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jueves, 19 de julio de 2012

jueves, 19 de julio de 2012

Cap. 9 de "Nunca digas adiós" de Cristalsif


 NUNCA DIGAS ADIOS 

Capítulo 9

Al descubierto

 Las cosas han tomado un tinte completamente diferente, hoy es el cumpleaños de Natsuki y dudo mucho que las preocupaciones le permitan a Fujino recordarlo. Pero es nuestra culpa por cubrir a Natsuki, hemos simulado que esa fecha es dentro de una semana, aunque ya le dimos sus regalos prometió abrirlos en esa fecha. Nada más ayer estuvo Fujino conmigo preparándolo todo.

-¿Por qué no se lo has dicho Natsuki? ¿Acaso has olvidado que yo se lo diré si tú no lo haces?- Posé la mano sobre su hombro, mientras frente al espejo ella anudaba el corbatín blanco de su smoking.

-Cuando tuve la oportunidad de decírselo a solas en este lugar, ella no quiso saberlo... estoy harta Mai, no solo me restriega en la cara a Tomoe, si no que prefiere olvidar todo sobre mí... Natsuki esta mejor en el olvido y Nataru, no es suficiente para ella- Me di cuenta que sus hombros temblaban de la impotencia. -Yo no soy de las personas que se rinden fácilmente... pero las relaciones humanas son cosa de dos y ella prefiere vivir su vida banal que escogerme a mí-

-Eso no es cierto Natsuki, tú sabes tan bien como yo que ella daría la vida por ti- Intenté hacerle recapacitar.

-Por un recuerdo Mai... no por quien soy ahora- Su enfado y su desesperanza al fin había salido a la luz, nunca imaginé ver algo así. -Antes solía pensar que yo no podía merecerla y tenía miedo... por lo que pasó en el carnaval. Ahora que al fin, le he dicho en la cara que la amo, que pude tenerla entre mis brazos sin miedo... ella- El estremecimiento en su cuerpo se hizo más fuerte. -Ella ha preferido ignorarlo, junto con todo lo que yo soy-
-Pero si le dices la verdad... entonces...- Vamos amiga, concluye esto por ti misma, no puedes perder la fe.

-Entonces me despreciará todavía más... ¿y qué importa?- Se alejó del espejo y de mi agarre. -Puedo soportar el dolor, ahora que lo he vivido sé que soy capaz de hacerlo, puedo tolerar el sufrimiento de todo tipo... pero me cuesta demasiado pensar en su indiferencia y es lo que más sabe lastimar, si esta enojada al menos siente odio por mí, si esta contenta que lo dudo, significa que es feliz por mí... pero ahora mismo pasa de todo y esa es la mejor forma que tiene para herirme-

Realmente no lo había pensado de esa manera, cuando hablé con Shizuru, realmente nada la motivaba, cuando le hablaba de amor o de una vida simple, me dijo que su vida estaba cómoda como estaba. Aún con la presencia de Natsuki en su vida, aunque sea bajo otra identidad es como si nada la removiera y fuera... muy fría.

En cuanto noté que estaba por marcharse sin más, me di cuenta que no podría dejarla ir así, porque todo estaría perdido. -Natsuki-

-¿Mai?- Me miró de soslayo. Al verla de esa manera, con esas ropas. Me doy cuenta que en verdad Shizuru no puede ser indiferente ante eso. Yo tengo a Mikoto pero, cuando Natsuki se gira de esa manera y sus largos cabellos cobalto se deslizan con el viento, dejando a la vista esas perfectas facciones. Entonces entiendes que no importa lo que vista, ella desprende ese aire salvaje que llama a lo prohibido, y eso resulta irresistible para Fujino.

-Te pusiste en bandeja de plata Natsuki-

-¿Qué?-

-Nunca lo pensamos pero... siempre fuiste inalcanzable, un digno reto para Shizuru Fujino... ese cambio tan radical te disminuyó el estatus...-

-No entiendo tus ideas Mai, de verdad... estas hablando otro idioma-

-¡Que no aprovechaste tu personalidad idiota!-

-¿No pensaste Mai que precisamente estaba fingiendo ser otra persona? ¡Y no me llames idiota!- Gruñó, pero muy pronto su rostro volvió a estar calmado. La persona que yo conozco habría perdido los estribos muy fácil con ese insulto tan pequeño ¿Acaso has cambiado tanto Natsuki?

-Tú lo has dicho, ahora no tienes nada que perder... demuéstrale quien es Natsuki Kuga y porque se enamoró de ti un día- No puedo permitir que esto pase, si las cosas siguen así voy a ver dos corazones rotos de las personas más queridas para mí.

-He pasado tanto tiempo fingiendo ser otra persona que yo misma no sé ya quien soy- Admitió dándome la espalda mientras se alejaba. Me quedé mirando el espacio en el que antes estaba de pie Natsuki. Como si la imagen de su cuerpo cubierto por aquel traje impecablemente blanco, en contraste con su larga melena y a juego con la pinza de trueno plateado, le hubiera hecho deslumbrante a la retina. Pero la verdad es que se había ido sin combatir, algo tan anti-Natsuki que era preocupante.

-Mai... Mai... ¡Mai!- Escuché entonces la voz alegre de Mikoto llamarme.

Al verla sentí mi corazón detenerse, su sonrisa como el rayo de un sol rápidamente apagó las preocupaciones en mi interior. -Estas muy hermosa Mikoto- Sonreí instantáneamente y no mentía. Con sus largos cabellos sueltos, y su delgada figura en smoking de color negro, estaba despampanante. En momentos así me doy cuenta que Mikoto ha crecido mucho en este tiempo, sus curvas de mujer, su altura y ese aire salvaje, felino que posee, junto a esos ojos aún inocentes pero llenos de calma. Ya no es una niña, es la mujer para mí y me siento tan dichosa de que al fin este a mi lado.

-Para mí Mai es la más linda de todas... y hoy más, si- Su cálida energía, siempre me envuelve.

-Mi amada Mikoto- No pude evitarlo, acariciar con mis dedos su fino rostro y depositar en ellos mis labios. Su respuesta no se hizo esperar y sus manos se aferraron a mi cintura profundizando el contacto. Respiré agitada al soltarme por la falta de Oxigeno. Junté mi frente con la suya siendo que ahora la diferencia es de apenas unos centímetros.

