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jueves, 29 de mayo de 2008

jueves, 29 de mayo de 2008

El regreso de la estrella Roja - Capitulo 16

Autora: Natsuki Kuga (Natsuki_Dhuran@hotmail.com)

Capitulo 16

Cuando abrió los ojos, tan solo podía ver oscuridad a su alrededor, ni un apice de luz se distinguía por ningún lado, creía saber que no estaba muerta por que sentía su cuerpo, sus articulaciones, sentía como los pensamientos acudían a su cabeza, podía moverse, al parecer no estaba atada, pero no sentía suelo alguno bajo sus pies.
Se sentía flotar, su cerebro se inundaba poco a poco de esa oscuridad, y en su pecho empezaba a nacer un odio carente de sentido, su corazón latia cada vez mas rápido, los musculos de su cara se contraían en gesto duro, no entendía por que, pero estaba cada vez mas cabreada, deseaba salir de la oscuridad, y enfrentarse a ellas, “malditas Himes… si no existierais mi madre no hubiera muerto…”
Empezaba a sentir consistencia bajo sus pies, empezaba a pisar en materia, pero aun la oscuridad parecía infinita, como infinita se esparcía por todo su ser.
“Esta vez, elijo yo el final, y acabare con cada una de vosotras” Pensó antes de gritar:

- ¡Dhuran!

Les costaba creer que finalmente hubieran terminado con aquel monstruo, tras la aparición de todas las Himes, lograron destruirlo, Mai se sentía agotada, pero aun así, echo a correr entre los restos del huérfano buscando a Mikoto.

Durante la pelea habían aparecido dos Himes mas, con poderes repetidos, se sorprendieron cuando apareció otra araña igual a la de Nao, y el child de Midori parecía clonado.

Mikoto las miraba fijamente, con el semblante serio cuando Mai llego hasta ella.

- Mikoto, ¿estás bien?- la pelirroja siguió con sus ojos hacia donde miraba Mikoto- ¿Qué te pasa?
- No me dan buena espina… hay algo en sus ojos…
- Yo no veo nada… Espera… ¿Y Natsuki?
- A desaparecido – dijo en tono cortante mientras su estomago se encogía- Cuando apareció el huérfano- la chica no dejaba de mirar a las nuevas Himes
- ¿Y Dónde?
- No lo se- le cortó- Pero esas siguen sin darme buena espina…
- Tenemos que aceptar que hay nuevas Himes Mikoto no podemos juzgarlas así
- No me refiero a eso, no son como Tomoe, ni como… - tardo un rato en añadir- Shizuma.
- ¿A que te refieres?
- No tienen luz en sus ojos… no tienen nada en su interior…
- Mikoto… nos han ayudado…
- O eso quieren que pensemos…

La conversación termino ahí, por que se acercaron el resto de chicas a donde estaban ellas, mirándolas mas de cerca, Mai se percato en que Mikoto tenia razón, mirarlas a los ojos era como sentir un vacio. Por su parte, Nao y Midori parecían contentas de tener a alguien a su lado con su mismo poder.

Tras andar un rato a tientas junto a Dhuran, le pareció sentir la presencia de alguien, un gran calor, un calor inhumano, lleno de poder y de maldad, tras avanzar un poco mas, se encontró de bruces con un child ya conocido, pero un tanto distinto. Ese Kagutsuchi, tenía la mirada perdida, y una sombra negra cubria sus parpados, parpados que guardaban unos grandes ojos rojos, debajo de el, una chica de pelo corto, y pelirrojo la miraba fijamente.

Como algo tratado sin haberlo hablado antes, comenzaron a andar juntas entre la oscuridad, no necesitaban preguntarse el nombre, no necesitaban la una de la otra, simplemente, iban las dos al mismo sitio, con la misma idea.

Una voz empezó a guiarlas, casi como ordenándolas lo que ellas sentían que debían hacer, tras unos minutos, la oscuridad había desaparecido, delante de ellas solo había un niño un tanto pequeño, con el pelo blanco.

- Mis Dark Himes, bienvenidas- sonrió- Especialmente tu Natsuki-chan… El hielo debe permanecer entero, derretido no vale nada…


Ninguna contesto a Nagi, siguieron su camino separándose la una de la otra.

- Nada podrá detenerlas, nada hará que cambien sus objetivos, son invencibles – rió el niño de pelo blanco internándose de nuevo en la oscuridad.

Por fin llegó a su destino, un campo arrasado con restos de lo que parecía un monstruo descuartizado, y unas chicas agrupadas cerca de donde se encontraba, estaban en el blanco, sabía que podía con todas ellas, un ligero movimiento de sus manos hizo aparecer dos pistolas en ellas, tenía tantas que no sabía a cual disparar primero, una sonrisa se dibujo en su cara, una sonrisa que transmitía un miedo atroz, sus ojos verdes despojados de su brillo natural, no decían nada, no se dibujaba compasión, ni siquiera el honor de luchar cara a cara, lo haría desde allí, sin que la vieran, así podría matarlas a todas.

Algo la hizo desviar la mirada, una chica parecía recobrar el conocimiento, y se sentaba a duras penas en el suelo, miraba a su alrededor como buscando algo, algo que sabia no iba a encontrar, se llevo las manos a los ojos, y las sacudidas leves que daba su cuerpo indicaba claramente que estaba llorando.

Un destello de luz, hizo que sus ojos volvieran a brillar, una imagen de momentos compartidos con esa chica hizo que sus pistolas desaparecieran, y el verla llorar, la incitó a correr hacía ella.

Nadie pareció percatarse de su presencia, y llegó sin sobresaltos hacía ella.

La chica que estaba en el suelo, al sentir su presencia, levanto su mirada, y al clavar sus ojos en los verdes que la miraban, la oscuridad que habitaba en Natsuki, desapareció.

- No llores Shizuma… Estoy contigo- dijo sonriéndola dulcemente, nada parecido a su ultima sonrisa.
- Natsuki… tu… - No sabía como decirlo asi que se lanzo hacia ella, abrazándola fuertemente como si temiera perderla de nuevo.
- Escúchame un momento- dijo separándola- Shizuma, tengo que irme, no puedo estar aquí, volveré a por ti, te lo prometo- beso sus labios con ternura y giro sobre sus talones.

“No se que tramas Natsuki, pero confío en ti, nadie sabrá que te e visto… “ Inició el camino hacia donde estaban las demás chicas “Ten cuidado por favor”

martes, 5 de febrero de 2008

martes, 5 de febrero de 2008

El Regreso de la Estrella Roja Cap. 15

Capitulo 15

El fuerte ruido que hizo la puerta al chocar, distrajo a las dos chicas de lo que estaban haciendo, consiguiendo que Natsuki separase rápidamente a Shizuma mientras se ponía roja, la idea de que alguien las hubiera visto la aterraba “¿Y si a sido Shizuru?” sacudió la cabeza “No, no lo creo, lo mismo a sido Mai o Mikoto…” .
En su cama, sentada, le daba vueltas a la cabeza sin prestar demasiada atención a Shizuma, que había empezado a vestirse en silencio. Su cara estaba apagada, y en sus ojos se podía apreciar un gran vacío.

- Será mejor que me vaya- Sugirió la chica.
- Si – Afirmó Natsuki en un tono seco y frío. No quería demostrar eso, pero no pudo evitarlo.
- Esta bien – la contestación de la de los ojos verdes se clavó en su pecho como un puñal, no estaba en condiciones de pensar por que Natsuki estaba así – Ya nos veremos.
- Si – Natsuki tenía los ojos fijos en una arruga de la cama, el hecho de que ni mirara a Shizuma no ayudaba en absoluto.

Sin decir nada mas Shizuma salio de la habitación, y tras atravesar la puerta, una lagrima recorrió su cara.

Nao de pronto sintió una gran felicidad al ir de camino a su cuarto. Había visto a esa dichosa chica a la que Natsuki miraba de manera especial, la morena salía de la habitación de Natsuki llorando, “lo mismo ha ido a declararse y la a rechazado, ojala sea eso” Pensó mientras en su cara se dibujaba una sonrisa. Su cruel felicidad duro poco, un terremoto hizo que los cuados se descolgasen, todo el pasillo se lleno de cristales y de gente corriendo.

La puerta de una de las habitaciones se había descolgado de las bisagras, cayendo encima de Shizuma, mientras Nao buscaba con la mirada a Natsuki y corría como podía contra la gente, “No me gusta, pero no puedo dejarla ahí”

Un tentáculo atravesó el suelo, saliendo desde abajo, justo al lado de la pelirroja, apretó un poco mas el paso hasta llegar donde estaba Shizuma.

Encima de la puerta habían caído unos escombros y eso le hacia mas difícil intentar levantarla. “parece que no tengo elección”

- ¡Julia! – Gritó la pelirroja llamando a su Child, instantáneamente apareció una araña con forma femenina a su lado, era algo mas grande que Nao- Ata con tu telaraña esa puerta- El child obedeció- ¡Ahora tira!

