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domingo, 6 de mayo de 2012

domingo, 6 de mayo de 2012

Convenio con el Diablo Cap 3



 Título:  "Convenio con el diablo"
 
Fanfic: "ShizNat"
 
Todos los derechos pertenecientes a este fic corresponde a la "Autora: Amane-chann "
y los personajes corresponden a su legítimos dueños


Capítulo 3
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Plan 1, dándose a conocer…
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-9-


Al día siguiente, llegando un poco más temprano de lo usual, la peli naranja se encontraba entrando al plantel; caminaba con calma, de pronto se sentía como la comidilla del alumnado completo, todos hablaban de ella, de cómo en su primer día ya había entablado una comunicación y "amistad" con Fujino Shizuru. ¿Amistad? ¿Pero y eso cuándo ha ocurrido? Se preguntó. Su interior hervía de emoción y felicidad al sentirse tan observada; de pronto se sentía más hermosa y de más alta sociedad. Bajó de su nube rápidamente y sonrió con modestia a la gente que pasaba a lado de ella, se hacía ver despreocupada y con un toque de inocencia… Tokiha Mai, alias, Aku Mai, comenzaba a expresar la personalidad que creía adecuada para la misión.

Desplegando Plan 1 [Nivel 0-1] (Dar a conocer una personalidad y distribuir confianza a quien convenga) Prioridad: Al gusto del ejecutante.

