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Actualizaciones 15/Julio

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domingo, 4 de noviembre de 2012

domingo, 4 de noviembre de 2012

Cap. 4 de "Té para tres" por Kuro na Ookami


Capítulo 4

Sonidos lejanos

-¿Estás segura?- La sonrisa plagada de colmillos se ensanchó con la pregunta, jugueteando por un momento con la intranquilidad que se respiraba en el ambiente. Dio un par de pasos aleatorios, sin una dirección fija, sólo rondando, sintiendo los pares de ojos fijos en ella.

-Sí- Contestó al fin, dejando que la palabra goteara desde sus labios de mala gana. –Muy segura- Reafirmó, sentándose nuevamente,  sin dejar de juguetear con su cola. Natsuki reprimió los deseos de morderla para hacerla hablar, siempre se comportaba así.

Más parecía un zorro que un lobo.

La loba sonrió, fijando sus ojos claros en ella, volvió a levantarse, acercándose lentamente hacia ella a medida que hablaba. –Me gustaría que no fuera cierto tanto como a ustedes, pero si mis instintos no se equivocan hay vientos de guerra entre los humanos- Pasó a su lado, casi desafiando su paciencia. La loba azulada respiró profundo, controlándose. La loba oscura era, por sobre todo, un miembro de su manada.

Y en muchas ocasiones había demostrado ser su amiga.

Y más me vale serlo…

Los oídos de Nao alcanzaban regiones casi inexploradas para ellos.

-¿Cuánto más demorara?- Youko rompió el silencio voluptuoso y expectante que a Nao le gustaba crear. La loba violeta movió sus orejas un momento distraídamente, un ejercicio para pensar más que un gesto en sí, considerando la pregunta, su seriedad de regreso ante la vista de la manada. La cicatriz que cortaba una de las orejas era más notoria con los rayos del atardecer golpeando su pelaje oscuro.

-No lo sé con seguridad- Respondió, luego de meditarlo por unos momentos que se hicieron eternos –Podría ser un par de lunas hasta una estación completa- Volvió el hocico hacia el Alfa, ahora dirigiéndose directamente a él –Pero estallará, no esperes lo contrario- Sentenció. Un silencio pesado cayó sobre los adultos de la manada.

Guerra entre humanos significaba guerra para todos.

miércoles, 17 de octubre de 2012

jueves, 4 de octubre de 2012

jueves, 4 de octubre de 2012

Cap. 3 de "Té para tres" by Kuro na Ookami


Capítulo 3

Memorias vírgenes

Despertó sobresaltada.

El mundo girando vertiginosamente a medida que tomaba conciencia de su propio cuerpo. Podía sentir como palpitaba la sangre en la punta de sus dedos y orejas, podía escuchar el suave sonido de la mañana levantándose y de la tierra despertando. El pulsar del corazón a su lado, el susurrar de las patas de la manada a medida que se desemperezaban. El aire removido bajo el ala de un pájaro.

Sus sentidos se agudizaban con su vista cegada por la luz y por el mundo que no paraba de cambiar, adaptándose a su cuerpo.

Parpadeo un par de veces, nuevamente cómoda en su propia piel.

A su lado la oscura bola de pelos se removió, quejándose suavemente entre sueños.

Levantó la cabeza, olvidando el sueño detrás de ella. El viento soplaba suavemente desde el sur, acarreando esencias y olores diversos.

Su estómago rugió cuando captó el olor de la presa herida.

Ese día habría cacería, estaba segura.

Después de todo, cada miembro de la manada giraba la cabeza siguiendo el sendero invisible que dejaba el olor al ciervo. Los ojos de los cinco miembros adultos se fijaron en los senderos ocultos que usaban para movilizarse por su territorio. La sangre traída por la brisa que levantaba unas hojas era fresca. No habría pasado más de un par de horas desde que el animal había sido herido y, en su dolor y ceguera, se había internado sin pensarlo en sus dominios.

Un error fatal.

El último que cometería en su vida.

viernes, 14 de septiembre de 2012

viernes, 14 de septiembre de 2012

"Té para tres" Cap.2 de Kuro na Ookami


Capítulo 2 Colina arriba


El ruido de sus pisadas era engullido a medida que corría por la ladera, saltando y resollando silenciosamente de peñasco en peñasco.  El río negro corría muy bajo sus pies, más allá de lo que su vista alcanzaba. Solo el suave murmullo que sus oídos captaban la hacía entender el enorme caudal que se desbordaba salvaje tierra abajo. Se detuvo unos momentos, jadeando. Muy atrás quedaban sus hermanos, tras la arboleda que les servía de hogar temporal.  Volvió la vista, escudriñando la oscuridad con un par de ojos verdes encendidos en el medio de la noche.

Faltaba muy poco para alcanzar la cima.

Siguió su trote rápido, escalando las salientes rocosas por las que crecía suave hierba. No había animales grandes en esa zona. Las cabras que serían capaces de escalar esas roquerías con naturalidad se hallaban a kilómetros de distancia, aún internadas en lo profundo de las montañas, muy lejos de su bosque como para ir a buscarlas. Pequeños conejos, escondidos en sus cuevas de sus mandíbulas siempre hambrientas, eran los que poblaban esas soledades azotadas por el viento. La altura no era suficiente para que el invierno fuera crudo, o la nieve eterna, pero el viento desestabilizaba en ocasiones sus pies seguros y mantenía a raya a los animales grandes que intentaran adentrarse descuidadamente por esos lugares.  Alcanzó una roca plana que servía de base a una pequeña planicie en el camino de subida. Nuevamente se detuvo, registrando el cielo para medir el tiempo que había gastado en el ascenso.

Debía estar de regreso para el amanecer.

lunes, 3 de septiembre de 2012

lunes, 3 de septiembre de 2012

Cap1. "Té para Tres" de Kuro na Ookami


Mi estimadísima Kuro na Ookami me dio el honor de publicar esta, su nueva historia, antes que ella lo haga en su perfil de Fanfiction.net. Asi que esto está calentito calentito, todo un lujo, nadie puede quejarse, les traigo primicias XD.
Con el toque clásico de Kuro, esta historia promete de verdad.
Bosques, libertad, lobos, y nuestras amadas Natsuki y Shizuru: la buena "pluma" de Kuro nos lleva a un mundo que sin duda vamos a disfrutar... ¿qué más se puede pedir?.
:.:.:.:.:
Té para tres

Capítulo 1: Imágenes recortadas

Despertó con el olor pegado en su nariz.

Con la sensación aún tibia en sus plantas.

Y esa necesidad punzante atenazando sus costados.

Sus piernas se agitaron unos momentos más antes que retomara el control total de su cuerpo. Desesperadas corriendo para retornar al sueño que había abandonado en medio del éxtasis olfativo. No hizo el intento de girarse y quedar nuevamente sobre sus pies, no hizo el intento de abrir los ojos y mirar al cielo que cubriría ese día.

No se molestó en pensar en nada o nadie más.

Intrigada más por sus sueños, por sus pesadillas.

Por esas extrañas conciencias que la arrasaban que por la vida real que empezaba a marchar a su alrededor.

La brisa suave que anunciaba el otoño le revoloteó alrededor de su cabello, arremolinando sus mechones salvajes antes de seguir su camino.

Era sólo un sueño.

Había sido sólo un sueño, nada más que eso. Sólo un sueño demasiado vívido para serlo, demasiado real para recordarlo perdido en la bruma, demasiado para sentirse cómoda con ello.