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lunes, 23 de julio de 2012

lunes, 23 de julio de 2012

Cap. 10 "Nunca digas adiós" de cristalsif


NUNCA DIGAS ADIOS

Capítulo 10

Compromisos



Sus pasos lejos de mí supieron herir lo más profundo en mi interior, se marchaba para afirmar al mundo que esa ególatra mujer, era predilecta a sus ojos sobre todas, incluyéndome. El brillo en mí se apagó tan rápido como su despedida y el corazón que aun latía en mi pecho, laceraba con cada pálpito recordándome mis derrotas y fracasos. Sentí la ira reverberar en mi interior y una muestra de cólera quedo marcada en la pared con mi puño incrustado en ella. Había usado sin querer la fuerza que era maldición y regalo en vida. Aquellas ínfimas piezas de metal, inteligentes para superar el dolor físico supuesto en aquel golpe, pero tontas para entender la agonía emocional que me causaba alojarlas en mi cuerpo.

No quiero salir, no quiero oír, deseo esconderme del mundo. Dejo que mi cuerpo se deslice hasta el suelo mientras retengo las lágrimas. Desde la pared en la que reposa mi espalda, tan cerca de la puerta, escucho el barullo de la multitud, ya pasó. Las copas, las risas, los aplausos hoy son en honor de esa mujer a la que odio profundamente.

-Si tan solo pudiera erradicarla de la faz de la tierra- Dije entre dientes presionando los puños sobre la tela de mis pantalones. Mi despechado corazón duele y yo solo deseo hacerles pagar mi sufrimiento. Escondí la cabeza entre mis brazos apoyados en mis rodillas, como si aquel rincón al lado de la puerta fuera un resguardo del mundo, cuando bien sé que no puedo escapar de mí misma. Escuchó el mecanismo de la puerta abrirse, y el sonido de unos tacones ingresar en la sala. Tenso la mandíbula. -¿Cuesta tanto entender que si estoy aquí es porque deseo algo de soledad?- Cuestioné levantando la cabeza con el ceño fruncido y los ojos llenos de escozor.

-Una persona como tú no debería humillarse de esa manera por una mujer...- Pero esa no era la voz de Mai, quien supuse había entrado, ni esos ojos carmín suyos.

-Wong-sama- Musité sorprendida al notar la figura de una mujer, luciendo un vestido chino como el de mi hermana pero en un tono vino tinto, cabellos rubios en una moña, piel pálida como la de mi hermana y ojos rubí. Me puse de pie en el acto quedando a su altura, hice una venía rápida, que vergonzoso era ser encontrada por mi madrastra en este estado.
-Así está mucho mejor, no me gusta ver a una de mis hijas en un estado tan lamentable- Me miró con seriedad, extrajo un pañuelo de una de las aberturas de su vestido. -Limpia tu cara, aun tienes un poco de sangre y lágrimas-

Tomé la prenda con curiosidad, tenía el emblema de la familia Wong en él. -Le agradezco brindarme tal titulo, pero usted sabe tan bien como yo que solo Nina, es sangre de su sangre- No sabía si realmente era apropiado manchar la pulcra tela con algo tan burdo.

Una corta sonrisa apareció en sus labios, llenos de labial rojo. -No se trata de lo que tú piensas Natsuki. He aguardado por ti largo tiempo...- Se acercó a mí, tomó el pañuelo y con sumo cuidado limpió mis lágrimas, así como la sangre en mi mejilla, me tocaba con la delicadeza de una madre y yo no evité sonrojarme. -Esperaba que Shizuma Viola respetara nuestro acuerdo... pero ya que no es así, entonces tendré que ser un poco más severa-

-¿Acuerdo? Con la madre de Shizuru- Tomé entre mis dedos su mano, había una rara sensación de paz en un gesto como ese, más extraño viniendo de ella. -Perdona Shura-sama... he manchado tu pañuelo-

-Para eso es pequeña y puedes llamarme directamente Shura, sin el Keigo... un pañuelo está diseñado para retirar los rastros de dolor de un lindo rostro como el tuyo. Me gustaría que también limpiaran el alma, pero eso es mucho más complejo- Ella se apartó lentamente de mí como si fuese una figura etérea que se desplaza misteriosa, como si no tocara el suelo con sus pies. Me dio la espalda para caminar hacia un sofá y yacer en él. -Mi acuerdo con Shizuma y Takeshi Fujino, era desposarlas a ustedes dos... a Shizuru y a ti como una pareja-

-¿Ca...casarme yo con Shizuru?- ¿Está loca? Eso es imposible, fue Shizuma quien me hizo prometer que no interferiría en la relación de Shizuru con Tomoe, claro, si era feliz. Acabo de confirmar que perdí.

-Natsuki no había nacido cuando hicimos ese pacto y Shizuru, era apenas un bebe de brazos... solo por tener a la vista tan bella criatura había merecido la pena cada sacrificio- Dijo con nostalgia la mujer de cabellos como hebras de oro.

-¿He?- Eso no es verdad, ella va a casarse con Margueritte. -No te entiendo Shura-

-Eso paso hace mucho tiempo Natsuki, antes de que nacieras, ella me hizo esa única promesa a cambio de que jamás volviera a buscarla. Cuando estábamos en la universidad, Takeshi, Suichiro, Sergei, Shizuma, tu madre y yo éramos amigos, los mejores... Saeko salía con tu padre, Shizuma estaba comprometida con Takeshi, pero no eran muy afines realmente y bueno... Sergei y yo no nos llevábamos de ese modo... a mí no me iban los hombres y a él tampoco le iban las mujeres, pero en aquella época nuestra diversidad sexual era mal vista, así que fingíamos ser novios, para no ser desheredados por nuestras familias...- Shura me miró y negó con la cabeza divertida. -Fue una mala idea, eso puso celosa muchas veces a mi amada- Yo levanté una mano, invitándola a continuar. -Yo estaba enamorada de Shizuma Viola y te diré que alguna vez sentí como correspondía mi amor... esos pedacitos de cielo eran algo digno de contemplar, no eran pétreos y vacíos como ahora-

-Usted y Shizuma-san...- No puedo creer esto.

-Me temo que si Natsuki, así que por favor escúchame... porque es importante- Me miró seriamente, yo solo asentí y deje que sus cálidos brazos me envolvieran como a los niños antes de contarles un cuento.

-Relato-


Saeko sabía lo que pasaba y no nos juzgaba, solo nos aconsejaba ser sinceras con nuestros sentimientos... ambas traicionamos la confianza de Takeshi y yo soportaba el dolor de compartirla con él, si hubiera sido más fuerte ella hubiera sido mía. Pero esa doble vida acabo el día en que, ella se comprometió en matrimonio con él....

Le reclamé, le supliqué... pero la boda de todos modos ocurrió. No la perdoné, simplemente me fui a China y allí grité a los cuatro vientos lo que era. Siendo la única heredera de la familia, después de muchos desprecios y tener que demostrar que era capaz de llevar las riendas de los negocios familiares por mí misma, mis padres lo admitieron a su pesar. Volví con la idea de recuperarla, de mostrarle mi valía, ahora no tendríamos que escondernos, pero al llegar noté con amargura que ella ya había dado a luz a Shizuru y Shion... no me lo dijo, se casó con él porque estaba esperando gemelos, si me lo hubiera dicho... yo hubiera asumido la responsabilidad de ello sin importarme nada.

Tu madre iba a desposarse con Suichiro, pero ellos decidieron esperar a que se festeje el primer año de los pequeños Fujino y hacer la boda, eso no ocurrió porque tu madre hizo un gran descubrimiento en los genes de nuestras familias. Con ello una oscura verdad salió a la luz, la generación de nuestros descendientes más cercanos participarían en el carnaval de las Hime. Yo me preocupé, era una locura afirmar tal cosa, aquello era un cuento popular de más de 300 años de antigüedad, pero ella estaba segura de que eso pasaría. Teníamos una conocida, una importante geóloga perteneciente a la familia Sigiura, ambas juntaron esfuerzos y aunque los medios quisieron desacreditar su investigación, ellas confirmaron la realidad, algo más importante que el desprestigio de sus esfuerzos.