Le llamó la atención la tabla de notificaciones que se encontraba justo al entrar al edificio de su facultad. Más que notificaciones, se utilizaba para la colocación de anuncios informativos del club de periodismo, en palabras para ignorantes, era una parte para colocar el periódico del club de periodismo del plantel. En sí, solo eran unas hojas de papel impresas con algunas noticias de lo más reciente. La noticia completa la podías leer en la página oficial del club, O SEA, tenías que ingresar de tu celular o tu portátil para leer las noticias pertinentes.
Sonrió para sí, sintiendo una ligera sorpresa. En aquellas hojas había un pequeño artículo sobre ella. Al leerlo se impresionó, no de lo que contenía, si no cómo daban a conocer los hechos, el "reportero o informador" de esa pequeña nota, según la peli naranja, aquella persona tenía una gran habilidad para hacer caer al lector en sus palabras e incitarlo a querer saber más sobre el tema.
Presentado por Harada Chie, Líder del grupo de periodismo. No era un ó pues, que haría una pequeña visita al club de … ¿Y cómo se llegaba a ese lugar?
"Disculpen…"-Se acercó a un pequeño grupo de jóvenes que se encontraba conversando no muy lejos de ella. Mai vestía con ropa sofisticada con algunos toques de sensualidad, y sin siquiera querer pasar esa raya de chica cualquiera. Para los demás, se veía como una chica inalcanzable; sólo para algunos, la suponían un reto de conquista. Los chicos sonrieron embobados al verle, y con un gesto 'inconsciente' de coquetería, se llevó los dedos índice y pulgar a un mechón de su corta melena naranja colocándolo detrás de su oreja, para luego colocar unos pocos segundos esos dedos en sus labios, rozándolos.-"¿Podrían decirme en dónde se encuentra el club de periodismo…?"-
"Cl-claro…"-Añadieron todos al unísono. La peli naranja de repente sentía una incómoda y frustrante sensación en su entrepierna, ella misma trató de explicarle a su cerebro que sólo era por la atención inmediata que le estaban obsequiando, lo que era producto de esa especie de excitación. De pronto se sentía desnuda y ser devorada con la mirada por ese pequeño grupo de coyotes que le informaban amablemente cómo llegar al ala periódica. Prontamente regresó del trance auto-inducido y dio gracias para dirigirse con paso pausado y coqueto al lugar.
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Tocó la puerta, al parecer no había nadie, pero escuchaba muchos movimientos dentro del lugar. Esperó un momento y volvió a tocar un poco más fuerte. Escuchó una voz que le daba el permiso de entrar.
"Disculpe…"-Abrió la puerta y observó la gran oficina, vastos escritorios y ordenadores de último modelo. Estaba casi completamente solo, al fondo, tras un ordenador, logró disuadir a alguien.
"¿En qué puedo servirle?"-Decía la voz, parecía atareada, ni si quiera se había asomado para dedicarle la mirada.
"Bueno, la verdad no sé si…"
"Vaya…"-Aquella persona levantó el rostro y se acomodó mejor los lentes.-"Aku-san… ¿No es así?"- Aquella persona de complexión débil e intelectual se levantó del asiento y se dirigió hacia la peli naranja.
"Para qué negarlo…"-Sonrió tímida, sabía que a quien menos debería mentirle es a las fuentes informáticas.-"La verdad no sé qué estoy haciendo aquí, pero…"
"Vamos, no seas tímida, sé que puedo ayudarte en algo…"-Le sonrió, pero no era una típica sonrisa de amabilidad, en ella se encontraba la sed de información y para tirar de los hilos correctos, sólo dependían unas simples palabras…
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"Este es el acelerador y este es el freno…"-Explicaba nerviosamente Yamada.
Para la peli naranja era sumamente extraño ver el rostro sereno de Natsuki encima de ese monstruo de dos ruedas. Mai iba a protestar, incluso se lo comentó rápidamente a la peliazul para salir corriendo del taller de su maestro, pero Natsuki hizo caso omiso de las advertencias de su "amiga" y siguió escuchando las instrucciones del ya pálido y nervioso instructor.
"Con tu pie darás el cambio de velocidad, con esta pequeña palanca."-Señaló debajo de los pies de la peliazul.-"Esto es casi instinto Kuga-san, no todos saben el momento adecuado para el cambio de velocidad de una máquina así que…"
"Déjeme ver si he entendido… Acelerador."-Empezó a señalar.- "Freno, embrague, espejos retrovisores, direccionales, agujas de marcación de… Gasolina, Kilometraje y revoluciones… ¿Va todo bien?"- La peliazul no parecía una simple novata en este ramo automotriz. Yamada sólo retorcía una pequeña pañoleta de entre sus manos con nerviosismo y preocupación.
"S-si, to-todo es-está bi-bien…"-
Nuevamente, Mai, iba notando un repentino cambio en la peliazul, notaba en ella un atisbo de felicidad asomándose en sus orbes esmeraldas. Era como si… ya lo entendía.
"Ya lo descubriste ¿verdad?"-Se acercó el dueño del taller a la peli naranja.-"Ya te diste cuenta, eso lo tengo por sentado. Por eso la elegiste. En esa niña hay un lobo que quiere emerger."-El no tan viejo hombre soltó una tosca y corta carcajada.
