De Mai Hime, nada me pertenece, sólo
tomé prestado.
“Buenas noches”
“Buenas noches…
señorita ¿quién es usted?” – Ehh -
“Y qué hace visitando a
mi hija a esta hora de la noche”– Que qué, su
hija, osea este gigante es..– “Shizuru,
quién es esta…”
“Padre por favor, ella
es una amiga, permítele entrar”
Así
está la cosa, vine a visitar a Shizuru envalentonada para lo que sea que fuera
a pasar, menos para esto; sus padres. Asomándose de una puerta a la derecha, en
el pasillo del recibidor, estaba Shizuru, su rostro no mostraba mas que
sorpresa, no, sorpresa y cansancio. Es muy tarde, no debí haber venido y lo más
seguro, es que este señor, que por cierto mide como 2 metros y medio, no me
deje pasar. No podía mover mi vista, de ella, no podía verla completa pero aún
así, lo poco que observaba me era suficiente.
“Shizuru, puedes volver a casa, o podemos
quedarnos hija” – El señor Fujino
habló, con un ojo veía a su retoño, con el otro no dejaba de inspeccionarme de
arriba a abajo - .
“Para nada, su amiga ya
está aquí, ellas se harán compañía cielo” –
Dijo la señora Fujino, quien con paso veloz, se acercaba a la puerta – “Anda hija, no te quedes a fuera, entra” –
La madre de Shizuru me tomó por el brazo y me acercó un poco, cuando iba a
decir algo, ella nuevamente le habló a su hija –.