Una tarde nos reunimos, Saeko tenía que decirnos algo muy importante y yo estaba reticente a ir, dado que Shizuma asistiría con su esposo en la reunión y aquello sería en verdad doloroso para mí. Pero una vez allí, escuché de labios de tu madre que nuestras hijas estarían condenadas a participar dentro de algunos años en un carnaval del fin del mundo, cuando terminara el ciclo de aquellos 300 años. Maya Sigiura nos mostró a todos su investigación de leyendas y folclore de la zona, entre ellas relató la leyenda de Kiyohime y otros. Para sorpresa de los presentes, todas nuestras familias estaban vinculadas con el carnaval de una u otra manera y si aun dudáramos. Tu madre nos mostró nuestros árboles genealógicos y vimos ante nuestros ojos como los arboles se cortaban en algunas ramificaciones, aquellas eran las Himes que habían sacrificado su vida en aquellos eventos o enloquecido ante la pérdida de su ser amado y no tuvieron descendencia.

Así mismo nos reveló que ella también esperaba un bebe, con lo dicho no supimos si felicitarla o llorar de tristeza. Pero los ojos de Saeko miraban con alegría, mientras sus manos se posaban en su abultado vientre, ella estaba feliz y completa de tenerte. Aunque el futuro fuera incierto y estuviera a destinada a jamás estar junto al hombre que amaba, si te tenía a ti, para ella todo merecía la pena. Finalmente solicitó hablar a solas con nosotras. En una estancia lejos de los chicos, Saeko le dijo a Shizuma que la hermosa niña que ella había traído al mundo, sería la luz de una nueva esperanza... pero que no podría hacerlo sola, que necesitaba a Natsuki para tal fin. Espantada ante todo lo que había escuchado y en el fondo sabía cierto, Shizuma se puso histérica.

-No metas a mi Shizuru en tus locuras- Su voz tembló en agonía, mientras yo procuraba no sentir dolor, al escucharla hablar de ese modo, yo la había perdido. No por Takeshi, ella ahora solo pensaría en sus hijos sobre cualquier cosa, en ese momento entendí que era inalcanzable para mí.

-Eso está fuera de tus manos o las mías- Siempre tranquila, con una serenidad tan propia de nuestra querida Kuga. -Te aconsejo prepararla o la perderás... el carnaval ocurrirá en Fukka dentro de 16 o 17 años, sin importar cuánto retengas a tu hija, ella ira. ¿Tú crees en las maldiciones, no es así?- Tú madre dejó ver una mueca de seriedad y frunció el ceño, tú lo haces frecuentemente Natsuki, pero ella solo nos miraba así cuando algo muy grave pasaba.

-Claro que no Sae-chan... estaría loca al darle tal valor a eso- Le decíamos Sae-chan de cariño a Saeko. Tu madre y yo notamos que mentía, después de esa charla yo ya creía hasta en fantasmas y no dudo que Shizuma sintiera igual.

-Entonces vas a negarme, y juraras por la vida de tus hijos... ¿Qué no esta maldita la familia Viola?- Era un poco extraño escuchar aquello de una mujer de ciencia, tu madre no creía en nuestros dioses, pero algo había cambiado en ese tiempo.

Shizuma dejo ver su pánico en ese momento. Saeko siempre tuvo la facilidad de romper las mascaras de mi amada, tal como tú puedes hacerlo con Shizuru, era una cualidad única que ni siquiera yo pude lograr alguna vez. Tu madre nos explicó que ninguna persona descendiente de la familia Viola o de la familia Blan, ha logrado alguna vez consumar su vida en la compañía de la persona amada, no después de la muerte de Kiyohime y el Monje. Shizuma por otra parte, no se atrevió a negarlo, pero tampoco a afirmarlo.

-Mi Natsuki... y tú Shizuru... serán diferentes Shizuma... no deben tener el mismo destino que tú y Shura- Ambas miramos a Saeko, sentí las lágrimas escapar de su prisión, cuánta razón tenía. Extendí la mano para acariciar la de Shizuma, pero ella la rechazó instantáneamente, como si le doliese tocarme, eso sí que era una maldición.

-¿Diferentes dices?- Shizuma prefirió ignorarme y preguntar, aunque sus ojos delataron la misma pena que los míos.

-Lo entenderás en su momento, yo haré lo que esté en mis manos por amor a mi Natsuki, ¿lo harás tú por Shizuru?- Apacible, esa es la forma en la que yo definiría a tu madre. Aunque estuviera preocupada, ella jamás lo esbozaba en su rostro, pero sus ojos eran como una puerta a su alma, con un hermoso color esmeralda.

-Es mi hija, ¡claro que sí!- Determinación, como pocas vi en la faz de Shizuma.

-Entonces, por más que lo veas inapropiado... por favor, jamás seas un obstáculo en la vida de Shizuru. No cometas el mismo error que tu madre al comprometerte con Takeshi. Yo te ruego... que permitas a Shizuru estar con mi Natsuki, es el único modo de acabar la maldición- Dijo con seguridad tu madre.

-Pero... Natsuki es nombre de niña ¿No es así?- Preguntó Shizuma.

-Así es, aunque las ecografías no lo digan todavía, tengo la certeza que mi Natsuki será una hermosa niña- Sonrió Sae-chan.

-¿No sería mejor Shion? Si es tan importante que se una la familia Viola, con la Familia Blan-Kuga... entonces sería más adecuado de ese modo- Objetó Shizuma.

Tu madre negó con la cabeza. -Natsuki y Shizuru... tienen que ser ellas-

-¿Por qué?- Se puso de pie indignada Shizuma.

-Por ellas, se amarán con la misma pureza que lo hicieron un día. Kiyohime Viola y Nataru Blan... si por tu mano se rompiera esta promesa... perderemos mucho más de lo que puedas calcular...- Afirmó esto con seriedad.

-Me niego... de ninguna manera toleraré tal cosa- Notamos que los ojos de Shizuma cambiaron, se tornaron vacíos. La vimos salir del lugar como alma que lleva el diablo.

Saeko me miró. -Inténtalo tú... por favor-

-Si eso en verdad evitara el sufrimiento que yo siento a esas pequeñitas... entonces... le venderé mi alma al dios que haga falta- Dije antes de salir del lugar en su busca.

Yo no dudé en seguirla corriendo por los pasillos, hasta la salida del jardín. Cuando pude alcanzarla la sujete y no la deje hablar, mucho menos soltarme.

-Por favor... Shizuma ¿Acaso no vives nuestra propia agonía? ¿No te esta carcomiendo el dolor de la misma forma que a mí?- Baje la mirada en esa ocasión. -Yo te he perdido y no tengo más razones para continuar viviendo, se que vivirás junto a Takeshi para que Shizuru y Shion tengan un padre y una linda familia, yo no estoy en tus planes... pero duele terriblemente- La abracé. -No te pido más que una esperanza, sabes que Saeko se irá a Tokio a continuar sus investigaciones. Dime tú... ¿Qué probabilidad hay de que ellas dos se encuentren? Si ellas dos no llegan a conocerse, si no es ese el destino del que habla Sae-chan. Si vieras a tu hija amar a otra persona, entonces la liberaras de este compromiso... pero por ahora, hazme esa única promesa y no volveré a molestarte con mi presencia, porque yo creo... en las palabras de Saeko- Supliqué una última vez.

-Esta... bien...- Se relajó un momento, para después de alejarse de mí. -Así será... adiós y para siempre... Shura- Esa fue la última imagen de su figura, ella alejándose en dirección de su esposo y los dos pequeños bebes, una imagen digna de fotografía. La pequeña Shizuru en brazos del padre y Shion en brazos de la madre. Me di la media vuelta y me fui, al día siguiente marché de vuelta a China. Pasó un año y medio cuando una carta de tu madre llego a mi correo, mi vida era vacía y banal. Estaba con una y con otra pero ninguna podía llenar el vacío de Shizuma en mí, así que volví presurosa. Tu madre me pidió lo más descabellado del mundo, casarme... nada más ni nada menos que con tu padre. Al principio creí que había enloquecido, pero los años me harían entender que Saeko siempre tuvo razón en cada cosa.