"Sensei, le agradecería que no se meta en mis planes."- le miró un poco molesta pero el hombre no le dirigió la mirada, éste se veía absorto por algo que estaba viendo y ella ignorando. De pronto dirigió su vista a la peliazul que se encontraba en el mismo lugar de hace un par de minutos. No veía nada raro en ella, ni siquiera estaba encendida la motocicleta, ¿Pero qué era lo que le llamaba tanto la atención a su maestro que ella no se daba cuenta?
"¡Hey! ¡Hey chica!" –Le habló el dueño del taller a la peliazul, por su parte, Natsuki, asustada, bajó sus pies tocando el suelo.
Tocó el suelo… ¿Natsuki estaba arriba de esa cosa sin tener los pies en el suelo? ¿Pero cómo es posible? Las motocicletas no pueden estar paradas a menos de tener los pies recargados en el piso o tener la pata recargable…
"¿S-si se-señor?"- La peliazul se estaba incomodando y poniendo nerviosa por pensar si había hecho algo erróneo.
"Dime cómo hiciste eso…"
"Hacer qué…"
"Eso, estar arriba de esa cosa teniendo los pies en el aire…"
"No entiendo de qué me habla señor…"-Sensei se estaba impacientando.
Inconsciencia… Le llegó a la cabeza a la peli naranja.
"Enciéndela y da una vuelta de una vez…"-Dijo el Jefe.
"Pero…"-Natsuki parecía un pequeño gatito asustado por la presión.
"Hazlo rápido…"-Dijo con autoridad.
Natsuki encendió la motocicleta teniendo en mente las instrucciones que le había dado Yamada hace un momento. Mantener el freno, ir soltándolo poco a poco y acelerar de la misma manera. Se daba cuenta que los rugidos que emanaban de esa bestia debajo de ella le resultaban placenteros, tranquilizantes, como una nana.
Y ahí estaba nuevamente percatándose del cambio de rostro de la peliazul. No había rastro alguno de inseguridad, inocencia o torpeza. No.
En menos de segundos Natsuki había salido de la vista de la peli naranja, sólo escuchaba el rugido de la motocicleta en sentido hacia la calle. Le alegró de sobremanera el no escuchar algunos rechinidos de llantas… o algo mucho peor, sonidos metálicos crujiendo y haciéndose añicos por los golpes de un choque.
"Tiene coraje para montar eso y conducirlo sin miedo…"-Se dijo a sí misma.
"No sólo eso."-completó sensei.-"Es como si la motocicleta aceptara ser dueña de esa chica."-Mai, se rió por el comentario.- "¿Qué, no te he comentado acerca del alma de los vehículos?" – La peli naranja bufó y le entregó un fajo lleno de billetes.-"Oye, por eso la gente tiene accidentes, no por estúpida si no porque la máquina no aceptó a su conductor…"-Mai bufó nuevamente, ¿Ahora tenía que creerse las alucinaciones de su sensei?
"Ese es el dinero para los cambios de piezas, el silenciador, la pintura y el cromado."-El hombre le miró atónito.- "¿Qué? ¿Creía que no sabía nada de vehículos? Luego le daré el pago completo de la moto. No olvide, que sea de un color azul."-El hombre se puso a pensar.-"Como el de su cabello, confío en usted con los detalles… no lo olvide, envíelo a la cuenta."-Le estrechó la mano medio sonriente.
Entre Tokiha Mai y el hombre llamado por ella Sensei, no se necesitaban largos papeles de contratos y firmas, solo el estrecharse sus manos bastaba para hacer un buen negocio. Para quien conocía a los dos, o por lo menos a uno de los dos, sabía que ellos eran personas de palabras y siempre cumplían con lo que prometían. Por eso, los favores que hacía Tokiha Mai, siempre terminaban bien. Bueno, casi siempre.
Ambos escucharon cómo la motocicleta se iba acercando al establecimiento, vieron a la peliazul despeinada pero con una gran sonrisa en el rostro.
"Veo que te tomaste tu tiempo…"-Sonrió Mai, contagiándose con el rostro de la peliazul.
"Ya veo el porqué mis padres nunca me dejaron tener una motocicleta…"-Respiraba agitada mientras apagaba la moto y se bajaba de ella colocándole el pie de apoyo, de pronto la peli naranja le miraba de una forma horrorizada.
"Y eso por…"-Preguntaba la peli naranja temiendo una mala respuesta.
"Porque soy una adicta a la velocidad…"
"Perfecto."-Se acercó Sensei a las dos chicas.- "Carmina estará lista en tres días, así que…"
"¿Carmina?"- Hablaron las dos al mismo tiempo.
"Si pues, para que no tenga un nombre tan feo como degolladora Nº12, por lo que veo, tendrá un dueño permanente así que…"
"Duran…"-Susurró la morena.
"¿Qué…?"-Voltearon los dos ahora hacia la peliazul. Mai pensaba que el único con alucinaciones era su sensei, pero ahora se da cuenta de que está rodeada de mucha gente torpe.
"Se llamará Duran."-Hizo una pequeña pausa con la voz más segura.-"Yo opino que el enojo de esta motocicleta viene porque no se han dado cuenta de que no es una mujer."-Sonrió.- "Ya ven que siempre le dan nombres de mujer a los autos y motocicletas."-Los dos asintieron.-"Pues creo que la razón de su enojo proviene de que no le gusta ser nombrado de forma femenina…"-suspiró un momento.
Natsuki… Sonrió la peli naranja. Por primera vez te estás dando a expresar…
Vamos progresando…
