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miércoles, 4 de abril de 2012

miércoles, 4 de abril de 2012

EL MILAGRO DE DIOS


ONE SHOT


EL MILAGRO DE DIOS

Por: Marfry

Mi nombre es Kuga Saeko y vengo a contarles una pequeña historia…

En el mes de Diciembre quedé embarazada. Vivía en un ambiente de trabajo fuerte, agobiante, preocupante y lamentablemente constante… mi novio un gran doctor que trabaja también para la corporación de las HiMEs, se protegía con preservativos pero en ese mismo mes, el preservativo se rompió, yo supe desde ese instante que estaba embarazada.

Comencé a experimentar los cambios en mi cuerpo, náuseas, mareos, sueño, cansancio, me decía a mí misma, "no puede ser", cuando vi POSITIVE en esa prueba de sangre me quise morir, grite y lloré hasta más no poder, no quería tener un hijo, no lo quería, no podía tenerlo y menos en la forma de vida que llevaba. Vi mi vida hecha pedazos, mis sueños obstruidos, mis metas desechas, mi cuerpo, mi afán por mejorar mi carrera, todo, todo había terminado, pero encontré la "solución a mi problema", EL ABORTO.

Así fue que fui a una clínica de abortos, recuerdo que al llegar tan solo al estacionarme un inmenso dolor rodeo mi corazón, un sentimiento maternal me agobiaba, un llanto continuo comenzó a surgir de mí, no-tenia consuelo. Comencé a pedirle a Dios perdón y a mi bebé por lo que iba a suceder en ese lugar. Me sequé las lágrimas y entré, llené mi record, pero un escalofrío, un miedo horrible se apoderó de mi vida, presentía que me podía morir en ese procedimiento, pero pensé nuevamente, "no, no puedo tenerlo". Recuerdo que me llamaron y yo le dije a la secretaria "yo quisiera antes de abortar, que me realicen un sonograma, para ver, aunque sea por última vez, no sé lo que haya ahí".
Me cambié de ropa, me puse mi bata, mi gorro y quité mis anteojos, me senté a esperar en un sillón reclinable junto a unas 5 mujeres más listas ya para cometer ese crimen al igual que yo. Cuando tocó mi turno, mis piernas temblaban, me acosté en la camilla, dos enfermeras totalmente frías me ayudaron en el procedimiento, luego llegó un hombre alto, rudo, serio, asesino. Me trató mal desde un principio, tan pronto me vio, comentó "no me gusta como se ve esta muchacha", me indicó las instrucciones, me dice "te voy a realizar un endovaginal, aquí vas a ver lo que tienes ahí adentro, y yo veo en la posición en que está para luego succionarlo con este instrumento". Tan pronto introdujo el tubo para realizarme el endovaginal, me queje de dolor fue muy brusco y él me contestó "nena, si te duele esto, prepárate para lo que viene después", yo me quería ir, me sentía mal, tenía mucho dolor, pero ya estaba allí y lo iba a hacer, estaba decidida, con dolor en mi alma.



Pero como allá arriba hay un Dios Grande que todo lo ve y todo lo sabe, este médico me dice: "¿tú estás segura que estás embarazada?", le contesté "si, lo estoy", me dice "¿trajiste tu prueba?", miró el record, vio la prueba, y yo digo ¿qué pasa? y él me enseña la pantalla y me dice "no hay nada", realmente no veo nada, no veo absolutamente nada y ya tienes 1 mes de embarazo se supone que se vea, tienes que esperar más tiempo". Yo le dije "no hay problema, vendré luego", pero tan pronto yo salí de aquella clínica, yo dije "Dios mío, que es esto".


Fácil, Dios es tan y tan grande que no permitió que mi pequeño bebé se viera, porque mi hijo tenía que nacer. Al día siguiente fui donde una amiga mía enfermera y le pedí que me hiciera un sonograma, ella me llevó al hospital donde trabajaba y en la sala de maternidad, me realizaron un sonograma, le conté lo que me sucedió en aquella clínica que no se veía nada, y para mi sorpresa tan pronto la muchacha colocó aquella máquina en mi abdomen apareció una pequeña cosita latiendo, era el corazoncito de mi bebé, pude ver la bolsita todo, que Grande es Dios!


