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viernes, 4 de mayo de 2012

viernes, 4 de mayo de 2012

Fanfic El lobo y el cordero Cap 2


El lobo y el cordero

Por: Kida Luna

Capítulo II

Peligrosa interacción



Se metió rápidamente en el río, chapoteando el agua hacia todos lados y hundiendo su cabeza en la corriente. Segundos después la sacó, sacudiéndose un poco mientras sus colmillos se tensaban sobre la masa resbaladiza que se retorcía violentamente en ellos.
-"¡Tengo uno!" –exclamó cuidadosamente.
Un par de patas más grandes que las suyas la pasaron de largo, arrojándole agua al rostro, y la dueña imitó las acciones de antes. Caminó de regreso al pasto, para sacudirse y quitarse toda el agua de encima –y empapando a propósito a su compañera-.
-"¡Oye!" –gruñó apenas, colocándose a un lado suyo.
La vio bajar la cabeza para soltar su pescado en el césped, el cual no dejaba de saltar insistentemente.
-"¿Qué?" –sonrió burlona, notando que su presa era más grande que la de su interlocutora.
-"¡Deja de mojarme! –ladró, soltando su comida también- ¿Sabes? Podría abandonar este estúpido pez y comerte a ti en su lugar."
-"No bromees, Testarossa –alzó una pata, restándole importancia-, te dobló el tamaño –volvió a sonreír, mostrando todos sus colmillos-. Además, puedo tragarte de un bocado."
Fate tembló de ira, soltó un par de ladridos y se echó a un lado, dispuesta a ignorarla y comenzar a destazar su comida. La leona a su lado bostezó, se recostó y se dedicó a masticar también.
Sus grandes patas de un rosa pálido sosteniendo a la criatura marina mientras sus mandíbulas desgajaban la piel blanca, su cola meneándose de un lado a otro. Dos ojos cobalto observando de reojo a la lobezna a un lado suyo.
-"Podría noquearte –balbuceó con el hocico lleno de comida-, y ni siquiera, yum, lo verías venir, Signum."
-"Claro –escupió un hueso-, sobretodo una torpe cachorra como tú."
-"¡Claro que puedo! –gruñó, poniéndose de pie- ¡Soy la más rápida!"
Signum hizo caso omiso de sus palabras, regresando al río para pescar otro bocado. Fate, quien seguía ligeramente mosqueada, lanzó un bufido y decidió correr río abajo.
Los ojos azules rodaron, viéndola perderse a lo lejos.
-"Novatos –susurró, botando otro pescado al piso-, deberían ponerle una correa."
" – " – "
Alzó la cabeza, sintiendo así la suave brisa acariciar su blanco pelaje. Nanoha lanzó un balido, contenta de lo fresco que estaba el día; la mayoría de sus compañeros estaban allí, todos se encontraban pastando.
-"Oye, Nanoha –Suzuka masticó un poco la hierba entre sus dientes-, ¿planeas volver a ver a tu amiga el lobo?"
El cordero la volteó a ver, tragando su comida.
-"Um… pues no lo sé."
-"¿Eh? –parpadeó- ¿Y no crees que venga a buscarte?"
-"Quién sabe –bajó la cabeza y arrancó un poco de pasto-, ¿tú que opinas, Arisa-chan?"
La yegua resopló, poniendo cara seria mientras seguía mascando su comida.
-"Yo en tu lugar –se detuvo para poder tragar-, sería cuidadosa. La próxima vez que la veas podría ser la última."
Nanoha iba a decir algo cuando vio cómo Vita tiraba al suelo a su amiga de un sólo cabezazo. La pequeña búfala sopló varias veces, como si estuviera riendo.
-"¡¿Cuál es tu problema?" –relinchó enojada Arisa.
La potra se puso de pie rápidamente y bufó enojadísima, dispuesta a regresarle el golpe. Vita tan sólo dio un salto, apoyando sus cuatro patas contra el suelo y bajando la cabeza, dejando a la vista sus dos blancos cuernos.
-"¡Arisa-chan, Vita-chan! –gritó Nanoha- ¡Bee!"
El cordero lanzó un chillido al verse forzada a pararse sobre sus cuartos traseros, por lo que de inmediato, cayó de espaldas sobre la hierba; desde allí observó cómo las otras dos competían cabeza contra cabeza. Suspiró, ¿por qué no podían esperar a que ella se alejara para comenzar sus peleas?
Nanoha se puso de pie y se marchó de ahí, suponiendo que tarde o temprano, la derribada llegaría a ser ella.
" – " – "
Estiró su cuerpo lo más que pudo, soltando un gemido de placer. Se agachó y cogió un poco del líquido cristalino, echándoselo sobre la cara. Sonrió. Qué sensación más refrescante…
Cruzó sus brazos sobre sus rodillas y se quedó quieta unos minutos, observando su reflejo en el agua. Posó sus dedos en la superficie cristalina, intentando delinear su propia figura.
Cerró los ojos.
-"Cuánta tranquilidad…" –su voz fue un susurro aterciopelado.
A pocos pasos de ahí se hallaba una interminable red de seguridad que dividía ambos parajes, mas su ensimismamiento no le había permitido reparar en ello. Sin embargo, la criatura del otro lado, sí lo había notado.
Se acercó un poco temerosa, como estaba en su naturaleza, y se quedó allí oculta tras los arbustos, de frente a la barrera metálica que la separaba del río y de la persona agachada a un lado suyo.
Sus pupilas recorrieron con curiosidad a la persona del otro lado, un carnívoro sin duda. En su forma humana, por supuesto. Y pese a ello, su apariencia no era para nada escalofriante, sino todo lo contrario.
Era preciosa.
Se asomó con cuidado por el agujero forzado en la red, pisando con duda el territorio que le estaba prohibido, y volteando, con inquietud, hacia todos lados. No fuera que un depredador saliera y la tomara desprevenida.
Luego oyó un suspiro, tal vez algunas breves palabras que no pudo distinguir. Se acercó lentamente, hasta quedar parada del lado opuesto del riachuelo. Al instante, los ojos borgoñas se abrieron, vislumbrando la otra silueta reflejada en el agua.
Se puso de pie. Por segunda vez, Nanoha sintió su cuerpo temblar bajo esa mirada rojiza. Digna de una gran cazadora.
La joven alargó una mano y el cordero reaccionó dando un paso atrás; entonces, una sonrisa algo cansada se dibujó en los labios de la muchacha.
-"¿Vas a decirme que así también doy miedo, Nanoha?" –rió entre dientes.
El cordero alzó las orejas al reconocer aquella voz y comenzó a balar incomprensiblemente, tratando de hilar unas cuantas palabras, fallando por completo.
La joven se sentó en el pasto y llamó con un gesto de su mano al cordero, quien asintió torpemente y cruzó, saltando de roca en roca. Ya del otro lado, antes de acercarse, la vio alzar su palma, indicándole que se detuviera justo allí.
-"¿F-Fate?"
-"Ahí está bien –susurró-, si te acercas más, podría atacarte."
Nanoha asintió, sintiendo una especie de espasmo revolver sus entrañas en ligero miedo. Se sentó y observó a la muchacha con cuidado, sus facciones seguían siendo finas, pero ya no daban ese aire de ferocidad temible.
Tenía cabellos largos y dorados que caían detrás de sus hombros, tal y como lo fuera su pelaje; su piel era totalmente blanca. Delicadas manos, piernas delgadas pero ágiles y fuertes. Y sus ojos.
Eran ojos color sangre.
-"¿Te sorprende? –la pregunta la sacó de sus cavilaciones- Por lo general, la gente cuando me ve así no cree que sea un lobo."
-"No pareces uno –intervino-, es que no te ves…"
-"¿Aterradora?"
-"Exacto –Fate rió-. ¿Y qué haces aquí?"
-"Buscando la comida."
-"¿E-En serio?" –tartamudeó.
-"¡Nanoha! –exclamó- Estoy bromeando, te vas a quedar más pálida de lo que ya estás" –rió fuertemente.
-"¡Pues deja hacer eso! ¡Bee! –movió su naricita con enfado- Mou, no olvides que tengo cuernos."
-"Pequeños cuernos –corrigió-, ¿es eso una amenaza, Nanoha Takamachi?" –alzó el ceño divertida.
La aludida resopló, un poco molesta y giró el rostro. De repente sintió una cálida mano posarse en su cabeza, dándole una suave palmadita; regresó la vista para encontrarse con una simpática sonrisa de parte de su amiga lupina.
-"No soy un perro" –murmuró, no sintiéndose molesta en absoluto por el agradable gesto.
-"Lo sé, y si lo fueras, serías familia cercana" –añadió entre risas.
Nanoha parpadeó, sonrió también y se colocó de pie para acercarse más a la rubia, hasta quedar pegada al lado suyo. Aunque a primeras instancias esto incomodó un poco a Fate, decidió no decir nada.
No quería hacer sentir mal a su nueva amiga.
Un silencio se instaló entre ambas, uno el cual Nanoha aprovechó para ver de nuevo a su amiga. El uniforme de Colmillo Brillante estaba constituido por una camisa blanca, un chaleco negro de botones con un moño rojo al frente, adornando el dobladillo del cuello, y una falda de pliegues color negra.
Esta última tenía delineado el borde inferior con dos delgadas líneas que rodeaban por completo la prenda. Por último, unos zapatos oscuros terminaban de complementar el atuendo.
-"¿Cómo sigue tu pata?" –soltó de repente.
-"Oh… está bien, sólo fueron unos rasguños –enfatizó sus palabras mientras jalaba hacia abajo una de sus caídas calcetas negras, mostrándole un tobillo ligeramente rojo-, ¿ves? Nada grave."
-"¿Segura?"
-"Segura –rió, acomodándose el calcetín-, te preocupas por nada. ¿Olvidas quién soy?"
Nanoha quiso reír en ese momento, pero la simple pregunta hizo que tanto Fate como ella se sintieran un poco extrañas. El cordero sabía que había ido allí mismo por su propia voluntad, y aún así, no podía deshacerse del miedo que revoloteaba dentro de su estómago.