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El cómo Aku Mai y Harada Chie habían congeniado de una manera tan rápida fue muy simple y el método que utilizó la peli naranja para influir en la peli negra aún era procedencia desconocida. Al principio habían charlado de cosas con respecto a la peli naranja, la peli negra intentando siempre por delante conseguir una entrevista de ella en un futuro cercano. Harada Chie con sus dotes de reportera investigadora se dio cuenta del buen corazón que enmarcaba a la peli naranja. Pronto se dio cuenta de que ese no era su verdadero nombre y prometió solemnemente, a pesar de sus ganas de extenderlo a todo el mundo conocido, no compartir ese secreto con alguien más. En todo el lapso de esos cortos pero fructuosos 20 minutos que había pasado la peli naranja, entre risas y más risas se dieron cuenta que la compañía de la otra no venía a mal, y las dos, entre sus pensamientos, sabían que se podían sacar provecho de la otra.
Así fue que Tokiha Mai se dio cuenta de lo mal que le caía Fujino Shizuru a mucha gente, pero esto no se divulgaba por el temor de las influencias de la castaña de ojos carmesís. Y también se dio cuenta de otra cosa demasiado importante y que la peliazul nunca le mencionó; había otra Reina Loca vagando por el plantel, ésta era Takama Victoria, de 9no y penúltimo semestre.
"Tss…"-La peli naranja chasqueó sus dientes. Esa tonta, no me dijo nada al respecto. Sabía por adelantado que una "reina" siempre estaba al nivel de la otra, o eran buenas amigas o enemigas hasta la muerte, y lo que una quería, lo quería la otra.
"¿Pasa algo?"-Le miró extrañada la peli negra.
"No nada."-Le sonrió.-"Puedes continuar…"
"Así pues, como decía. Una encuesta de popularidad hecha el semestre pasado para los chicos de plantel decía sin recato que el 42% de ellos querrían tener en su cama a Fujino Shizuru, el 43% aún prefieren a la invaluable Takama Victoria, el 10% se declaraba abiertamente gay y el 5% prefería a sus ídolos virtuales, tales como Hatsune Miku."
"¿Y cómo está hecha esa encuesta? Me refiero…"
"Sí, ya sé a lo que te refieres, en sí, la encuesta de popularidad se hace cada semestre y va de los varones de primero hasta los de último año, así que están ordenados por edades, hasta por tu color de piel, cabello y estatura. En total hay 2356 varones en todo el plantel de todas las especialidades y ni uno queda excluido; aunque bueno, la cifra varía según el ciclo, este semestre emplearemos el voto para las mujeres, ya ves cómo se ha vuelto la sociedad con el tiempo, claro, para ellas no será obligatorio y se les implementarán más opciones tales como, ser su compañera de clase, ser su amiga ó hasta tener una relación y acostarse con ella."
"Esa cosa hace parecer que Fujino-san y Ta-Takama-san sean unas deidades."
"Y para ellos lo son Aku-san, piensan totalmente con su libido y nunca con la cabeza en lo que se refiere a Fujino Shizuru Y Takama Victoria…"
"Oh Harada-san, eres de gran ayuda…"
"Puedes llamarme Chie, Chie para las buenas amigas…"-La morena de lentes sonríe con total emotividad.
"Entonces puedes llamarme Mai."-Sonríe de igual manera, estaba encontrando en Harada Chie una amiga con la cual poder contar. –"Una última pregunta… ¿Cómo le haces para tener todas esas encuestas tan rápido?"
"¡Oh Mai-chan!" – Sonríe con picardía.- "¡Desconoces el poder de la prensa y de la grandiosa Harada Chie-sama!"- Sama… eh.
"Entonces…Chie-chan, me preguntaba si… podrías ayudarme."-Se mordió el labio poniendo en riesgo su valioso plan.-"No te puedo dar mucha información pero…"
"Entiendo Mai-chan."-Le guiñó el ojo.-"Puedo ayudarte, mi instinto periodístico me dice que si permanezco de tu lado, buenas y escandalosas noticias aparecerán."-Mai iba a objetar algo.-"Claramente, todo esto lo tenemos que hablar con más calma, ¿Te parece a la hora de salida?"-La peli naranja asintió.-"Toma mi tarjeta por si algo surge."-La tomó y en ella leyó su nombre, cargo y número de celular. Después se despidió para dirigirse a clase, seguramente y ya se había perdido el primer periodo de clases…
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"Ara, o Mai-han es muy inteligente o es un poco torpe y olvidadiza para saltarse el primer periodo de clase."-La ojirubí rió por lo bajo acercándose al lugar donde se encontraba la peli naranja. Suspiró al pensar si se había metido en problemas o algo por el estilo.-"Pero no se preocupe, el profesor no lo tomó a mal… Debió haber pensando que Mai-han se haya perdido…"
"¿Shizuru-san me creería si le dijese que me perdí en el plantel?"-Mintió siguiendo la idea principal de la castaña, intentó esconder su rostro entre sus manos para que no viese su sonrisa de burla.
"Es una pena."-Hubo un ligero silencio.-"Creo que, le debo una disculpa a Mai-han por lo de ayer…"-Mai levantó su rostro un poco sorprendida. No pensaba que pasaría "el plan de la disculpa" tan pronto.
"No tiene de que disculparse Shizuru-san."
"Espero que no se lo tome a mal."
"Claro que no…"-Sonrió con inocencia.- "Espero que de ahora en adelante nos llevemos de maravilla."-Fue cuando entró el profesor de la clase siguiente.