Decidí tener a mi hijo o hija, continuar con mi embarazo, hasta que el 15 de agosto me pasé la noche despierta... imposible dormir con contracciones con intervalos de 2 a 5 minutos!!

Me la pasé pegada a una aplicación del iPhone para registrar las contracciones. La enfermera me había dicho que cuando los intervalos no superen los 3 minutos, que avise, pero mis contracciones todavía tenían intervalos de hasta 8 minutos en algunos momentos.

Mi novio se quedó en el hospital conmigo que era la parte más importante.

Volteada hacia la pared, cada vez que venía una contracción, cerraba fuerte los ojos, apretaba los dientes, y me ponía a bufar lo más suave posible, tratando de reprimir al toro que llevaba dentro: Mi novio también necesitaba descansar, pobre...


Un poco antes de las 5:30 hs de la mañana, como seguía monitoreada, vino una enfermera a llevarme a la habitación LDR, otra vez. En cualquier momento podía nacer…


¡Natsuki!


Una vez más suero, aunque esta vez ya tenía otro medicamento (y el médico me explicaba pero yo estaba en otra...).


Y comenzaron los gritos, berridos, graznidos, ladridos, aullidos, y todos los sonidos que se puedan emitir por una boca humana imitando a un zoológico enloquecido. Y eso que mi novio me comentó, que si gritaba, me iba a meter un zapato en la boca, jajaja! Menos mal que se compadeció y no lo cumplió!


Me pusieron el aire acondicionado a full, me regularon las luces para que quede sólo una iluminación tenue en la habitación, mi novio me puso música clásica (la misma que le hacíamos escuchar a Natsuki en la panza durante gran parte del embarazo), él me acariciaba la cabeza y me hacía viento con un abanico y, aunque todo ayudaba, nada lograba evitar que, así, acostada en la cama, me prendiera por la cintura de mi novio y gritara en español y en japonés, a veces con voz de ópera (literalmente), a veces con todas las voces animalescas mencionadas anteriormente (casi literalmente): "NO AGUANTO MÁÁÁÁÁÁSSSSSS!!!!"


No sé en qué momento, también rompí bolsa. Ay, qué sensación horrible! Parecía que me estaba haciendo pipí encima, y por más que me esforzaba por parar, seguía chorreando!!

Lo único que salía de mi boca era: 恥ずかしい、恥ずかしい!(qué vergüenza, qué vergüenza! en japonés).


Las enfermeras, súper amorosas todas, me tranquilizaban con una sonrisa, diciéndome que estaba todo bien y explicándome, como a una criatura, lo que iban haciendo.


Mi novio lloraba junto conmigo; y sin embargo a veces iba y venía desesperado, sin saber cómo ayudar. Hasta que se puso a insistirme sobre la anestesia para el parto sin dolor. Y es que yo tenía miedo de que afectara al bebé, pero después de habernos informado bien, firmamos el documento y todo el equipo se puso a trabajar diligentemente para aplicarme la anestesia epidural.

Pinchazo por aquí, pinchazo por allá... uf! cuando me quise dar cuenta, parecía una regadera de tantos agujeros que tenía!
Pero santo remedio: después de dos días, logré dormir unas dos horas y media!!


Y, para colmo de buenas noticias, en ese tiempo de relax, la dilatación pasó de 4 cm a 9,5 cm!!


Me desperté cuando comenzó a desaparecer el efecto de la anestesia, y una enfermera vino a contarme que estaba con 9,5 cm de dilatación, que todavía podían aplicarme una tercera dosis de anestesia (ya me habían puesto dos, una a cada hora), pero que en realidad las condiciones ya estaban dadas como para que nazca el bebé, con un poco de esfuerzo de mi parte.

Y con las ganas locas que tenía ya de verle a mi Natsuki, le dije:

"VOY A ESFORZARME!"


