Capítulo
4
Sonidos
lejanos
-¿Estás segura?- La sonrisa plagada de
colmillos se ensanchó con la pregunta, jugueteando por un momento con la
intranquilidad que se respiraba en el ambiente. Dio un par de pasos aleatorios,
sin una dirección fija, sólo rondando, sintiendo los pares de ojos fijos en
ella.
-Sí- Contestó al fin, dejando que la
palabra goteara desde sus labios de mala gana. –Muy segura- Reafirmó,
sentándose nuevamente, sin dejar de
juguetear con su cola. Natsuki reprimió los deseos de morderla para hacerla
hablar, siempre se comportaba así.
Más parecía un zorro que un lobo.
La loba sonrió, fijando sus ojos claros en
ella, volvió a levantarse, acercándose lentamente hacia ella a medida que
hablaba. –Me gustaría que no fuera cierto tanto como a ustedes, pero si mis
instintos no se equivocan hay vientos de guerra entre los humanos- Pasó a su
lado, casi desafiando su paciencia. La loba azulada respiró profundo,
controlándose. La loba oscura era, por sobre todo, un miembro de su manada.
Y en muchas ocasiones había demostrado ser
su amiga.
Y
más me vale serlo…
Los oídos de Nao alcanzaban regiones casi
inexploradas para ellos.
-¿Cuánto más demorara?- Youko rompió el
silencio voluptuoso y expectante que a Nao le gustaba crear. La loba violeta
movió sus orejas un momento distraídamente, un ejercicio para pensar más que un
gesto en sí, considerando la pregunta, su seriedad de regreso ante la vista de
la manada. La cicatriz que cortaba una de las orejas era más notoria con los
rayos del atardecer golpeando su pelaje oscuro.
-No lo sé con seguridad- Respondió, luego
de meditarlo por unos momentos que se hicieron eternos –Podría ser un par de
lunas hasta una estación completa- Volvió el hocico hacia el Alfa, ahora
dirigiéndose directamente a él –Pero estallará, no esperes lo contrario-
Sentenció. Un silencio pesado cayó sobre los adultos de la manada.
Guerra entre humanos significaba guerra
para todos.


