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domingo, 18 de noviembre de 2007

domingo, 18 de noviembre de 2007

El Regreso de la Estrella roja Capitulo 11

Capitulo 11

Shizuru salía del centro para dirigirse a su habitación, la notificación de que tendría una compañera de habitación hasta que le consiguieran otra habitación a la chica, le hizo salir antes de lo esperado, aun que se sintió aliviada, el peso de los ojos de Tomoe mirándola todo el rato, había llegado a incomodarla, y a ponerla algo nerviosa.
Caminaba despacio, tampoco tenia mucha prisa, aun tenia tiempo, delante de ella, una larga melena medio azulada la hizo avanzar un poco mas rápido, siguió adelante hasta torcer a la derecha, por donde había cruzado la melena. Evidentemente era quien esperaba encontrar, se quedó parada un segundo pensando en si llamarla o limitarse simplemente a observarla. Observó como la calle que iba a cruzar ahora Natsuki salía otra chica, sin ninguna mirar donde debían, ambas cayeron al suelo por el choque.
Shizuru se adelanto un poco por si necesitaban ayuda, pero se quedo bien cobijada tras un árbol, la permitía verlas y escucharlas…

- Parece que los choques es lo nuestro – Dijo Natsuki agarrando su codo izquierdo, con el cual había golpeado el suelo - ¿estas bien?
- Si, ¿tu? – Una punzada recorrió toda su espalda al oír a Natsuki decir “nuestro…” - ¿Te duele el codo? – Dijo señalándolo

Las dos seguían en el suelo, y al llegar el momento de mas que palabra tocaba cruzar miradas, ambas empezaron a ponerse rojas, simplemente con la presencia de la otra. Shizuru se apoyó contra el árbol “No… ¿Qué significa esto Natsuki?”
Shizuma se levanto antes, y le tendió la mano a Natsuki, la que desde el suelo acepto como ayuda, ante el roce de ambas manos, las dos hielos solo sentían como una llama de fuego ardiendo dentro de ellas. Al levantarse, ambas quedaron bastante cerca y una idea corrió a toda prisa por la cabeza de Natsuki “Quiero besarte… ¿Pero qué estoy diciendo?” mientras que Shizuma seguía manteniéndole la mirada algo similar le sucedió “Bésame, hazlo… ¿Pero que digo?” ante ese pensamiento Shizuma, aparto la mirada de aquellos ojos verdes, siempre le había costado mirar a alguien a los ojos, pero en ese momento, era algo mucho mas.
Natsuki, retrocedió unos pasos haciendo que la distancia entre las dos fuera algo más cómoda.

- Buenas noches Kuga-san – Dijo una voz que venía justo del parque que se encontraba detrás de ellas, a escasos pasos.
- Shizuru – Se giró la morena en busca de la presidenta - ¿qué tal? – Añadió al encontrarla.

Sin la percepción de ninguna de las dos chicas, Shizuma había llevado su mano al pecho rápidamente, y un sudor frío recorría sus manos, “Compartirás cuarto con la novia de Kuga” eso se le pasaba una y otra vez por la cabeza “Natsuki… Kuga…” apretó mas su mano contra el pecho, y cerro fuertemente los ojos, tenía que obligar a su mente a olvidar todo lo sucedido y sentido, pero ¿como apagar esa llama que había encendido otra persona y de la cual ella no era dueña?
Natsuki miraba a Shizuru y sus mejillas se tornaban coloradas, se giró para mirar a Shizuma, la que tenía un gesto algo apagado, con la mirada perdida, y una media sonrisa en la cara puesta casi por obligación.

- Shizuma, esta es Shizuru Fujino, la presidenta del consejo estudiantil – Shizuru sonreía a la nueva morena. – y es mi… - pensó bien en lo que iba a decir, y recordó que aun no se había declarado a Shizuru- mejor amiga.
- Un placer – Dijo Shizuma, sintiendo un gran alivio cuando Natsuki recalco el significado de la presidenta en su vida, aun que consiguió ver como la cara de felicidad de la castaña desaparecía poco a poco, mientras su mirada buscaba como una especie de explicación ante las palabras de Natsuki.