-Eso es porque yo no puedo ver a nadie más... Mai es todo lo que quiero todo el tiempo, es mi persona más importante. Así que yo he decidido estar junto a Mai por siempre, por eso... ya no me quedaré a esperarte en casa- Susurró mirándome con determinación. -No soporto pensar que algo malo pueda pasarle a Mai cuando cuida a Shizuru... así que por favor, déjame ir contigo-

Pretendí separarme de ella un poco, pero sus fuertes brazos me tenían muy bien sujeta. Ya lo recuerdo, en el incidente del centro comercial una bala rozó mi brazo y mi sangre mancho a Shizuru, por la adrenalina no me di cuenta. Procuré que me revisaran en el hospital cuando fuimos a dejar allí a Tomoe Margueritte, pero al llegar los efusivos saludos de mi novia me hicieron gemir de dolor, desde entonces la noto más sería y taciturna. Pero si yo hubiera permanecido tanto tiempo con las manos atadas como ella, si Mikoto fuera lastimara y yo no hubieses estado ahí... me sentiría muy mal. Ahora te entiendo Mikoto. -Ya no hay que guardar el secreto de Natsuki... entonces Mikoto podrá venir conmigo todas las veces que quiera, solo si promete cuidarse- La miré a los ojos, si la subestimará entonces lastimaría sus sentimientos. Debo confiar en ella así como ella confió en mí.

-Yo protegeré a Mai... ujum ujum- Mis palabras le devolvieron la alegría instantáneamente. Ahora fueron sus labios lo que se pegaron a los míos, otro largo beso tuvo lugar entre nosotras.

-Debemos irnos Mikoto... o a este paso no saldremos de aquí-

-¡Hey ustedes dos!- La gruñona de Natsuki al ataque. -Respeten la zona común... para sus asuntos privados tienen la habitación- Suspiro largamente. -Además es muy cruel comer pan delante de los pobres y... ¡vamos a llegar tarde!-

Una enorme gota de sudor cayó por mi nunca. -Ya vamos 'cachorro' calma- Me reía entre sonrojada y animada. Prefiero su mala sangre que esa pasividad absoluta. Mikoto tomó mi mano llevándome consigo a su lado.

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Mentiría y de que forma lo haría, si dijera que nada se siente con su sola presencia. En cada ocasión que le miro, me siento desnudo y desarmado. Hay algo tan prohibido en tocarle que invento cualquier excusa para posar mi mano sobre su hombro, para saludarle con alegría genuina, pero obtengo por toda respuesta una sonrisa amistosa. Mentiría de forma vil si dijera que no me gusta, que no paso más tiempo con Shizuru solo para poder contemplarle. Pero yo estoy muy lejos de siquiera tocar su corazón y siento entonces una terrible envidia, un desgarré por dentro cuando ellos se miran. Se forma una dimensión, un lugar al que no puedo llegar, es en ese momento que caigo a la tierra desde mis ensoñaciones, solo para entender que él, es inalcanzable para mí. Así que hago gala de mis sonrisas, con la esperanza de que no note cuan dolido me siento.

Esta es una de esas ocasiones, he llegado con mi hermana sujeta de mi brazo. Una entrada triunfal que obliga al silencio y la observación de infinitos rostros desconocidos. Acorde al protocolo depositamos nuestros abrigos en las manos de un joven mozo, en la entrada de la ceremoniosa fiesta de la casa Margueritte. Recibo un cuadro plástico con un número inscrito, uno que por poco casi dejo caer, pues me quedé pasmado, al notar la presencia de Nataru Blan en la pequeña estancia. El entregaba un fino gabán negro a otro de los hombres allí dispuestos. Hubiera deseado saludarle, pero toda pretensión se cortó en un mudo ademán de mi mano, mientras yo pasaba a un segundo plano en presencia de la despampanante belleza de Shizuru Fujino. Un brillo momentáneo destilaron los ojos azules del que sin pretenderlo había llamado mi atención sobre las gentes.

Mi hermana se estremeció ligeramente al sentirse observada o puede que 'devorada' por la mirada intensa del pelinegro. No era para menos, Shizuru engalanaba un vestido vino tinto, ajustado al talle curvilíneo de su figura prodigiosa... una abertura provocativa en su pierna derecha aunque para nada vulgar... añadido al cruce de lineas en su espalda descubierta que soportaba el vestido en su piel. Soy su hermano y tengo que admitir que esta noche luce deslumbrante, cuando una moña sujeta sus castaños cabellos y el tono carmín de sus labios llega a ser para las masas, como la miel para las abejas. Veo los finos labios de Nataru abrirse un momento, probablemente encandilado por Shizuru, si bien se muestra ligeramente idiota en su presencia, esta ocasión le es imposible retener su asombro.

Si él supiera, que a pesar de la impavidez en el rostro de Shizuru, ella también ha dejado temblar su cuerpo al solo verlo. Allí con sus largos cabellos negros ligeramente sujetos por una pinza de plata con la forma de un trueno. Los restantes mechones largos, deslizándose a través de la pulcra tela de su smoking blanco, de corbatín perlado, a juego con la faja que hace las veces de cinturón y zapatos de charol blanco. Aunque Nataru no es un hombre muy alto, lo compensa con su porte atlético, su figura delgada y su postura... su barbilla siempre recta delata una gallardía difícil de igualar, pero quepa decir que el mayor atractivo que posee, es su rostro exaltado por el matiz único de sus ojos, de su forma de mirar. En verdad resulta una persona muy atractiva a la vista. Mas yo solo puedo ahogar en mi garganta un hondo suspiro. Cuando pronto un gesto lúgubre apagó esa flama en los zafiros de sus ojos, no tuve más opción que ser espectador, del desencanto que él y mi hermana expresaron en el mudo gesto de apartar las caras.

-¿Qué hace aquí?- Escuché el susurro quedo de mi hermana, apenas perceptible al oído. Aunque estaba claramente escrito el nombre de la familia Blan, en el sobre violeta con letras plateadas, que Nataru sujetaba en su mano y que ahora el mozo revisaba antes de dejarle pasar.