Por supuesto qué sabía quién era. Un lobo. Fate era un lobo.
Uno más grande que ella y con colmillos que podían destazar su carne en cosa de milisegundos. Tembló involuntariamente. Eso no había ayudado en absoluto…
-"¿Sabes? No tienes qué hacer esto –la cabecita se blanca se alzó para verla-. Es normal, que me tengas miedo y eso –rió un poco-; qué digo, esto no es para nada normal."
-"¿Porque soy un cordero?"
Fate asintió.
-"Pero, um… dijiste que…"
-"Yo digo muchas cosas, Nanoha –la interrumpió-, pero también siento algunas otras. Ahora mismo, hago uso de mi autocontrol para no trasformarme y comerte."
-"¡Y lo estás haciendo muy bien!" –la animó.
-"No –negó con la cabeza, despacio-, es porque acabo de almorzar. Como estoy llena no me siento hambrienta, así que aunque quisiera no podría tener otro bocado."
-"Oh… es eso…"
Las pupilas azules se desviaron hasta centrar su atención en el pequeño riachuelo -justo donde la mirada de Fate estaba-, perdiéndose en sus movimientos y en el ruido hipnotizante que empezaba a relajar sus sentidos.
-"No hay problema…"
La rubia la volteó a ver, un poco de sorpresa reflejada en sus facciones. El cordero le dedicó una amable sonrisa mientras cerraba sus ojos, sintiendo el viento jugar con su pelaje.
-"No hay problema –repitió-, siempre puedo correr."
-"¿Eso crees? –alzó una ceja, divertida- Soy la más rápida de mi especie."
-"Y yo la mejor saltadora –abrió un ojo-, puedo perderte en la primera pendiente que se me cruce en el camino."
-"¿De verás? –rió- Para ser tan pequeña, eres una corderita muy confianzuda."
-"Y tú muy presumida, ¡bee! –sacó la lengua- Además, te llevo una pata de ventaja, nyahaha."
La mirada borgoña se ablandó, olvidando por unos segundos que la criatura a su lado pertenecía a su cadena alimenticia. Levantó una mano y acarició su cabecilla, por segunda vez, provocando unas cuantas risitas más por parte de Nanoha mientras la colita corta y esponjada se movía alegremente.
-"Eres sólo una cordera mimada" –expresó con dulzura, haciendo que su burla perdiera efecto.
-"¿Y? –contestó juguetonamente- No veo que te moleste, nyahaha."
-"¿Quieres ver al lobo feroz enojado, entonces?" –alzó los brazos y dobló sus dedos como si fueran garras.
-"Puedo vencerte –sacó la lengua-, ¡no te tengo miedo!" –se paró de un salto sobre sus cuatro pezuñas.
-"¡Vaya que eres atrevida!"
-"¡E-Espera! ¡Basta!"
Nanoha comenzó a balar una y otra vez, cayendo de espaldas contra el pasto y moviendo sus patas de un lado para otro, intentando quitarse a la rubia y su ataque de cosquillas de encima.
-"¿Puedo vencerte? Yo no me la creo, ¿eh?"
-"¡F-Fate! –cachó con su boca una de sus manos- ¡Démjame ir!" –habló como pudo.
-"Jajaja, está bien. Pero suelta mi mano –frunció el ceño, fingiendo enojo-, me estás babeando."
El animalito hizo lo pedido, sentándose después sobre sus cuartos traseros y observando a su amiga limpiarse discretamente con su falda.
-"No tengo rabia, ¿sabes?" –rió el cordero.
-"Prefiero no averiguarlo" –sonrió de lado.
Nanoha ladeó la cabeza, observando detalladamente cada rasgo del rostro de la rubia. En definitiva, tuviera la forma que tuviera, Fate era hermosa y elegante, y por supuesto, peligrosa.
A pesar de este último pormenor –si es que en su actual posición podía darse el lujo de llamarlo así-, se sentía ligeramente atraída a su gentileza. Todo lo que le habían enseñado en sus clases era tan, tan… tan distinto.
Por sus maestros había aprendido que los carnívoros eran criaturas feroces, y aunque no fuesen grandes, podían ser muy letales. Comían y destazaban carne, tenían enormes y filosas garras así como aterradores colmillos.
Los había visto una y otra vez en sus libros, en los videos que ponían en clase o escuchado en las escalofriantes historias que sus profesores solían relatar.
Pero Fate no era así. No podía relacionarla con nada de eso.
Claro que, cuando se ponía en plan de atacarla, sí que era aterradora…
Sacudió la cabeza. Tenía que dejar de atormentarse a sí misma o acabaría acobardándose y saldría corriendo de allí. Y no quería eso.
-"¿Por qué has venido?"
Los ojos azules la miraron de inmediato, las orejas blancas se doblaron un poco, preguntándose por qué aquel tono frío y distante no le agradaba en absoluto. Tuvo las ganas de ponerse de pie y alejarse un poco, pero decidió resistir.
-"Yo… bajé hasta aquí por accidente –desvió la vista al riachuelo-. Te vi desde el otro lado."
-"Lo sé."
-"¿Lo sabes?" –parpadeó confundida.
-"Pude captar tu olor desde aquí" –un atisbo de sonrisa se asomó por sus labios.
-"Oh… um –se revolvió un poco incómoda-. ¿Por qué estabas aquí?"
-"Nada en especial, sólo que una leona gruñona me arruinó el apetito, así que vine a desahogar mis penas aquí –rió entre dientes-. ¿Qué? ¡Es la verdad! Bueno, excepto lo de las penas…"
-"De seguro le dijiste algo para que te riñera."
-"¡Oye! –exclamó, volteando a verla- ¿Por qué todo mundo insinúa que yo soy la que comienza las peleas?"
-"¿Porque sí lo eres?" –rió entre balidos, colocando sus 'manos' para cubrir su hocico.
-"Vaya… ya ni los corderos me respetan."
-"Mou, ¡puedo oírte perfectamente!"
-"¿Y qué harás al respecto, pequeña cosita esponjada?" –se burló, tratando de aguantar la risa.
Nanoha resopló y se arrojó contra la rubia, haciendo que esta última cayera contra el pasto mientras sus brazos sostenían a un cordero que no dejaba de retorcerse, buscando mordisquear el flequillo de su cabello.
-"¡Basta!" –gritó mientras reía.
-"¡No soy una pequeña cosita esponjada! ¡BEE!"
Las risas salieron al aire mientras seguían en su disputa, Fate no podía creer lo bien que la estaba pasando con su nueva amiga, ¡y sólo se conocían desde hacía dos días!
-"¡Basta!"
Volvió a decir, tratando de quitarse a Nanoha de encima. De pronto, un viento fuerte sopló en dirección de ambas, los ojos de Fate se dilataron al instante en que el aire intensificó y llevó hasta su nariz el delicioso olor del cordero encima suyo.
-"¡BASTA!"
El súbito cambio en el tono de su voz espantó a Nanoha, quien de repente sintió como era apartada de un empujón. Apenas caer contra el pastizal alzó la cabeza para ver a su amiga, preguntándose qué era lo que había pasado.
Fate se sentó lentamente, la cabeza baja y los cabellos dorados cayendo al frente, cubriendo su rostro. El elegante uniforme oscuro sutilmente arrugado. Nanoha lanzó un balido, parecido a un leve sollozo, pero ninguna respuesta vino.
Observó los puños de la rubia estrujar el pasto bajo ellos al tiempo que su cuerpo empezaba a tiritar ligeramente. Una de sus pezuñas se atrevió a dar un paso al frente, haciendo el típico ruido de cuando alguien aplasta la hierba.
Y al sólo sonido, la voz de Fate reaccionó.
-"Vete."
-"¿F-Fate? ¿Estás bien?" –dio otro paso.
-"¡VETE!" –rugió esta vez, el timbre de su voz volviéndose grueso.
El cordero se congeló de inmediato, reconociendo aquel gruñido como el mismo que había escuchado el día anterior, cuando la lobezna la había perseguido.
Nanoha detuvo sus avances y se dirigió hacia el pequeño río, brincando hacia la primera roca. Volteó a ver a Fate, esperando algo que le dijese que aún podía quedarse.
-"Vete por favor… -escuchó el susurró inestable de su amiga-. Si no lo haces ahora, iré tras de ti. No como Fate, sino como el lobo que soy."
Tragó saliva y agachó las orejas. Se alejó cada vez más, hasta pasar por el agujero y regresar a sus propias y seguras tierras. La dejó atrás.
Una comezón se apoderó de sus ojos azules, sintiéndose terriblemente mal de que la bonita conversación que habían entablado terminase así. Era su culpa, sabía que la estaba forzando a hacer algo que ningún lobo pestañearía en considerar.
Ninguno, excepto Fate.
Sopló un poco, sorprendiéndose a sí misma de oír el sonido de un sollozo suyo. ¿Qué había sido eso? Tristeza. Estaba triste porque parecía que había sido rechazada.
¿Pero no era ésa la mejor noticia para un cordero? ¿Ser rechazado por un lobo?
Terminó de subir por la pendiente y se quedó allí, unos segundos, en la cima, mirando a lo lejos cómo Fate Testarossa se ponía finalmente de pie y daba media vuelta. Probablemente decidida a regresar al lugar al que pertenecía.
Cerró los ojos y optó por hacer lo mismo.
No viendo que, a espaldas de su vista, Fate alzaba una mano y entrecerraba sus ojos, admirando su palma con una mezcla de ira y decepción.
Contemplando su blanca piel y los delgados hilillos de sangre que ella misma se había provocado momentos atrás al clavarse las uñas y reprimir sus deseos; el líquido carmesí escurriendo entre sus dedos. La otra mano que descansaba flácida al lado suyo, tampoco había dejado de gotear.
Salpicando apenas el verde pasto bajo sus pies.
Volvió a apretujar sus puños, presionando sus dientes fuertemente al mismo tiempo y dejando salir apenas un leve gruñido; algo que traducido al lenguaje normal significaba:
"Estúpido cordero."