Yo cumplí mi parte ante mis dos amigas... me casé con Suichiro, aclarando que jamás le cumpliría la parte conyugal. Suichiro a decir verdad, tenía siempre tan presente el recuerdo de tu madre, que fácilmente pudimos pasar como una feliz pareja, cuando solo éramos amigos. También a pesar de vivir tan cerca, no volví a ver a Shizuma, por más que la soledad fuera abrumadora, ni siquiera la invite a la ceremonia. Tuve la suerte de tener a la pequeña Nina a mi cuidado, ella fue depositada en mis brazos siendo apenas un bebe y desde entonces se convirtió en mi más grande consuelo y alegría... Al fin pude entender a Shizuma, yo daría mi vida por Nina y por ti. No ha habido otro sentido en mi vida superior a este. Así querida Natsuki, al verte me sentí dichosa, tu solo rostro me recuerda a mi querida Saeko. Pero verte sufrir así, es algo intolerable, porque está claro que Shizuru te ama, tal y como nos dijo que pasaría tu madre. Es intolerable que Shizuma, haya presionado y movido las situaciones para lograr este desenlace. --


-Ella no tiene toda la culpa Shura...- Tenía que admitir mis propios fracasos, en el fondo solo eran palabras de terceros empeñadas, yo no creo en los compromisos arreglados. -Le mentí a Shizuru y tampoco puedo renunciar al suero, me convertí en una persona que no soy, solo para estar cerca... no solo se trata de sus errores, me pesan también los míos- Me costó decirlo pero es la verdad ¿Qué nos falta? ¿Por qué no podemos estar juntas si los obstáculos son idioteces? Tomoe Margueritte no es nada, a decir verdad es insoportable. Casarse con ella sería suicidio, literalmente.

-Tal como yo lo hice... los mismos errores, como si escribiéramos la misma historia una y otra vez- Continuó deslizando sus dedos por mis cabellos para darme paz. -Así me mimaba Shizuma cuando estaba triste, dejaba que posara mi cabeza en sus piernas y acariciaba mi cabello, hasta hacerme dormir... así ningún dolor era tan fuerte o ninguna carga tan pesada- Me explicó Shura con gentileza, repitiendo esta acción conmigo. Era raro permitir tal cercanía con una mujer a la que consideré una desconocida.

-A Shizuru... le encantaba hacerme lo mismo bajo la sombra de un árbol. Era, perfecto- No pude evitarlo, decirlo, sentirlo y así volver a soltar lágrimas. Era tan molesto comportarme así, con tanta sensibilidad como si fuera una estúpida colegiala. Estar llorando, como idiota en la sala de mis desventuras, ahora se pintaba más amable en la compañía de Shura.

-¿Estás... hablando en pasado Natsuki?- Se detuvo Shura abruptamente.

-¿Qué?- Abrí los ojos, realmente comenzaba a tener sueño. Shura me empujó de entre sus brazos y caí de la silla. -Auch ¿Por qué hiciste eso?-

-No te atrevas a hablar en pasado...-

-¿Qué importa eso?- Me puse de pie y me sacudí la ropa. -¿Eres bipolar o qué?-

-¡Significa que estas resignándote!- No hubiera imaginado a la delicada Shura Wong poner esa cara de energúmena.

-¿No ves la realidad Shura? Shizuru es clonada a su madre, si me ama tanto porque se va a casar con Tomoe... y a mí no me va a salir con que está embarazada, está visto que Tomoe y yo somos chicas, eso está fuera de nuestras posibilidades... ¿Además y si se ha acostado con ella? Yo que soy... ¿Su segundo plato?- El solo pensamiento resultaba repugnante.

-No seas idiota Natsuki... es la soberbia lo que condenó a los Blan- Me lo dijo como si fuera lo más obvio del mundo.

-No sé de qué me hablas- Gruñí.

-Tú padre, Suichiro perdió a Saeko por la misma razón... ella decidió irse y él se rindió pensando que ella no le amaba... yo hice lo mismo y dejo de llamarme Shura Wong si permito que tú cometas el mismo error- Me tomó por los hombros y me miró fijamente a los ojos. -¿Oye... tienes puestas las lentillas?-

-Las tiré hace un rato... a qué viene eso- Levanté una ceja sin entender qué diablos.

-Tus ojos... se están tornando azules- Vi espantó en la cara de la pobre mujer, definitivamente el mundo entero esta enloqueciendo.

-Eso es imposible Shura...- De verdad, juro haber tirado las lentillas cuando Shizuru me miró...

-Pues mírate al espejo- Buscó algo en su bolso, y me lo entregó. Era un pequeño espejo de esos en los que se ven las mujeres para maquillarse. Tomé el objeto y miré mi reflejo, me quedé pálida de la impresión al notar que parte del iris de mis ojos comenzaba a tener un color azul, uno que se confundía con el tono esmeralda que toda mi vida me caracterizó.

-¿Qué... rayos significa esto?-

-No lo sé y no me gusta...- Shura suspiró largamente. -Natsuki, escúchame bien... no puedes dejar escapar a Shizuru...-

-Ni que fuera su carcelera pagada... ya me humille bastante aguantándome a los pelos disparejos de Margueritte- ¿Qué más quieren que haga? ¿Qué me arrodille o qué?

-¿De modo qué quieres rendirte? Y Dejar que esa mocosa caprichosa se quede con Shizuru-

-¡No! Claro que no, pero ya no sé que puedo hacer Shura...-

-Nada mejor para joder a una Fujino que los celos- Escuchamos una voz venir desde la puerta.

-¿Nao?-

-La que viste y calza...- Sonrió divertida la pelirroja, miré con miedo el cruce de miradas entre ella y Shura. Después de un momento corto, me miró con algo de burla. -Que quieres que diga Kuga, tenías muerta de la preocupación a Mai... como no salías... alguien tenía que venir a ver si no te habías cortado las venas o algo así, ahora mismo Shizuru está al cuidado de Mikoto y Mai-

-No seas estúpida... yo no soy tan cobarde- Respondí enojada.

-Me encantaría llevar nuestra plática hasta las últimas consecuencias, y demostrarte quien manda-

-En tus sueños Nao- Sonreí divertida.

Me ignoró por completo. -Pero... tenemos un pequeño asunto que atender... hace un instante Irina reportó un cese de comunicaciones en la zona a través de nuestra línea satelital-

-¿Y porque tardaste tanto en avisar?- Esto es serio.

-Era más cómodo esperar a que dejaras de llorar como un bebe... y tenías asuntos importantes que atender con Shura-sama... respira, nosotras también podemos cuidar a Fujino devora mujeres-

-¿Shizuru qué?-

-Es un mote afectivo que le tengo puesto... se lo está ganando a pulso- Negó Nao con la cabeza. -Y tú idiota...- Posó su dedo en mi pecho. -No puedes quedarte aquí lamentándote por lo que pasó, no me hagas quedar tan mal-

-Ni que fueras mi madre- Realmente se han puesto pesadas todas.

-Pero parece ser que soy más sensata que tú y para la labor de madre ya tienes a tu tía- Señaló a Shura.

-¿Mi tía?- Miré con curiosidad a Shura.

-No pude decirte que Saeko y yo éramos medio hermanas, de la misma madre, pero de padres distintos... por esa razón me confió a mis dos queridas sobrinas- Sonrió mirándome con ternura.

-Espera un momento. ¿Sobrinas? ¿Nina no es tu hija?- Levanté una ceja.

-No... Nina y tú son hermanas de ambos padres, ¿No te dijo Suichiro que Saeko se embarazó de nuevo teniendo tú apenas unos meses de nacida?- Me observó con extrañeza en su lindo rostro, mirando a mi tía ahora entiendo porque le gustó a la madre de Shizuru.

-No... Tampoco me dijo esto Nina- Rayos, demasiados secretos juntos, pero por ahora hay que actuar rápido. -Gracias Shura...ahora debemos atender este asunto urgente- Hice una venía en presencia de mi tía. -Vamos Nao-

-Sí- Salimos a la estancia donde todos los invitados aguardaban.