Cuando se había levantado un poco, cogió a la chica y la arrastró fuera, tenia varias magulladuras y parecía que había perdido el sentido.
Los tentáculos estaban cada vez mas cerca, pero eran el doble de Julia y el espacio cerrado no ayudaba mucho.
De repente, Nao vio como una espada negra cortaba uno de los tentáculos, Mikoto empuñaba fuertemente a Miroku y atacaba al huérfano sin control.
Una especie de espejos empezaron a aparecer por todos los lados, eran del tamaño de una mano, y un tentáculo, mucho mas fino que el del enemigo se abría camino por el suelo.
Nao sintió como alguien se apoyaba en su hombro, mientras ella agarraba a Shizuma como podía.

- Estamos aquí – dijo Yukino mirando a Nao- ¡Diana! No dejes que escape.

Los espejos se movían cada vez mas rápido entorno al huérfano, Mikoto por mas que cortara tentáculos seguían apareciendo mas, Julia cubría con su tela algunos de los tentáculos tirando después y así arrancándolos.

- No es suficiente y aquí no hay apenas espacio – Dijo Nao

Yukino ordeno a su Child que intentara llevar fuera al huérfano. Los espejos revelaron que fuera había mas, las tres quedaron pálidas.

- Tenemos que salir de aquí- Grito Nao colocándose a Shizuma sobre sus hombros. Yukino aprobó la idea.
- ¡No!- Grito Mikoto.- Natsuki no a salido, estaba aquí con… con… - sus ojos se llenaron de lagrimas, y señalando a Shizuma añadió- Con esa.

Mikoto salio corriendo hacia la habitación,. Al abrir la puerta el pánico se apodero de ella.
La pared estaba destruida y dejaba ver con claridad la calle, todo estaba revuelto y destrozado, pero no había rastro de Natsuki.

Como pudo y antes de que un tentáculo le atacara por el hueco de la pared, Mikoto busco a Natsuki por si había quedado entre los escombros.
Pero Natsuki no estaba por ninguna parte, ni siquiera pudo ver su mochila o su ropa en el armario roto.
- ¿Dónde estas Natsuki?- Mikoto volvió a salir fuera y con un gesto con la mano indico que no había nadie.

En la calle todo era peor, había unos tentáculos y mas grandes, no sabían que hacer.
Dos pulpos enormes se abrían paso entre los tentáculos; al final de cada pata de los pulpos se encontraban unas cabezas de serpientes.
Uno morado portaba en una de las cabezas a Shizuru; El Otro, amarillo, transportaba a una chica de pelo verde que no conocían ni Yukino ni Nao.

- Dos Kiyohimes… ¿Quién es esa?
- Es Tomoe-cha, es nueva, va a mi clase- Aclaro Mikoto
- Pero… ¿dos Kiyohimes?- volvió a preguntar Yukino, mientras le comprobaba el pulso a Shizuma.
- Si… yo e visto también dos Dhuranes- finalizo Nao.
- Imposible…

Poco a poco iban apareciendo mas Himes, Akira, al lado de Takumi, llegaban encima del child con forma de sapo de esta.
Una llamarada de fuego anunció la llegada de Kagutsuchi, con Mai en su hombro.

Autora: Natsuki Kuga (Natsuki_Dhuran@hotmail.com)

martes, 29 de enero de 2008

martes, 29 de enero de 2008

El Regreso de la Estrella Roja Cap. 14

Siento la tardanza al continuar el fic, pero tras una mala racha, vuelvo con la continuación de la Estrella Roja, espero que os guste pese a que hay gente que me odie por no escribir lo que ellos quieren. GOMENE!!
saludos a tod@s


Capitulo 14

Mikoto no podía dormir, en su cama con los ojos cerrados pensaba en todo lo que la estaba pasando, se preguntaba si era normal el cambio que estaba sufriendo, lo que estaba sintiendo, todo aun le resultaba duro y le costaba hacerse a la idea.
En la cama de al lado, escuchó como Mai se levantaba, por el ruido Mikoto intuyó que la pelirroja se había sentado en la cama.

- Mikoto, ¿duermes? – susurró la chica.

A Mikoto no le apetecía contestar, prefería que Mai pensara que estaba dormida.

- Mikoto, tengo miedo – dijo sentándose despacio en la cama de la chica de las trencitas – Eres lo que mas quiero en el mundo, y tengo miedo de que algo te pase… - Mikoto había tenido la necesidad de abrir los ojos cuando escucho que Mai tenia miedo, pero tras las siguientes palabras se quedo inmóvil en el sitio, la pelirroja no podía referirse a eso… ¿o si?- Te Amo Mikoto, y aunque no sea correspondido te protegeré cueste lo que cueste- Mai acarició el pelo de la chica, y volvió a su cama.

Mikoto no podía creer las palabras de Mai, sus pensamientos volvieron a dar vueltas por su cabeza, ahora sintiéndose culpable, no quería hacer daño a Mai. “Tal vez lo mejor sea alejarme de ella un tiempo…”
Cuando Natsuki abrió la puerta de la habitación, ambas ya dormían. A la mañana siguiente nadie hablo mientras desayunaban mas que un buenos días y un hasta luego.

Las clases estaban siendo tranquilas para todas, y para Natsuki también, hasta que de repente, por la puerta entro Shizuru, al parecer para comentarle algo a su profesor. Sintió un pinchazo dentro, aun le afectaba lo ocurrido con ella, pero ambas habían llegado a la conclusión de que era lo mejor “Ha sido mi primer amor… es lógico que aun duela, y que nunca llegue a olvidarla, pero ahora… por fin siento algo que me desborda, esa Shizuma a conseguido en poco tiempo lo que Shizuru intentó años… “ Los pensamientos de Natsuki volaron junto a Shizuma, y ya no presto atención al resto de la clase.

Shizuma aun seguía con los papeleos por el traslado, llevaba toda la mañana hablando con la directora, y aun que ya le habían asignado una clase, ese día ya lo había perdido. Mientras caminaba vio a algunos alumnos que ya salían de sus clases. No tenía otra cosa que hacer más que ir a su habitación e intentar ponerse al día, pero la idea de encontrarse con Shizuru no le hacía gracia, ambas procuraban evitarse lo máximo posible. Shizuma se sentía mal por lo ocurrido, ella no pretendía quitarle la “novia” a nadie, ella no había pretendido enamorarse de nadie…
Mientras caminaba despacio pudo distinguir una silueta bastante mas adelante, su impulso fue salir corriendo tras ella, abrazarla por detrás y confesarle que la había echado de menos, pero se freno, no quería agobiar a Natsuki. Decidió hacer tiempo, y luego iría a verla. Se cruzó con la chica que conoció el primer día, la pelirroja que también era una Hime.

- Hola- dijo Mai sonriendo - ¿Cómo estas?
- Y a ti que mas te da…
- Bueno… vale, tampoco es para que te pongas así, ¿has visto a Natsuki?
- Creo que iba para su habitación – dijo de mala gana, Mai no era la típica persona que la agradara mucho, aun que no sabia por que.
- Ah! Entonces espero que lea mi nota… - tras la cara de duda que se dibujo en Shizuma- Es que yo voy a ver a mi hermano entonces la e dejado comida en el frigorífico – La expresión de Shizuma delataba que seguía sin entender nada- Soy compañera de cuarto de Natsuki, y su amiga.
- Ah! ¿Tienes un hermano en la escuela?
- Si, se llama Takumi, y ahora voy a verle, nos vemos Shizuma – dijo emprendiendo el camino – Por cierto, la otra chica con la que compartimos cuarto no vuelve hasta pasadas mas de 2 horas, lo digo por si te apetece ir a ver a Natsuki.

Cuando Natsuki llegó a su habitación no se encontró con nadie, tan solo una nota escrita por el puño de Mai en la que se podía leer “He ido a ver a Takumi, os dejo comida en la nevera”.

La chica, cansada, dejo caer el papel sobre la encimera, y la mochila en el suelo, a los pies de su cama. Acto seguido comenzó a quitarse el uniforme, hasta quedarse simplemente con la ropa interior y una camiseta de tirantes.
De rodillas comenzó a gatear hasta llegar a la almohada, antes de dejar caer su cuerpo boca abajo contra el colchón, echo un vistazo al reloj de su mesilla.

- Aun faltan 2 horas para que Mikoto salga de clase- Sus ojos empezaban a cerrarse.

Su descanso duro poco, pasados unos 10 minutos alguien la despertaba de su sueño golpeando la puerta de la habitación.

- No puede ser…- dijo levantándose y dirigiéndose hacia la puerta, era tal el sueño que tenia que ni se percato que no llevaba apenas ropa, hasta que tras abrir la puerta observó la cara de Shizuma, a la que una pequeña gota de sangre le empezaba a salir de la nariz.