-Probablemente le ha invitado tu novia... con la pretensión de agradarte, ya que las has reprendido muchas veces por tratar de forma tan humillante a Nataru- Mentí, se bien que el joven escolta no es santo de la devoción de Margueritte. Tengo un mal presentimiento de todo esto.

La posible respuesta de Shizuru, se quedó guardada en sus labios, al notar que Nataru no estaba solo. Una mujer en un traje de seda perlada a juego con el Smoking de Nataru se dejó ver en todo su esplendor sujeta de su brazo, ella ostentaba una prenda de doble apertura los laterales de las piernas, era una prenda exquisita, si contamos el diseño de corte chino, con finos bordados de plata. No me costó en demasía identificar el emblema del dragón tejido en su espalda, inherente a una familia muy particular... los Wong. No imaginaba que Nataru se desenvolviera con personas de las más altas esferas, no parece ser del todo de su agrado. El delicado talle de la dama delataba un belleza delicada, aunque por nuestra postura no pudiéremos observarle la cara. Nadie ponía en duda que seguramente se tratara de una mujer muy hermosa. Sonreí al imaginar el enfado de mi hermanita, no me agrada verla sufrir, pero tampoco veo justo el como ha estado jugando con los sentimientos de su escolta.

Apresuramos el paso para entrar, no por mí, era Shizuru la que moría de curiosidad por identificar a la misteriosa acompañante del joven Blan. Sus deseos se vieron interrumpidos, cuando a la entrada de la gran sala donde tenía lugar la fiesta, la primera en saludarnos con una sonrisa enorme, fue Tomoe Margueritte.

-Shizuru Onesama... su belleza no tiene comparación. Hoy hasta las divinidades ensalzan su hermosura- Sonreí al pensar que seguramente paso horas buscando y ensayando ese piropo. -Bienvenido también usted Shion-san ¿Pero no vinieron los señores Fujino?- En verdad aburrido, prefiero pasar de tanta ceremonia e ir directamente a la barra dispuesta en el fondo.

-Gracias Tomoe-san... pero ellos harán su arribo a la fiesta dentro de una hora, espero la casa Margueritte sepa disculpar la tardanza, pero usted ya sabe como son las damas y madre ha deseado estar esplendorosa para esta velada- Dije para disculparlos. -Me parece que cuatro son multitud, de modo que hermanita, te dejo en la compañía de tu encantadora novia, la cual hoy se encuentra también muy linda... por cierto felicidades por la velada y su relación señoritas- Pudiera decir que la mirada asesina de la familia Fujino, perdió su carácter venenoso en mí hace algunos años, pero la forma en que me vio mi hermanita hizo que en verdad considerara el salir corriendo. Seguramente olvide mencionarlo, pero Yukito Naori, el escolta pelirrojo nos había estado acompañando todo este tiempo luciendo un agraciado smoking negro con corbatín rojo.

-Se lo agradezco Shion-san...- Musitó ella encantada de quedarse a solas con Shiz. -No sabes lo mucho que te he extrañado mi amada Onesama, hoy ya serán- Mientras me alejaba vi de soslayo el sonrojo que tintaba las mejillas de Tomoe y la cara de resignación de Yukito, pobre hombre. -Te tengo algunas sorpresas mi amor... por favor ven conmigo-

Me quedé un momento de pie, la discusión por la presencia de Naori no se hizo esperar. -¿Es qué acaso no planeas despegarte de Shizuru en toda la noche Naori?-

-No, ya te dije que la tengo que acompañar incluso al baño-

-Estamos en la casa Margueritte, aquí ningún acosador podrá acercarse a Shizuru-

-¿Un acosador? ...- Naori miró con curiosidad a mi hermana, para un ojo experto ahora resultaba claro que esa no es la verdadera amenaza. -Claro, como olvidar al acosador- Mintió fácilmente el pelirrojo. -... si tienes algun problema con eso, quejate en presencia del señor Takeshi-sama- Me reí por lo bajo al notar que la cara de Tomoe tomaba tintes rojos pero de la ira.

Habiendo salvado ese obstáculo y sabiendo que Naori sabe defenderse de la lengua ponzoña de Tomoe, me encaminé con bastante dificultad hacia la barra, demasiadas personas y saludos formales para mi gusto, esto realmente puede llegar a ser insoportable.
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Accedí a bailar con Tomoe solo con la pretensión de acallar sus palabras de incesante adoración por mí. De la repetitiva historia sobre el día en que nos conocimos, maquillado por las exageraciones de Tomoe para hacerlo parecer más romántico de lo que en realidad fue. Cuando íbamos por la segunda pieza a cargo del grupo de cuerdas que concertaba, evidencie entre el numeroso grupo de parejas como Nataru salía a la pista de baile en la compañía de aquella misteriosa mujer. Controlé con mucho esfuerzo la repentina cólera que corría por mis venas.

-¿Quién hubiera pensado que ese hombre tuviese una pareja tan bella? La agraciada hija de la familia Wong, que malos gustos tiene- Musitó Tomoe mirando en la misma dirección que yo, el como la pareja se sincronizaba con el ritmo y comenzaba a bailar forma exquisita. Pero me era imposible ver el rostro de la chica, cuando estaba dándome la espalda.

-¿Cómo lo sabes?- Inquirí curiosa, o movida por un enojo que no llegó a palparse en mis palabras.

-El trazo en la espalda de la joven, es el emblema de la familia Wong... así que esa chica debe ser una de las dos hijas de la dignísima Shura Wong- Apuntó tratando de restarle importancia, pero hasta yo conocía ese apellido.

-Ara, no imaginaba que Nataru se desenvolviera en las altas esferas- Esto si que sorprende, porque no parece gustarle mucho la formalidad de estos escenarios.

-Aunque la mona se vista de seda, mona se queda... el apellido Blan es reconocido por la fama del gran científico Suichiro Blan y la corporación Zafiro de la cual es dueño, pero a mí me cuesta creer que ese sujeto sea su hijo- Tomoe miró con cierto desdén a Nataru.