-Yo las acompañaré- Susurró la dama a nuestra espalda.

-Pero es peligroso...- Dije volteando a ver a mi tía.

-Hay algo importante que debo hacer...- Sonrió afable y yo no tuve más remedio que asentir.

-Nina... operación señuelo- Hablé a través de mi comunicador, mirando al palco donde yacían Shizuru y Tomoe hablando como si nada. Volví a sentir un gruñido lleno de amargura desde mi pecho.

-Calma cachorro... en su momento jalaré las orejas a Fujino por cometer tantas estupideces juntas- Me dio un par de palmaditas Nao, en el fondo supongo que me aprecia. -Vamos por ellas- Me animó sujetando mi mano, por la zona derecha vi a Nina acercarse a nosotras y Shura caminaba a nuestra espalda mirando a un lugar en especifico, mirando a Shizuma Viola.
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Todo era festejo y celebración, pero una parte de mí no gozaba lo que debiera el momento. Shizuru había tomado al fin la determinación de unirse a Tomoe Margueritte acorde a los deseos de nuestros padres, y está claro que no coincidían con los suyos. Yo aplaudía y brindaba mecánicamente, a la espera de poder apartarme del sitio. ¿La razón? Vi un dolor inconmensurable en los ojos de Nataru Blan y otro peor en la mirada marchita de mi hermana, cuando este llegaba mucho después de haber sido dada la noticia del 'feliz matrimonio', pero seguramente él ya estaba al tanto de la situación. Se bien que nunca he tenido lugar o espacio siquiera para pretender a mi querido Nataru. Cuando debería estar feliz por tener una minúscula oportunidad, en realidad me siento triste al ver sufrir a dos personas tan importantes para mí.

Les vi caminar hacia nosotros, Nataru estaba acompañado por Naori, ambos venían sujetos de las manos. ¿Acaso esos dos? De ninguna manera. Me puse de pie para recibirles.

-Hey Nataru... te has perdido la fiesta- Murmuré cuando estuvo cerca de nosotros y soltó a Naori para mi alivio.

-Olvida ese nombre Shion... yo me llamo Natsuki Kuga- Dijo parco, sin siquiera mirarme, sus ojos vagaban sobre mi hermana junto a Tomoe, pero ese nombre lo escuché en otra parte... ¿Dónde? Me quedé mudo, a su lado no estaba solo Naori, la dama de prendas chinas y ¡Shura Wong! A su espalda.

-Señores Fujino, Margueritte-san... permítanme presentarles al resto de mi familia- Nat... Natsuki hizo una pronunciada venia. Una vez erguido, con su mano señaló a la hermosa joven de traje chino perlado que por lo visto confundimos como su novia. Al fin podíamos ver su rostro, sus ojos eran tan rojos como los de Shura-sama. -Ella es Nina Blan, mi hermana menor y ella es Shura Wong, mi querida tía-

-Shura...- Escuché el pequeño susurró de mi madre, al mirarla de soslayo, noté un dejo de amargura en su mirada. -Es un placer conocerla señorita Blan- Corrigió mi madre. -También me da gusto verle Wong-san-

-Eso significa que ustedes dos no...- Intervino Tomoe.

-¿De qué hablas?- Natsuki miró con desdén a de ojos lila.

-De nada...- Desvió altiva la mirada, sujetando con más fuerza la mano de mí hermana. Puedo jurar que hubo una guerra de miradas entre Natar...Natsuki y esa mujer, pero mi hermana no daba la cara por ninguna de las dos.

-Tiempo sin verte querida Shura...- Mi padre se puso de pie y se acercó para saludar efusivamente a la dama. -Ha pasado tanto tiempo que no puedo creer que estés aquí-

-A mí también me da gusto verte Takeshi- Afirmó cortes la bella mujer de larga melena rubia y ojos rojos. -Shizuma... se me hace aun más grato verte, estas tan hermosa como la última vez que te vieron mis ojos- Es impresión mía o esa mujer acaba de coquetear con mi madre en presencia de todos.

Ante la tensión del momento, una dulce voz intervino. -Shizuru-san... ¿Me acompañarías al tocador un momento? Me gustaría hablar con usted, si me lo permite- Nina, la que ahora sabía hermana menor de Nat... le habló a mi hermana que permanecía en silencio probablemente asimilando las cosas.

-Claro Nina-san- Ambas mujeres, seguidas por Mara-san se pusieron de pie.

Mara dijo antes de marcharse. -Mikoto... por favor quédate aquí-

-Ujum... como tu digas Mai- ¿Acabo de oír bien? Le dijo Mai a Mara-san. No pude preguntar nada cuando ya se habían ido y todos fingieron que nada raro pasaba con los nombres ¿Es acaso que soy el único que presta atención a ello?

-Margueritte-san, tenemos que tratar un asunto privado con los señores Fujino, por lo que te pido que nos dejes a solas por favor- Habló protocolaria la mujer de China.

-Como usted diga Shura-sama- Obedeció cual borrego, no sin hacer una venía antes de irse.

Un prolongado silencio se hizo entre nosotros, nadie sabía que decir. -Les felicitaría por el compromiso de nuestra querida Shizuru con la familia Margueritte... pero eso supondría admitir que no me ofende, él como ustedes han faltado a nuestro acuerdo- Los ojos de Shura-sama miraron con reproche a mis padres.

-Eso fue hace demasiado tiempo Shura- Dijo mi padre mientras se sentaba al parecer menos contento de volver a ver a la dama.

-He de suponer entonces que la palabra de un Fujino o de una Viola, ya no tiene ningún valor en estos tiempos, porque Shizuru estaba comprometida con Natsuki... yo cumplí mi palabra, ustedes no- La dama se cruzó de brazos, tomando asiento, todos seguimos su ejemplo o nos petrificaríamos de pie con tanta tensión en el ambiente.

-Espera... padre, madre... Nataru... quiero decir, ¿Natsuki es el prometido de mi hermana?- Pregunté yo mirando incrédulo a mis padres.

-Eso ocurrió mucho antes de que él naciera...- Desvió la mirada mi padre, con cierta indignación y yo me sentí decepcionado.

-No puedes hacer esto padre... siempre me has dicho que nada tiene más valor en la vida de un hombre que su palabra y sus promesas... Kuga-san ha empeñado su palabra a riesgo de su vida, para proteger a mi hermana y ¿Tú... dices que no tiene valor?- Presioné los puños. -Si alguien ha mostrado más méritos ha sido él... y sabes tan bien como yo que ellos dos... están enamorados él uno del otro- Admití agachando la cabeza. Mis propias palabras me condenaban, pero no podía dejar de hacer lo correcto, lo que me dictaba justo mi corazón.

-Shion... ¿Acaso osas rebelarte contra mis deseos?- Aquellas palabras me cayeron como un balde de agua fría. Estaba a punto de gritar que si a mi padre cuando la mano de Natsuki se posó en mi hombro.

-Gracias Shion, eres un verdadero amigo- Me sonrió él mirándome con esos ojos turquesa ¿No eran azules? -Señor Fujino, señora Viola... Shizuru no es una mercancía que se venda al mejor postor-

-Natsuki- Naori miró extrañado a su amigo.

Pero él negó con la cabeza. -Shizuru deberá elegir por propia voluntad a la persona con la que desea compartir su vida, yo no quiero serle algo impuesto...-

-Para ser tan joven hablas con sabiduría muchacho- Sonrió contento mi padre, esas palabras desvirtuaban toda posibilidad de un compromiso entre ellos dos. Miré sin entender a Nat.

-Takeshi-san... esto no significa que yo este renunciando a Shizuru, esto significa que voy a hacer las cosas como se deben. Haré hasta lo imposible porque ella me escoja a mí sobre Margueritte, a cambio del rompimiento de su palabra, le solicito la libertad para que Shizuru escoja- Afirmó mirando con fiereza a mi padre.

-Está bien... empeño mi palabra en presencia de todos, sobre todo mi hijo... pero Natsuki Kuga, si Shizuru no te escoge, entonces tú te casarás con Shion- Noté la malevolencia de las palabras de mi padre y una gran contradicción llegó a mí. ¿Natsuki o Nataru y yo juntos? Eso es un tonto sueño ¿Verdad?