Ahora era a Shizuru a la que miraba, aun que la castaña no le devolvía sus ojos.

- Y ella es Shizuma – miró de reojo a la morena, y una sonrisa picara nació en su cara – y es algo así como algo bueno que se a colado en mi camino, y se cuela una y otra vez…
- Sobretodo cuando acabamos en el suelo, ¿no?- Apuntó Shizuma.

Ambas se miraron y sus sonrisas lo decían todo, Shizuru era lo bastante lista como para adivinar que en ese momento ella sobraba, su Natsuki estaba sonriendo a otra chica, y encima la había presentado como su amiga, “¿Por qué? ¿Es que acaso entre nosotras no hay más que eso? ¿Es que no has estado a punto de declararte en muchas ocasiones? ¿ No llevo yo esperándote mucho tiempo?” Shizuru mantuvo la calma pese a lo que estaba viviendo.

- Me tengo que ir a mi habitación, he de esperar a mi nueva compañera de cuarto…
- Pensé que la Presidenta se libraba de compartir habitación…
- Si, normalmente es así Kuga-san, pero no hay sitios libres, y tengo que compartir hasta que se haga un hueco.
- Ah!... bueno…
- En ese caso, me voy no sea que la chica llegue y yo no este…
- No lo creo- la cortó Shizuma – me refiero a que no creo que llegue antes que tu
- ¿Y tú que sabes? – Dijo dejando escapar un tono bastante seco – digo…
- No te preocupes, no tengo por que caerte bien, no me importa no hacerlo, así que prefiero que no uses falsedades conmigo y me trates como sientas que debes de hacerlo – Natsuki miraba a las dos asombrada y con miedo de que pasara algo – Y lo digo por que esa chica soy yo, es conmigo con quien te toca compartir la habitación.

Shizuru la miraba fijamente, su ceño estaba fruncido y apretaba los labios, pero su interlocutora no mostraba ningún tipo de reacción ante la situación, la devolvía la mirada sin mas, sin alterarse y sin cambiar su gesto.

Natsuki estaba abriendo la boca para romper un poco el hielo de la situación cuando el suelo empezó a temblar.

- ¿Otra vez? No puede ser… - Dijo Shizuma cambiando rápidamente la mirada a Natsuki

Shizuru también miraba a la morena, esperando que esta con una simple mirada le dijera que hacer, pero no la miraba, tan solo tenía ojos para Shizuma.

- Si esa chica no sabe que es esto, Natsuki, dime, ¿qué hacemos?
- Esperar…

La morena había decidido no mirar a ninguna, la situación empeoraba por momentos, pero incluso agradecía que aquel Child apareciera de repente. Era mas pequeño que aquel que hacía un rato las dos morenas habían destruido. Pero sus dientes eran mas o menos del mismo tamaño de las chicas.

Natsuki estiró sus brazos, extendiendo bien la palma de sus manos, haciendo aparecer dos pequeñas pistolas. Shizuru la miraba asustada, eso significaba que tenia su poder, y que volvía a haber un gran peligro, Natsuki lo había aceptado, pero ella que debía hacer, la última vez la situación fue catastrófica y no iba permitirse hacerle daño de nuevo. Algo la aparto de sus pensamientos.

La otra morena, y aquella que no era de mucho agrado para Shizuru, en un acto muy similar al de Natsuki sacó unas pistolas idénticas a las de la morena.

- Tu también… no puede ser…

Tras un cruce de miradas de las dos hielos ambas gritaron a la vez ¡Dhuran! ¡Ryuk! Los dos perros metálicos volvían a hacer aparición, pero algo había cambiado en ellos, estaban mucho más grandes que antes.

Shizuma los miraba extrañada, y Natsuki evitaba su mirada, ella si sabía lo que significaba, seguro que lo sabía. La morena esperaba a que Natsuki depositara sus ojos en ella, pero al hacerlo la del perro plateado aparto la mirada rápidamente, dejando ver sus mejillas, las cuales estaban completamente coloradas.

Shizuru estaba paralizada entre el asombro y el pánico de que volviera a suceder lo mismo. Tan solo se quedó observando como las dos chicas se deshacían del Huérfano sin ningún problema.