-Lo es... al verlos juntos, es innegable el parecido-

-Eso no quita que él sea un bastardo, tengo entendido que hace 18 años Suichiro-sama no estaba casado... seguramente fue una gran deshonra admitirlo como su heredero. Nataru-san era francamente un anónimo hasta hace pocos meses, nadie sabía que Blan tuviera un hijo... ahora las familias hacen fila para solicitar un compromiso entre ese hombre y sus hijas con el deseo de formar alianzas de alguna clase- El desagrado de Tomoe fue evidente. -La familia Ho ha sido la primera en hacer dicha solicitud, ellos no están en un buena situación económica ahora mismo... solo por este hecho me vi obligada a invitarlos a nuestra fiesta- Tanto tiempo lejos que no estaba para nada enterada de las familias Élite en Kioto.

-Comprendo- Arrastré las palabras intentando ocultar el disgusto que oír esto me produjo.

-Cuanto más pronto le comprometan con alguna de ellas, más pronto dejará la humillante labor de escolta para casarse... así podrás librarte de él Onesama- Apuntó animada Tomoe ante sus pensamientos. -¿Verdad qué es una buena noticia?-

-¿He? sí... es una buena noticia- Nos detuvimos en la danza, pues la canción terminó. -Sobretodo si es feliz con esa persona- Murmuré por lo bajo con una sensación angustiada en el pecho. Aun quiero saber quien es la mujer de la foto. ¿Sera la señorita Wong? Se ve tan feliz en su compañía.

Volví la vista sobre cierta pelinegra, notando que aplaudía con un gesto amable a la orquesta. La mujer que le acompañaba tomó su mano, y en ella depositó una pequeña caja roja con un moño plateado. La mirada curiosa de Nataru, se convirtió en una dulce expresión de alegría. La chica al parecer le animó a abrir el obsequio y esta no tardó en hacer caso de sus ademanes. La cajita se abrió y a la vista quedó un collar de plata con un dije de zafiro. La sonrisa de Nataru se amplió considerablemente, y con ese gesto una espina se clavó más profundo en mi corazón. La chica, caminó a su espalda para poner el collar en su lugar, en cuanto los dedos de la chica retiraron la negra melena, me dí cuenta que Nataru usaba un pendiente de zafiro en el lóbulo de su oreja izquierda. Así mismo cuando su mano se posó sobre la de aquella misteriosa mujer para hacerle un mimo cariñoso, un anillo del mismo estilo que el collar y el arete, se dejó ver en su dedo anular. Rápidamente la chica dio un beso en la mejilla de Nataru y se abrazó a ella por la espalda. Eso ¿Significa que...?

-Ja... así que ya esta comprometido- Dijo Tomoe con sorna. -Me preguntó si Wong-san habrá sido la infortunada-

Infortunada, ¿Como podría serlo? ¿Así que a esto te referías con las consecuencias Nataru? -Podríamos tomar algo Tomoe-chan... tengo un poco de sed-

-Claro mi amor...-

Nos alejamos de la romántica escena, no toleraba poder verlo sin sentirme rota por dentro, como si estuviera perdiendo algo tan importante que en cuanto Tomoe me entregó una copa, la bebí por completo sin siquiera saborear el alcohol contenido en ella. Me vi llevada por su mano a una de las salas privadas, siendo esta un lugar finamente decorado con rosas y listones blancos.

-Shizuru Onesama-

-¿Dime Tomoe-chan?- La miré sin prestar tanta atención como debiera, hasta que noté como la joven se arrodillaba ante mí, con algo de dificultad por el vestido turquesa que lucía.

-Yo estoy segura de que mi Onesama es todo lo que necesito para ser feliz y me desviviré cada día por hacerte feliz Shizuru. Eres todo lo que quiero en mi vida, y por esa razón me gustaría saber si aceptas... ser mi esposa- Tomoe levantó entre sus manos una pequeña caja, la cual abrió dejando ver un anillo de oro blanco, coronado por un diamante rosa. La luz inundo el lugar y los aplausos no se hicieron esperar, pues sin que me diera cuenta. Aquella sala ocultaba tras las cortinas a un grupo de personas conocidas.

La sorpresa de la que tanto hablaba Tomoe no era otra que la visita de mis allegados amigos de Fukka, a los que había pasado demasiado tiempo sin ver, Reito, Haruka y Yukino. Mis padres que me miraban sonrientes, así como a su lado aguardaban los dos hermanos de Tomoe, Riota Margueritte en cuyos ojos noté un dejo de espanto o fueron meras impresiones mías. Kagura Margueritte, una versión más madura de Tomoe pero de largos cabellos y sus padres, ambos que afables esperaban mi respuesta como todos los presentes en la sala.

Volví a mirar a Tomoe, ya no tengo nada que perder ¿Verdad? Después de todo, esto fue arreglado por nuestras familias hace mucho tiempo. -Me he quedado muda, por la sorpresa... pero si Tomoe, me encantaría ser tu esposa- Sonreí con una fingida mueca, la de ojos lila deposito en mi dedo el anillo y no tardó en ponerse de pie para darme un beso que sellara 'felizmente' el compromiso. Un gesto que acorté con rapidez.

-Ara, ¿no le parece a mi futura esposa que esto es un poco intimo como para hacerlo a la vista de todos?- Mis dedos entrelazaron los suyos. -“Acabas de cometer el peor error de nuestra vida... yo no juraré en un altar fidelidad a esta mujer, tú sabes bien que haré lo imposible por tener a Nataru conmigo”- Escuché en mi mente la voz resentida de Kiyohime, sus heridas y las mías eran una sola. Pero yo llevaba a cuestas la responsabilidad de no hacerlas visibles en nuestro rostro. -“Esa persona no es tuya tampoco, ha decidido casarse con alguien más”- Respondí dolida en mi fuero interno y esto fue suficiente para acallar las protestas de mi alter ego.

-Mi Onesama tiene razón... pero ha sido tal mi felicidad que no pude esconderlo- Musitó sonrojada y llena de ilusión Tomoe. Los presentes se acercaron a felicitarnos, mis padres me abrazaron, así como sus padres y hermanos la abrazaron a ella.

-Cuando Shion se entere... estará muy contento. Felicidades hija mía- Dijo mi madre.

-Como duele ver a tu hija hecha una mujer... pero es más la alegría de verla bien casada y feliz- Hay querido padre, si supieras del agudo dolor que estoy sintiendo, no dirías esas cosas.