-Así sea...-

-Pero Natsuki...- La hermosa señora Wong, miró con preocupación a su sobrino.

-Alguien tiene que romper la maldición ¿No es así Shura? Un viola y un Blan, es todo lo que se necesita- Afirmó con una mueca amarga y me sentí mal de solo pensar sus razones para estar conmigo.

-Quiero golpearte Kuga- Dijo Naori, negando con la cabeza. -La estupidez es contagiosa últimamente-

-Es agradable haber terminado la charla, ahora que mi hija vuelve... sería muy penoso que se enterase de estos temas- Susurró padre mirando en la dirección del tocador de las damas, volvía mi hermana a solas, esto me extrañó, al parecer solo yo le día importancia a ese hecho.

Contrario a lo que imaginé, Nataru ni siquiera prestó atención a la llegada de mi hermana. -Shion... creo que es momento de dejar a solas a las señoras, nuestra presencia es impertinente cuando son dos amigas que se reencuentran tras mucho tiempo- Los ojos de Nat me miraron, casi suplicando algo de ayuda para el cometido.

En eso llegó Shizuru. -Ara, ¿Acaso mi padre no planea dedicarme una pieza de baile el día de mi compromiso?- Sonrió como siempre, pero ¿Es posible que los pechos de mi hermana hubieran crecido?

-Hey... Shion... ¿no es un poco inapropiado mirar a tu hermana ahí?- Susurró Natsuki en mi oído.

-¿Ah?... sí... ¿Vamos por unas copas amigo?- Dije sonrojado, yo no es que mire de ese modo a mi hermana, solo soy... un poco perceptivo. ¿Será qué se acomodó el sostén?

-Genial, vamos- Sentí el brazo de Natsuki posarse en mi hombro, aunque él fuera un tanto más bajo de altura que yo, se las arreglaba para hacerlo. Terminamos en la barra solos, aunque él miraba en todas las direcciones lenta pero repetidamente.

Cuando consumimos la primera copa, no soporté la incertidumbre. -¿Por qué aceptaste los términos de padre? Realmente pudiste presionar un poco y...-

-¿Hubiese tenido a Shizuru?- Yo solo asentí. -Dime una cosa Shion, si tu pudieras tener a la persona que más quieres a la fuerza, ¿Accederías?-

No pude soportar su mirada, no imaginé que preguntara algo como eso. Él dejó pasar mi delatador silencio. -Shizuru... sabe toda la verdad, nos amamos con tanta intensidad que duele estar lejos-

-Lo he notado... el cómo se miran- Como me estaba doliendo semejante conversación, ¿Acaso no lo ves Nat? ¿Tan poquito se nota que estoy loco por ti?

-Ella cree que voy a morir, por eso no quiso escogerme sobre Margueritte- Una estaca de hielo asoló mi corazón en cuanto oí tales palabras, pero al mirarlo él estaba tan tranquilo que pareciera mentira.

-Yo pensaba que era porque eres... hombre- Shizuru es taaannn gay. Natsuki se rió a más no poder. -¡Oye! No te rías esto es serio- O es que solo esta burlándose de mí.

-Creí que lo habías notado hace tiempo Shion... yo no soy hombre, soy mujer...- Su risa se apagó y en el fondo hubiera preferido que siguiera riéndose de mí. -Ella tiene razón... puedo morir en cualquier momento- Bebió su copa hasta el fondo y yo con él... ¡ella! Soy flexible pero esto es nuevo. -¿No dirás nada?- Me miró amargamente. -Es por eso que tu padre quiere que me case contigo... porque soy mujer-

-Es, un poco difícil de asimilar... has actuado como un hombre todo este tiempo.... espera un segundo... tú... tú eres Natsuki Kuga... ¡La princesa de Hielo de Fukka!-

-No puedo creer que esa fama me persiga incluso aquí-

-Err... bueno en Kiray te llaman el caballero gélido... pero eso lo sé por Shizuru- ¿Esta... esta es la persona que causo tanto sufrimiento a mi hermana? -No pareces para nada como ella te describía- Es una persona tan dulce y no sé porque no estoy ofendido por tantos secretos, supongo que en el fondo sabía todo esto. Dos Fujino locos por la misma persona, es irrisorio.

-Supongo que describió a una persona sin corazón, un ser que se había ganado a pulso ese sobrenombre- Agachó la cabeza, mirando su copa. -Si he tolerado tantas humillaciones es porque la culpa que llevo en los hombros es tan pesada, que cada lágrima que estoy pagando ahora me parece merecida. Porque el infierno es lo mínimo que merezco por haberle hecho tanto daño a Shizuru-

-Pero... tú la amas ¿Por qué la rechazaste?- Soy un masoquista, preguntar algo así es como clavarme el puñal a mí mismo.

-Por miedo, por cobardía... ella fue la única persona capaz de atravesar todas las murallas de hielo que puse sobre mi corazón. Tenía tanto miedo a sentirme traicionada una vez más, que entregarlo todo, como me gritaba el corazón que lo hiciera... era tan aterrador- Bebió otra copa, mirando sobre mi espalda, pero solo estaba un mesero.

Entonces me atreví a preguntar esa gran inquietud que lastimaba mi corazón. -¿Es... es verdad que estas muriendo Kuga?-

-Si... cuando la energía se agote, ya no tendré ninguna oportunidad...- Aquella voz sin consuelo o sosiego erizó mi piel y yo me llené de pavor ante esa posibilidad. Pero ella continuó hablando. -...y no culpo a Shizuru por no quedarse a verlo-

-Ella no es menos cobarde que tú... porque si yo estuviera en sus zapatos, me quedaría hasta el final- Susurré muy quedo. Al mirar a Natsuki, ella parecía confusa.

No lo resistí más, si Shizuru no es capaz de soportar ese terrible miedo a perderlo todo, yo soy diferente. Tomé la solapa del smoking de Natsuki con fuerza y le atraje aún más veloz. Mis labios se juntaron con los suyos, cerré los ojos descargando toda la pasión que sentía encerrada hace tiempo, esa que quemaba con solo verle. Nada me importaba, aun cuando sus pupilas vibraran por la sorpresa, aun cuando no respondiera aquel beso que le prodigara con entrega infinita, solo me aparté para confesar mi verdad. -Es una dulce condena... será la sangre que corre por mis venas o este apellido que llevo a cuestas, yo solo sé que te quiero... Nataru o Natsuki... eres quien eres, después de eso nada más me importa-

-Shion...- Sus lágrimas escurrieron. -No...-

-No lo digas, solo mírame... jamás osaré tocarte como lo hace un hombre con una mujer... haré cualquier cosa que quieras, te imploro olvides este cuerpo que me ha dado la naturaleza- Supliqué como si la vida se me fuera en ello. -Si ya no vas a estar en este mundo mañana o cualquier otro día te marchas a donde no puedo alcanzarte, no podría perdonarme el no intentar...- Sujeté sus manos entre las mías. -Yo me quedaría... me quedaría siempre a tu lado, aun si... aun si tu tiempo se agotara en cualquier momento-

Se quedó mirando sus manos entre las mías. Sonrió un pequeño momento. -Perdóname Shion, te hubiera amado si te hubiera conocido primero... a mí no me importa que seas un hombre, eres uno maravilloso. Pero yo solo puedo amar a una persona en mi vida y esa... es tu hermana- Retiró su mano de entre las mías, dejándome en un limbo de amargura. -Yo amo a Shizuru a nadie más... y solo si una vez más ella me rechaza, cumpliré mi palabra... pero yo no podría jurarte amor ni siquiera entonces-

-Perdona que lo diga Natsuki... pero oraré a todos los dioses que conozco para que te rechace otra vez- Bajé la mirada, no... No soy tan altruista, el amor es egoísta y yo te quiero para mí. -Porque una persona que te hace llorar así, no te merece... aun si es mi hermana... aun si es Shizuru Fujino- Levanté la vista para verle de frente. -Yo seguiré aguardando por ti, le daré una oportunidad más a mi hermana. Si ella vuelve a herirte, entonces por favor... déjame intentar robarme tu corazón, se lo robaré a ella si hace falta-

-Yo...- En el momento en que iba a hablarme, las luces del lugar se apagaron y los gritos de las mujeres alertaron nuestros sentidos. -Quédate a mi espalda... yo te protegeré- Me dijo y me sentí un poco extraño al oír eso, sabiendo que era mujer. ¿De dónde saca tanto valor?

