocultas? Quieres que diga uno de tus más grandes secretos?

-Que ni se te ocurra…


-¿Es eso una amenaza?


-Pues yo puedo revelar los tuyos


-No sabes ninguno…


-¿Crees que no?


-Idiota


-Cerebro de pájaro


-Cabeza de…


-¡¡CÁLLENSE!! – gritó Natsuki, perdiendo la paciencia - ¡¿Qué les pasa?! ¡¡PELEAN PEOR QUE ADOLESCENTES!! – miró a Nao – bueno de ti lo entiendo…


-¡¿Qué quieres decir, eh?! – exclamó Nao, claramente ofendida.


-Aj tú sólo calla, yo arreglaré esto – la peliazul recuperó compostura y habló de manera segura y decidida como era lo habitual. Miró a Shizuru con el ceño fruncido; pero su confiada actitud comenzó a desmoronarse al ver a su hermosa castaña, intentó conservar la calma – dijiste que querías llevarnos de vuelta al laboratorio, ¿qué significa esto?


-Pues… - pensó Shizuru – que las voy a llevar de vuelta…


-(¬¬U)


-Por las buenas o por las malas…


-Sabes – comentó Natsuki aún dudando – no entiendo esto…


-Es más que obvio, y no quieres verlo – frunció el ceño por primera vez la castaña – soy espía del Primer Distrito, desde el inicio, al descubrir que tú eras una Hime me dieron la tarea de acercarme a ti como fuera, a costa de cualquier cosa y hacer que me tomaras confianza – la de ojos verdes comenzó a ligar los cabos sueltos – te salvé de esa caída porque te necesitan en el laboratorio para experimentar contigo y las demás Himes, deben comparar los patrones de ADN, y pues si no tienen a todas no estarán el 99.99% seguros de los resultados que se obtengan…


-Quiere decir… – Natsuki lo entendió todo y una daga le traspasó el corazón, se le hizo un nudo en la garganta – q-quiere decir… - su voz estaba a punto de quebrarse – q-que… fingiste t-todo este tiempo? – no pudo detener una rebelde y solitaria lágrima.


-Así es… - aseguró intachable Shizuru; Nao, que observaba su expresión, notó algo raro en ella.


-¿Estás segura? – preguntó con el ceño fruncido.


-N-no – la peliazul comenzó a negar con la cabeza, se había enamorado de alguien que simplemente se acercó a ella… porque era su trabajo.


-Ya me hicieron perder mucho tiempo – dijo Shizuru – Kiyohime…


-Esto… - murmuró Natsuki con el ceño fruncido y una expresión de susto al ver emerger al temible child – no puede ser…

Fin del capítulo!!!
Bueno espero  les haya gustado y espero sus comentarios. Actualmente cambié mi nombre: Tomo-chan, a Hikari Kasuga y bueno, pueden encontrar más de este fic en animetanoshii.blogspot.com sòlo dirigiéndose al índice en las entradas rápidas. Espero sus comentarios =) Atte: Hikari Kasuga

martes, 9 de noviembre de 2010

martes, 9 de noviembre de 2010

El Fic sin Título - Cap XIX

Capítulo XIX: Sangre azul


Respiraba con dificultad. La verdad era que sentía mucho miedo, probablemente era como enfrentarse al mismo infierno. ¿Por qué hacía esto? Solo seguía órdenes. Cuando tomó ese trabajo, no pensó que algo así podría pasar.
- No me pagan lo suficiente como para esto – Pensó.

No podía cargar nuevamente su arma. Apretó los dientes y se aferró a esta, intentando, nuevamente controlar sus temblorosas manos y colocar la munición en el lugar correspondiente.

Sentía que las balas se le resbalaban de las manos, además de las gotas de sudor que resbalan por sus sienes.
- No puede ser, no puede ser, no pu…¡Bien!El arma estaba cargada. Apuntó y disparó, hasta vaciar sus municiones. Ni siquiera sabía si había dado en el blanco, pero como él, todos disparaban al mismo lugar, esperando acertar algún tiro y así acabar con todo.

La polvareda se disipó.
- No puede ser – lleno de incredulidad, veía como una chica con lo que parecía una lanza muy grande para ella, bajaba su arma y detrás de ella, una chica algo más pequeña, tenía dos objetos extraños en sus manos. Brillaban con tono amenazador.
Se levantó, como llevado por una fuerza invisible, que solo le decía que vaya a buscar refugio. Los estruendos en el aire, el sonido de las balas, el olor a sangre, esos eran los únicos signos del camino de muerte que había en el recinto, pues las pobres almas no tenían ni tiempo de gritar.

- Un herido – un pobre muchacho que seguramente, al igual que él, se preguntaba que diablos había salido mal, que era lo que sucedía. Lo arrastró hasta un pasillo extrañamente desierto y se escondieron detrás de un contenedor. Su rifle era inservible, así que tomó su pistola y la sostuvo contra su pecho.

- A-agh…
- Diablos…Silencio, muchacho – le tapó la boca, rogando por que no lo hayan escuchado.
Todo se puso extremadamente tranquilo y se le heló la sangre al escuchar unos pasos detrás de él. Cerró sus ojos, esperando lo inminente, pero nada sucedió. Miró tímidamente hacia un costado y al instante deseó nunca haberlo hecho. Esos ojos rojos terminaron por llevarse el poco de alma que aún tenía en el cuerpo. Volvió a temblar inconteniblemente. Era su fin…¿o no?