-Al fin conozco a la famosa Shizuru Fujino- Interrumpió Riota Margueritte sin dejar de darme un abrazo para sellar el ahora vinculo familiar que nos uniría. -Por favor cuida de mi querida Tomo-chan... no puedo encontrar mejores manos en las cuales depositarla-

-Agradezco sinceramente sus votos de confianza- Volví a fingir felicidad, una que se supone se siente cuando te hacen tal propuesta y afirmas.

-Coincido con mi hermano... nos honra que te unas a nuestra familia- Dijo Kagura.

-Seas bienvenida y has feliz a nuestra hermana pequeña- Acolitó Riota. Así mismo asintieron los padres de Tomoe con una sonrisa un tanto avariciosa. Se bien que ellos no están contentos por nuestra unión personal, si no por la alianza económica entre nuestras familias y lo que esto supone.

-Quien diría que esta Bubuzuke se casaría antes que yo- La voz pesada de Haruka interrumpió el momento familiar.

-Si no dudo que las ofertas de Suzushiro han de ser numerosas, pero acceder a su corazón es un poco difícil- Respondí sincera, porque en el fondo me alegra contar con su presencia este día. Son un consuelo entre tantas fatalidades juntas.

-Felicidades Fujino-san- Es claro que Haruka no va a ningún lado sin Yukino con ella. Sin embargó la chica ahora lucía más contenta, un cruce de miradas entre ella y la rubia Neandertal que tengo por amiga, me dio a saber que había algo más entre ellas.

-Gracias Kikukawa-san... hoy luces especialmente feliz, me alegro por ti- La joven solo sonrió, al parecer las diferencias que tuvimos en el carnaval, han quedado en el olvido.

El pequeño carraspeo de garganta de Tomoe me recordó la circunstancia que vivía en ese momento. -Permitan que les presente a mi futura esposa... ella es Tomoe Margueritte-

-Es un placer conocerlas-

-Lo mismo digo... más te vale cuidar de Fujino, es un poco despistada pero no le prestes atención a eso, en el fondo es una buena persona-

-Ara, Suzushiro-san esta por la labor de hacerme quedar mal frente a mis amistades y mi prometida ¿No es eso un poco cruel?- Me fingí desencantada.

-Venga Fujino, alegrate... vas a casarte y Margueritte debe conocer de sobra tus defectos y virtudes- Se defendió como mejor pudo Haruka.

-Eso es totalmente cierto- Asintió Tomoe sujetando mi mano de forma territorial.

-Creo que es momento de dejar a solas a los jóvenes... nosotros los mayores podemos pasar una cómoda velada con un par de copas de vino para celebrar como es debido- Dijo mi padre, para llevarse consigo a los padres de Tomoe, así como sus hermanos mayores.

-Fujino-san... espero poder verla en lo próximo y charlar con usted... después de todo ya es parte de la familia- Dijo Riota antes de salir por la puerta con sus padres y Kagura a su lado.

-Si es el caso, entonces no debemos hablarnos con tanta formalidad en lo futuro Riota-san- Respondí más por protocolo, que por gusto.

-Tienes razón- Dijo deteniéndose -Querida hermana, hiciste una gran elección... por favor vengan en algunos minutos, hay que hacer oficial ante los invitados el compromiso- Finalmente aquel hombre de ojos turquesa, desapareció de nuestra vista y una parte de mí se que se sintió alertada desde el momento en que le vi, se relajó considerablemente.

Miré de nuevo a mis acompañantes, Yukino reprendía por algo a Haruka, Tomoe me miraba como la versión humanada de alguna diosa, a la vez que sonreía con un sonrojo adornando su rostro. Pero Reito Kanzaki, el más íntimo de mis amigos aun no se había acercado para saludarme siquiera. Su rostro no decía nada, pero si notaba un dejo de contrariedad en sus ojos grises.

-Que bueno que mejoraste tus gustos Fujino, estas mucho mejor sin la delincuente- Dijo como si nada Haruka, sonriendo cual girasol, y claro este era el motivo de su raro vestido.

Reito y yo nos estremecimos momentáneamente. Natsuki... casi había olvidado su nombre, casi no recordaba mis sufrimientos, casi olvidaba que esa persona es como una sombra que ya no esta en mi vida. Aun así, un nudo se sintió en mi garganta y un hueco hondo, volvió a lastimarme el pecho. La confusión volvió a llenar mis pensamientos. Hoy, justo hoy... es su cumpleaños número 18 y yo ni siquiera sé que es de su vida. Esta visto que ni para amigas servimos, es mejor no recordarla, es mejor no sentirla porque voy a desmoronarme nuevamente.

-Haruka-chan... no debes ser tan indiscreta- Reprendió Yukino con propiedad a su al parecer novia. Hasta ellas tuvieron un final feliz ¿Por qué yo no?

-¿Quién? ¿De quién hablan Onesama?- La presión de la mano de Tomoe, me trajo de vuelta a la realidad.

-De nadie mi querida Tomoe-chan... no debes guardar celos de las sombras de mi pasado- Respondí serena, cuando por dentro retenía las lágrimas.

-¿Una sombra dices?- Al fin pareció intervenir Reito llamando la atención del grupo, su smoking negro y aquel porte que lo caracterizaba dejaron en silencio al grupo. -Te felicitaría por tu próxima boda, pero hasta no verte feliz de ninguna manera voy a hacerlo- Se le notaba enfadado, extraño por tratarse de él. -Espero que no te estés equivocando Shizuru-

-¿Cómo te atreves a enlutar mi compromiso con Shizuru Onesama? Si te invité es solo por el aprecio que Shizuru te guarda- Intervino Tomoe muy molesta.

-No se preocupe Margueritte-san... yo no planeo quedarme en un fiesta con la que no estoy de acuerdo...- Respondió altivo.

-Kanzaki- Haruka y Yukino le miraban igual de sorprendidas que yo.

-... Shizuru fue un placer verte, pero por lo que parece mi regalo nunca llegó a ti- Le vimos acomodar su corbatín negro y caminar disgustado a la salida. ¿Su regalo?

-Tu regalo... no, nunca llegó- Es cierto, nunca llegó nada por correspondencia ni nada similar. -Parece que Reito-san y yo tenemos que hablar... ¿Mi querida Tomoe podrías dejarme hablar con él a solas?-

-Pero Onesama- La vi dudar.

-¿Hermana? ¿No te parece un poco incestuoso hablarle así a tu mujer?- Realmente Reito estaba irreconocible y a este paso Margueritte no va a dejarnos en paz.