Continuará…

jueves, 3 de mayo de 2012

jueves, 3 de mayo de 2012

Fanfic El lobo y el cordero Cap 1

El lobo y el cordero


Por: Kida Luna


Capítulo I


Rompiendo barreras



-"¿Qué estás haciendo aquí? Ahora que lo pienso… éste no es tu territorio…"
-"Pues yo –tragó saliva, sintiendo los pequeños cuernos rozar una de sus patas delanteras- vine por accidente…"
-"¿Por accidente?" –los grandes ojos azules se voltearon a verla.
-"Em, s-sí... me encontraba caza-… ¡caminando! –cambió rápidamente sus palabras- Y no me fijé en dónde pisaba, así que caí contra unos troncos viejos y uno de ellos me cayó encima."
-"¿Caminando?"
-"Sí, sí, eso" –rió nerviosa.
-"Ya veo…"
Nanoha regresó la vista al camino, enfocándose en alejarse lo más posible de ahí, esa parte del bosque era una de las más irregulares y peligrosas si no estabas acostumbrado a ella.
Sus delgadas y diminutas pezuñas dejaban marcas al lado de las grandes y delineadas huellas de las patas del lobo. Continuaron caminando así unos minutos más, en silencio.
El cordero suspiró.
-"Es la primera vez que veo un lobo."
-"¿En serio? Qué raro…"
-"En serio, normalmente sólo los había visto en mis libros de texto y esas cosas" –explicó, sintiendo como sus patas se hundían ligeramente entre el lodo.
-"Ah –aspiró aire-, ¿y qué tal tu impresión de mí?" –agachó el hocico.
-"Pues, bee –baló nerviosa-, escalofriante" –tembló un poco.
-"Perdón por eso" –rió un poco.
-"N-no, está bien –bajó la mirada-. Como sea, pareces –casi resbaló- una buena criatura."
-"Lo soy, lo soy…" –respondió vagamente.
-"Y, ¿en dónde –casi pierde el equilibrio de nuevo-, en dónde vives?"
Pronto cada paso se le hizo más pesado, sus patitas luchando por mantenerse firmes mientras un peso se iba amontonando sobre su lomo. Y entonces, algo mojó la tierra enfrente de sus pezuñas.
Parpadeó.
Otra gota más cayó. Y otra. Varias comenzaron a seguirle.
Nanoha acercó su nariz hacia el suelo empapado, y desde allí abajo, volteó a ver a su amiga el lobo.
-"¿F-Fate?" –su voz tambaleó al ver las mandíbulas abiertas y sus colmillos escurriendo ligeramente de saliva.
Una lengua relamió el hocico dorado.
¡GROAR!
¡BEE!
Nanoha salió corriendo de inmediato, escuchando el chasquido de las fauces cerrarse contra el aire. Pronto, unas pisadas más fuertes sonaron junto a las suyas.
Los balidos desesperados del cordero tronaron por todo el bosque, siendo secundados por unos feroces ladridos y el cerrar y abrir de unos amenazantes colmillos que mordían la nada, en un intento por alcanzarle.
En un brinco, el pequeño animalito se agazapó, tratando de esconderse detrás de un árbol. Asomó la cabeza apenas, chillando del susto al ver cómo el lobo dorado corría hacia su dirección.
Nanoha se echó contra la tierra y colocó sus patas delanteras sobre su cabeza mientras se dedicaba a temblar, cerrando sus ojos.
¡STAMP!
¡Au!
Un sonido seco se dejó escuchar. Después de unos segundos, el cordero abrió los ojos y se atrevió a asomarse, temblando todavía.
-"¿F-Fate?"
-"Duele…"
Salió cautelosamente de su escondite para ver a la lupina echada enfrente del árbol, sobándose ligeramente la cabeza.
-"¿Estás bien?"
-"Estúpida pata –gruñó-, ¡estúpido árbol!" –gruñó más fuerte.
-"Nyahaha…" –se rió, retrocediendo un poco hacia su antiguo lugar.
La lobezna se puso de pie, sacudiendo su pelaje fuertemente y estirando su cuello. Después se sentó, haciendo sus orejas para atrás y dejando escapar un suspiro.
-"Lo siento" –comentó exhausta.
-"¡Dijiste que no me harías daño!" –le reprochó el cordero, inflando las mejillas en un gesto de molestia.
-"Lo sé –aulló dolida-, ¿y qué querías que hiciera? Te dije que no te me pegaras tanto" –bufó.
-"¡Pudiste haberme matado! –gritó- ¡Bee, bee, bee!"
Fate se hizo para atrás al ver como Nanoha se acercaba para balar fuertemente enfrente de su cara, como si estuviera ladrándole un montón de regaños que para ella no tenían sentido alguno.
-"Si sigues haciendo eso, voy a reconsiderar arrancarte el hocico" –bramó, volteando la cara a otro lado.
Nanoha resopló, dejando escapar aire a través de su diminuta nariz, como si fuera una clase de toro enojado. De repente, sus pupilas viajaron hasta la pata herida del lobo, la cual mantenía sutilmente alzada.
-"¿Puedes caminar?"
-"¡Oh! ¿Piensas ayudarme?" –la miró rápidamente con ojos brillantes, parando los oídos.
-"No –sopló molesta-, me gustaría que mi cuerpo permaneciera tal y como está."
-"Ah, bueno –agachó las orejas y desvió la mirada-. Perdón, je" –sonrió, mostrando dos colmillos en la comisura de su boca.
Nanoha, por su bienestar, dio un paso hacia atrás, devolviéndole una sonrisa tímida.
-"Te ayudaré a llegar a tu casa –Fate paró los oídos de inmediato, otra vez-, pero no pienso caminar a tu lado, así que tendrás que fijarte dónde pisas."
La lobezna asintió, levemente emocionada y agradecida.
Reemprendieron la marcha de nuevo, el cordero unos tres o cuatro pasos más adelante por seguridad; el lobo detrás, cojeando un poco. Se encontraban cruzando un río, cuando la curiosidad del bovino se hizo presente.
-"¿En dónde vives?" –de un brinco saltó hacia la otra piedra.
-"En el Colegio Colmillo Brillante" –respondió despreocupada, caminando a través del agua.
Nanoha se detuvo en ese momento, volteando a mirarla lentamente mientras su cuerpo blanco y esponjoso se encorvaba.
-"¿Qué?" –dijo deteniéndose.
-"¿Co-Co-Colmillo Brillante-te-te?" –balbuceó su voz de cordero.
-"Sí –parpadeó, ladeando la cabeza-, ¿qué tiene de malo?"
-"¡¿Qué tiene de malo? –se giró por completo de un salto para encararla- ¡Muchos pares de dientes puntiagudos, eso tiene de malo!"
-"Oh… –soltó, dándose cuenta del problema-… ¡hey! Tal vez ni siquiera lo noten."
-"Tengo dos cuernos, cuatro pezuñas, soy esponjosa como una nube y tengo una pequeña colita suave –enfatizó viendo y moviendo esta última-. ¡¿Y tú crees que no se darán cuenta? ¡BEE!"
-"De acuerdo, de acuerdo, no tienes que gritarme" –frunció el ceño y continuó caminando, los chapoteos tintineando graciosamente.
En cuanto vio a la canina pasarla de largo para por fin tocar pasto seco, se dio media vuelta y fue a alcanzarla, retomando su lugar a tres o cuatro pasos de distancia más adelante.
Las orejitas blancas se dejaron caer con pesadez, la sola idea de estar del otro lado la hacía temblar de patas a cuernos.
-"Oye" –escuchó llamarla.
-"Dime."
-"¿Por qué tienes cuernos?"
Nanoha viró la cabeza hacia atrás, confundida.
-"Soy un cordero" –explicó.
-"Sí, eso ya lo sé –frunció el ceño-, pero yo he visto muchos corderos y ninguno tenía cuernos."
-"¿H-Has visto?"
-"¡En mis libros de texto! ¡Yo también tengo libros de texto! –se apresuró a ladrar- Jeje, um… no le tomes importancia…"
-"Ah… -regresó la vista al frente-… digamos que soy un cordero raro, nyahaha."
-"Son bonitos cuernos."
-"Gracias –cantó alegre-, tú también tienes, um –se giró para verla-, ¿bonitas patas?"
-"Ah, esto –rió bajito-, sé lo que piensas, no es lodo –alzó una de sus patas para mostrársela-. Por alguna razón la base de mis patas, la punta de mi cola y orejas están manchadas de negro. Creo que es natural."
-"Son bonitas manchas" –opinó Nanoha.
Fate estaba a punto de responder cuando un aullido a lo lejos captó su atención. Abrió su hocico en una mueca de alegría y agitó la cola, dando unos cuantos trotes.
-"¡Vamos! –le gritó al cordero- ¡Estamos cerca!"
-"¡Espera, espérame! ¡Vas a lastimarte si corres así!"
Fate rió, ignorando las advertencias de su amiga y salió corriendo hacia la bajada de la colina en la que estaban; una vez que vio al final el agujero en una interminable red que parecía abierta a mordiscos, se agazapó para poder cruzar.
Nanoha la siguió de cerca, prefiriendo no preguntar cómo es que el muro de seguridad había sido roto.
-"¡Fate, espérame! ¡¿Mis patas no son tan largas, sabes?"
Pronto la vio detener su carrera, aminorando el paso hasta quedarse quieta, su pata herida suspendida en el aire. El cordero también dejó de correr, avistando cómo una sombra roja se acercaba a lo lejos hacia ellas.
Y se acercaba muy rápido.
-"¡Fate! ¡Me tenías muy preocupada, dónde estabas!"
La nueva criatura se paró enfrente de la aludida, moviendo la cola y las orejas también de gusto.
-"Salí a un rato a cazar" –se aseguró de susurrar esto para que su nueva amiga no la escuchara, observándola de reojo.
La otra, un poco más grande que Fate, siguió su mirada, encontrando a la pequeña Nanoha rezagada a unos cuantos pasos atrás. Sus ojos azules brillaron.