Tras algunos segundos de incertidumbre, las luces volvieron encegueciéndome un momento. El tiempo transcurrió con rapidez o eso pareció, hasta que la multitud comenzó a gritar con espanto, los platos y bandejas al caer, procuraban estruendosos ruidos en medio del barullo de las gentes agitadas y temerosas. Al levantar la vista saliendo de mi ensimismamiento, noté que los meseros extraían mini uzi de sus chaquetas, a la vez que arrojaban las bandejas sobre los pocos hombres que intentaron oponerse. Aquellos atrevidos, muy pronto fueron sometidos por golpes certeros con la culata de las armas, sus cuerpos se desplomaron en el suelo y fueron arrastrados con la gracia de un saco de papas a una esquina en la que poco a poco los sujetos armados, recluían a todos los varones de la fiesta. Me puse de pie raudo, solo para notar que mi hermana yacía lejos de mi lado, así como mi padre y mi querida madre. Yukito permanecía de pie impasible, frente a mi hermana cubriéndola con su cuerpo, por primera vez le vi con la admiración que merecía. Tomoe Margueritte había emprendido la huida, para acogerse al ceno de su familia, Riota su hermano mayor la cubrió con sus brazos consolándola con palabras dulce. ¿Esta cobarde es la futura esposa de mi hermana? Una mujer que a las primeras de cambio la dejará abandonada, huyendo despavorida por sus miedos. Sonoras detonaciones mandaron a callar a las escandalosas damas de alta sociedad, que jamás imaginaron estar en una situación parecida. Los hombres armados se acercaron a nosotros y yo me interpuse entre el sujeto armado y Natsuki. Busqué con la mirada a mi madre, noté que Shura Wong la cubría de la misma forma que yo lo intentaba con mi querida dama.

-Arriba las manos si no desean morir- Dijo el mesero más cercano a nosotros y otro se le unió.

-No le tocaras- Musité con el valor que pude acumular, ella me había mostrado muchas veces el verdadero ser que debemos mostrar los que nos decimos caballeros. Sin embargo Natsuki posó su mano en mi pecho, aplacando mi momento de envalentonamiento.

-No hagas una tontería...- Musitó seriamente y muy bajo, para que solo yo pudiera oírle. -¿A donde debemos dirigirnos señor?- Expresó con una sonrisa amable y en voz audible a nuestros posibles agresores. Por alguna razón los dos hombres armados se miraron confusos, luego confiados nos apuntaron.

-Levanten las manos y síganme- Con las manos arriba, me forcé a confiar en Natsuki y así los dos seguimos las indicaciones del sujeto. Miré de soslayo atrás, solo para notar como mi hermana era llevada junto con mi madre y Shura-san en la dirección opuesta, y no precisamente de una manera muy delicada que digamos. Un rato después Naori y mi padre llegaron con nosotros, su enfado era visible hasta para el ojo común.

-Más te vale estar actuando con sensatez Naori- Dije entre dientes, ganándome por ello un golpe en la espalda. No entiendo porque ese sujeto no hizo nada por defender a mi familia.

-Silencio niño rico... o terminarás inconsciente como los otros- Dijo con sorna el mal encarado tipo, realmente tenía cara de asesino serial.

Terminamos junto al resto de los hombres, mientras de pie con ametralladoras, algunos de los supuestos meseros apuntaban a la multitud. -Retiren sus sacos... Akio, revisa que no traigan armas- Ordenó uno de ellos a un chico joven, delgado, de lentes y desarmado. Una vez retiradas las prendas el tal Akio, pasó sus manos superficialmente por nuestra cintura, muslos y tobillos... me preocupé por Natsuki, solo para darme cuenta que no ocultaba ningún arma a la vista.

-Están limpios... Kai- le dijo al que le había dado las órdenes. Volvió a dirigirse a nosotros. -Por favor tomen asiento en el suelo- Dijo Akio con mucha más cortesía que los anteriores, realmente era difícil entender como un chico de sus características perteneciese a ese grupo de milicia. Obedecimos quedando relativamente juntos. Cuando hasta el último de los hombres de la sala fue agrupado en nuestra esquina, mis esperanzas se desvanecieron al ver llegar al chiquillo que acompañaba a mi madre, el tal Mikoto si no me falla la memoria... venía con uno de esos hombres y siendo empujado. Su rostro ensombrecido y con una mueca de disgusto, delataba mucho enfado. ¿Cómo pudo dejarse someter por solo un hombre? Después de lo que vi en el centro comercial, prefiero no subestimar a los escoltas de Garderobe. Si es la mitad de capaz que Natsuki, entonces aquello hubiera sido un juego de niños para él ¿Quizás se debe a que no portan este día sus chaleco antibalas? Tras ser revisado por Akio tomo asiento junto a nosotros. Permanecimos en silencio observando lo que pasaba del lado de las mujeres y la impaciencia comenzaba a ganarme terreno, cuanto más notaba los abusos a los que eran sometidas. Entre ellos piquetes con agujas para realizarles una especie de test, una a una fueron descartadas y divididas en dos grupos. Al mirar a un lado, noté que la familia Margueritte permanecía unida aún y recibían un trato ligeramente más amable. Riota Margueritte permanecía tranquilo acunando a su hermana en sus brazos, mientras que Kagura y sus padres imperturbables superficialmente, delataban un ligero temblor en sus cuerpos. ¿Cuánto de tu alma vendiste al diablo Riota? Aquello era claramente sospechoso.

-Shizuru...- Susurró muy quedo Nataru presionando sus puños sobre sus rodillas, lo cual me obligó a volver la vista sobre mi hermana y mi madre. En efecto, mi hermana estaba siendo revisada y de qué forma. Uno de los malnacidos sujetos toqueteaba sin ningún recato su cuerpo, 'buscando' posibles armas. Luego le pinchó un dedo y posó a la fuerza la sangrante herida de mi hermana sobre el raro dispositivo en sus manos, una caja metálica del tamaño de una palma. Su sonrisa sádica se amplió, de victoria tal vez y algo en mi interior se alertó de inmediato.

-¡Tenemos a una!- Gritó con júbilo el hombre, empujando a mi hermana fuera del grupo de mujeres asustadas. Madre intentó oponer resistencia, con más valía que nosotros sus supuestos protectores y antes de ser golpeada Shura-sama se interpuso, recibiendo el golpe por ella, una línea de sangre corrió por su barbilla, mi madre no tardó en acunarla en sus brazos para evitarle una dolorosa caída. Sentí la mano de Natsuki sujetar mi hombro manteniéndome a fuerzas en el suelo, pues impulsivo estuve a punto de ponerme de pie y que fuera lo que los dioses quisieran. Simplemente negó con la cabeza, ¿Cómo puede estar tan tranquilo?

-Le suplico paciencia... ya tiene lo que desea... esta mal que un caballero de su porte golpee a una dama- Escuchamos la voz de mi hermana aplacar los ánimos de la multitud. Su encantadora sonrisa sonrojó incluso a su captor, que después de ello dejo de empujarla. Shizuru por su propio pie y voluntariamente caminaba al centro de la sala ante la vista de todos. Una a una fueron encontradas una serie de mujeres que no parecían tener nada en común unas con las otras, incluso Yukino Kikukawa yació tranquila en la fila de mujeres.

-¿Es que no planean hacer nada?- Susurré por lo bajo, mirando como mi admiración por aquellos hombres se desvanecía.

Natsuki pasó olímpicamente de mí y miró a Naori-san. -¿Qué dices 'araña'?... yo creo que son 15 motas de polvo en total- Mientras miraba el suelo ligeramente manchado por las pisadas de los zapatos de alguien.