-No hagas caso amor mío- Huy que falso sonó eso. -Está un poco molesto, porque él le hacía porras a otra dama... sin embargo yo te he escogido a ti y eso debe bastarle-

-Mi amada Shizuru tiene razón- Me dio un beso en presencia de todos antes de marcharse. -Te esperaré para dar la gran noticia de nuestro próximo matrimonio... no tardes tanto por favor- Dijo antes de salir por la puerta.

-¿Qué rayos pasa contigo Kanzaki? Esto no es muy propio de ti- Dijo Haruka sin ningún recato, Yukino no sabía en que hueco meterse de la pura vergüenza ajena.

-No encuentro adecuados los modos de Suzushiro-san, pero ella tiene razón- Afirmé, empezando a sentir algo de molestia por la situación.

-Estoy preocupado, solamente es eso... mi regalo Shizuru. Era muy simple, yo envié a Kuga a Kioto para que se encontrara contigo- Sus manos presionaron con fuerza blanqueando sus nudillos. -Temo que si no la has visto a lo largo de estos meses... algo pudo haberle pasado y no solo eso, ella vino con Mai-san y Nao-san-

-¿Qué?- No pude esconder mi asombro y al mismo tiempo un profundo miedo me llenó. Así que Natsuki no me olvidó después de todo, pero ¿Por qué no la he visto? ¿Realmente le pasó algo? No, ella es de las que mejor sabe defenderse, no moriría tan facilmente.

-Yo... yo le hablé sobre las amenazas que pesan sobre ti, ella estaba destrozada por tu partida... así que fui incapaz de ocultarle tu paradero, estaba tan esperanzada en poder verte que...- Él bajó la mirada al suelo culpable y lleno de remordimiento. -Pero en las noticias de Tokio han aparecido los cadáveres de algunas de las Hime, entenderás que no podía esperar más para venir y asegurarme de que todas estuvieran bien-

-Eso es cierto Shizuru-san... no deseábamos enlutar un momento tan especial para ti, pero han sido asesinadas, Akane, Shiho y otras 2 de las Hime- Musitó temerosa Yukino, pero Haruka poso su mano en el hombro de la castaña para darle algo de calma.

Un subito temor se apodero de mis sentidos y los escenarios más tétricos llegaron a mi mente, sangre, disparos, un poco de todo. Comencé a girar el anillo en mi dedo con una ansiedad terrible, preferí tomar asiento al notar que mis latidos bajaban su ritmo y una sensación de nauseas embargaba mi boca. Natsuki, no...

-Así que es cierto... están eliminando una a una a las Hime, cuando se me informó de esto no podía creerlo- El sonido de esa voz tan conocida se escuchó a mi espalda y yo... me quede inmóvil.

-¿Y tú quien eres entrometido?- Dijo Haruka. ¿Entrometido?

Reito que me observaba, miró en la misma dirección que Suzushiro y su rostro se llenó de alivio. -¿Kuga?... que forma de asustarme tienes mujer, creí que algo malo te había pasado-

-Disculpame Reito- Volví a escuchar esa voz. Es... es la voz de Natsuki. Me daba tanto miedo mirar... porque mi corazón iba a romperse en pedazos otra vez.

-Perdona por preocuparte Reito-san...- Se escuchó una voz afable tan conocida.

-Solo a ti se te ocurre que podemos morir tan fácil... fuimos Hime, ¿Recuerdas?- Ese tono altivo lo escuché en alguna parte.

-Oni-chan debe confiar en nosotras... somos fuertes-

-¿Y quienes son esta panda de desconocidos?- Inquirió Haruka exasperada.

Cerré los ojos antes de dar un profundo suspiro. No tenía que verlo para saber quienes estaban en mi espalda. Me puse de pie y giré mi cuerpo cual robot. Al abrir los ojos allí estaban mis escoltas con rostros inexpresivos, acompañadas de una joven delgada en traje varonil.

-Te dije que habían consecuencias Shizuru... te negaste a saberlo- Murmuró la que se hizo llamar por tanto tiempo Nataru Blan. Llevó sus dedos a sus ojos y al retirarlos, de nueva cuenta se mostraban unos ojos esmeralda que conocía tan bien. Casi pude escuchar los fragmentos de mi corazón romperse. En sus manos estrecho los lentes de contacto hasta romperlos y después dejó caer los cristales zafiro al suelo, ante mi mirada estupefacta. Sentí las lágrimas escurrir silenciosamente por mis mejillas, como una muda expresión de la agonía que se hizo perceptible en mi pecho.

-Ya decía yo que tú siempre fuiste un chicazo y además delincuente-

-A mi también me da gusto verte Haruka-san- Mencionó con una media sonrisa Natsuki.

-Natsuki Kuga... Nataru Blan, tantos nombres para la misma persona y sus cobardías- Su nombre sabía amargo en mis labios. Sus ojos se abrieron para mirarme, sus pupilas temblaron. Pero ya no podíamos hacer nada para cambiar las cosas.

-Shizuru-san yo no...- Mi amigo se dio cuenta de su gravísimo error.

-Reito-san no ha dicho nada malo...- Tensé la mandíbula, no deseaba que todos contemplaran mi lamentable estado por más tiempo. -... podrían dejarme a solas con ella-

-¿Cómo crees que te vamos a dejar con esta delincuente Fujino? Eso sería incontinente de mi parte- Sentí la mano de la rubia en mi hombro, pero la retiré lentamente.

-Inconsciente Haruka-chan- Corrigió Yukino. Vaya momentos tiene Haruka para dejar a la vista su Dislexia.

-Me temo que ya no puedo gozar de lo beneficios como Kaichou de Fukka... conozco los grandes dotes de Suzushiro-san al momento de poner en regla a los infractores, pero esta vez tengo un asunto pendiente con Kuga-san... que espero los presentes sepan disculpar-

-Fujino-san tiene razón, vamos Haruka-chan- Me ayudó esta vez Yukino con un corto gesto de condolencia.

-No dudes en silbar o cualquier cosa... si esta delincuente se pone pesada, yo misma vendré a ponerla en cintura- Dijo preocupada la rubia al verme llorar.

-Agradezco las intensiones de Haruka-san... no dudaré en llamarla si me veo en aprietos- Mentí con descaro.