Lo ojos de Natsuki se abrieron como platos tras verla, luego la vergüenza se apoderó de ella haciendo que su cara se tornara roja.
Por su parte Shizuma, que se había quedado paralizada tras esa bienvenida, no dejaba de observar de arriba abajo a Natsuki.
- ¿Qui… quieres pasar?- Natsuki hablaba en tono bajo y aun le ardía la cara.
- ¿Lo dudas?- saltó sin pensarlo Shizuma- Quiero decir que si, que sería un placer, yo… - Parecía que Natsuki le había pegado el color de cu cara.

Aun no había cruzado la puerta cuando Natsuki la cogió por la cintura, acercándola a ella y por lo tanto dentro de la habitación. Tras escuchar tras de si el portazo que había dado Natsuki con le brazo que había separado de su cintura por unos instantes, los labios de Natsuki se lanzaron sobre los suyos, mientras que sus brazos bajaban por la espalda, a Shizuma no le costó reaccionar y empezó a jugar con su lengua enredándola con la de su compañera, mientras, Natsuki daba pasos hacia atrás, tirando de Shizuma. Sus manos habían bajado tanto que ahora tenían que subir, pero lo hacían por debajo de la falda de Shizuma. Ésta había dejando de jugar con la lengua de Natsuki para empezar a recorrer su cuello con la suya. Pese a que Natsuki no había vivido nunca una situación así, su cuerpo actuaba solo, empezó a buscar con sus dedos la goma de la braga de Shizuma, al encontrarla no dudo en colarse dentro, notaba lo mojado que estaba aquello y un escalofrió recorrió toda su espalda, mientras la excitación y el deseo por Shizuma crecía cada vez mas.
Shizuma se entretenía pasando su dedo corazón por debajo del sujetador de Natsuki, acariciando sutilmente los pechos de la chica, según su mano se acercaba a la zona mas dura del pecho hacia que se le agitara la respiración a Natsuki, hasta que apretando dulcemente el pezón, de su boca salio un grito ahogado. Natsuki comenzó a introducir sus dedos en la vagina de Shizuma cada vez mas rápido, haciendo que la morena se estremeciera, gimiendo cada vez más.

Shizuma empujó a Natsuki sobre la cama, cayendo ella también, quedando encima de la chica. Empezó a levantar la camiseta de Natsuki mientras esta desabrochaba los botones de la camisa del uniforme, deslizando suavemente los dedos entre ellos.

La que se encontraba encima consiguió su propósito de sacar a Natsuki de dentro de su camiseta, haciendo que se incorporara un poco debajo de ella, antes de bajarla de nuevo a la cama aprovecho para desabrocharle el sujetador mientras pasaba de besar sus labios a besar su cuello.

Su mano izquierda pareció haber encontrado refugio en el pecho de Natsuki al tanto que sus dedos jugaban con el pezón.
Poco a poco Shizuma fue bajando por el cuello hasta tomar la posición de la mano y su lengua empezó a imitar a sus dedos.

Natsuki terminó de desabrochar la camisa de Shizuma, sentía la enorme necesidad de tocar todo aquello que estaba viendo, quería acariciar cada centímetro de Shizuma.
Su cuerpo le pedía mas, no podía quedarse allí tumbada mientras Shizuma se encargaba de alterar cada poro de su piel, haciéndola respirar mas deprisa,

El sonido que provocaba al intentar recuperar el aliento una y otra vez, le impidió escuchar el ruido de la puerta al abrirse.

A Mikoto le costaron varios segundos asimilar aquello, su mano se agarró con fuerza al pomo de la puerta, la misma fuerza usó cuando al volver por donde había llegado dio un portazo.

Corrió a través del jardín que separaba las residencias, le dolía tanto lo que había presenciado que ni se limito a pensar en lo que había hecho hasta pasados unos minutos en los que disminuyo el paso, “No tendría que haber reaccionado así… Natsuki no es mía, no me pertenece, no creo que ni le importe” pego una patada a una pequeña piedra que había en su camino, se perdió a lo lejos.

Autora: Natsuki Kuga

viernes, 14 de diciembre de 2007

viernes, 14 de diciembre de 2007

El Regreso de la Estrella Roja Cap. 13

Siento que mi historia no vaya por el camino de lo que se esperaba, pero podriais darle una oportunidad a Shizuma pese a los prejuicios que unen a Natsuki con Shizuru.
Dicen que no hay ningun amor eterno, pero que el primer amor no se olvida. Y de seguro que Natsuki y Shizuru no se van a olvidar pese a que vayan por caminos diferentes.

Capitulo 13

Al oír la afirmación de Shizuru, a Shizuma le dio un vuelco el corazón, y una intensa agonía le oprimía el pecho al no escuchar lo que decía Natsuki al respecto.
La morena se había quedado pálida enfrente de la presidenta, realmente no sabia que decir, quería a Shizuru, siempre la había querido, y le costaba aceptar que pudiera haber alguien mas en su corazón, bajó la mirada, no podía mirar mas a esos ojos carmesí sin que el alma se le resquebrajara.

- Natsuki… ¿es eso verdad?
- No lo sé, pero creo que no…
- Pues yo creo que si Natsuki- Dijo con una media sonrisa- venga, soy tu amiga, puedes confiar en mi.
- Lo sé… pero yo te quiero a ti Shizuru- añadió levantando la mirada finalmente.

Shizuma se quedó helada, mientras una lágrima caía por su mejilla, notaba como los nervios latían en su pecho, otra cosa no podía latir por que acababan de arrojar su corazón al estanque que tenía en frente.
Se levanto procurando que no la vieran, sus pasos eran lentos, pero sus lagrimas caían rápidas, una detrás de otra. “¿Por qué duele tanto?”

- Me querrás a mi por todo lo vivido- Comenzó a andar guiando a Natsuki a que la siguiera- Por que es difícil olvidar el pasado, pero acéptalo cuanto antes, para que no nos hagamos daño ninguna.
- No hay nada que aceptar Shizuru- añadió mientras seguía sus pasos.
- Si que lo hay Kuga- el tono de Shizuru se había vuelto muy serio – hemos sido el primer amor la una de la otra y nunca te olvidaré, pero… - paro sus pasos enfrente de un camino que se dividía en dos- nuestros destinos ahora van por separado.

Natsuki miró hacia los dos caminos, en el de la izquierda que era el que mas cerca le tocaba a ella, se podía ver a Shizuma andando a lo lejos, y en el derecho, una chica de pelo verdoso saludaba con una mano a Shizuru sentada en un banco.

- Sigue tu camino Natsuki-chan- la abrazó fuertemente, sabia que era la ultima vez que la tendría entre sus brazos- Si te pierdes no me llames, por que estaré lejos, necesito olvidarte y rehacer mi vida, y junto a ti no puedo. Tu veras si quieres seguir tu camino o quedarte aquí conmigo.

A Natsuki le parecía imposible lo que le estaba diciendo Shizuru, no quería separarse de ella, era muy importante en su vida, y le dolía el corazón al pensar que algo que debía ser no llego a ser, la miró a los ojos.

- Te agradezco que me hayas sido sincera Fujino-san, me costará mucho vivir sin ti, pero… - miró hacia el camino en el que Shizuma se perdía a lo lejos- sabré hacerlo, a sido un placer tenerte a mi lado.
- Lo mismo digo Kuga-san- dijo emprendiendo el camino hacia el camino de la derecha.

Natsuki se repuso al golpe que acababa de recibir en su interior, cogio aire y salió corriendo por el camino de la izquierda.

Por la cara de Shizuru empezaron a resbalar unas lagrimas hasta que llego donde la esperaba Tomoe, la chica la abrazó fuerte contra ella y le prometió que ella nunca la haría daño.

- Gracias Tomoe-chan, pero necesito mi tiempo.
- Lo entiendo Shizuru, y te esperare el tiempo que haga falta, yo tengo claro a quien amo, no como esa…
- No te metas con ella, ella también tiene claro a quien ama Tomoe, duele que no sea a mi, pero sé que en algún momento me amo, e incluso, estaba dispuesta a rechazar a la persona a la que ama por mi, pero no podía permitírselo.

Tomoe la seco las lagrimas de los ojos.

- Al menos a tenido la decencia de hablar contigo… si.

El ruido de la arena bajo los pies de alguien que corría en su dirección la alarmó un poco, intento secar sus lagrimas por si acaso conocía a la persona que se acercaba, pero sabia que si alguien se paraba a hablar con ella vería sus ojos rojos, carentes de brillo alguno, como si toda su felicidad se hubiera esfumado, deseaba que fuera quien fuera siguiera corriendo por delante de ella, pero no fue así, los pasos reducieron velocidad a medida que se acercaba a ella.
Alguien le agarró fuerte del brazo y la giró, al recuperarse del susto, lo primero que vio fueron los ojos de Natsuki, vidriosos como cubiertos de una capa de lagrimas, como si quisiera llorar pero no pudiera.

- Natsuki… ¿Estas bien?- Dijo disimulando su tono, haciendo que su voz sonara de manera habitual.
- No – Recuperaba el aire tras la carrera- Pero eso ahora da igual, necesito…- volvió a coger aire- necesito decirte algo Shizuma
- No hace falta que digas nada… Yo… - La chica no sabia que decir, y sus ojos estaban a punto de empezar a gotear de nuevo- Yo entiendo que tu- No pudo continuar la frase.