-"¡Qué bien, trajiste la comida contigo!" –gritó.
Nanoha lanzó un chillido de terror cuando vio a ese enorme lobo rojo abalanzarse en su dirección, por fortuna, Fate se interpuso entre a ambas a tiempo.
-"¡No es la comida!" –rebatió.
-"¿Ah, no? –se quedó quieta, examinando al blanco animalito detrás de la lobezna de oro- ¿Piensas guardarla para la cena?" –se asomó hacia un lado, olfateando.
-"¡Arf! –gruñó- Es mi amiga" –murmuró en voz baja, un poco avergonzada.
La denominada Arf alzó el ceño, ligeramente mosqueada.
-"Tuve un accidente y Nanoha –sus ojos rojos se posaron en ella- me ayudó y me enseñó el camino a casa."
-"¿Es eso cierto?" –preguntó, todavía con la cabeza agachada para no perderla de vista.
-"S-Sí."
Arf, cuyo pelaje era totalmente rojizo, hizo a un lado a Fate con una de sus grandes patas delanteras y se colocó frente a Nanoha; esta última sonrió lo mejor que pudo mientras que sentía que su cuerpo se volvía gelatina.
-"En ese caso, siéntete bienvenida pequeña cosita apetitosa y suave" –sonrió, mostrando todos sus colmillos blancos y puntiagudos.
-"G-Gracias."
-"Arf, no le digas así –intervino-, tan sólo la pones más nerviosa."
-"¿En serio? Pero si era un cumplido" –ladeó la cabeza.
-"Esto… F-Fate tiene razón" –balbuceó.
-"Ne, Nanoha, ¿quieres quedarte a comer con nosotras?" –Arf ladró, estirando sus patas delanteras al frente como si fuera a recostarse, su lengua de fuera en un gesto de emoción.
La cabecita blanca se movió rápidamente de un lado a otro, negando.
Fate rió suavemente.
-"Lo mejor será que regreses con los tuyos –mencionó, empujándola gentilmente con su hocico por el camino de donde habían llegado-, Arf es hermana mía así que no te hará nada. Pero no puedo asegurarte que los demás no intentarán algo."
Nanoha asintió, despidiéndose de ambos lobos y corriendo hacia la red rota, saltando levemente entre paso y paso. Como era típico en los corderos.
Cuando la lupina dorada la hubo perdida de vista, sintió una veloz mordida en su oreja, exigiendo su atención. Las pupilas azules la miraron serias.
-"Espero que eso de amiga no haya sido en serio."
Fate tragó saliva.
-"¿Qué quieres decir?" –su voz tembló mientras se sentaba sobre el pasto.
-"Fate –se acercó a su rostro-, dime la verdad, ¿acaso no trataste de perseguirla?"
-"Pues claro que lo intenté."
-"¿Antes o después de haberte salvado?"
-"Ugh… Después, jeje" –agachó las orejas.
-"No me malinterpretes, se me hace algo lindo de su parte que te haya ayudado. Lástima que sea un cordero, más te vale quedarte en tu territorio."
-"Arf, no me regañes. Eso ya lo sé" –gruñó molesta.
-"Entonces sabes también –se separó de ella para sentarse en sus cuartos traseros-, que tú y yo somos lobos, y nuestra comida favorita es el cordero."
La lobezna no dijo nada, desviando los orbes escarlatas al pasto y acariciando con su cola la pata herida. Su hermana suspiró y se puso de pie, obligando a la otra a seguirla mientras se apoyaba en ella para poder caminar.
-"Por su bien, no vuelvas a verla. Puede que la próxima vez acabe en el plato de tu mesa –volvió a suspirar-; se me hace una tierna corderita como para pensar que acabe siendo la merienda."
-"Cierto, sería una lástima, ¿no?"
Fate cerró los ojos, empezando a sentir la punzada en su pata empeorar, tal vez no debió ser tan descuidada y correr con tanta prisa.
" – " – "
-"¡Nanoha! ¡Ya era hora!"
-"¿Uh? ¿Vita-chan?"
-"¡Bien! –gritó, comenzando a rodear a su compañera- Espera un momento, ¿dónde está la pelota?"
-"¿Eh? –parpadeó confundida- ¡¿EH?"
Nanoha berreó fuertemente, ¡había olvidado recoger la pelota! Sus orejitas cayeron hacia atrás mientras observaba el ceño de Vita hacer acto de presencia.
A pesar de que tenían más o menos la misma altura, los cuernos más grandes y afilados, el pelaje duro y rojizo así como los cascos negros fuertes y sólidos, le daban una apariencia algo temible a la pequeña búfala.
-"Nyahaha…"
-"¡Nada de nyahaha! ¡Dónde está la pelota!" –vociferó alto, golpeando sus cascos contra el suelo verde.
En ese momento, una joven rubia se acercó, dándole un sopetón en la cabeza al torito rojo en cuanto pasó por su lado. Después se volteó a verla, una sonrisa de burla en sus labios.
-"Ya, ya, Vita, es de mala educación andar mugiendo por todo" –bromeó con enorme satisfacción.
-"Arisa…" –siseó amenazadoramente.
-"Bien, bien, ¿vas a explicarnos por qué tardaste tanto Nanoha? –las pupilas verdes de Arisa viajaron hasta el cordero detrás suyo, quien tan sólo asintió- ¿Sabes? Suzuka estaba muy preocupada por ti" –se rascó la cabeza.
Nanoha cambió a su forma humana, sacudiendo su falda de nuevo, mientras miraba con aflicción sus zapatos manchados de lodo. Suspiró, ¿cómo es que siempre le pasaba lo mismo?
-"¡Nanoha!"
Una suave y dulce voz llegó a sus oídos, teniendo casi al instante una cabecita rayada colándose debajo de su mano. La castaña bajó la vista.
-"Oh, ¡Suzuka-chan! –exclamó enternecida, agachándose para abrazarla- ¿Por qué te has transformado?" –acarició su cabeza.
Su cuello era rodeado por los brazos de su amiga mientras su cola se mecía un poco de lado a lado. Suzuka sonrió, siempre era el mismo efecto con todos, cada vez que cambiaba a ser una pequeña cebra, todo mundo quería abrazarla o mimarla.
-"Nada en especial" –contestó con gentileza.
Arisa tosió un poco, caminando hasta ellas y separando a Nanoha discretamente –lo que para era ella significa ser discreta- de Suzuka con un manotazo.
-"Es suficiente –su voz seria-, vas a ahogarla si sigues así, Nanoha."
La aludida soltó unas risas, divertida ante la siempre actitud tan sobreprotectora de Arisa Bannings para con la equina de rayas blancas y negras.
-"¡La potra nos salió posesiva!" –bramó dramáticamente Vita, riéndose entre dientes.
Arisa estuvo a punto de convertirse y arrollarla a todo galope, de no ser porque la castaña la detuvo de la mano, suplicándole contenerse. Una vez que Vita se hubo acercado a ellas, Nanoha comenzó a explicarse.
-"Yo sí fui a buscar la pelota –miró de reojo al pequeño toro-, pero lo que pasó fue que, um… me topé con un… lobo…"
-"¿Un qué? –preguntó bruscamente la rubia- Habla más alto."
-"Ya, ya… -suspiró-. Me topé con un lobo."
Suzuka Tsukimura relinchó de repente mientras Vita se paró derecha, buscando alguna herida visible en el cuerpo de su amiga, pero lo único que encontró fueron manchas de lodo en sus zapatos y calcetines blancos.
-"¿Y qué pasó?" –los ojos verdes se entrecerraron con seriedad.
-"La ayudé –apretó sus manos nerviosa-, y trató de co-comerme…"
-"¡Claro que trató de hacerlo!"
El toro rápidamente cambió a ser una niña, curiosamente ahora más baja comparada a la ojiazul; tomó a Nanoha por los hombros, sacudiéndola mientras su cabello rojo trenzado se ondeaba sobre su espalda.
Los ojos azules la miraron furiosos.
-"¡Nunca, NUNCA –repitió más fuerte-, debes acercarte a un CARNÍVORO!"
-"P-pero, ¡Vita-chan, basta!" –apartó las manos de la pelirroja.
La aludida abrió la boca para agregar algo más, sin embargo, decidió cerrarla y tratar de calmarse. Su amiga estaba a salvo, por ahora, así que no tenía de qué preocuparse, ¿cierto?
Cruzó los brazos y fijó su vista en ella, dejándola continuar.
-"Dije que trató de comerme –reiteró algo molesta-, pero no lo hizo. Sólo estaba perdida, así que la acompañé de regreso al otro lado."
-"¿A Colmillo Brillante?" –suspiró enormemente sorprendida Suzuka.
-"Sí. Me presentó a su hermana, ¡pero no pasó nada malo! –se apresuró a decir- Y eso fue todo, regresé directo con ustedes. Por eso tardé mucho, y… bueno, olvidé recoger la pelota, nyahaha…"
-"Tonta –bufó-, ¿y a quién le importa una estúpida pelota? Pudiste acabar siendo el aperitivo."
-"Pero no fue así, Vita. Fue muy amable conmigo" –si descontamos el hecho de que casi me parte en dos.
Estaba anocheciendo, así que dieron la plática por terminada, dirigiéndose al interior del Colegio Casco Resistente. Pronto tendrían que tomar la cena e irse a dormir.
Antes de desaparecer tras las altas puertas plateadas de la enorme estructura que conformaba su escuela, Nanoha Takamachi luchó por enfocar su vista a través de la oscuridad.
Del otro lado, muy, muy lejos y apenas siendo reconocido como una simple mancha cobriza, se divisaba un edificio de igual o más magnitud. Algunas antorchas comenzaban a tomar vida en medio de las sombras, lentamente.