Ay, Dios, qué coraje y fuerza salen cuando a una le dicen: "Ya se ve la cabecita! Y tiene el cabello azulado!" El sólo hecho de imaginarme lo que me iban diciendo, hacía que pueda reírme de felicidad entre contracción y contracción.


Hasta que llegó la palabra más temida: episiotomía. Qué cosa que quería evitar a toda costa! Pero no hubo caso. Era mejor cortar para facilitarnos la vida a todos, incluida Natsuki. Pero gracias a Dios, la doctora tenía una súper mano profesional, porque no sufrí nada con el corte, ni siquiera en los días siguientes.


Ahora sí!! Comenzó a salir la cabecita, y yo seguía empujando con cada contracción. Después de salir la cabeza, me dijeron que ya no necesitaba empujar más, que me relaje, que el resto del cuerpito saldría naturalmente con las siguientes contracciones. Y con la sensación de una gelatina pasando por un embudo, sentí salir a Natsuki de mí, y la escuché llorar a los gritos, tan fuerte, tan fuerte como hacía unos minutos estaba gritando yo. No había dudas de que era mi hija! jajaja


Mi novio lloraba... y yo estaba en un estado de excitación tan grande por todo el esfuerzo hecho y con la adrenalina a tope que, aunque estaba emocionadísima, no podía llorar!


Enseguida me la pusieron sobre mi pecho, así, desnudita, con líquidos y sangre todavía en su cuerpito, y todavía llorando. Qué amor inmenso me invadió! Qué ganas de protegerla!


Ese primer contacto, sentir ese bodoquito tibio sobre mi pecho, es una sensación inolvidable...


Y recién ahí, cuando nos quedamos por un momento solos los tres, mi novio, Natsuki y yo, lloramos tanto que parecía que inundaríamos la habitación de lágrimas!

Cuando una de las enfermeras me dijo que la iba a llevar a limpiar, pesar y medir, le pedí para tenerla un rato más conmigo. Había escuchado que, cuando sale la placenta (unos 10 o 15 minutos después del nacimiento del bebé), vienen otra vez unas contracciones y, a veces, se siente una sensación fea. Por eso, preferí tenerla a Natsuki conmigo para concentrar mi atención en ella. Y, gracias a eso, casi ni me di cuenta cuando salió la placenta!

Después de limpiarla y vestirla, la enfermera me la trajo a mis brazos. Qué chiquitita y frágil!


Miles de experiencias nuevas en tan pocas horas! tuve la felicidad más grande de mi vida. Hoy día ese ser humano, es la razón de mi existir, la AMO con todas mis fuerzas, es la personita que más quiero en este mundo, jamás me hubiera perdonado asesinar a mi hija, no imaginan cuanto lloro cuando en las noches la veo dormidita a mi lado, y pienso lo que casi fui capaz de hacer. Mi hija es una niña feliz, siempre tiene una sonrisa en sus labios y es el regalo más bello que Dios me ha brindado.

Yo pude haber regresado aquella clínica pero no lo hice, porque Dios así no lo permitió. Un hijo no es una carga, carga será el llevar la culpa en tu conciencia del pecado de haber asesinado a tu propio hijo, tu propia sangre. Por eso siempre toma conciencia de tus actos.

Fin.---

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espero les haya gustado esta pequeña historia gran parte pertenece a una amiga que me a pedido amablemente compartirla con ustedes yo solo le di unas modificaciones tipo fanfic para acerla un poco más interesante a ella le gusto a mi también y decidimos publicarla en este foro para ustedes por que se que en el fondo es interesante leer algo como esto y más si se trata de un personaje estrella como Natsuki Kuga... disfrutenlo

3 comentarios:

Anónimo dijo...

QUé hermoso! gracias por compartirlo !!!!

Anónimo dijo...

Que lindo y gracias por compartirlo :)

tom-ash ketchum dijo...

Gracias por tan bella historia daré rodar otra es que tener un hijo es una gran responsabilidad y se debe hacer con tiempo, para evitar asesinar a un ser.

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