Natsuki la había agarrado por la cintura acercándola a su cuerpo, y cerrando los ojos, acerco sus labios a los de la chica, evitando que siguiera hablando. Shizuma reacciono cogiendola de la cara y cerrando los ojos, disfrutando de ese beso que empezó siendo sencillo hasta que empezaron a colarse la una dentro de la boca de la otra.

Shizuru y Tomoe salían del pequeño parque, en dirección a la residencia de esta última, y una sonrisa se dibujo en la cara de Shizuru mientras miraba al frente. “Sé que serás feliz aun que no seas mía, cuídate Natsuki”
La castaña entendía que no estaba solo abandonando aquel parque, abandonaba lo que una vez había amado con todas sus fuerzas, y sabia que lo abandonaba por el bien de las dos, se habían querido y mucho, pero ese tiempo ya había terminado.

Tras unos minutos en los que el tiempo pareció detenerse ambas se separaron, Natsuki se sobresalto al ver que Shizuma se abrazaba a ella escondiendo su cara. Por mas que Natsuki intentaba separarla no lo conseguía, parecía que Shizuma se hubiera quedado pegada a ella.

- Shizuma… Esto…
- Calla, que estoy escondida- pudo entender a duras penas Natsuki ya que esta le hablaba directamente a la ropa
- ¿Escondida?¿De quien?- Los ojos de Natsuki se abrieron como platos mirando a todos los lados.
- De ti imbecil- la vocecita de Shizuma había cambiado radicalmente, era como la de una niña pequeña, frágil e indefensa.
- ¿De mi?- a Natsuki se le dibujaba una sonrisa en la cara, no imaginaba conocer esa faceta de Shizuma
- Pues claro- dijo escondiéndose mas.
- Jajajaja
- Oye que no te rías de mi!- Dijo Shizuma separándose un poco y mirándola a la cara
- Si me río, te lo mereces- en su cara se dibujaba una sonrisa a la vez que Shizuma volvía a esconderse.
- Esto no esta bien, esto no debía de haber pasado…
- Pero a pasado, y la verdad es que yo me encuentro bien- añadió Natsuki abrazándola.
- Y yo… tal vez demasiado bien.

Estuvieron así un rato hasta que por fin pudieron empezar a caminar, Shizuma seguía repitiendo de vez en cuando que aquello no estaba bien. Natsuki harta de que repitiera lo mismo una y otra vez, la beso de nuevo.

- Si no esta bien, ¿Por qué me devuelves el beso?
- No lo sé
- Además si me aparto tu también me besas
- ¡ESO ES MENTIRA!- la morena se puso roja
- jajaja, sabes que no- la beso de nuevo, y mientras se besaban Natsuki se separo unos centímetros de su boca, a la cual siguió la de Shizuma buscando mas beso- ¿Ves?
- Te lo estas inventando- Shizuma había recuperado su tono borde habitual y sonreía a Natsuki.
- Vaya vaya… que curioso que es esto- la voz de un niño se dirigía a las dos de nuevo.
- Nagi…
- Muy buenas mis himes de hielo, aun que creo que ahora de hielo hay poco.

Las dos recuperaron su semblante serio y miraban desafiantes al niño de pelo blanco.
- ¿Qué hay en juego esta vez?
- ¿A que te refieres Natsuki?-Le pregunto inocente Shizuma
- En el ultimo carnaval, si tu child moría… la persona mas importante para ti, lo hacia también… En este hay algunas variantes.
- ¿Qué variantes?- Natsuki apretaba los puños y empezaba a cabrearse.
- Ya los descubriréis…-el niño desapareció mientras su risa resonaba en la cabeza de las dos chicas


Autora: Natsuki Kuga (Natsuki_Dhuran@hotmail.com)

El Regreso de la Estrella Roja Cap.12

Capitulo 12

- En 10 minutos esta la cena Mikoto- Dijo Mai con la voz muy apagada, mientras que por su mente no dejaba de rondar la idea de que a Mikoto le pasara algo por haber aceptado su poder de nuevo - ¿Pones la mesa?
- Si - Mikoto también estaba mas seria de lo normal, y la habitación se sumía en el mas profundo silencio.

Se sentaron las dos a cenar, y como de costumbre Mikoto agradeció el plato de Mai.

- ¿El resto que van a hacer?- preguntó de repente la chica de las trencitas.
- Pues aun no saben muy bien como tomárselo, Akane dice que no va a volver… - La miró de reojo - ¿Y tu?
- No lo sé, antes todo era distinto… no entendía muy bien algunas cosas, pero ahora e cambiado, todo a cambiado – dijo Mikoto bajando la mirada, Mai sabia que Mikoto se refería a que ahora temía perder a quien mas quería, y un pinchazo hizo que sus ojos se humedecieran al pensar que no era ella.- ¿tu lo has aceptado verdad?
- Si…
- Entonces yo también lo haré, si Mai lucha, yo lucho.

A la pelirroja se le encendieron las mejillas a la vez que sonreía al volver a ver a su Mikoto, pero poco le duro la felicidad al escuchar como la puerta se abría y por ella entraba Natsuki.

- Hola.. – Dijo la morena en tono bajo
- Hola Natsuki… - Mai recupero la compostura- ¿Quieres cenar?
- No… Gracias… - se acercó a la mesa y se sentó al lado de Mai – ¿Has hablado ya con las otras?
- Aun no lo asimilan, y de momento tenemos el no rotundo de Akane – titubeo un poco antes de hablar - ¿Tu… tienes tu elemento? Lo digo por lo de esa otra chica
- Si, si lo tengo – contestó mientras apartaba la mirada de Mai, haciendo que sus ojos se posaran en la madera – e tenido varios altercados con huérfanos, y e peleado al lado de Shizuma – le devolvió la mirada a Mai en la que se dibujaba una duda en su cara- es la otra chica que comparte mi elemento…
- ¿Cómo es posible que las dos tengáis el mismo? – preguntó Mikoto que terminaba de tragar el ultimo bocado de su plato.
- No lo sé – Dijo dirigiendo sus ojos a Mikoto, y se rió al ver que la chica tenia restos de comida en su mejilla – Tanto que te gusta comer y no sabes hacerlo, jaja- Añadió mientras limpiaba a Mikoto con una servilleta haciendo que esta se sonrojara.
- Esto empieza a ser mas raro de lo que conocíamos…- Mai hablo sin querer mirar la escena protagonizada por las otras dos.
- Si… yo me voy a acostar, ya pensaré mañana, además, e de encontrar a Nagi.
- Si, lo mejor será que descansemos… mientras podamos.

Al rato las 3 estaban cada una en su cama, pero el sueño tardo en invadirlas, cada una tenia la mente ocupada en una cosa.
Shizuma dormitaba en la puerta de la habitación que le habían asignado, aun no tenía llave y Shizuru aun no había llegado. Tenia los brazos apoyados sobre sus rodillas, formando un circulo para meter entre ellos la cabeza. “Lo que me faltaba, tras el día que e pasado tener que dormir aquí”. El sonido de unos pasos la hizo levantar la cabeza.

- Perdona el retraso- Dijo la presidenta en su tono normal, parecía mas animada que la ultima vez que la había visto- Me entretuve con una amiga, aquí tienes una copia de las llaves- le tendió un llavero con el escudo del colegio en el que colgaba una pequeña llave.
- Gracias – Empezó a hacer amago de levantarse cuando frente a ella apareció la mano de Shizuru, que se la tendía para ayudarla a levantarse
- No hemos empezado con buen pie, ¿Lo intentamos de nuevo?- Sonreía abiertamente a la chica
- No hay nada que empezar, no te gusto y no tengo por que hacerlo – añadió mientras rechazando la mano de Shizuru se levantaba sola- ¿podemos entrar ya?
- Si… - Shizuru se encontraba algo cortada frente a la chica, normalmente habría tenido alguna buena contestación ante tal borderia, pero el caso es que la chica tenía razón.

Ambas entraron y finalmente cada una se acomodo en su espacio.

El día siguiente resulto bastante tranquilo con respecto al anterior, todas fueron a clase, y ningun imprevisto altero su mañana. Tan solo a Natsuki, cuando se enteró de que Shizuma estaba en su clase, hacia lo posible por no prestarle atención, por no mirarla, sabía que no estaba bien lo que estaba pasando, y no podia seguir asi, asi que se centró en evitarla.
Shizuma por su parte, hacía todo lo contrario, en clase se sentó cerca de ella, y no paraba de llamar su atención.

Al llegar la tarde, cada una se encontraba en su habitación, Natsuki discutia con Mai acerca del que hacer al respecto de los huerfanos, intentando adivinar las reglas de este nuevo carnaval, mientras Mikoto intentaba hacer los deberes en la mesa de la cocina.
Cansadas de hacer suposiciones, se sentaron a ver la tele un rato.