Y en letras de un rojo eléctrico, la insignia del lugar que rezaba:

Colmillo Brillante.
 
Continuará…

miércoles, 2 de mayo de 2012

miércoles, 2 de mayo de 2012

Fanfic El lobo y el cordero Prólogo



Título:  El lobo y el cordero
 
Fanfic: "NanoFate"
 
Todos los derechos pertenecientes a este fic corresponde a la "Autora: Kida Luna"
y los personajes corresponden a su legítimos dueños
 
 Prólogo

Sinopsis: En un mundo donde las especies crecen por separado, viviendo bajo la tutela de Colmillo Brillante o Casco Resistente, ¿qué sucederá cuando el pequeño cordero se encuentre con el feroz lobo? NanoFate. 


El lobo y el cordero

Por: Kida Luna

Prólogo


En la vasta y campestre extensión que formaba parte de la tierra de Midchilda, un lugar gigantesco y con gran variedad de vegetación y especies, se hallaban dos escuelas muy particulares.
Allí existían dos altas colinas. En una de ellas, estaba situada el Colegio Colmillo Brillante; en la otra elevación, a miles de kilómetros y justo al frente, siendo a duras penas divisada desde lo lejos, se encontraba el Colegio Casco Resistente.
-"¡Nanoha! ¡Arroja esa pelota hacia acá, yo puedo atraparla!"
-"¡Allá va, Vita-chan!" –gritó, dando un golpe a la pelota con sus pequeños cuernos café, enviando la pelota a volar por el aire.
Las dos escuelas estaban estrictamente separadas la una de la otra, así como ninguno de los alumnos que asistían a ellas, podían mezclarse entre sí.
O todo acabaría siendo un terrible desastre.
-"¡Nanoha! –mugió fuertemente, sacando un poco de aire por su nariz mientras arrastraba su pezuña en el suelo, claramente enojada- ¡Dije que la lanzaras, no que la mandaras muy lejos!"
-"¡¿Eh? –una mueca de sorpresa cruzó su blanco rostro- ¡Pe-pero!"
-"Yo no pienso ir a buscarla" –gruñó de nuevo, deteniendo el movimiento de su pata y moviendo su cola rojiza de un lado a otro.
En un mundo donde todos eran familiares, pero sin la necesidad de depender de algún mago o hechicero que se proclamase su dueño, la educación era algo básico para la supervivencia.
El Colegio Casco Resistente estaba diseñado especialmente para todas aquellas especies herbívoras, amantes de las plantas o frutas, sin tocar nunca, jamás un pedazo de carne.
-"¡Vita! –gritó una voz mientras los cascos de sus patas aplastaban suavemente el pasto bajo ellas- No seas tan dura con Nanoha, sólo estábamos jugando –dijo, colocándose en medio a pesar de que estaban lejos la una de la otra-, no es su culpa que seas una especie de búfala enana."
-"¡Repite eso una vez más potra cabezuda y te dejo como estampilla!"
-"Esto… ¿Arisa-chan, Vita-chan?"
-"¡¿Cómo me llamaste?" –exclamó desafiante la equina.
Mientras el Colegio Colmillo Brillante, era el lugar donde los carnívoros asistían para recibir sus lecciones de caza, rastreo y todo tipo de estrategias para encasillar a sus presas. Cualquier especie que comiera carne de otros animales, se hallaba ahí.
-"Vale, vale, todo mundo calmado –una joven de cabellos lilas y facciones amables apareció-. Arisa-chan, deja ya de pelear."
-"¡Suzuka! –relinchó, sintiendo como una mano se posaba sobre su cabeza canela- Como sea, todo es culpa de Nanoha…"
-"Nyahaha –rió nerviosa-, es bueno saber que viniste a ayudarme, ¿eh? –avanzó hacia la dirección donde la pelota había volado y se volteó antes de salir corriendo- ¡Iré a buscarla, ya vuelvo!"
-"No te alejes mucho" –respondió la pequeña Vita, viéndola alejarse entre las colinas.
Aunque se encontraban relativamente cerca, ambas escuelas eran dos mundos diferentes. A nadie de la otra división le era permitido traspasar los límites de la otra rectoría, no sólo por ser considerado una falta respeto.
Sino por seguridad propia.
Las largas vayas, redes o cercas que circundaban y separaban el hermoso y amplio Midchilda, marcaban hasta dónde empezaba el territorio de unos y dónde terminaba el de otros.
-"La vi pasar por aquí, ¿dónde estará?"
Nanoha Takamachi asistía al Colegio Casco Resistente, su segunda apariencia era la de un pequeño corderito con pezuñas, cuernitos y la punta de su cola color café.
Sus ojos azules grandes y expresivos.
Llegando hacia una bajada algo escarpada decidió cambiar a su forma humana, transformándose en una joven que fácilmente cabía entre los 15 o 16 años. De cabello castaño atado en una coleta cayendo hacia el lado izquierdo y vestida en un uniforme color canela.
Más cómoda de poder moverse con mayor seguridad, bajó lentamente por la pendiente terrosa llena de ramas y rocas. Como cordero que era, descender por ese tipo de rutas no se le hacía muy difícil debido a la práctica y habilidad adquirida.
Una vez abajo, limpió su falda cuidadosamente del polvo y comenzó a adentrarse más en el inmenso bosque que rodeaba todo el lugar.
Pronto avistó un pequeño brillo, reflejo del charco de agua donde la pelota púrpura descansaba. Se acercó rápidamente y se agachó, tomándola entre sus manos.
Frunció el ceño, viéndose obligada a sacudir las manchas de lodo impresas en el material de plástico. Estaba a punto de ponerse de pie y volver con sus compañeras, cuando un ruido la distrajo.
Alzó la vista y puso más atención.
¡Au!
De un brinco se puso de pie, volteando a ver rápidamente hacia todos lados. ¿Qué había sido eso? ¿De dónde provenía?
Quiso retroceder cuando lo escuchó de nuevo. Parpadeó dos veces, parecía un gemido de dolor. Dejó la pelota en la tierra y se asomó entre la línea de arbustos que tenía enfrente, no viendo más que otra pendiente, mucho más peligrosa, estrecha y sinuosa que la anterior.
Mordió sus labios y apretó sus manos, no sabiendo qué hacer. Finalmente, apreció más claro el aullido de sufrimiento que era lanzado al aire como una súplica.
Sacudió la cabeza y se decidió. Cambió su forma a la del cordero y esquivó los arbustos, bajando cuesta abajo entre saltos y saltos finos y expertos, veloces. Una vez que hubo tocado tierra recta, se lanzó corriendo rápidamente, sus cascos chocando con fuerza contra el duro suelo.
En cuestión de segundos llegó al lugar de donde provenían aquellos gimoteos. Iba a decir algo, cuando de repente, se congeló en su sitio, espantada.
Se quedó ahí, quieta, sin moverse.
-"Duele…"
Una voz ronca gruñó, abriendo sus fauces en jadeos cansados e intentando ponerse de pie para jalar su cuerpo hacia delante. Nanoha dio un paso hacia atrás, pisando una hoja seca por error.
Las orejas de la criatura en el suelo reaccionaron al instante y un par de ojos escarlatas la enfocaron de inmediato. El cordero tembló al verse reflejado en esas pupilas.
Las mandíbulas fueron cerradas y su expresión cambió a una de sorpresa. Trató de levantarse para acercarse a la criatura que recién aparecía, pero soltó un quejido de pena al notar la punzada en su pata derecha trasera.
Había olvidado que seguía aplastada por el pesado tronco.
Se mantuvo ahí, evitando moverse más para poder calmarse, recostándose contra el suelo. Volteó a ver de reojo al herbívoro que seguía congelado en su posición.
-"Sé lo que piensas –habló, mostrando sus colmillos filosos y puntiagudos-, pero realmente no puedo hacerte daño ni aunque quisiera –suspiró-. ¿Cómo te llamas?"
-"N-Nanoha-a T-Takamachi" –balbuceó asustada.
-"Bonito nombre –sonrió-, pero no me veas así, no luzco tan aterradora –su tono de repente se convirtió en uno suave y dulce-. Me llamo Fate. Fate Testarossa."
-"Um, hola."
-"Hola, ¿podrías ayudarme?"
-"Esto… ¿no vas a comerme, verdad?"
Fate rió un poco, divertida por la situación en la que se encontraba. Quién se lo iba a creer, un lobo suplicando por la ayuda de un simple y pequeño cordero.
-"No, no voy a comerte. Normalmente no hablo con mi comida, ¿sabes? –Nanoha tembló-. Está bien, en serio… no te haré daño."
El animalito se acercó, todavía con duda, y al ver que el lobo en el suelo no hacía intento alguno por morderla, se sintió con más confianza.
Puso sus diminutos cuernos contra el tronco que apresaba a la canina en la tierra y empujó fuertemente, clavando sus cascos firmemente en la superficie terrosa.
El tronco hizo un sonido hueco antes de ceder y caer a un lado. Fate suspiró alegre y se puso de pie, su pata que antes había estado atrapada, cojeando un poco.
En ese momento Nanoha se dio cuenta que el lobo frente a ella debía de tener igual su misma edad, pues aún se veía joven y no tenía el tamaño de un adulto. Admiró su pelaje dorado, siendo resaltado por algunos rayos de sol que se colaban entre las copas de los árboles.
Fate se giró hacia ella, sus dos ojos borgoña brillando con profunda gratitud.
-"Gracias… no sé qué hubiera hecho si no hubieses aparecido."
-"Nyahaha –rió todavía nerviosa-, no es nada."
-"Esto no es algo que se vea todos los días" –susurró alzando la cabeza.
Dio media vuelta y comenzó a caminar, trastabillando, a punto de caer cuando Nanoha se puso a su lado, haciendo que solamente se apoyara en su cuerpo blanco y suave.
Fate sonrió, sintiéndose ligeramente nerviosa.
-"G-gracias, pero no deberías…"
-"Está bien –volteó a verla con una sonrisa-, ¿dijiste que no me harías daño, cierto?"
-"C-Cierto…"
La lobezna dudó su respuesta en ese segundo, percibiendo un olor dulce llegar hasta su olfato mientras caminaban juntas, escalando la pendiente. Fate tragó saliva.
Ser un lobo y tener precisamente un cordero pegado a tu lado, no era la cosa más fácil del mundo exactamente.