-Diría 20, algunas ratas deben estar escondidas- Levantó los hombros con cierta indiferencia el pelirrojo, mientras yo sentía que la vena en mi frente estaba a punto de estallar, cada segundo me sentía más impotente.

-Mi hermana es buena limpiando... ¿5 son suyos?- Miré incrédulo a Natsuki, realmente se notaba tan tranquila que daba impaciencia solo verla. Un arma está apuntando en la cabeza de mi hermana ¿Tanta fue la decepción amorosa que ya no te importa Shizuru?

-Yo me pido 10...- Dijo sonriente Yukito.

-Yo también quiero 10... Ujum- Asintió seriamente el joven Mikoto, acomodando sus cabellos un poco rebeldes.

-A este paso no le dejaremos comida a Mara- Dijo Yukito divertido como si aquel fuera un buen chiste.

-¡¿Cómo pueden hablar de animales y comida en una situación como esta?!- Dije levantando la voz y a punto de estrangularlos con mis propias manos.

-¡Cállense imbéciles!- Gritó furibundo uno de los hombres apuntándome con su arma, pero estaba tan iracundo que me puse de pie sin darme cuenta. Me giré para enfrentar a ese sujeto.

-Hijo tranquilízate- Me ordenó mi padre, pero no le hice caso. Entonces cuando estaba a punto de lanzarme sobre el hombre armado, una voz nos interrumpió.

-Ara, ara... me parece que se han olvidado de revisar a un par mujeres más- La mala imitación del Kiotoben de mi hermana en boca de Yukito me causó gracia, pero su voz extremadamente femenina sí que me sorprendió.

-¿Qué?- Dijimos a coro el sujeto armado y yo, volviendo la vista para mirar a Yukito, notamos que él, Natsuki y Mikoto también se habían puesto de pie.

-Pasa que a Natsuki, Mikoto y a mí nos gusta vestirnos de hombres frecuentemente- Naori hablaba con voz juguetona, todas las miradas se posaron sobre la peculiar escena, incluso las de mi madre, Shura que había limpiado la herida con cuidado, y mi hermana. Nos quedamos perplejos en cuando Yukito comenzó a desanudar su corbatín, así como su chaleco y su camisa. Nat y el otro muchacho pelinegro, siguieron su ejemplo, hasta dejar a la vista lo que parecían vendajes blancos y bajo el vendaje, una lencería bastante sugerente, vi como las vendas caían lentamente hacia el suelo. La cara comenzó a quemar y sentí morir en lo que para mi vergüenza era un sangrado nasal. Tarde había desviado la mirada, tras constatar esa línea singular en el pecho de Natsuki, una que solo las mujeres podrían poseer, así como su forma redondeada bajo el cubierto del un lindo encaje negro.

El hombre que me apuntaba estaba tan embelesado como yo. -¡Oye no la mires!- Atraje su atención con alevosía. Obtuve un lindo puñetazo en la cara en respuesta, que me mando sentar junto a mi padre.

-Te dicen que no hagas tonterías y es lo primero que haces... Fujino-san- Sonrió Naori-san pasando a mi lado para ser escoltada.

-Hazle caso, ella sabe de lo que habla- Murmuró la recién identificada joven, de rostro felino.

Natsuki se inclinó cerca de mí y yo hice un esfuerzo sobrehumano por no mirar el torso a la vista, a través de su camisa y chaleco abiertos. -Prepárate para llevarte a tus padres... cuento contigo- Musitó en la cercanía de mi oído, donde su aliento me rozó y la sangre producto del sangrado nasal incrementó. Me alegré de que el soldado me hubiera golpeado la nariz, así Natsuki no se daría cuenta que revolucionó mis emociones en tan solo un segundo. El sujeto que me había golpeado pronto la alejó de mí agarrándola de la muñeca con brutalidad, pero Natsuki no hizo siquiera una mueca de dolor. Ellas, incluida la joven de ojos dorados que no conocía, caminaron hacía la zona de las mujeres.

-Ya puedes limpiarte hijo mío- Me dijo mi padre, entregándome un pañuelo. Hasta ese momento me percaté que un ligero sonrojo también adornaba sus mejillas. -Un hombre como tú no debería delatar tanto sus deseos por una mujer- Me dijo incluso más bajo. Mis ojos se abrieron, él sí que había notado la manera en que miré a Kuga-san.
-0-0-0-


Sonreí en cuanto las chicas siguieron mi ejemplo, había leído en los ojos de Natsuki una intervención tan loca como esta. Es solo que los estúpidos actos de Shion Fujino, aceleraron nuestros planes, hubiera sido mejor aguardar un poco más, para ubicar a todos nuestros objetivos, pero ese idiota iba a hacerse matar antes de lograr nuestro objetivo. Sin pudor alguno deje a la vista el pecho femenino con el que el cielo había decidido agraciarme, modestia aparte me miraron bastante más a mí que a las demás, digo desde mi sana modestia. La idiota de Kuga, se retrasó por causa del imbécil de Shion, le dieron un buen empujón ¿Acaso quiere que de verdad nos maten?

Caminamos a la vista de todo el mundo, no es el tipo de atención que me guste recibir, pero es lo que hay y no me quejo. Revelar nuestras verdaderas identidades, fue una medida desesperada en una situación desesperada, pero ya que nos están buscando con tanto afán, no hay porque negárselos ¿Verdad? Miré de soslayo a Mikoto, interesante situación, tenía la camisa abierta y ya usaba un sostén azul marino propio de una mujer. Tanto tiempo sin verla me ha hecho ver que será una mujer muy hermosa en algunos años más. Es una pena que ya este atrapada, nada que hacerle, una no se debe meter con las novias de las amigas, me ganaste una buena Mai. Por otro lado Natsuki no está nada mal, supongo que después del desaire de Shizuru, ella podría ser una buena opción, tanto tiempo vestidos de hombres que había olvidado las buenas curvas que tiene esa mujer.

Pasamos al frente para el estúpido test, he de confesar que el cabrón de turno me pincho más de lo necesario, lo miré con cierto desprecio, está claro que este será el primero en morir. Observé la pequeña caja metálica en la que la sangre absorbida, tornó un brillo azul, en rojo. Un análisis de sangre, astuto en verdad, sin embargo algo tan barato como esto no puede medir el gen potencial, dicho de otro modo. Las Himes que yacen dormidas, entre ellas Nina, hermana de Natsuki, Arika Yumemiya, Erstin Ho e Irina Woods. Fuimos empujadas sin mucha amabilidad que digamos, serán... después de este caldo de ojo que les dimos y todavía se atreven a tratarnos así.

-Idiotas- Fue todo lo que dijo Yukino Kikukawa en cuanto nos vio llegar, algo muy raro en ella...

-Eso es lo que nos ganamos por aquello de la solidaridad femenina- Me cruce de brazos, mirándolas. -Si van a matarnos al menos deberíamos hacerlo en grupo, ¿No creen?- Le resté importancia al asunto, cuando sé que realmente esas son las intensiones del enemigo.

-Precisamente llegó la hora de su muerte, queridas Himes- Habló un hombre a mi espalda, seguramente el líder del escuadrón de asalto. El pavor llenó las miradas de las personas en la estancia. Pasé lista por las miradas de Natsuki, 'Shizuru' y Mikoto, un corto asentimiento de sus cabezas me dio el avanti en el plan. Antes de girarme para mirarlo. -Me gustaría morir de una forma particular si gusta atender el deseo de una moribunda-

-¿Acaso crees que esto es un juego?- Aquel hombre fornido que pareciera el líder de esa panda de bandidos, contaba con una horrenda cicatriz en la cara, no pude evitar algo de asco al mirarle. Había visto hombres feos en mi vida, y hasta tonteado con ellos para robarles, sin embargo este sujeto superaba mi top teen de tipos feos. Piel curtida, cicatrices, de un moreno disparejo y finalmente demasiados músculos para mi gusto.

-Nao-san... por favor- Escuché las voz tímida de Yukino a mi espalda. -Esto realmente es serio... no debes hacer estas cosas- Miré de soslayo buscando, la rubia con poco cerebro estaba al cuidado de Shizuma y Shura, al parecer tuvieron que someterla a golpes para que dejara ir a Yukino, ya decía yo que era raro no escuchar su gritería tras nuestra sentencia de muerte.