- Natsuki, ¿puedo preguntarte algo? – Dijo un poco cortada Mai
- Claro…
- La presidenta y tu… bueno, creo que siempre a estado claro que habia algo entre vosotras, pero… ¿Lo hay?
- La verdad es que no Mai… es raro, yo, si te soy sincera estaba a punto de entregarme a ella, de pedirle que fueramos algo, gritar a los 4 vientos que la quiero, pero ahora todo a cambiado.
- Lo entiendo, por los huerfanos…
- No Mai, no es exactamente por ellos, es mas… por ella
- ¿Ella? ¿A quien te refieres con ella?- Preguntó la pelirroja, mientras Mikoto agudizaba el oido esperando la respuesta de Natsuki
- Ella es Shizuma…- Bajó la mirada dejando que sus mejillas se coloreasen- no sé que me ocurre, pero no dejo de pensar en ella.
- ¡PERO SI NO LA CONOCES!- intervino de pronto Mikoto
- Pues es como si lo hiciera- añadió algo molesta ante la reacción de Mikoto
- Yo te entiendo Natsuki, cuando crees que amas a alguien, pero de repente te das cuenta de que… tal vez fue tu primer amor, la primera persona que encendió tu alma, pero no es a quien quieres, y vas y te enamoras de quien menos te esperabas.
- Si…- Natsuki la miraba preocupara, sabia que entre Mai y Tate al final no habia pasado nada, pero Natsuki no se imaginaba que Mai estuviera viviendo en esa situación.
- Al menos hablalo con Fujino-San, todo el mundo se merece una explicación.

Se quedaron en silencio cada una pensando en sus cosas, Mikoto se sentia mal por no ver oportunidad alguna con Natsuki, Mai pensaba en Mikoto y en todo lo que le hacia sentir, y Natsuki por su parte, pensaba en que le diria exactamente a la presidenta.

Salió por la puerta dirección a la otra residencia, tenia que hablar con ella y no podia aguantarlo mas, pasaba por el parque que las separaba cuando se freno de repente “Shizuma, ¿Qué haces? Has perdido completamente la cabeza…” se sentó en un banco cerca el pequeño estanque, y empezó a tirar piedras, cuando el ruido que hacen dos personas al hablar la distrajo de su misión de empedrar el agua.

- Verás Shizuru… tengo que hablar contigo – Shizuma se giró para ver si era verdad que la dueña de esa voz era de quien ella esperaba, y asi fue, se encontro con que Natsuki y Shizuru se encontraban cara a cara a pocos metros de donde estaba ella.
- Tu dirás entonces Natsuki- La presidenta mantenia su sonrisa en la cara, pero en sus ojos se reflejaba cierto dolor por que sabia lo que sucedia.
- Es que… sé que esperabas algo de mi, y no te lo puedo dar, por que… yo… - La morena empezaba a atascarse con las palabras.
- Te has enamorado de Shizuma- Terminó Shizuru.

domingo, 18 de noviembre de 2007

domingo, 18 de noviembre de 2007

El Regreso de la Estrella roja Capitulo 11

Capitulo 11

Shizuru salía del centro para dirigirse a su habitación, la notificación de que tendría una compañera de habitación hasta que le consiguieran otra habitación a la chica, le hizo salir antes de lo esperado, aun que se sintió aliviada, el peso de los ojos de Tomoe mirándola todo el rato, había llegado a incomodarla, y a ponerla algo nerviosa.
Caminaba despacio, tampoco tenia mucha prisa, aun tenia tiempo, delante de ella, una larga melena medio azulada la hizo avanzar un poco mas rápido, siguió adelante hasta torcer a la derecha, por donde había cruzado la melena. Evidentemente era quien esperaba encontrar, se quedó parada un segundo pensando en si llamarla o limitarse simplemente a observarla. Observó como la calle que iba a cruzar ahora Natsuki salía otra chica, sin ninguna mirar donde debían, ambas cayeron al suelo por el choque.
Shizuru se adelanto un poco por si necesitaban ayuda, pero se quedo bien cobijada tras un árbol, la permitía verlas y escucharlas…

- Parece que los choques es lo nuestro – Dijo Natsuki agarrando su codo izquierdo, con el cual había golpeado el suelo - ¿estas bien?
- Si, ¿tu? – Una punzada recorrió toda su espalda al oír a Natsuki decir “nuestro…” - ¿Te duele el codo? – Dijo señalándolo

Las dos seguían en el suelo, y al llegar el momento de mas que palabra tocaba cruzar miradas, ambas empezaron a ponerse rojas, simplemente con la presencia de la otra. Shizuru se apoyó contra el árbol “No… ¿Qué significa esto Natsuki?”
Shizuma se levanto antes, y le tendió la mano a Natsuki, la que desde el suelo acepto como ayuda, ante el roce de ambas manos, las dos hielos solo sentían como una llama de fuego ardiendo dentro de ellas. Al levantarse, ambas quedaron bastante cerca y una idea corrió a toda prisa por la cabeza de Natsuki “Quiero besarte… ¿Pero qué estoy diciendo?” mientras que Shizuma seguía manteniéndole la mirada algo similar le sucedió “Bésame, hazlo… ¿Pero que digo?” ante ese pensamiento Shizuma, aparto la mirada de aquellos ojos verdes, siempre le había costado mirar a alguien a los ojos, pero en ese momento, era algo mucho mas.
Natsuki, retrocedió unos pasos haciendo que la distancia entre las dos fuera algo más cómoda.

- Buenas noches Kuga-san – Dijo una voz que venía justo del parque que se encontraba detrás de ellas, a escasos pasos.
- Shizuru – Se giró la morena en busca de la presidenta - ¿qué tal? – Añadió al encontrarla.

Sin la percepción de ninguna de las dos chicas, Shizuma había llevado su mano al pecho rápidamente, y un sudor frío recorría sus manos, “Compartirás cuarto con la novia de Kuga” eso se le pasaba una y otra vez por la cabeza “Natsuki… Kuga…” apretó mas su mano contra el pecho, y cerro fuertemente los ojos, tenía que obligar a su mente a olvidar todo lo sucedido y sentido, pero ¿como apagar esa llama que había encendido otra persona y de la cual ella no era dueña?
Natsuki miraba a Shizuru y sus mejillas se tornaban coloradas, se giró para mirar a Shizuma, la que tenía un gesto algo apagado, con la mirada perdida, y una media sonrisa en la cara puesta casi por obligación.

- Shizuma, esta es Shizuru Fujino, la presidenta del consejo estudiantil – Shizuru sonreía a la nueva morena. – y es mi… - pensó bien en lo que iba a decir, y recordó que aun no se había declarado a Shizuru- mejor amiga.
- Un placer – Dijo Shizuma, sintiendo un gran alivio cuando Natsuki recalco el significado de la presidenta en su vida, aun que consiguió ver como la cara de felicidad de la castaña desaparecía poco a poco, mientras su mirada buscaba como una especie de explicación ante las palabras de Natsuki.

Ahora era a Shizuru a la que miraba, aun que la castaña no le devolvía sus ojos.

- Y ella es Shizuma – miró de reojo a la morena, y una sonrisa picara nació en su cara – y es algo así como algo bueno que se a colado en mi camino, y se cuela una y otra vez…
- Sobretodo cuando acabamos en el suelo, ¿no?- Apuntó Shizuma.

Ambas se miraron y sus sonrisas lo decían todo, Shizuru era lo bastante lista como para adivinar que en ese momento ella sobraba, su Natsuki estaba sonriendo a otra chica, y encima la había presentado como su amiga, “¿Por qué? ¿Es que acaso entre nosotras no hay más que eso? ¿Es que no has estado a punto de declararte en muchas ocasiones? ¿ No llevo yo esperándote mucho tiempo?” Shizuru mantuvo la calma pese a lo que estaba viviendo.

- Me tengo que ir a mi habitación, he de esperar a mi nueva compañera de cuarto…
- Pensé que la Presidenta se libraba de compartir habitación…
- Si, normalmente es así Kuga-san, pero no hay sitios libres, y tengo que compartir hasta que se haga un hueco.
- Ah!... bueno…
- En ese caso, me voy no sea que la chica llegue y yo no este…
- No lo creo- la cortó Shizuma – me refiero a que no creo que llegue antes que tu
- ¿Y tú que sabes? – Dijo dejando escapar un tono bastante seco – digo…
- No te preocupes, no tengo por que caerte bien, no me importa no hacerlo, así que prefiero que no uses falsedades conmigo y me trates como sientas que debes de hacerlo – Natsuki miraba a las dos asombrada y con miedo de que pasara algo – Y lo digo por que esa chica soy yo, es conmigo con quien te toca compartir la habitación.

Shizuru la miraba fijamente, su ceño estaba fruncido y apretaba los labios, pero su interlocutora no mostraba ningún tipo de reacción ante la situación, la devolvía la mirada sin mas, sin alterarse y sin cambiar su gesto.

Natsuki estaba abriendo la boca para romper un poco el hielo de la situación cuando el suelo empezó a temblar.