"Siéntense por favor, iniciaremos la clase."-Era joven, como recién egresado de alguna facultad. Pero las apariencias siempre engañan, se decía la peli naranja. A leguas se notaba que era extranjero, su dominación del idioma era excelente, rayando la perfección. El joven maestro no mostraba ese aire nervioso, ese aire que siempre expresan los primerizos en la enseñanza.-"Bueno, primero que nada, mi nombre es Rigoberto Palazuelos."-pff, Mexicano.-"Les daré Finanzas III. Espero llevarme bien con todos, ah, y una disculpa de antemano, puesto que no les podré dar todas las clases acordadas en el plan semestral, así que tendrán horas libres, aunque como ya saben, si tienen una cosa…"-Perderán otra. Respondió para sus adentros la peli naranja.
No muy lejos de la peli naranja, Shizuru Fujino, en ese mismo instante, completó la misma frase en su mente…
"Así que sus actividades y proyectos serán pesados en este semestre, entonces espero que sepan manejar bien su tiempo. Ya con esto, el maestro, o sea yo, no tendrá la culpa de no haberles avisado…"
Y la clase continuó amena, realmente no hubo quejas en el grupo y esto, al profesor Palazuelos, le gustó de sobremanera.
"Y recuerden, manejen sabiamente su tiempo…"-Y se marchó terminado la introducción del primer día.
Mai iba a tener que empezar a acostumbrarse a las horas libres que había entre cada clase, y como lo había dicho su profesor anteriormente, saber utilizar el tiempo que se le ha otorgado con sabiduría.
"Esto… yo… Aku-san, me preguntaba si…"-
"Ara, me preguntaba si Mai-han quisiera acompañarme a dar una vueltecilla por ahí…"-Interrumpió la castaña nuevamente al pobre compañero de la peli naranja, incluso se le había olvidado su nombre… ¿Cómo era? Ah sí, Shinobu… ¿Qué? No importa. El chico se retiró derrotado nuevamente. La peli naranja sonrió, se levantó y se dejó guiar por la ojirubí.
Caminaron por un buen lapso de tiempo, (Me pregunto si…) pasaban por entre la gente, y ésta les hacía paso unos metros antes de verles (Hombres como ese Shinobu pueden desarrollar traumas hacia comportamientos tan inusuales como los hace Shizuru-san). Mai, en todos sus dilemas, también se daba cuenta del pequeño plan que tramaba la castaña, (Me refiero a que…) así era como empezaban los rumores, (Personas como Shizuru-san) hablaban por entre los pasillos de cosas insignificantes y el alumnado les veía embobados, (Con ese grado de hechizar a la gente…) dejando correr los rumores que la amistad de Fujino Shizuru y Aku Mai, (Utilice en veces sus 'poderes' para molestar a la gente.) estaba floreciendo. Bajaron hasta la primera planta, la castaña guiaba a su nueva amiga por entre el pasto para encontrar un lugar abierto y poder platicar, simplemente estarían a la vista de todos y a oídos de nadie.
Trata de lucir sorprendida y un poco nerviosa. Se decía.
Pararon al situarse debajo de un árbol de cerezo, la peli naranja vio como la castaña tomaba asiento en el verde pasto, de una manera tan grácil que quedó fascinada y embobada por algunos segundos, después le imitó.
"Creo que Mai-han debería de elegir mejor a su compañía."-Empezó la plática.-"Así habrá quién le puede cuidar la espalda adecuadamente…"
"¿Y qué clase de compañía cree Shizuru-san que necesito?"
"Creo que Mai-san es de esas personas que le gusta destacar…"-Calló por un momento creando expectativa, pero no creó la suficiente en la peli naranja como para objetar algo.-"Pero veo que le gusta destacar a su manera y no le gusta ser influenciada por otros."-La peli naranja levantó el rostro al mismo nivel que su interlocutora. Ya veo a dónde va esto… Desde un principio debí saber que Shizuru-San no cae en trucos tan baratos de inocencia.
Segunda parte del Plan 1 [Nivel 2] (Distribuir personalidad distorsionando la ya dada para dar mejor/peor perspectiva y confianza a la "victima") Prioridad: Al gusto del ejecutante. Todavía.
"¿Y qué sugiere Shizuru-san?"-Arqueó una ceja.
"Que me vendría bien una amistad como la suya, digamos, una amistad con beneficios…"-Sonrió pícara acercándose peligrosamente cada vez más a la peli naranja. No por favor, todo menos esto… Veía con los ojos en forma de plato cómo la ojirubí aproximaba sus labios a los suyos.
Mai se apartó rápidamente la respiración entrecortada, tratando de mantener una distancia y un pensamiento coherente y decente. Su respiración seguía disparándose, no quería cometer la mayor locura y estropear su plan.
"No sé qué clase de beneficios busca Shizuru-san, pero yo no puedo dárselos…"-Sonó seria y autoritaria. Shizuru sonrió satisfecha sabiendo que por lo menos una no había podido caer en sus encantos…
"Veo que he encontrado a la persona adecuada para estar en compañía…"-La peli naranja arqueó la ceja nuevamente.- "¿Mai-han, puedo confiar en ti?"-¡Bingo!
En ese momento Mai veía a una Shizuru vulnerable, a una Shizuru necesitada y le agradó esa sensación de saberse necesitada y que podía brindar ese apoyo, si es que era verdaderamente necesario…
-13-