-Así se habla Fujino... vamos Yukino... y Kanzaki y quienes quiera que sean ustedes-

-Soy Mai Tokiha...- Dijo la que yo conocía como Mara. -Y yo Nao Yuuki- Intervino mi secuas de borracheras, el que se decía Yukito.

Una vez todos se fueron, ella y yo quedamos a solas, me acerque rápidamente a ella. Tan solo restó un paso de distancia entre nosotras dos. Temblaba sin poder evitarlo, era tal el barullo de emociones que no quedaba un ápice de mí en el que algo de calma me permitiera pensar. Mis manos por si solas se movieron sobre el cuello de Natsuki...

-Te odio y te amo- Susurré muy quedo mientras ella me miraba abrumada por la situación, sorprendida porque... Mi rostro se pegó al suyo en un beso salvaje, uno que le mostrara el dolor y la amargura que me había causado, salvaje y brutal como mi ira. Le mordí los labios hasta lastimarla, pero ella no se movió y tampoco gimió. Resistió la forma en que la torturaba mientras aferraba sus manos a mi cabeza para no soltarme. Su respuesta supo estremecerme, calmó mi tosquedad con movimientos suaves de sus labios, esta ocasión el sabor metálico en su saliva me dijo cuan dura fui con ella. Pero mi cólera no estaba saciada, por primera vez hacerle daño me supo bien. Nos abrazamos y mis manos se clavaron en su espalda, respingó pero yo no la solté. Baje mis labios a su cuello y la mordí sin piedad, marcándola una y otra vez. Pero ella no se quejaba y eso solo lograba enojarme más.

-¿Así quieres vengarte?- Dijo con una mueca de dolor. ¿Vengarme? Probablemente, su crueldad no tiene limites, decirme que me ama cuando me ha mentido todo este tiempo. Si me hubiera dicho la verdad esa noche, entes de hacerle el amor y sentir su entrega, en esa ocasión yo hubiera sido la mujer más dichosa y mi enojo estaría reducido a la nada. Pero ahora, cuando supo fingir tan bien... me siento rota por dentro, si incluso llegue a fantasearla con ese nombre y esos ojos diferentes, confundirme así entre ellas dos. Ser Nataru y dolerme como Natsuki.

Me detuve un momento, no quería mirarla. -Así que estuvo divertido para Kuga-san... probar mi perspicacia, jugar con mi mente y burlarse de lo que sentía... es más divertido jugar en la cara de alguien más-

-¿Jugar?- Me separó con cierto enfado pero sus manos adheridas a mis brazos no me soltaron. -Vine por ti, me humillé ante mi padre tragándome mi orgullo para poder cuidarte, recibí ordenes de todos, hice muchos exámenes para estar a tu nivel, me aguanté a esa mocosa pegada a ti todo el tiempo, he arriesgado la vida por ti y hasta por esa que me trata tan mal... y ¿Tú me dices que me tomaría tantas molestias por un juego?- Su enfado se convirtió poco a poco en una gesto de tristeza. -¿Es qué sigues deseando hacer como que no existo?- Me derrotó con esas palabras, el corazón que antes dolía y sangraba ahora latía acelerado y hasta contento.

-Puedo hacer como que no existe Nataru...- Sus manos me soltaron y sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. -Porqué Nataru es un careta que usas para esconderte cobardemente... pero la persona que hay tras esa mascara... a Natsuki Kuga jamás podría olvidarla- Sus ojos verdes me miraron esperanzados y antes de que todas mis murallas fueran derrumbadas. Busqué afanosamente en un compartimiento de mi vestido. -Pero mi Natsuki tiene que hacer algo por mí, antes de que pueda perdonarla completamente- Le sonreí, la ira y el enfado por haber sido herida por sus engaños se apagaron lentamente con mis lágrimas.

-Lo que pidas Shizuru... yo te lo daré- Dijo sin dudar.

-Debes ingerir esto sin preguntar- Levanté ante ella un liquido translucido contenido en un pequeño frasquito. -Es una prueba de confianza- Lo siento mi amor, pero ahora que sé quien eres realmente, no puedo darme el lujo de perderte a causa de las Nanomaquinas. Ahora comprendo porque me lo pediste Mai-san.

Miró con curiosidad el frasco de cristal, lo tomó en sus manos y lo abrió. Lo acercó a sus labios y cuando estuvo a punto de beberlo, su rostro se contrajo con fastidio. Arrojó el frasco y su contenido al suelo. -No me pidas que tome el PSE Shizuru- ¿Cómo lo notó? Di un paso lejos de Natsuki. -No puedo renunciar a la esperanza del proyecto Otome... entiéndeme por favor-

Miré los fragmentos rotos y el liquido ser absorbido por la alfombra bajo nuestros pies. En ese momento una honda decepción lo embargo todo. -Eso significa que Natsuki rechaza mi perdón y elige no confiar... entonces no hay nada más que decir-

Cuando quise salir del cuarto, ella me tomó por la muñeca y me aprisionó contra la puerta cerrada a mis espaldas. Sentí arderme la piel, con su cuerpo tan cerca, apretado contra el mío. -No digas eso... por favor... yo te amo Shizuru- Lo dijo con tal ligereza que me estremecí y un cosquilleo en mi vientre se hizo notar, odio cuan irresistible puede ser cuando se comporta así. Amarme, tanto tiempo esperando escuchar esas palabras y cuando al fin las decía, solo lo hacía para ponerme en aprietos con esa mirada sincera. Intentaba respirar, grave error, su aroma natural mezclado con cítricos lleno mis pulmones y el deseo se hizo intolerable. -“Dejate llevar Shizuru”- Escuche la voz divertida de Kiyohime. -“No puedo hacerlo...”- Sudaba, intenté apartarla pero sus manos sujetaron mis muñecas y sus labios se pegaron a los míos con algo de brusquedad. Me fue imposible no responderle, no devorar de nuevo esos labios con sabor a fresas, el calor se extendía con más fuerza y el deseo de tomarla aquí y ahora comenzaba a nublarlo todo. -“No puedo perderla... no soportaría perderla Kiyohime... ¿No puedes entenderlo? Moriríamos sin ella y no esta bien con el suero en su cuerpo... por favor... ayudame”- Supliqué en mi interior para no ceder a mis bajos instintos, si lo hago... entonces no habrá forma en que la deje ir, mucho menos podré ayudarla. Por toda respuesta Kiyohime apaciguó la ardorosa pasión en mi cuerpo. Esto me permitió por fin liberarme de su agarre.

