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Actualizaciones 15/Julio

miércoles, 14 de noviembre de 2012

miércoles, 14 de noviembre de 2012

"Orillas del abismo del tiempo" de Lacroixmich


¿Hola, chicxs! Hoy traigo una especie de continuación del one-shot que publiqué recientemente de Kuro na Ookami, "Nada más que una sombra", esta vez hecha por mí. Esto fue obviamente con su permiso, e incluso con la colaboración de Kuro en una frase que seguro reconocerán.
Espero no me bombardeen a tomates y esas cosas... bueno, chocolate sí acepto.
:.:.:.:.:
Orillas del abismo del tiempo
Oscuridad.
Profunda y anhelante oscuridad.
La ignorancia del no saber si se vive o no. Si se existe o no.
Y una voz conocida, amada, deseada, que pronuncia órdenes que no logra escuchar.
Shizuru, despierta, llegaremos tarde a la carrera... y ya sabes como se pone Yamada con esas faltas mías... Shizuru, amor... ¿amor?
Sus ojos se habían abierto temerosos. ¿Una alucinación? ¿Un truco aterrador de su mente?

Era tan nítido y real. Tan esperanzador y doloroso. Cuánto desearía que no fuera parte de su mente desquiciada por el dolor...
Vamos, Shizuru... ¿qué ocurre? ¿Estás bien?
Ve la preocupación en los ojos verdes, y su propio dolor en ellos reflejado.
Siente la rasposa mano en su frente, apartando los cabellos rebeldes de su frente sudada.
Shizuru, ardes en fiebre... diablos.
Y cada palabra, cada gesto, cada contacto se siente tan verídico.
Estás... ¿viva? –Salen de su boca las palabras secas propias del despertar y la enfermedad. Se escucha ronca y extraña. ¿Fiebre?
La ve sonreir aun con preocupación.
Tuviste una pesadilla anoche... yo estoy bien... bueno, al menos hasta que Yamada me encuentre y me mate por no llegar...
¿Carrera? –Es tan extraño no poder razonar normalmente. Hablar es un esfuerzo mayor al que está dispuesta. Como si hubiese desgarrado sus cuerdas vocales en un grito.
Sí, amor... pero no iré... tu no debes salir, y no te dejaré sola.
No, Natsuki no debe ir a esa carrera... me matarán a mi Natsuki. Natsuki no debe ir a la carrera.
Shh, tranquila –la peliazul la abraza presurosa, al notar los temblores del llanto y la agitación.
Lo primero que debe conseguir es un médico. Luego llamar a su "jefe" y rezar para que la reprimenda no sea muy grande. Aunque corra por placer, Yamada da las órdenes.
Enfrente a ella el espejo le devuelve la imagen desesperanzadora de su novia abrazada fuertemente a su pecho, asaltada por las convulsiones de sus lágrimas. Ve las cicatrices en sus brazos, la ceja curada recientemente, y vuelve a ver la frágil y hermosa muñeca que ya alcanzó su limite de fuerza, resquebrajarse entre esos mismos brazos heridos.
No vayas –repite dentro de la alta fiebre que ataca su cuerpo y su mente.
No iré, no te preocupes... todo estará bien, le pediré que ponga en mi lugar a Takeda, que ya está preparado –no sabe si realmente le esta escuchando, pero cree que su voz la tranquilizará.– Llamaré al médico, Shizuru.
Se separa de su compañera, no sin esfuerzo, y la vuelve a ver recostarse. El médico asiente que irá muy pronto, y es hora de llamar para que la suplanten.
Si, que use mi moto igual... pero si la rompe lo paga él, ¿okey? Gracias... adiós.
Siente que pierde retazos de la realidad, perdida dentro de ese sopor de la inconsciencia.
No, la moto no... –balbucea llorosa.
Tranquila, Shizuru... –le dice su vida sentándose a su lado– ya hablé con Yamada y no correré, lo hará Takeda en mi lugar... después de todo ésta no es tan importante... el médico ya está por venir... –siente el beso sobre su frente, luego el frío de su pareja al marcharse.
Palabras que ni ella comprende salen de su boca. El colchón se hunde por el peso de otro cuerpo y una tela mojada y fria tapa su frente y parte de sus ojos.
Y la oscuridad la posee nuevamente.
Si se aleja volverá a perderla. Si se aleja perderá su ancla, su alivio, la isla en medio del océano de su realidad.
Cuando vuelve a abrir los ojos un hombre vestido de blanco está hablando con su Natsuki, le da un papel y ambos se van de la habitación. Por un momento siente una voz dentro suyo que declara con poco ánimo lo mucho que odia los médicos y sus venenos.
Escucha la puerta del apartamento cerrarse, el sonido metálico de los engranajes. Y vuelve a sumirse en el sueño.
Natsuki está enfrente suyo, la ha sentado sobre la cama, aunque no sabe en qué momento, le acerca una pastilla a los labios y un vaso con agua. El cuerpo extraño baja por su garganta, y su mirada se tapa de cabello azul al ser abrazada fuertemente. Demasiado fuerte.
La siguiente vez que despierta lo hace por el timbre del teléfono, ya está más lúcida, más ligera. La voz de Natsuki se escucha más allá de las paredes de su dormitorio. Se levanta temblando, y perdiendo el equilibrio de a ratos se deja guiar por sus sentidos hasta la voz.
Natsuki llora sentada en el sillón, con el teléfono inerte entre sus manos. Y llorando la mira acercarse.
El engranaje de una rueda se rompió. Takeda ha muerto.
Y Shizuru se siente a punto de desmayar por la impresión del dèjá vu.
Ha jugado con la muerte.
Tiene a Natsuki.
Y Natsuki está partida.
Ha sido mi culpa.
Shizuru se sienta junto a ella. Tan devastada como su pareja, quien llora negando su suerte.
Ha jugado con la maldita hermana fatídica, y finalmente se ha llevado a uno.
Siempre seremos seres inocentes, marionetas del destino esperando el momento en el que cortarán los hilos que mueven nuestra vida. Cuando se aburran de jugar con nosotros, y nos desechen sin penurias.
Takeda ha muerto, y Natsuki ya no puede decir que todo estará bien.
Y en alguna parte del subconsciente de Natsuki, una voz fría y conocida, le dice que por suerte no ha sido ella. ¿Por suerte?
Ve a Shizuru, empapada en lágrimas, con las mejillas aun sonrojadas por la fiebre, y le tiene que dar la razón a esa voz.
En ese justo momento, con el corazón en la mano, se promete nunca dejarla sola.
Hoy Natsuki dejará de jugar con el destino y su hermana la muerte, porque tiene una razón por la cual sobrevivir.
Entre los mundos paralelos el abismo se abre. Nunca se cierra, sólo se ensancha. Si miras al abismo, si lo miras a profundidad, escucharás los susurros de quienes han pasado más allá. De quienes, en medio de la corriente del tiempo que nunca cesa de fluir y que nunca fluye igual, se han adelantado, de quienes susurran con espanto lo que se acerca a quienes atrás han quedado. SI fijas con atención la mirada los escucharás, cuando los sentidos estén confundidos y fundidos en una sola extraña manera de vivir. Y la brecha entre mundos se abre, se abre. Y a cada orilla, exactamente las mismas orillas, las vidas son diametralmente distintas.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

En momentos fue surrealista y fantastico.
El final encierra una posible verdad enmarañada de una realidad y un fin que todos tenemos en comun.
Felicidades por otro gran y digno final.
Esperamos que bajen las musas, para inspirarte.

Tom (Ash Ketchum)

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