Cerró los ojos, intentando ignorar la fuerte esencia de carne blanca que comenzaba a alborotar su hambre y sus sentidos. Después de todo, no por nada era una estudiante del Colegio Colmillo Brillante.

Una carnívora por naturaleza…

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Cualquier crítica o comentario es bienvenido. Sin más, agradezco la atención prestada y que pasen un buen día :)

Kida Luna.

Fanfic "Amor de Escuela posible continuación" Cap 21

Título:  Amor de escuela. Ojo los capítulos que publicaré en este blog los he escrito para darle una posible continuación a este fic, es decir que los primeros capitulos no me pertecen más bien corresponden es a la Autora: Asuka-chan o mejor conocida como Sonsaku y los pueden encontrar en esta dirección:
http://www.amor-yaoi.com/fanfic/viewstory.php?sid=44140 
 
les repito nuevamente para evitar posible confusión, los capitulos que publicaré son solo de una posible continuación.
aparte de que la autora principal ha dado su autorización para que cualquier escritor se anime a continuarlo.
Fanfic: "Chikane x Himeko" "Amor de escuela posible continuación"
Todos los derechos pertenecientes a estos capitulos de la posible continuación del fic corresponde a la "Autora: Marfry"
y los personajes corresponden a su legítimos dueños
 Capítulo 21

Verdades... no ocultas



Matsumoto aún recordaba como Himeko se estremecía recibiendo sus caricias. ¡Había sido espectacular en todo punto de vista! Habiendo logrado dejar en Himeko una infinidad de sensaciones en tan solo una noche, intentando borrar las huellas de un viejo amor de escuela.

Sin embargo, hay muchas cosas que no se pueden quitar en tan sólo una noche. Y estaba en lo cierto. ¿Cómo podría darle solución a esta situación? A pesar del largo tiempo que había transcurrido se podía observar o entender que en Himeko aun existen ciertos sentimientos a favor de cierta persona que en estos momentos no quería ni nombrar. Debía buscar solución si quería que su novia llegase a pisar el siguiente escalón.

Entonces, ¿qué debía hacer?

Por su parte Himeko se encontraba sumida entre los pensamientos, recordando aquellas palabras haciendo énfasis en preguntas buscando respuestas, ¿Por qué ese cambio tan rotundo en ese preciso momento? ¿Celos?

-No, no puede ser…- “pero tampoco puedo permitir que ella me separe de Haruhi. ¿Cómo es posible que pretenda venir y decir semejante cosa estando casada con otra?”

Una mano logra posarse en su hombro derecho perteneciente a Matsumoto para lograr sacarla de esos pensamientos.

-Himeko…-

No obtiene respuesta y al percatarse decide posar sus labios en aquel cuello, haciéndola arrojar un leve gemido que logra llamar su atención. –Quisiera ser yo la única aparte de tu hija quien corra por tus pensamientos, o ¿crees que sea necesario una nueva sesión para guiarte entre mis besos?

Lo mejor que pudo haber conseguido Matsumoto en este momento fue el leve color carmín en el rostro de su novia. Y al ahora tenerla frente a frente, decide dar un roce a sus labios, de momento suave, luego un poco más intenso.

-Si el aire no fuese necesario continuaría sobre tus labios.- Fueron cortas palabras provenientes de Matsumoto. -¿Sin palabras?- Fue una de las preguntas en la cual Himeko quería dar una respuesta. A lo que solamente pudo decir…

-Yo… Yo quiero… - Era increíble todo esto, en esta ocasión como en la noche la volvía hacer tartamudear. Sin embargo, Matsumoto logra callarla con un dedo entre sus labios.

-¿Por qué no hacemos que esta ocasión sea un poco más intensa?-

-¡Espera! ¡Espera Shu chan!- dice Himeko alejándola de manera gentil. Más que nadie deseaba el momento, puesto que tampoco podía olvidar y quería nuevamente recordar aquellas caricias. Pero algo la evitaba y era lo que ahora estaba ocurriendo precisamente ¿ahora? Todo esto tenía un sentido que no era para nada lógico, sabiendo que tenía nombre y apellido ¡Himemiya Chikane!

Se sentía morir, no quería rechazar a su novia, pero el momento para la ocasión que se deseaba no era el adecuado. Aunque no había que negarlo, después de todo tampoco era ciega y a simple vista se podía fijar que Matsumoto intentaba tenazmente cada día ganarse de forma definitiva su cariño. Pero el fantasma de Chikane se estaba manifestando y anulando cada intento realizado.

Pero entonces ¿qué había ocurrido anoche entre ellas dos…? Sencillo, después de haber recibido la presión de Ukio, la madre de Chikane, y al ser tan evidente que hasta la misma Chikane había desaparecido por prácticamente ocho años y con un compromiso formalizado, era más que obvio que la única forma de poderse permitir sentir sin ser lastimada, sería dándole una oportunidad a Matsumoto que le ayudaría a dar énfasis al olvido de su primer amor.

Este rechazo no era justo para Matsumoto, tampoco para ella. Pero debía y se exigía a sí misma el poder ser feliz al lado de alguien que realmente la amara y apreciara tanto a ella como a la pequeña Haruhi.

Por un lado Matsumoto, al presenciar ese rechazo de parte de su novia, una idea en ella se hace presente y sin más decide entablarla en una conversación que ahora le daría inicio…

-¿Qué piensas hacer con ella?- preguntó de forma indirecta haciéndose a un lado de la rubia.

-¿Te parecería ilógico que no quisiera tocar el tema?- responde Himeko tratando de evadir la pregunta.

-Prometimos hablar de esto o ¿es que acaso crees que hubiese sido mejor aceptar la oferta de aquella SEÑORA?- Matsumoto hace hincapié haciéndole recordar aquella propuesta económica que si la hubiese aceptado de forma generosa habría hecho a un lado, alejando al mayor tormento de su vida. ¿Entonces pensar así sería lo correcto? ¿Se hubiesen acabado los problemas?

Aunque no hubo falta decirlo en voz alta, Himeko no fue tan ingenua para lograr comprender lo que su novia le quería decir realmente.

-¡Ni lo sueñes! No cometeré el mismo error dos veces. No alejaré a Haruhi de Chikane otra vez.-

-¿Pero es que acaso eres ciega? ¿O es que no viste su comportamiento? ¿O no entendiste el mal momento que las hizo pasar? ¿O sencillamente, no te has puesto a reflexionar en lo que en realidad quiere Haruhi de todo esto? He estado pensando en algo... Quizá te parezca un poco precipitado pero podría ayudar a que esta situación sea resuelta.-

-¿A qué te refieres?-

-Tengo planeado un pequeño viaje por un fin de semana, SÓLO NOSOTRAS TRES.-

-Pero,…-

-Déjame terminar de hablar, mi intención no es separar a la pequeña Haruhi de ya sabes quién, ni tampoco causar otro problema, lo que más bien deseo en este viaje, es que las cosas se calmen y puedas pensar mejor en ¿qué es lo que en realidad quieres hacer?-


……………………………………………………


A cierta distancia se encontraba una hermosa rubia y, por si no se han dado cuenta, es nada más y nada menos que la mismísima Naomi que se encontraba presenciando aquella escena, donde una pequeña niña, con el mismo parecer de su esposa, le había llamado la atención y no tanto por su físico sino por lo que esa niña había dicho. Repitió en sus pensamientos como si se tratase de un disco, sólo esas precisas palabras “Himemiya Chikane es mi ¡Oka san!”.

El haber estado abatida por lo ocurrido anteriormente con los padres de Chikane, no sabía qué era lo que más la decepcionaba, la imposibilidad de tener hijos propios o que la hicieran ver por ese motivo, como la propia inútil entre el juego por el dominio de su esposa. Pero de algo si se había dado cuenta, en aquella conversación ¿por qué dominar a Chikane? Y ¿por qué quererla tener solamente a su merced?