- ¿Otra vez? No puede ser… - Dijo Shizuma cambiando rápidamente la mirada a Natsuki

Shizuru también miraba a la morena, esperando que esta con una simple mirada le dijera que hacer, pero no la miraba, tan solo tenía ojos para Shizuma.

- Si esa chica no sabe que es esto, Natsuki, dime, ¿qué hacemos?
- Esperar…

La morena había decidido no mirar a ninguna, la situación empeoraba por momentos, pero incluso agradecía que aquel Child apareciera de repente. Era mas pequeño que aquel que hacía un rato las dos morenas habían destruido. Pero sus dientes eran mas o menos del mismo tamaño de las chicas.

Natsuki estiró sus brazos, extendiendo bien la palma de sus manos, haciendo aparecer dos pequeñas pistolas. Shizuru la miraba asustada, eso significaba que tenia su poder, y que volvía a haber un gran peligro, Natsuki lo había aceptado, pero ella que debía hacer, la última vez la situación fue catastrófica y no iba permitirse hacerle daño de nuevo. Algo la aparto de sus pensamientos.

La otra morena, y aquella que no era de mucho agrado para Shizuru, en un acto muy similar al de Natsuki sacó unas pistolas idénticas a las de la morena.

- Tu también… no puede ser…

Tras un cruce de miradas de las dos hielos ambas gritaron a la vez ¡Dhuran! ¡Ryuk! Los dos perros metálicos volvían a hacer aparición, pero algo había cambiado en ellos, estaban mucho más grandes que antes.

Shizuma los miraba extrañada, y Natsuki evitaba su mirada, ella si sabía lo que significaba, seguro que lo sabía. La morena esperaba a que Natsuki depositara sus ojos en ella, pero al hacerlo la del perro plateado aparto la mirada rápidamente, dejando ver sus mejillas, las cuales estaban completamente coloradas.

Shizuru estaba paralizada entre el asombro y el pánico de que volviera a suceder lo mismo. Tan solo se quedó observando como las dos chicas se deshacían del Huérfano sin ningún problema.

Acabaron con el y Natsuki evitaba a Shizuma, la que se acercaba a ella poco a poco.

- Natsuki ¿Por qué Ryuk ha crecido tanto? – Le pregunto desde su espalda ya que Natsuki no se atrevía a mirarla.
- Tu Child crece cuando se hace mas grande el amor hacía tu persona mas importante…

La chica se giró para mirar a Shizuru, que es la que la había contestado. Sus ojos se abrieron como platos al ver como unas ligeras lágrimas caían por la cara de Shizuru. Natsuki simplemente les daba la espalda a las dos y no contestaba.
Shizuru camino unos pasos para atrás y empezó a perderse en el camino, lejos de aquellas dos chicas, en su cabeza no dejaba de recordar lo que había sucedido, pensaba en que si realmente Natsuki sentía algo por aquella tal Shizuma. No tenia animo de volver a la habitación para encerrarse en ella encima con la que le había quitado a su Natsuki, así que seguía caminando sin rumbo fijo, hasta que una voz muy dulce la devolvió a la tierra.

- ¿Fujino-san? ¿Estas bien?
- Si, gracias – Dijo secándose las lagrimas con el revés de su mano, aun que sabia que el rojo de sus ojos no podía ocultarlo - ¿Que haces por aquí Tomoe? Ya es tarde…
- Lo sé, simplemente estaba buscándote – Se tapo la boca con la mano – Buscándola, discúlpeme.
- No hay nada que disculpar Tomoe-chan, ¿me acompañas? – Gracias a la pequeña de pelo verde la presidenta había olvidado un poco a su morena, y había vuelto a sonreír.

Shizuma seguía a las espaldas de Natsuki, no sabía como interpretar correctamente las palabras de Shizuru, “¿Eso significa que lo que creo sentir por Natsuki…es cierto?” “¿Y ella por mi?” Miraba a la morena, esperando que se diera la vuelta y le diera algún tipo de explicación que aclarase lo que estaba ocurriendo. “No estas bien ¿Verdad Natsuki? No eres tan dura como pareces… “mientras pensaba en esto sus pies habían dado unos pasos hasta Natsuki, quedando a pocos centímetros de su espalda “Yo nunca hago esto pero por ti creo que…” Estiró los brazos pasándolos por la cintura de la morena, apoyando su cabeza contra la espalda de Natsuki, no sabía como reaccionaria, pero no le importaba.

Al sentir los brazos de Shizuma rodeándola, Natsuki sintió una paz tremenda, como si no existiera nada malo, solo existía ese momento, y sus manos buscaron las de la chica que la protegía en esos momentos del mismo tiempo.

Al cabo de un rato se giró y quedo enfrente de Shizuma, las dos sentían como sus mejillas se calentaban en señal de rojez.

- ¿Qué pasa si te beso?- Pregunto Natsuki echándose a reír, mientras Shizuma escondía su cara en el cuello de su camisa.
- Pues… na…nada, que va a pasar…
- Entonces… si no pasa nada, ¿Por qué te escondes?
- Por que si lo vas a hacer lo haces y punto no vayas diciendo eso...
- Esta bien… - Soltó sus manos de la cintura de la chica, haciendo que Shizuma hiciera lo mismo.

Anduvieron un rato, Natsuki andaba con la mirada fija en el frente, y Shizuma iba de su lado mirándola de vez en cuando, pensando en lo que estaba sucediendo, “¿Cómo puedo sentir algo así por alguien? Encima es una chica… no puede ser, esto no esta bien, es una equivocación yo no puedo…” sus pensamientos fueron frenados tras que Natsuki cansada de que sus manos chocaran mientras andaban agarrara la suya, entrelazando los dedos, haciendo que algo recorriera el estomago de Shizuma y el suyo.

viernes, 12 de octubre de 2007

viernes, 12 de octubre de 2007

El regreso de la estrella Roja Capítulo 8 y 9

A/N:

A todos aquellos que empezaron a leer este fic, pido disculpas por mi tardanza, pero no e podido ponerme a escribir hasta ahora, prometo que escribiré mas amenudo. Tras un lapsus en mi vida, vengo con energias renovadas y con ganas de meteros a todos en el mundo del regreso de la estrella roja. Espero que disfruteis de los nuevos capitulos, Gracias por leerme. Saludos, besos y abrazos, FDO: Natsuki Kuga

Capitulo 8

Sonó la campana haciendo saber que la primera clase había terminado, Mai salía corriendo de su clase para llevarle el almuerzo a Mikoto, ya que se le había olvidado dárselo a la entrada, y sabía como se pondría la chica si no tenía su comida.

Mientras corría por el pasillo la puerta del comité de estudiantes se abrió, haciendo que la pelirroja estampara su cara contra el cristal y cayera al suelo.

-- Perdona… ¿Estas bien? – Oía la voz de una chica muy a lo lejos, mientras seguía viendo todo oscuro.

- No Veo!! No Veo!!

- Tal vez sea por que tienes los ojos cerrados…

Noto como se ponía roja mientras abría poco a poco los ojos, le dolía mucho la cabeza y por ella de repente paso la imagen de una chica con trencitas…

- Mikoto!!- Abrió los ojos de golpe y se puso en pie quedando en frente de la chica que la había hablado.

- Me alegro de no haberte matado- Se giró dejando ondear su pelo oscuro y largo para girar sobre sus talones y marcharse

- Oye!! Por lo menos podrías disculparte!! – Grito Mai

- Es verdad – Añadió la chica sin darse la vuelta- Siento que seas tan torpe de no ver las puertas delante de tus narices…

Mai puso su típico gesto de cabreo y se dirigió a paso rápido tras la chica. Al alcanzarla la agarro del hombro para girarla, pero al colocar su mano, un grito casi rompe los tímpanos de la pelirroja. Ambas se dirigieron corriendo a la ventana, y vieron de donde procedía aquel grito.

Frente a ellas se encontraba un monstruo de unos 3 metros y abajo una chica de primero gritaba de miedo. Sin pensárselo Mai salto por la ventana, dejando que su elemento volviera a ella enfrentándose así al huérfano que había aparecido frente su escuela.

Mientras luchaba contra el en las alturas desde el suelo escucho a alguien gritar.

- Ryuk!! Carga cartucho de plata…

Acto seguido algo parecido a un perro metálico se materializo a los pies del huérfano y una sacudida golpeo con recuerdos la cabeza de Mai…

- ¿Dhuran?

Al mirarlo bien, vio que era completamente negro, con los cañones plateados, no podía ser Dhuran, justo al lado del perro se encontraba aquella chica, que tan borde le había parecido a Mai, y haciendo un gesto que a la pelirroja le recordaba mucho a Natsuki, estirando el brazo, dirigió al perro metálico contra el huérfano.

Mai continuo luchando contra el monstruo hasta que Ryuk y ella se deshicieron de el.

Mientras descendía, observo como el perro se acercaba a la chica y esta lo acariciaba cariñosamente.

- Tu… ¿de donde has salido?