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"¡Natsuki pero si te has lucido!"-Soltó feliz la peli naranja, se encontraban subiendo al departamento de la peliazul.
"No fue para tanto…"
"Pero cómo que no… ¿Alguien te había enseñado a conducir antes?"
"Supongo que son los genes, mis padres de jóvenes eran pandilleros, pero luego se reformaron y…"-Se rió por lo bajo, en sus ojos se notaran un atisbo de tristeza.
"Muy bien, vehículo… listo."-sacando nuevamente su libretita y tachando de la lista las palabras adecuadas.
"¿Y qué sigue ahora?"-Se aventó a su cama un poco cansada.
"Pues… Creo que dejaríamos para otro día lo perder la vergüenza y…"
"Lo haré."-lo dijo en un audible susurro.
"¿¡Qué!"
"Que lo haré…"-dijo con determinación.-"A cambio de que tu invites el almuerzo…"-Sonrió con pesadez. Pasaban de las 6pm y ninguna de las dos había probado bocado desde la mañana.
"¡Eso es chantaje!"
"Eso es sobreviviendo por hambre…"
"Ya está bien, pero si lo haces adecuadamente…"-Ninguna ni la otra supo el porqué de su mutuo sonrojo.
Era la segunda vez en el día que Kuga Natsuki sorprendía a la tan profesional peli naranja. Mai no supo el porqué el cambio de opinión tan drástico en la peliazul. Creía que tal vez fue por la adrenalina acumulada de hace unos momentos en aquella bestia.
Natsuki tragó saliva sonoramente, se sentó en la cama nuevamente y se quitó las zapatillas sin desamarrar los cordones. Mai tragó saliva también no sabiendo porqué, bueno, sí sabiéndolo, pero no aceptándolo. La peliazul se fue desabrochando sus Jeans, y deshaciéndose de su blusa holgada de manga ¾ con los tres botones desabotonados en el pecho y lo fue retirando poco a poco de su cuerpo. Mai no supo nuevamente porqué tragó saliva. Natsuki poco a poco se iba levantando de la cama y se iba retirando sus Jeans de esas blancas y bien torneadas piernas, sin prisa y con seducción. Es inconsciente. Se decía Mai nuevamente cruzándose de piernas. No sé da cuenta de lo que está provocando puesto que solamente está pensando en sí misma y su vergüenza. Natsuki suspiró, se había quedado en ropa interior. Que por cierto, Miyu san y yo hemos seleccionado demasiado bien. ¡Mai se relamió los labios sin saber porqué! Natsuki se acercó a su closet y escogió un conjunto deportivo; se lo colocó de la misma forma, lenta y seductora.
A la peli naranja se le salía el corazón y nuevamente sin saber la razón. Ha de ser de hambre. Se decía erróneamente.
"Listo…"-Volteó la peliazul con unas mejillas sonrosadas.
"¿V-vez q-que n-no fue t-tan di-difícil?" –Mai parecía una tetera con todo ese humo por encima de su cabeza, intentaba recuperarse de ese ataque de no sé qué, que le estaba empezando a dar.
"Me debes una pizza completa…"
"Está bien, acepto que he perdido esta vez…"
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Para fortuna del alumnado, el árbol de cerezos que había escogido la castaña para que ambas chicas se sentaran quedaba a plena vista del primer edificio, daba igual que te encontraras en la última planta o en la primera, podías ver ese magnífico árbol y aquellas chicas que estuvieron a punto de darse un beso.
Natsuki se encontraba presenciando la escena en la segunda planta. Fue mera casualidad, había pedido permiso al profesor de retirarse de la clase haciendo de sus nuevas habilidades de manipulación.
Iba caminando por los pasillos, algo la hizo detenerse, ése árbol en el que incontables veces se había encontrado con su amada Shizuru se encontraba ocupado, y se sorprendió al ver que era su tan amada Shizuru y compañía que segundos después supo quién era. Su tan querida cómplice.
Algo en el corazón de la peliazul estuvo a punto de detenerse, de no ser porque en todo este tiempo había encontrado una plena confianza en su amiga peli naranja, algo en ella estuvo a punto de salir corriendo y olvidar todos los planes para crear uno nuevo y acribillar a su tan llamada amiga Mai. Estuvo a punto de cerrar sus ojos al ver que aquellas dos estaban a punto de besarse. Luego le entró un gran alivio lo que hizo la peli naranja después… Sonrió para sí misma, no tenía porqué desconfiar en su amiga Y conejillo de indias, como le gustaba llamarle a escondidas.
"Veo que tanto trabajo en tu arreglo personal no hizo mella en Shizuru-sama…"-Una voz socarrona la sacó de sus pensamientos. Sus ojos esmeraldas se posaron lentamente en la dueña de tan hueca y ponzoñosa voz. Tomoe Marguerite. Lastimosamente era una de sus compañeras de grupo, desde un principio se odiaron, y se odiaron más al saber que estaban enamoradas de la misma persona.
Como se lo había enseñado su buena amiga Mai, atravesando con ojos gélidos el cuerpo de alguien, haciéndole estremecer por unos segundos y dejándola en shock. Pudo hacerlo. No le dedicó ni una sola palabra, sólo se retiró del lugar siguiendo un camino sin sentido, por el momento... Dejando a una Tomoe Marguerite, con esas palabras huecas y ponzoñosas en la boca. Haciéndola enfurecer…
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Continuará.---