Lo siento pequeña Kikukawa-chan, pero no puedo prestarte la atención que mereces. Volví a mirar al sujeto, bastante alto, creo que este se lo voy a dejar a Natsuki, sería impertinente romperme una uña en una cara que parece de roca. -No estoy jugando señor...- Le miré con seriedad, abrochando los botones de mi camisa para que dejara de mirarme precisamente en ese sitio. Necesitaba un poco más de su atención consciente, no de sus miradas libidinosas. -... yo quiero morir junto a mis amigas... al buen estilo de un paredón de fusilamiento... he pensado en lo que se dirán en los noticieros una vez fallezcamos, es más honroso morir así- Dije con expresión pensativa. -Las Himes luchamos por el destino de la humanidad, es lo menos que merecemos ya que imagino que lo de matarnos no es negociable- Levanté los hombros fingiendo desinterés. -Si intentamos correr, sus muchachos nos pueden disparar de todos modos-

Mis palabras desconcertaron al sujeto, pero tras consultarlo a través de su comunicador pareció satisfecho con la situación. -¿Realmente podrían correr un grupo de mujeres indefensas, y para colmo desarmadas?- Añadí suavizando mi voz melosa.

-Está bien mocosa... todas tus amigas menos el demonio de ojos rojos morirán a tu gusto- No contaba con eso, aún así no deje de sonreír. -Cumpliremos tus antojos suicidas-

El demonio de ojos rojos, incluso yo conozco ese nombre. Volví la vista sobre nuestra Shizuru Fujino, esa mujer que puede causar terror con solo una mirada. Miré a Natsuki, cuya tensión aumentaba con el paso de los segundos. No nos falles amiga, ¿Dije amiga? Como sea. -Puedes llevarte a la loca de Fujino... ella se lo pierde-

-A ella, quiero asesinarla lenta y dolorosamente- El sadismo en la voz de ese sujeto, logró causarme preocupación. -Esta cicatriz que ves... me la causo ella, el día en que atacó el primer distrito- Vi un rencor asesino en los ojos de ese hombre. Un sobreviviente al ataque, no será tan fácil de enfrentar. Si observaba a cada uno de los hombres armados, todos ellos nos miraban con una mezcla de miedo y odio, como si fuéramos demonios. Supongo que no están tan equivocados.

Me reí ante la situación, atrayendo conmigo todas las miradas. -¿No te da un poco de pena admitir que eso que tienes en la cara, lo causo una criatura tan frágil como ella? Seguro que estas muy confundido, porque como habrás notado... Fuji es tan delicada que seguramente lamentaría romperse una uña en tu cara- Mis palabras indignaron de tal forma a ese hombre, que pronto me encontré en el suelo con el labio roto y un agudo dolor en la cara, eso no es suficiente... alguien que ha visto la muerte de frente no teme a algo tan tonto ¿Verdad Nao? Eso me diría Kuga. Así que hablé riendo a pesar del dolor en mi cara. -Hey... quería tener la cara linda para el ataúd... que desconsiderado eres-

-Que mujer tan rara...- Me miró con desprecio. Con diversión observé como tomó de la muñeca a 'Fujino', presionó con tal fuerza que tuve la impresión de oírlo crujir, me preocupé un tanto pero, nuestra chica señuelo no dejó salir ni un lamento. A mi lado vi como Natsuki calmaba a Mikoto, cuya cólera ardía intensa en sus ojos.

-Calma... Mikoto- Susurró nuestra amiga.

-Ujum- Asintió la aludida. A las demás nos empujaron ante la vista de todos, frente a una pared y nos filaron. Yukino lloraba como una niña pequeña, y las demás nos mirábamos unas a otras, tratando de leernos mutuamente. Los hombres se pusieron de pie frente a nosotras con sus armas cargadas, siendo 4 de nosotras, había el doble de ellos, el grandullón y feo con Shizuru-señuelo pegada a él. Detrás de 5 sujetos, estaban las chicas del escuadrón coral, con excepción de Nina. Chicas, se los dejamos a ustedes. Se escuchó el sonido de las armas listas.

-Disfrutaré tu expresión cuando las veas morir primero, anhelaras haber estado con ellas cuando mi tortura comience o dejo de llamar Hatsuito- Rió divertido el feo feísimo. Me costaba luchar con el instinto de supervivencia y no correr. Tenía bien sujeta de la mano a Yukino, que ignoraba nuestra estratagema. Los ojos carmín nos miraban confiados, Natsuki desvió la mirada tolerando la tentación de constatar la seguridad de su amor. Toda idea posible a los ojos de la multitud era suicida y la verdad es que nuestra idea es igual de loca y Kamikaze.

-“Estas equivocado, cara cortada. Ninguna de nosotras ha de morir esta noche, 6 demonios de nuestra clase... en el infierno, seríamos demasiado hasta para el diablo”- Pensé mirándolos. Los cañones no temblaban, ellos no fallarían, no por técnica o falta de voluntad. -Precisión Kuga, no me falles- Dije entre dientes, tragándome el pavor, nuestra ropa está hecha de una seda de telaraña especial, las balas no nos perforaran si nos golpean en la ropa, cabe decir que duelen un huevo. Pero estos cabrones nos están apuntando a la cabeza y dudo que mi cabello pueda hacer las veces de chaleco antibalas.

-Francotirador listo, rincón testosterona... y paquete asegurado- Escuchamos la voz de Arika a través del comunicador. Tan ocurrente para decir que va a matar a todos los bastardos en la zona donde recluyen a los hombres.

-Escuadrón coral listo... flancos opuestos y 5 ratas a las 12 en punto- Escuchamos también la voz de Irina Woods.

-... 3 – Contaba divertido el cara cortada.

-Izquierda- Musitó Mikoto entre dientes, tomando el dije de la esfera dorada en su cuello, nuestro proveedor favorito... Suichiro tiene varios ases bajo la manga.

-Derecha...- Afirmé yo con las manos escondidas en mi espalda, y acariciando el guante de seda, tocando partes que solo yo sé, pueden activar sus funciones.

-... 2- Sigue sonriendo, sigue confiando viejo horrendo.

-Laterales- Dijo Mai a través del comunicador.

-... 1- Presioné los puños, notando como las garfas afiladas comenzaban a emergen de mi guante.

-Si te equivocas Natsuki... quiero que sepas que no me caes tan mal. De hecho siempre me pareciste atractiva- Cerré los ojos, para almacenar la última imagen y no equivocarme, Dos en la... ¡Derecha!

-Centro...- Susurró Natsuki antes de dar dos pasos delante de nosotras, el líquido plateado comenzaba a fluir por sus manos y las manillas a generar un brillo azul casi imperceptible, en las manos que se mostraban frente a nuestro enemigo.

Es hora de jugar. -¡FUEGO!-

5 comentarios:

sumi-chan dijo...

wuaaaaa que capitulo,mil gracias por subirlo.esperare con ganas el siguiente que por lo k veo es de muuucha accion.ojala y las cosas salgan bien.un saludito

Anónimo dijo...

hace dos dias comencé a leer este fic más por ocio que por cualquier cosa (respetuosamente)... Pero tu capacidad narrativa ha ido en una evidente mejora, me has atrapado con la narración de este capítulo. Gracias por publicarlo ^^

Anónimo dijo...

me encanta como escribes espeor que shion no arruine nada jajaja pero me parece inbreible sigue asi espeor que el proximo capitulo este pronto me encanta tu historia es de mis favoritas :D

Anónimo dijo...

es increíble como tienes esa habilidad de que al escribir te interesa lo veo en pocas narraciones y sin duda tu me has impresionado sigue así es muy bueno como haces que te envuelva la historia al grado de sentirla espero la continuación con ansias

Maris dijo...

woooooooow tu capacidad de narrar es simplemente wooow !! me encanta como transmites los sentimientos de cada una y pues la historia es genial :D espero con ansias el proximo capitulo (Y)
Saludos!!
P.D Saldrías conmigo? haha así leería primero tus fics ... :P

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