Entonces, todo esto simplemente tiene una respuesta, “esa mujer”. Eso quiere decir que realmente Naomi sólo era una pieza más en el juego de ajedrez entre la manipulación y algo que se les había escapado de las manos a sus suegros.

También estaba al tanto ante todo este embrollo, el conocimiento y la existencia de aquella niña. Y al observarla y estar sólo a unos pocos centímetros de distancia recordó lo importante que deseaba conocerla. Al mirarla ¡era como mirar el mismo reflejo de su oku san! En definitiva, era ella. Era la misma Haruhi…

-Por favor, sólo lléveme con mi oka san- dice la pequeña Haruhi a punto de desprender algunas lágrimas y ser vistas por otros.

-¡Niñita! Este no es un lugar para estar jugando, así que es mejor que te vayas.- logra comentar el vigilante de manera fría y saliendo de sus cabales, creyendo que las palabras de la niña eran puras mentiras.

Es aquí donde Naomi reacciona y decide intervenir.

-Disculpe pero esa no es forma de tratar a una niña y menos si se trata de la hija de mi esposa.- fueron palabras precisas y concretas que hicieron que el vigilante abriera los ojos de par en par.

Las palabras de aquella extraña mujer retumbaron una y otra vez en la mente de la pequeña Haruhi. O eran ideas de ella o es que aquella señora que extrañamente se había hecho presente, había dicho “hija de mi esposa”. ¿Entonces esta señora es la mujer por la cual nos abandonó oka san? Se preguntó…

-Perdone usted, Naomi sama, no quise ser irrespetuoso, no imaginé que esta pequeña fuese la hija de…- hablaba el vigilante mientras fue interrumpido secamente.

-No es necesaria más explicación, yo me haré cargo de la niña.-
El vigilante dio una ligera reverencia para continuar su recorrido dejando a Haruhi en manos de Naomi. Aun así, ni él ni ellas pudieron percatarse que estaban siendo observados por alguien que también le había llamado la atención esa escena. Y no tanto el momento sino lo que en realidad captaba la mirada era… la misma hija de Chikane, diciendo para sí –“Así que esta niña es Haruhi”-

Naomi para quedar al mismo tamaño de Haruhi decide agacharse logrando decirle que no se preocupe porque ella misma la llevará con su oka san de inmediato.

Haruhi sólo asiente puesto que lo que había escuchado anteriormente la había dejado sin palabras. ¿Por qué? Simplemente ya había encontrado respuestas a una de sus tantas preguntas ahora sólo le hacía falta confirmarla.

La pequeña toma la mano de Naomi y deja que ésta la guie hacia su destino. Por su parte Naomi sentía cierta emoción, después de todo era lo que más había anhelado y de forma inesperada el momento se había dado.

Luego de subir algunas escaleras y terminar para cortar el paso en un elevador, Naomi mantenía su curiosidad y en su cabeza aun seguían surgiendo muchas más preguntas pero no podía evitarlo. Le era imposible dejar de ver a la extraña mujer. No supo porque pero en el fondo de su ser le pareció no ser tan mala persona.

Las puertas de aquel ascensor se habían abierto, dando pase al último pasillo o camino que debían recorrer. En las afueras se podía observar un pequeño conjunto de muebles muy finos y algunos que otros cuadros que pertenecían al lugar. Aunque no se podía negar que era relativamente grande y espacioso a pesar de la cantidad de gente que lo recorría y trabajaba en el edificio.

Al decidir continuar, por alguna extraña razón Haruhi presiona con un poco más de fuerza la mano de aquella mujer que aun la guía. Que otra cosa no podía negarse, esta mujer tenía cierto parecido con su madre, es decir Himeko.

-Tranquila, no tienes por qué estar asustada. Sólo quedan unos cuantos pasos.- decía Naomi que con una leve sonrisa que puso en sus labios le demuestra seguridad, como queriendo darle a entender que todo iba a estar bien.


…………………………………………………………..


Una oficina de gran lujo y con mucho espacio era el lugar donde actualmente se hallaba una Chikane absorta en aquel recuerdo, era como si su mente se llenara de pequeños y grandes flashbacks, aquella mirada era imposible de olvidar, una mirada fría, dolida e incluso hasta con cierto grado de rencor. Fue lo más que pudo grabarse en su memoria a tal punto de llevarla al estado que ahora se encontraba. Decidió suspender toda reunión pautada para el día y también llegó a exigir que nadie absolutamente nadie la molestara. Aunque encerrarse en su propia oficina no era la mejor opción pero así lo decidió, después de todo necesitaba aunque sea un corto tiempo para pensar y analizar lo que pudiese ocurrir a partir de ahora.

Posó su rostro entre sus brazos para apoyarse encima de su gran escritorio y luego cerrar sus ojos... entonces la imagen de su ex novia se hizo presente, presente en todos sus pensamientos, en todos sus recuerdos, Himeko abrazándola, Himeko besándola e incluso entre sus momentos de pasión jamás dejaba de escuchar entre susurros lo tanto que la amaba…

-Himeko… ¿algún día podrás perdonarme? ¿Algún día volverás a ser sólo para mí como antes, podrás sólo tener ojos para mí?- se preguntó y lo peor del caso era que la misma Naomi se había hecho presente y escuchado las palabras salientes de los labios de su esposa.

-Perdona si he desobedecido una de tus órdenes- y con palabras cortantes continuó- pero hay alguien que se ha esforzado en llegar hasta aquí sólo para verte- comenta Naomi para finalizar con cierta tristeza.

-Naomi- fue lo poco que pudo pronunciar.

-Hola Oka san- antes de que fuese llamada por Naomi para que pudiese entrar, prefirió hacerse presente.

Y sólo con que Haruhi llamara a Chikane Oka san fue motivo suficiente para que Naomi frunciera el ceño y mirara nuevamente a su esposa.

-¿Haruhi?-

Creo que ustedes dos tienen mucho de qué hablar, las dejare a solas.- y sin más decide salir de aquella oficina que ya le parecía un mar de tormento.

Y al momento de que se escuchara el cierre de aquella puerta, las paredes de la oficina eran testigos del silencio que retumbaba entre una madre y su hija.

Chikane pudo recordar aquellas lágrimas, cuando su hija había presenciado aquella conversación, pero ¿cómo verla ahora? Sentía no tener valor.

Chikane no lo soportó más y decidió hablar o mejor dicho preguntar.

-¿Cómo llegaste? ¿Dónde está Himeko?-

-Vi que Oka chan tenía una tarjeta tuya en su bolso así que la tomé y vi la dirección.-

-Eres muy inteligente y Himeko sabes que estás aquí-

-No Oka chan no lo sabe-

-No deberías de hacer esas cosas, puedes preocupar a tu madre y lo que menos deseo es eso.-

-Quiero que seas sincera, ¿por qué nos abandonaste? ¿Por qué le hiciste daño a Oka chan antes de que yo naciera? Dime… o ¿por qué no me dices porque te casaste con esa señora y no con Oka chan? ¿Por qué Oka san? Dime y quizás pueda entender que pasó…

-Espera Haruhi son muchas preguntas…-

-¿Te cuesta tanto contestar?-

-Ok, no sé qué cosas te haya dicho tu abuelo acerca de todo esto, pero…-

-Pero dime que muchas de esas cosas son sólo mentiras-

-Hay cosas que es mejor no saber-

-Pues lo siento, yo… ¡quiero saber!-

-Contestaré a todas tus preguntas, pero antes será mejor que le avisemos a Himeko que estás aquí, no quiero que se preocupe-

-¡NO!-

-¿No…?-

-Oka chan no sabe que estoy aquí y si se entera quizás en vez de preocuparse sólo se moleste conmigo.-

-Haruhi ella no va a molestarse y si lo hace es sólo por que se preocupa por ti-

-¿Es verdad que empujaste a Oka chan cuando estaba embarazada?-

La pregunta había dado en el blanco, pero debía armarse de valor quizás no tanto para recordar sino para saber que responder - ese día cometí un error, lastimé a Himeko y no medí las consecuencias…-

-¿Por qué lo hiciste?-

-Creo que fueron celos-

-Dime que esa no fue la razón por la cual nos abandonaste-

-Tu madre me mintió y simplemente yo…-

-¿Por una mentira me abandonaste?-

-Creí… creí que sencillamente no eras mi hija-

-¿Qué?-

- Tu madre me mintió diciéndome que no eras mi hija-

"Es mentira Oka chan no diría una cosa como esa…"- Oka chan no mentiría… no diría eso-

-Creo que tu abuelo te contó la parte que le convenía-

-Entonces le creíste… Y me dejaste-

-Haruhi... pasaron muchas cosas, quisiera que algún día llegaras a comprenderme y a perdonarme-

Haruhi ya no quería mirar aquel rostro en el cual prácticamente se reflejaba, quería buscar respuestas a preguntas para que las cosas que le había dicho su abuelo no fuesen tan ciertas. Bastó con las palabras de su progenitora para confirmar, pero hacía falta algo más.

Sin que Chikane se diera cuenta, Haruhi miro de reojo el escritorio donde habían algunas fotografías que no le daban el frente, entonces la curiosidad la invadió…

-¿De quiénes son?- preguntó

Chikane se sintió acorralada por esa pequeña y para salir de esa situación intentó retirar las fotografías que estaban al alcance de su hija. Haruhi tomó la más próxima y la levantó observando la mujer que aparecía en ella. Quedó atónita y casi gritando dijo…

-Entonces es cierto… esa señora entonces es…-

-Es mi esposa-

-MENTIRA…-

-Haruhi-

-Todo es mentira-

Chikane al ver la reacción de su hija intenta tomarla entre sus brazos para lograr tranquilizarla. Pero este acto es en vano, debido a que Haruhi logra esquivarla diciéndole que no la toque y tampoco que se le acerque.