sábado, 5 de mayo de 2012

sábado, 5 de mayo de 2012

Convenio con el Diablo Cap 2

 Título:  "Convenio con el diablo"
 
Fanfic: "ShizNat"
 
Todos los derechos pertenecientes a este fic corresponde a la "Autora: Amane-chann "
y los personajes corresponden a su legítimos dueños


Capítulo 2
Por ella es la razón…


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La clase de Historia económica había terminado 5 minutos antes, los alumnos estaban listos para salir del aula de clases, después de guardar sus libros algunos salían a despejarse un momento y otros simplemente se quedaban, la peli naranja optó por la segunda opción, se quedó esperando, sabía lo que venía a continuación.
"Bueno yo, como ya sabes me lla…"
"Ara, es una gran sorpresa tener a una compañera de traslado."- La introducción del chico fue interrumpido abruptamente por una voz tan conocida, pero en ese momento, en ese momento cuando sientes que te interrumpen en una situación un tanto importante para ti y olvidas por completo a quién le pertenece la voz a ese transmisor, e instantáneamente pierdes el control de las facciones de tu rostro y las cambias a un completo e incómodo enojo.
El tal Shinobu, al voltear con ese rostro de molestia hacia aquella persona que osó en interrumpirle, en ese momento en el que iba a protestar, fue en ese fatídico momento en el que reconoció al transmisor de esa melodiosa voz, sólo en ese justo momento, a Shinobu Ichiro, lo más seguro y le darían ganas de morirse, en un instante se le fueron inmediatamente los colores del rostro y de todo el cuerpo. Se levantó avergonzado de su asiento, tan pálido, como si hubiese visto un gran fantasma y hubiese temido por su vida. Salió del aula sin decir más.
A la joven Mai le sorprendió esa pequeña escena. Se dio cuenta, sin siquiera mirarle aún, de que la persona que se encontraba detrás de ella tenía tanto poder en su persona, que sabía que a quién estaba buscando era ella, Fujino Shizuru. Mai volteó su cuerpo completo sin levantarse de su asiento para encontrarse con la portadora de aquella voz.
Trató de que su asombro no se notara, pues la belleza de esa chica había calado en todo su ser. Alta, delgada, excelentes proporciones, un cabello largo, ondulado y castaño, natural por supuesto, unos ojos que no pudo describir porque no tuvo aún el valor de mirarlos de frente porque algo en su interior, algo como un radar le decía, junto con una especie de temor, que mirar esos ojos serían problemas. No pudo describirle más a su memoria puesto que sintió el pequeño silencio que se estaba formando por no haber cedido una respuesta.
"O-oh, gra-gracias, supongo." Mai se ruborizó.
"Ara, perdona, que maleducada soy, me llamo Fujino Shizuru, encantada de conocerle Aku-han" La castaña extendió su brazo derecho esperando a que la peli naranja hiciese lo mismo.
"Mucho musgo, digo, gusto…" En el interior de la peli naranja, nunca pensó que la presencia de la castaña le infundiera tanta confusión, aturdimiento, y una tanta de excitación, era de verdad, su sistema neurológico no podía unir palabras coherentes. ¿Pero qué me pasa? Se decía medio confusa.
"Fu fu fu…"-La castaña soltó una pequeña risilla haciendo que la peli naranja saliera de su trance.-"Qué le parece Aku-han si me acompaña un momento para darle un pequeño recorrido del campus, dado que la siguiente hora es libre."
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"Shizuru es unos centímetros más alta que yo, complexión delgada y tiene un excelente gusto para vestir. Algo que le hace notar es su largo cabello sedoso, es de un castaño claro y su fleco siempre está impecable, ahora que lo pienso, su cabello está a la misma altura que el mío."-La peli naranja me veía con cierta expresión vacía, mientras me expresaba lo más dulce y detalladamente posible. No podía evitar soltar uno que otro suspiro.-"Sus ojos son similares a los de Miyu-san, nada más que sus rubís son más profundos, más bien enigmáticos."-Hice otra pausa para suspirar.
Eran cerca de las 2:00 pm, Mai había decidido venir a casa en este fatídico lunes para que le contara cómo era Shizuru, según mí parecer. Me sorprendí a mí misma en la forma en que a mi boca le salían todas esas palabras, tan, tan…
"¿Qué más?"-Me quedé callada, ¿Qué más tenía que decirle exactamente? – "Me refiero a qué le gusta o que no le gusta…"
"Espera un momento."-Paré nuestra conversación cuando me regresó una duda a la mente.-"Ayer, por el teléfono, ¿Cómo sabías cómo me llamaba?
"Me lo dijiste"
"No, no lo hice…"-Sonreí confusa.
"Da, Sí que lo hiciste, me lo dijiste cuando me gritaste decidida en que esa Shizuru Fujino volviera contigo por las buenas o las malas…"-Me reprendía molesta.-"Pero bueno, continua con lo anterior."-me quedé confundida ¿Tal vez debió haber sido la conmoción del momento que me hizo olvidar ese pequeño detalle? ¡Oe! ¿Enserio se lo grité?
"Aah, pues…"-Quedé en blanco, me había dado cuenta que no sabía nada de shizuru, ¡nada! Respiré profundamente, era una simple ignorante, pretendía saber todo de ella y es como si me hubieran sacado con una sonda toda la información que tenía, de pronto mis ojos se cristalizaron, no debía, no quería llorar por Shizuru, no quería admitir que era una ignorante que no sabía absolutamente nada de ella, no… quería.
"Ya, ya calma, pronto recordarás. Creo que tu mente se ha cerrado y ha bloqueado parte de recuerdos importantes, o tal vez te agarré en un mal momento…"-Se encontraba en mi cama viendo mi habitación y apuntando de nuevo en esa pequeña libretita, apuntando… Cosas.*simulación de manos tenebrosas*
"¿Qué tanto escribes?" – Empezaba a sentir esto como un dejàvú.
"Algunas remodelaciones que necesita tu habitación."-Bufé, ya había sacado toda la ropa "vieja" alguna la regalé a los mendigos y otra simplemente la tiré, luego metí la recién comprada… -"Ah, ¿Qué tal tus habilidades para la cocina?"- Al juzgar por mi rostro, que se quedó pálido por la pregunta, la respuesta se formuló sola en el aire.-"Patética…"-Resopla y luego se ríe.
"Oii, no tengo la culpa de no poder aprender a cocinar."- Lo he intentado, lo juro.
"Pero lo has quemado…"-No, sé que no está leyendo mi mente, sé que no… ¡Arg!
"Oye, con respecto a mi auto…"-Saqué el tema de mi fiel Tsuru.
"Ah sí, lo mandé a hacerlo chatarra, no era más que basura…"-Eso me dolió, hasta mis piernas flaquearon y caí al suelo.-"Deberías agradecerme, esa cosa ni si quiera tenía bolsas de aire, o líquido para los frenos, podrías haber muerto en cualquier momento manejando aquello."-Volvió a reír.
"P-pero…"-Estaba a punto soltar mis lágrimas.