Acabaron con el y Natsuki evitaba a Shizuma, la que se acercaba a ella poco a poco.

- Natsuki ¿Por qué Ryuk ha crecido tanto? – Le pregunto desde su espalda ya que Natsuki no se atrevía a mirarla.
- Tu Child crece cuando se hace mas grande el amor hacía tu persona mas importante…

La chica se giró para mirar a Shizuru, que es la que la había contestado. Sus ojos se abrieron como platos al ver como unas ligeras lágrimas caían por la cara de Shizuru. Natsuki simplemente les daba la espalda a las dos y no contestaba.
Shizuru camino unos pasos para atrás y empezó a perderse en el camino, lejos de aquellas dos chicas, en su cabeza no dejaba de recordar lo que había sucedido, pensaba en que si realmente Natsuki sentía algo por aquella tal Shizuma. No tenia animo de volver a la habitación para encerrarse en ella encima con la que le había quitado a su Natsuki, así que seguía caminando sin rumbo fijo, hasta que una voz muy dulce la devolvió a la tierra.

- ¿Fujino-san? ¿Estas bien?
- Si, gracias – Dijo secándose las lagrimas con el revés de su mano, aun que sabia que el rojo de sus ojos no podía ocultarlo - ¿Que haces por aquí Tomoe? Ya es tarde…
- Lo sé, simplemente estaba buscándote – Se tapo la boca con la mano – Buscándola, discúlpeme.
- No hay nada que disculpar Tomoe-chan, ¿me acompañas? – Gracias a la pequeña de pelo verde la presidenta había olvidado un poco a su morena, y había vuelto a sonreír.

Shizuma seguía a las espaldas de Natsuki, no sabía como interpretar correctamente las palabras de Shizuru, “¿Eso significa que lo que creo sentir por Natsuki…es cierto?” “¿Y ella por mi?” Miraba a la morena, esperando que se diera la vuelta y le diera algún tipo de explicación que aclarase lo que estaba ocurriendo. “No estas bien ¿Verdad Natsuki? No eres tan dura como pareces… “mientras pensaba en esto sus pies habían dado unos pasos hasta Natsuki, quedando a pocos centímetros de su espalda “Yo nunca hago esto pero por ti creo que…” Estiró los brazos pasándolos por la cintura de la morena, apoyando su cabeza contra la espalda de Natsuki, no sabía como reaccionaria, pero no le importaba.

Al sentir los brazos de Shizuma rodeándola, Natsuki sintió una paz tremenda, como si no existiera nada malo, solo existía ese momento, y sus manos buscaron las de la chica que la protegía en esos momentos del mismo tiempo.

Al cabo de un rato se giró y quedo enfrente de Shizuma, las dos sentían como sus mejillas se calentaban en señal de rojez.

- ¿Qué pasa si te beso?- Pregunto Natsuki echándose a reír, mientras Shizuma escondía su cara en el cuello de su camisa.
- Pues… na…nada, que va a pasar…
- Entonces… si no pasa nada, ¿Por qué te escondes?
- Por que si lo vas a hacer lo haces y punto no vayas diciendo eso...
- Esta bien… - Soltó sus manos de la cintura de la chica, haciendo que Shizuma hiciera lo mismo.

Anduvieron un rato, Natsuki andaba con la mirada fija en el frente, y Shizuma iba de su lado mirándola de vez en cuando, pensando en lo que estaba sucediendo, “¿Cómo puedo sentir algo así por alguien? Encima es una chica… no puede ser, esto no esta bien, es una equivocación yo no puedo…” sus pensamientos fueron frenados tras que Natsuki cansada de que sus manos chocaran mientras andaban agarrara la suya, entrelazando los dedos, haciendo que algo recorriera el estomago de Shizuma y el suyo.

El Regreso de la Estrella roja Capitulo 10

Capitulo 10

Tomoe se levantó de su silla haciendo que Shizuru la mirara.