- Tal vez te conteste cuando aprendas algo de educación – Añadió la morena sin mirarla si quiera – Bien hecho Ryuk.

Acto seguido el Perro se desintegro, y la chica volvía a caminar dándole la espalda a Mai.

La pelirroja no sabia que había pasado y no sabia como actuar, simplemente se quedo en el sitio viendo como lo que parecía ser otra Hime se perdía a lo lejos.

El jaleo de la pelea había llamado la atención de muchos curiosos que se colocaban en la ventana con cara de asustados y atónitos por lo sucedido.

Mikoto intentaba hacerse sitio para confirmar sus sospechas, y al llegar a la ventana, lo hicieron, podía ver a Mai, con sus aros de fuego en las muñecas y en los tobillos, y se dio la vuelta para correr hacia donde estaba, pero no llego muy lejos, sintió como alguien la cogia del brazo, una mano fría como el hielo…

- Natsuki… - Levanto la mirada para encontrar los verdes ojos de la chica mientras decía su nombre.

- ¿Qué a pasado Mikoto? ¿Qué es todo esto? – La chica no miraba a Mikoto, si no que intentaba ver por encima de las cabezas del resto.

- Creo que ha aparecido un huérfano, por que Mai esta abajo, con su elemento materializado.

- Ya a empezado… - Dijo la morena con un claro gesto de ira en la cara, sus labios fruncidos, y su mirada la delataban – Vamos con Mai.

Mai les explico todo lo que había pasado, y desde que la pelirroja había mencionado lo de la otra chica y su “Dhuran” la cara de Natsuki no había sido la misma, estaba pensativa… “¿Significa eso que yo e perdido mi poder?” Tenia que encontrar a esa chica y hablar con ella, no le gustaba la idea de haber perdido su elemento, pero eso significaría que esta vez, Shizuru estaría a salvo…

Durante la última clase, Natsuki no hacía mas que garabatear en una hoja, no podía dejar de pensar que cabía la posibilidad de que eso que había sido toda su vida regresara, y esta vez sin contar con ella. Cuando la campana sonó, salió de la clase casi la última, una completa desgana invadía su cuerpo, andaba lentamente hasta la puerta del aula con la cabeza baja.

- Disculpa… ¿sabes como podría llegar al despacho de la directora? – Sin levantar la mirada, pasó por al lado de la chica que había hablado

- Si, pero mejor le preguntas a otro – Dijo siguiendo su camino.

- ¿Por qué? Estas demasiado ocupada contando las baldosas del suelo?

- Pues si – Dijo en tono seco

La chica se quedo un poco parada ante la reacción de la morena, no estaba acostumbrada a que nadie le contestara de ese modo, normalmente era ella la que trataba así a la gente. Giró la cabeza para ver como Natsuki se alejaba a paso lento, no estaba por la labor de dejar así la cosa, así que se coloco justo a su lado.

- No creo que te cueste demasiado indicarme el camino, no te pido que me acompañes

- Estate segura de que ni si quiera te hubiera contestado.

- Pues para el modo en el que lo has hecho, bien hubieras estado mejor callada…

- Si tanto te molesto, lárgate, no entiendo por que tienes que seguir molestándome.

Natsuki seguía pensando en sus cosas y no estaba por la labor de tratar mejor a la chica a la que si quiera había mirado. Un choque frontal la saco de su ensimismamiento, la chica se había puesto justo en frente de ella.

- ¿Pero que haces? – Dijo levantando la mirada, por fin conociendo el rostro de aquella que tan molesta le parecía.

- Shizuma – Dijo la chica morena tendiéndole una mano

- Natsuki – añadió sin devolver el saludo – Sigues este pasillo, sales, y cuando pases el jardín, es el primer edificio – Admiraba el valor de la chica por enfrentarse a ella.

- Gracias

Sin decir mas, cada una siguió su camino, Natsuki tenia que encontrarse con el profesor, estaba segura que no le gustaría nada lo que iba a escuchar, pero tenia que hacerlo.

Al llegar hasta donde este se encontraba, encontró vacío el lugar que solía ocupar medio arrodillado cuidando las plantas el profesor.

- Genial…

Escucho un chasquido a sus espaldas, y al girarse en la típica posición de Nagi acomodado en una rama, le vio.

- Tu…

- Solo quería decirte que el ambiente puede ser muy frío si juntamos dos hielos… que prefieres Natsuki ¿ Frío o calor?





Capitulo 9

Mai y Mikoto caminaban calladas camino de su habitación, su gesto era de incertidumbre y desconcierto, como podía haber empezado el carnaval de nuevo, y tan pronto. En la cabeza de Mai, se le pasaba la pelea por su mente una y otra vez, ¿Quién era esa chica? ¿Por qué tenia a Dhuran? ¿Natsuki estaba fuera del carnaval esta vez? Se le cruzó otro pensamiento… ¿Por qué había aceptado de nuevo sin pensarlo? No sabía que condiciones había esta vez… no sabía que tendría que poner en juego… miró de reojo a Mikoto, que andaba a su lado con la mirada perdida… “Mikoto… no puedo perderte…”

Mikoto volvió la mirada a Mai, la chica había sentido el peso de esos ojos morados sobre ella.

-- Mai, ¿te pasa algo?

-- No… sólo pensaba en… cosas

No quería preocupar a la niña, pero necesitaba hablar con ella.

-- Estaba pensando… en que… que pasara ahora…

-- No te preocupes Mai, pase lo que pase, estaremos juntas – Miro de nuevo al frente mientras la pelirroja sentía como su corazón latía mas fuerte frente a esas palabras – todas juntas… - Añadió

Mai recordó lo que Mikoto le había confesado con respecto a Natsuki, y su corazón no volvió a latir con normalidad, si no aun mas lento, mientras sus ojos perdían el brillo momentáneo que habían adquirido. No dijeron nada más en todo el camino.

En el despacho del comité estudiantil, Shizuru bebía una taza de té mientras un miedo se apoderaba lentamente de cada parte de su cuerpo, hasta llegar hacer a la tacita bailar en sus manos. De un golpe la puso en el escritorio, haciendo que varias gotas murieran en la madera.

-- No puedo permitirlo, no quiero volver a hacer daño a Natsuki… no puedo- Una discreta lagrima mojaba el lado derecho de su cara, la que recogió con el reves de su mano.

Sonó el ruido de unos nudillos golpeando la puerta del despacho, Shizuru recupero su estado habitual con esa sonrisa que era ya su gesto mas común, esa sonrisa que queria demostrar inocencia y ternura.

-- Adelante

Una melena verde atravesó la puerta

-- Buenas tarde Fujino-san – Dijo la chica haciendo una pequeña reverencia en señal de saludo – Venía a ver como se encontraba- añadió coloreando sus mejillas.

-- Buenas tardes Tomoe-chan, siéntate – La castaña dedico una cordial sonrisa a la chica señalándole la silla que tenia en frente.

Tomoe se sentó donde la presidenta le había indicado, sin dejar de mirarla se digno a hablar.

-- La e escuchado hablar, sin querer, justo cuando estaba en la puerta, escuche algo acerca de una tal Natsuki…

-- No es nada – dijo sonriendo más- ¿Qué tal tu primer dia? – Se limito a preguntar para evadir el tema que le estaba destrozando por dentro “Natsuki…”

Natsuki no había sido capaz de contestar la pregunta de Nagi, se hacia suposiciones en la cabeza, pero no llegaba a ninguna conclusión clara, ¿A que se refería con el frió y el calor? ¿Dos Hielos? “¿Querrá decir ese niñato que yo sigo teniendo mi poder…? No puede ser, como va a haber otra…” Se paró en seco, recordó que aun no sabía que arriesgarían esta vez.

- Shizu… - Sus ojos se abrieron como platos, al descubrir que en su cabeza no había apareció la imagen que ella esperaba, la de la dulce presidenta que durante tanto tiempo había estado a su lado, sus labios articularon el resto sin el consentimiento de su cabeza – ma…

Sacudió su cabeza varias veces a ambos lados para que eso que había aparecido se esfumara de sus pensamientos. “Natsuki, ¿Estas tonta o que?”

La chica que había invadido por un momento la cabeza de Natsuki se dirigía al despacho de la directora, atravesando el jardín, podía percibir el dulce aroma de esas flores, esas ojas verdes, casi como esmeraldas habían llamado su atención.

- Ese color… - Las orbitas de sus ojos casi se desencajaron al mismo tiempo que sus pies dejaron de obedecerla dejándola plantada en el sitio, ese verde le llevaba a otro y un escalofrío cruzó toda su espalda – Natsuki… - Dijo en tono bajo.

Cambiando su gesto a serio y decidido siguió caminando sin mirar los alrededores del jardín “Venga ya Shizuma, que cosas se te pasan por la cabeza… “

Hasta los oídos de Nao había llegado la historia de lo sucedido en la escuela, tenía que encontrar a alguna para cerciorarse, le molestaba ir tan despacio por culpa de las muletas, y realmente no sabía donde ir, tal vez debería ir a hablar con la directora, o con Mai, que seguro estaría en su habitación, o tal vez, podía buscar a Natsuki, pero nadie sabía nunca donde estaba… Sacó a duras penas su móvil del bolsillo, cuando se disponía a marcar un leve terremoto hizo que su muleta cayera al suelo, con ella detrás.