Esto hizo que se separaran rotundamente, la pequeña se encontraba emergente en un gran dilema. Sentía que todo era una pesadilla, lo que en realidad no quería aceptar. Sin más, prefirió abandonar el lugar. Aunque Chikane le gritaba que no se fuera, le era imposible, ya Haruhi había cruzado la puerta sin dar marcha atrás.

-¡HARUHI!- gritó tratando de evitar estar al borde de la desesperación. -La he perdido…- dijo al momento de percatarse que ya la había perdido de vista.


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Prefirió no tomar el ascensor sabiendo que facilitaría su regreso, no quería que absolutamente nadie la detuviera o se le cruzara en su escape. Pero era inevitable, debido a que aquella persona que la estuvo observando e incluso vigilando, decidió de forma rápida atraparla aprovechando la oportunidad.

Al sentir aquel ataque sorpresivo decidió forcejear para poder liberarse e intentar escapar.

-Si lo que quieres es huir es mejor que colabores, créeme, esto te conviene.- Fueron palabras pronunciadas por aquella persona que no quiso darse a conocer, en ese instante colocó el pañuelo preparado y ya impregnado del cloroformo suficiente para dormir sin riesgo a la niña que retenía en sus brazos.

Para Haruhi era imposible lograr zafarse de aquel agarre y al sentir el pañuelo que comenzaba a cubrir su rostro sintió que sus fuerzas empezaban a flaquear mientras sus ojos se iban cerrando rápidamente.

-Perfecto, de ahora en adelante ya no serás más aquel estorbo en la vida de mi hija.-

PLAN DE CONQUISTA… ¿Y DESPUES? Cap 8


Ninguno de estos personajes me pertenecen todos son propiedad de Sunrise… abra que esperar a que talvés se apiaden y hagan un ShizNat…

PLAN DE CONQUISTA… ¿Y DESPUES?
Cap.8. ¿Conociendo a mis Suegros?


Autora: Akary Kinomoto

-Vamos… relájate que no es para tanto…
-¡¡¡¿Qué no es para tanto?!!! ….Mai son sus padres-tono de locura
- igual vamos a estar ahí para apoyarte-viendo como la peliazul entraba en fase de depresión-mira, mejor veamos si tienes todo listo-declaro para medio calmar a la ojiverde que poco le faltaba para convencer a Mai de llevarla a un siquiatra
-es… está bien
-ropa
-lista
-modales
-aprendidos
-celular
-listo
-condón
-lis… ¡Oi!-enojada
-cierto no lo necesitaras-sonriendo- de todas formas ya se van a casar…
-¡BAKA!
-armadura-comento divertida por el enojo en la morena e ignorando el insulto
-a… es cierto…-quitándosele el enojo- pero es un poco suave… no había de acero-menciono en lo que sacaba un traje de jockey y le sacaba una gran gota en la cabeza a  Mai  ¡pensé que era broma!
-¿no crees que estas exagerando?
-para nada, todo sea por el bien de mi patria-hablo al estilo soldado en lo que la pelinaranja se daba un golpe en la frente
-vamos onee chan nada malo te va a pasar-dijo en lo que se sentaba en la barra del lugar y miraba a su hermana y a Mai
-vaya Alyssa jamás creí escuchar eso de ti-comento la ojilila- pensaba que tu serias la que menos querría ir
-joo pero  ¿tú crees que dejare a mi hermana sola con Shizuru?…-pregunto y vio que Mai asentía con la cabeza- ¡NI DE BROMA!
-pero… no que tu ya habías aprobado a Shizuru y que la querías y toda esa paja
-claro que me agrada, y se ve buena persona
-entonces ¿por qué…?
 -porque no recuerdo que alguien pase una prueba donde pones a tu hermana como premio en un solo día-declaro determinada y orgullosa-¡cuando Nat es mía!
-¡OI!...-reaccionando y analizando a la vez- espera… ¿aun la estas probando? Y entonces ¿qué paso en el parque de diversiones?-pregunto curiosa Nat
-bueno paso la prueba de la amabilidad- y necesitaba quien pagara y se montara con migo en todos los juegos pensó feliz la pequeña- pero no quiere decir que tiene toda mi aprobación… -se levanto- yo las estaré vigilando-termino en  un tono lúgubre que daba miedo hasta cierto punto mientras empezaba a subir por sus cosas
-vaya que se lo ha tomado en serio-susurro Mai y vio como la peliazul había entrado en fase de depresión otra vez
-O vamos Nat, nada le va a pasar a tu amada Kaichou
-No es eso Mai…. Es solo que…-pensando- si así es Alyssa y solo es mi hermana… ¿cómo serán los padres de Shizuru?
-tranquila…. Veras que son amables, tiernos, educados y buenas personas-decía en lo que abrazaba a la peliazul y le daba leves sobaditas en la espalda para calmarla (obviamente Mai no sabía de lo que hablaba)-no tienes de que preocuparte
-gracias Mai-termino y la abrazo también mientras se tranquilizaba hasta que escucharon como alguien carraspeaba su garganta atrayendo así la atención de las dos chicas
-ara… espero ya estén listas-comento algo enojada tranquila Shizuru pensaba la castaña para no cometer homicidio, al mismo tiempo que provocaba ciertos escalofríos en sus dos receptoras por el tono que uso
-c-claro… ya es hora-termino de decir lo último de forma inaudible para darse valor en lo que se dirigían al auto con todas sus cosas…
¿Quiénes iban en el viaje? Pues la familia de Nat que eran Alyssa, Miyu, Mai, Nao, Mikoto y por supuesto la peliazul. Y el carro pues era una camioneta de lujo (Nissan armada) ya con esto tenían una idea de a lo que se enfrentarían, todas iban muy entusiasmadas, todas excepto Nat que sentía como su estomago se estrujaba de tanto nerviosismo, tanto así que Shizuru lo noto y decidió agarrar una de sus manos, logrando que cruzaran miradas y la castaña sonriera de forma natural mientras se acercaba al rostro de la peliazul para susurrarle a la oreja un “tranquila… todo va a estar bien”, con solo ese acto Nat se sentía más nerviosa y ahora su corazón amenazaba con un paro cardiaco… pero lo disimulo para que nadie (principalmente cierto par de locas) lo notara y la empezaran a molestar por las reacciones que solo Shizuru sabia sacar cada vez aunque no fuera intencional… puesto que para la castaña cada sentimiento, cada sensación causada por Natsuki era algo nuevo y  confuso, no por eso era algo que le hiciera sentir mal sino todo lo contrario
-bueno… ya llegamos-comento en lo que todas miraban hacia la gran casa que tenían enfrente sorprendidas-bienvenidas a mi casa…
Mientras todas desempacaban habían muchas miradas encima de ellas… claro nadie era consciente de ello… al mismo tiempo que los padres de la castaña ya las esperaban en la entrada. En ningún momento, desde que bajaron del carro hasta llegar a la entrada de la casa de la castaña, se soltaron de las manos
-padre-saludando-madre-abrazándola felizmente
-hola hija ¿qué tal has estado?
-bien, gracias… mamá, papá quiero presentarles a mi prometida- comento mientras se dirigía a Nat- ella es Kuga Natsuki-sonriendo ante la mirada incrédula de su padre y la gran emoción en su madre- Nat ellos son mis padres
-Mucho gusto-saludo amablemente y tenuemente sonrojada por esa sonrisa embobadora de Shizuru mostrando una seguridad que ciertamente no sentía en esos momentos
-¡Waaa¡ que linda chica has traído hija-comento su madre- yo soy Akemi Fujino- se presento amablemente la señora Fujino, que era castaña, alta… casi la viva imagen de Shizuru excepto por sus ojos que son de un tenue rosado, mientras el padre de Shizuru es rubio bien parecido con ojos color sangre idénticos a los rubíes de la castaña- y soy tu futura suegra-sonriendo y estrechando la mano de la ojiesmeralda
-y yo soy Jiro Fujino-comento serio si algo se podía notar eran las personalidades totalmente opuestas de ambos padres de la ojirubi, y mientras las demás saludaban se acerco al oído de la morena disimuladamente y le susurro- y no creas que se te va a ser tan fácil quedarte con mi hija- terminado de decir eso se fue a saludar a las demás,  mientras  Natsuki sentía horribles escalofríos y recordaba las palabras de Mai: “Veras que son amables, tiernos, educados y buenas personas”… si claro, mas equivocada no podrías estar Mai pensaba con miedo mientras miraba a su nuevo reto y pensar que todo esto lo hago por ti viendo a la castaña sonreír y hablar con su madre mientras le lanzaba una mirada disimulada a la morena para que se acercara y sabes que…sonriendo… vales esto y mucho más… Shizuru pensaba en lo que se iba acercándose al amor de su vida…


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Nota. Yo se que los cap. me están saliendo cortos pero más que todo es por el tiempo… no me puedo inspirar como quisiera porque estoy en temporada de exámenes…. Pero volviendo a lo importante… quería aclarar que la prueba de Alyssa no era solo en un capitulo, técnicamente ahí solo empezaba, porque si Nat va a morir (casi), aun que sean locas las pruebas Shizuru debe pasar circunstancias más difíciles aunque con Alyssa todo va a ser más simple y extraño… bueno según mi mente… creo que ya no tengo que decir solo que si me tardo recuerden que tristemente no puedo escribir como quisiera L y me disculpo porque se supone aquí ya debían haber encuentros cercanos entre Nat y Shizuru pero fue un cambio de último momento… no quiero adelantar las cosas…