- Fujino-san – Dijo sonrojándose en exceso - ¿Podríamos almorzar juntas algún día?
- Claro que si Tomoe – sonreía a la chica- cuando quieras

La chica se sentó aliviada, temía que la presidenta la rechazase, y al no encontrar negativa, se libero del peso de su pecho. Desde el primer momento en el que la había visto, no podía dejar de pensar en ella, y al recordar a la chica morena que la había consolado tras hacerla llorar… un nudo en su estomago la presionaba a cambiar su cara a cabreo. Apretó sus dedos contra su falda… “¿Quién esa chica Fujino San? ¿Es tu novia?” Tenia ganas de hacerle esa pregunta, pero no la veía muy oportuna, así que se limito a observarla en silencio. Shizuru le ofreció una taza de té, y ella amablemente aceptó.
Shizuru no sabía que mas quería esa chica de ella, pero se alegraba de tener compañía, aun que permanecieran en silencio.

Cerca del jardín un sapo de casi 7 metros era atacado por dos perros, que combinaban bien sus ataques.
Desde su posición Nao las miraba a las dos atónita de lo que estaba sucediendo, “¿Dos himes del hielo? ¿Cómo es posible?

- Shizuma! Manda a Ryuk a la espalda del Sapo – Dijo mientras corría hacia donde había pedido a Shizuma que dirigiera a su Child

Shizuma hizo lo que Natsuki le había pedido.

“Han luchado juntas alguna vez… no puede ser tanta compenetración si no” Nao pensaba eso una y otra vez mientras veía como las dos chicas se desenvolvían juntas a la perfección en los ataques contra el huérfano.

Finalmente, y tras un ataque sorpresa por detrás del sapo, este cayó al suelo. Shizuma y Natsuki habían vencido al Huérfano, sabiendo exactamente que hacer sin ni siquiera necesidad de hablar. Con solo mirarla Shizuma entendía a la perfección lo que pensaba hacer Natsuki, y a la inversa era lo mismo.

Natsuki se acercó hasta donde estaba Nao en el suelo para ayudarla a levantarse, quería hablar con Shizuma de lo ocurrido, del hecho de que hicieran tan buen equipo y compartieran elemento, pero sabía que no era momento de dar explicaciones. Simplemente sonrió a la chica que acariciaba a su child, y con Nao sujetada a su hombro echó a andar.
Shizuma respondió la sonrisa, acompañándola de un gesto con la mano, despidiéndose, volvía sobre sus pasos para acudir al despacho de la directora.

Natsuki no pudo evitarlo, y giró su cabeza para ver como Shizuma se alejaba, sin querer evitarlo una sonrisa se dibujo en su cara, y volvió la vista al frente.
Shizuma pensaba en lo que había pasado, y se giró viendo como Natsuki llevaba a Nao colgada, sonrió y devolvió su mirada al camino que tenia delante.

Nao miró de reojo a Natsuki, la cual aun llevaba la sonrisa puesta “¿Qué significa todo esto Natsuki… esa chica te… te gusta?” una sacudida golpeo el pecho de Nao “No puede ser… ¿y Shizuru?... y ¿yo?”

Shizuma ya salía del despacho de la directora, con un papel en la mano, donde estaba apuntado su número de habitación. Ya había oscurecido bastante, y aun le costaba orientarse por el colegio, además, no iba pensando en el camino, su cabeza estaba junto a otra persona “Natsuki… ¿Qué me esta pasando?” Su corazón latía un poco mas rápido e intento frenarlo colocándose la mano sobre en pecho.

- Buenas noches, Hime del hielo – Le saludo un chico que parecía más pequeño que ella
- Ho-Hola… - Dijo mirándole extrañada, “¿Cómo sabes que soy una Hime?”- ¿Querías algo?
- Solo quiero cerciorarme que el hielo no se derrite, si no, puede que el carnaval no sea tan divertido.
- ¿Carnaval? ¿Qué quieres decir? – Su tono volvía a ser el borde de siempre – Contéstame niño.
- Mi nombre es Nagi, y es pronto para desvelarte nada… - Sonrió maliciosamente – Pero me encargaré de que el hielo no sea agua… El numero de tu habitación… curiosamente coincide con el de otra chica, compartirás cuarto
- Lo sé, no soy estupida
- Compartirás cuarto con la novia de Kuga

Antes de poder preguntarle quien era Kuga, el niño desapareció.
- ¿Y A MI QUE?- grito al aire- bua…