El suelo comenzó a resquebrajarse haciendo que la cabeza de lo que parecía un sapo gigante con infinidad de ojos saliera de el. No alcanzaba su muleta, y el pánico solo la permitió gritar.

Shizuma no se encontraba muy lejos del sitio de donde se encontraba Nao, y corrió hacía allí tras sentir el terremoto.

- Dos en un mismo día, que suerte tengo… - dijo al llegar donde el huérfano nacía desde el suelo – ¡Tu! ¿Estas bien? – Le grito a la pelirroja tirada en el suelo.

- Si, pero… VETE DE AQUÍ!! Es peligroso tu no puedes…

- Cállate! Que sabrás tu de lo que yo puedo y lo que No… - Estiró los brazos dejando aparecer en sus manos dos pequeñas pistolas

- No puede ser… - Nao miraba alucinada desde el suelo las pistolas de la chica.

Se encontraban de cara al huérfano, Shizuma disparaba sin descanso balines de hielo contra él, pero parecía que no hacía mucho efecto… “Tendré que llamar a Ryuk”

- ¡Dhuran!

Un perro exactamente igual al suyo sobrevoló su cabeza de un salto, era completamente plateado pero por lo demás, era igual que su Ryuk. “¿Cómo…?” Giró rápidamente su cabeza para ver quien era el responsable de ese Child.

- Natsuki… - susurro mientras volvía la mirada al huérfano - ¡Ryuk!


viernes, 27 de julio de 2007

viernes, 27 de julio de 2007

EL REGRESO DE LA ESTRELLA ROJA CAPITULO 7

Autora: Natsuki Kuga (natsuki_dhuran@hotmail.com)

Capitulo 7

Shizuru, cansada de esperar a Natsuki, cayó dormida en el sillón, cuando un pinchazo en la espalda la despertó de golpe. La castaña llevo su mano allateral derecho. Se incorporó para mirar el reloj, eran las 12:00 de la noche…

En su habitación, Mai, llevaba su mano al pecho, por un repentino dolor quele había aparecido, y en su cama, Mikoto se quejaba en sueños agarrada a su brazo. Y lo mismo les sucedía a 9 chicas más.

A la mañana siguiente, ninguna le daba mayor importancia a lo que habíapasado esa noche.
Mai se desperezaba en su cama cuando Mikoto saltó sobre ella, ataviadasimplemente con una toalla alrededor de su cuerpo, toalla la cual al saltaren la cama, se desato dejando ver a Mai algo mas del cuerpo de la chica.

- Mai, mira – Dijo señalando su brazo, aun que Mai tenia la vista fija en otro sitio de Mikoto - ¡MAI!

- Perdona… que…- La pelirroja se había ruborizado bastante – No puede ser-añadió llevando la mano a su boca, al ver el símbolo en el brazo de Mikoto, ese símbolo que solo las Himes poseían.

Acto seguido descubrió su pecho desabrochando unos cuantos botones de supijama, a lo que Mikoto respondió con el mismo acto que había realizado previamente Mai, mirando mas allá de lo que la amistad permitía. Para su sorpresa, Mai descubrió de nuevo ese símbolo, esa Luna atravesada por la estrella roja…

La puerta comenzó a abrirse para dejar entrar a Natsuki, la que llegaba bastante seria, y mirando al suelo.

- Natsuki, ¿Qué sucede? – Mikoto acudió a ella en busca de respuestas, yaque anteriormente las había tenido, para su sorpresa, esta vez también era así.

- La estrella ha vuelto, el festival de las Himes se va a celebrar de nuevo, con nuevas condiciones…

Mai se levanto de la cama y se dirigió cerca de la puerta donde se encontraban sus compañeras

- ¿Cuáles son esas condiciones? ¿Y como lo sabes?

- No sé cuales son las nuevas condiciones, sé que sigue el arriesgar a tu persona más importante si aceptas tu poder, y no se nada mas – Natsuki bajo aun más la mirada pensando en Shizuru – Lo que sé me lo contó Nagi anoche, lo encontré de camino a la habitación de Shizuru.

Tras un silencio, las 3 decidieron prepararse para ir a clase, no podían perderse el primer día, aun que Natsuki tenia otras cosas en la cabeza. Y al llegar a la escuela se separó de Mai y Mikoto, tenía cosas que hacer.

Tras pasar la puerta del Fuuka Gakuen, varias chicas se acercaron a Mai a la que apartaron a un lado.

- ¿Qué sucede Mai? Vuelvo a tener el símbolo de las Himes- Le preguntaba una Yukino bastante asustada

- Realmente no lo se Yukino-chan – Miró al resto, Akane y Nao también se encontraban ahí – Según Natsuki, todo ha vuelto, pero aun no tenemos nada claro.

Las chicas se miraban las unas a las otras, aun recordaban con claridad lo que había sucedido anteriormente, en el ultimo festival. El timbre sonó anunciando el inicio del curso.

Shizuru se dirigía con gesto bastante serio hacia el recinto principal, para enseñarles a los nuevo estudiantes las instalaciones, cuando reconoció el pelo de Natsuki tras un árbol, al acercarse mas a observar por la ventana justo debajo, cuidando de unas plantas encontró al profesor, al cual veía mover la boca en señal de que estaba hablando, pero no alcanzaba a escuchar lo que le podría estar diciendo a Natsuki. Continuó su camino para encontrarse con los estudiantes.

- Mi nombre es Fujino, Shizuru – Sonreía falsamente a los nuevos, aun así, su sonrisa denotaba seguridad y amabilidad – Si me acompañáis por aquí, os enseñaré las aulas.

- Disculpe Fujino-Oneesama- Habló una jovencita de pelo verdoso – Muchas gracias por tomarse las molestias – La chica sonrió a Shizuru.

- No hay de que, es mi obligación, y lo hago encantada… ¿Tu nombre?

- Marguerite, Tomoe – Se sonrojo – Puede llamarme Tomoe si lo desea.

La presidenta comenzó con sus obligaciones con los nuevos estudiantes.

- Quiero saber que es lo que tu sabes de todo esto – Decía la morena tras el árbol

- Se ha formado un nuevo distrito, bajo el seudónimo de Garderobe, al parecer la aparición de la estrella contiene muchos secretos.

- Tengo todo el tiempo del mundo…empieza…

- No lo tienes Kuga-san, te recuerdo que soy profesor, y te pido por favor que acudas a tus clases, cuando las termines, te esperaré aquí. – Se incorporo y se dirigió a donde estaba Natsuki, la agarro los hombros con sus manos – Ten cuidado por favor – El profesor la abrazo, dejando a esta un poco descolocada.

- ¿Y esto a que viene? – Pregunto la chica arqueando sus cejas por la sorpresa

- Natsuki, siempre te e visto como una hija para mi – Se le cristalizaron los ojos por unas inminentes lagrimas, tosió un poco y puso tono serio – Así que, vamos a clase, que ya llegas tarde.

- Luego nos vemos – Dijo sonriéndolo, cuando se había apartado ya un poco- Para mi, tu has sido lo mas parecido a un padre- Dijo sin mirarle y andando hacia delante

El profesor sonrió y siguió a sus labores de jardinería.

Ya dentro de la escuela, Natsuki que encontró de bruces con Shizuru y su sequito de nuevos estudiantes. Entre los alumnos se escuchaban comentarios acerca de Natsuki, pero una de ellos,
Tras percatarse de cómo se habían mirado la presidenta y ella, simplemente la miro con mala cara, y su gesto fue mas claro al ver como la morena apartaba a la presidenta del grupo cogiendola por un brazo.

- Shizuru, siento muchísimo lo de anoche, creo que ya te habrás dado cuenta de lo que sucede

- Si… - Dijo agachando la cabeza con una cara que rozaba el pánico, pero le podía la tristeza

- Tranquila- Dijo levantándola suavemente la cara con su mano, hasta dejar sus ojos clavados en los carmesí de la chica – no pasara nada.

- Nat…suki – No pudo contenerse y la abrazó- No quiero herir a Natsuki de nuevo, no podría yo…

- No sucederá Shizuru- Dijo la morena acariciando el pelo de su compañera, ante las miradas extrañas de los nuevos estudiantes – Luego hablamos, ¿Vale? Y te cuento lo que sé, y aprovechamos a comer juntas.

- De acuerdo – Añadió la castaña mientras Natsuki, le secaba unas pequeñas lagrimas con el revés de su mano – Gracias – Dijo acariciando la mano que le secaba las lagrimas.

Shizuru recupero el tipo ante los alumnos, y continuo con ellos andando por el pasillo, instintivamente, se giró sutilmente, para ver como Natsuki se alejaba en sentido contrario al suyo.