Natsuki me miró confusa y con ese lindo sonrojo en sus mejillas. Desvié la mirada para no verla y volver a caer en sus redes. -Si no inyectas el PSE en tu cuerpo yo no podré perdonarte-

-¿Querías engañarme para tomar el PSE?- Al fin lo entendió. -¿Por qué Shizuru?- Sabía que suplicaba con su mirada y por eso deje que mi cabello ocultara a mis ojos la vista de su divino rostro.

-Tú me lo explicaste cuando fingías ser Nataru... las nanomáquinas no funcionan sin la estrella roja y sé que te hacen daño porque no funcionan bien... yo no quiero volver a sufrir por ti Natsuki, no quiero sentir que voy a verte morir en cada momento- Realmente esa es una angustia insoportable, cuando Reito insinuó que algo le había pasado, sentí morir esos segundos.

Ahora fue ella la que desvió la mirada a un lado. Sé que esta tan consciente como yo o puede que más, del grave riesgo que corre con esos robots en sus venas. -Yo no puedo deshacerme de ellas- No puedo creer que me diga eso, la ira se hizo presente nuevamente. -Tú no lo entiendes Shizuru... es el legado de mi madre, murió por ello y yo no puedo hacer que sus esfuerzos sean en vano, si yo tomo el PSE, no habrá forma de que el suero pueda ser inyectado de nuevo... por favor entiéndeme- Sujetó mi mano.

-¿No te importa que sea tan peligroso para ti?- Me atreví a preguntar.

-No... no puedo renunciar a esto. Por favor pídeme cualquier otra cosa y lo haré, pero esto no-

-Eres una... una... ¡IDIOTA!- Grité presa de la ira y la desesperación, retiré su mano de la mía con brusquedad. -Tú no sientes nada por mí...-

-Eso no es cierto Shizuru- Intentó volver a sujetarme. ¿Cómo puede decir eso alguien que prácticamente quiere morir? ¿No ha pensado en el dolor que puedo sentir después de eso?

-No... ¡No me toques!- No me dí cuenta que mucho antes de que se acercará le plante un bofetada en la mejilla. Que estaba abrazándome a mi misma, como si cada contacto suyo me lastimara.

-No... no volveré a hacerlo- Susurró muy quedo sujetándose la mejilla lastimada, me di cuenta que entre las hendiduras de sus dedos escurría sangre. Observe mi mano, solo para darme cuenta que el diamante rosado estaba en la cara interna de mi dedo había actuado como una cuchilla... y mi anillo de boda, estaba manchado con la sangre de Natsuki.

-¿Tú eres... la que me pide renunciar a todo cuando acabas de darle el sí a otra persona? A Margueritte, ¿Si no me equivoco?- Dijo mirando con amargura el anillo en mi mano. Retiró la mano de su mejilla, pero esta ya no sangraba. Pude ver como la piel sanaba a una velocidad vertiginosa. Buscó un pañuelo en su chaleco, limpió la sangre e increíblemente el corte era una linea pequeña que desaparecía con lentitud.

-Natsuki...- Intenté disculparme, pero ella no me lo permitió.

-No digas nada... ya lo he entendido todo- ¿Cómo pasamos de ser yo la ofendida a ella la dolida? Se iba a ir pero esta vez fui yo quien la retuvo.

-De ninguna manera... tú eres la que pretende ir a lo kamikase, como si realmente desearas dejarme sola, como si no soñaras como yo una vida juntas y entiende que le dije si... cuando juraba que tú me habías dejado en el olvido-

-Tú no crees en lo que estoy haciendo, yo si creo en ello... yo si pienso que pueda vivir una vida contigo... pero tú ya escogiste a otra mujer para eso- Me reprochó con enfado, mirándome con fuego desde las esmeraldas que son sus ojos. ¿Cómo puede decirme eso una persona que lleva un anillo de zafiro en el dedo anular? La imagen de esa mujer en traje chino me dolió en la memoria y al mirar su pecho, en el brillaba el regalo que le hizo aquella chica. Seguimos luchando contra una maldición ¿No es así?

Dejé caer mis manos a los lados, como si en ellas hubiera estado cargando el peso del mundo. -Elijo a la persona que prefiere vivir junto a mí, vivir simplemente... tú has renunciado a esa opción cuando inyectaste el suero en tus venas... Esa es la verdad Natsuki, tú renunciaste a nosotras ese día en el apartamento... entre la caja de pandora y la esperanza del mundo, de una guerra que no existe- Escondí las lagrimas en mi cabello. -Si me disculpas, debo volver con mi prometida y tú con la que te corresponda...-

No hubo resistencia, no volvió a tomarme contra la puerta, me dejo ir así como si nada. Tanto amor, y tan poco al mismo tiempo, cuando no puede dejarlo todo por mí. Yo hubiese sido capaz de escaparme con ella, en el momento que tomara el PSE... sin más y con el repudio que pudiera ganarme de mi familia y amigos. Porque todo merecía la pena si era en su compañía, todo era suficiente con solo tenerla a mi lado... parece ser, que quien necesita algo más que mi sola persona, eres tú Natsuki Kuga.

4 comentarios:

Alexade dijo...

Aaaaaaaaaah! Realmente pense que Shizuru se andaría mas contenida pero esta regenial! No tardes que me haces chequear la pag a cada rato...

Anónimo dijo...

creí que seria diferente pero veo que todo cambia me encanta como escribes sin duda este es uno de mis favoritos espero que sigas pronto la continuación ya que es una de las que mas espero con ansias sigue asii

sumi-chan dijo...

waaaa que bueno este capi,no demores pliss,que yo me reviso siempre la pagina a ver si ya publicaste tu fic.me encanta estoy en esto.un saludito

Dagha dijo...

"deja de compararlas que es muy feo" love it ;)
yo tbn pense q hubiera sido de lo más perdonable haberle dicho la verdad antes de hacerlo tururururu
o.o quede en shock con la parte final........
Gracias Excelente su historia..bye

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