"Vístete."-Fue una gran orden con un tono serio. Mi auto ya no importaba, era parte del avance, tenía que hacer sacrificios aunque me doliera de esta manera. Me di unas cuantas palmaditas en las mejillas para recuperar mis energías y puse atención a la aún extraña que se encontraba a no más de dos metros de mí.-"Primera lección del día: Vestirte delante de la gente sin vergüenza alguna."-Sentí mis mejillas arder.-"Natsuki."-Suspiró.-"Por tu forma de ser, mi cabeza me dice que no te aprecias lo suficiente ni te das a desear, por lo tanto eres toda una cajita de sentimientos tristes, con remordimientos y vergüenzas, así que, o pierdes tu vergüenza ya, o te saco a la acera de la calle en ropa interior para que te armes un trauma permanente…"-Lo medité un momento. Lo pensé 30 veces, y viera por donde lo viera tendría que estar desnuda frente a alguien, la idea seguía sin gustarme.
"Paso…"
"¿¡Qué!"-Quedó atónita.
"No quiero hacer eso… no me gusta mostrar mi cuerpo frente a otra gente, no puedo."-No podía, simplemente no podía, era algo que no podía superar, era algo que Saeko no me enseñó, hacer perder mi vergüenza a la fuerza… Sí, todo tenía que ser a la fuerza con mi madre. Natsuki, mamá está muerta, acéptalo.
El ambiente en la habitación se volvía tenso, ninguna de las dos habló por un momento.
"Apuesto a que no tuviste intimidad con Shizuru, no, es más, apuesto a que nunca has tenido intimidad con nadie…"
.
-6-
Hubo una pausa, ni una palabra, ni si quiera se escuchaba el sonido proveniente de fuera, cada una examinando a la otra, una pensaba que se parecía de cierta forma a ella, un tanto manipuladora y capaz de todo, y la otra pensaba que debido a la situación, de cierta forma sería conveniente ser amiga de ella. Al final, las dos sonrieron como si fueran grandes amigas, como si se conociesen de mucho tiempo antes, con esas sonrisas que ocultaban todo, incluso la verdad. La peli naranja estrechó su mano delicadamente con la castaña y le dedicó una sonrisa inocente. Cuando se atrevió a mirar esos rubís, se había dado cuenta que eran casi igual de calculadores que los suyos, y por lo cual, habría que tener más cuidado de lo previsto.
"Bueno Fujino-san."-Recobró su compostura.-"Ya que ofreció su ayuda, ¿Podría guiarme hacia la cafetería? Tengo entendido por usted que tenemos de descanso el segundo periodo."-Se levantó de su asiento dándole la espalda a la castaña.
"Shizuru está bien."-Soltó la castaña, ésta sonreía con malicia, para cuando la peli naranja volteó de nuevo con ella, su rostro lucía impávido nuevamente.
"No creo que eso esté bien."-Trató de lucir preocupada.- "He observado como los chicos le tratan con respeto, no quisiera que…"
"Ara, puedo entender eso, está bien, cuando Aku-han crea el momento adecuado, estaré preparada para decirle Mai-han."-No se había percatado; esa voz con ese acento denotaba seducción, definitivamente ya le estaba coqueteando. Tiene su estilo, tiene su belleza, tengo que saber cómo piensa exactamente.
"Muy bien."-Sonrió, para luego hacer un ademán de que estaba lista, la castaña empezó a guiarla.
Iban caminando y Mai empezó a notar como la multitud se dispersaba al ver acercarse la castaña, se veía grácil su forma de caminar, anotaba mentalmente todos esos puntos.
Mucha gente se sorprendía al ver que Fujino Shizuru estuviese caminando junto con una chica que no conociesen. Pues en menos de esta hora libre, los estudiantes de séptimo semestre sabrán que Shizuru Fujino estuvo caminando con una chica peli naranja muy bella y con buenas proporciones. Para el cuarto periodo sabrán cómo se llamará y para el término del día, el chisme se recorrerá desde los terceros semestres hasta los de 9no, puesto que los de primero apenas se estarán dando cuenta de quién es Shizuru Fujino y querrán conocerla antes de marcharse a sus casas.
"Déjeme explicarle a Aku-han el cómo está estructurado el plantel."-Iban caminando con mucha mesura.-"Hay un total de 4 edificios, cada uno tiene 5 plantas y en cada planta los alumnos están acomodados conforme a su estudio semestral, por lo que nosotros que estudiamos Administración en séptimo semestre nos encontramos en la cuarta planta del edificio 1 y lo compartimos con los ingenieros civiles y los ascendentes a artistas musicales, tanto los de música clásica hasta los contemporáneos."-La peli naranja hizo un ligero ¡Ooooh! A lo cual la castaña rió por lo bajo tapándose la boca con una mano, un gesto de discreción.-"Por lo tanto, hay una pequeña cafetería en cada planta, o si lo prefiere está la cafetería principal, en donde se reúnen los alumnos de todas las facultades."-Para la gente normal hubiera pasado desapercibido, pero Mai lo notó con creces, en esas últimas palabras en su tono de voz había un dejo que parecía repulsión.
Mai no quiso preguntar el porqué estaban acomodadas de ese modo las especialidades, supuso que sería al azar o por selección del rector.
La pequeña cafetería que había dicho la joven castaña, para la peli naranja le parecía el doble del tamaño de un salón de clases, se adentraron, la castaña estaba en silencio, pero saludaba de vez en cuando con una sonrisa de las cuales conocía mucho. Mai se dirigió a cartel del menú, sus ojos desvariaron por unos segundos, se acercó a la caja y pidió un gran tazón de ramen, es que no había probado bocado desde la mañana, apenas pasaban de las 9:00am. Cuando estuvo a punto de pagar, la castaña extendió una tarjeta ¿de crédito?, los ojos de la peli naranja se quedaron abiertos como platos. Dime que no es cierto…
"Yo invito."-Sonrió la castaña con cortesía.
"¿Se puede hacer eso?"-Dijo con asombro no importando quién pagase la comida.
"Si no se puede, se hace posible…"-Dijo el chico que estaba detrás de la caja.-"Buenos días Fujino-sama."-Pasó la tarjeta para cobrar y se la extendió nuevamente.-"En un momento estará lista su comida."-Por alguna razón, se le figuró al Mc Donald.
Se sentaron al fondo en una de las tantas mesas, había pocos estudiantes, no pasaban de diez en el lugar. No tardó la comida en llegar hasta su mesa, la peli naranja veía con suma felicidad su comida, estaba muriendo de hambre. Hubo un pequeño silencio en el que Mai prefirió tomar sus palillos y empezar a comer, la castaña se le quedaba mirando con un cierto aire de interés.
"Aku Mai, es un nombre un poco inusual."-Empezó su charla, Mai ya sabía para dónde iba la conversación.
"Lo sé, no tiene tanta clase como el suyo..."-Se tapaba la boca con una servilleta, dando entre buenos y malos modales.
Callaron por un momento al ver acercarse al chico de la caja con dos tazas de té.
"La casa invita."-Sonrió modesto, las jóvenes solo sonrieron y esperaron a que se apartara del lugar.
"No me refiero a eso."-Sonreía cada vez más grande. Se percató que en su taza de té había un pequeño tallo que empezaba a hundirse. Mal presagio. Se percató la peli naranja, la castaña solo chasqueó sus labios inconscientemente.
"Delicioso…"-Se relamía los labios.
"Peligroso mejor dicho, creo que he sido la única que ha percibido el tono demoniaco que tiene ese nombre…"- La castaña apoyó sus codos en la mesa y con el envés de sus manos sostenía su rostro, miraba atentamente las facciones de la peli naranja.
"No tiene nada de malo".-Seguía comiendo tranquilamente, de vez en cuando soltaba un Mmm Delicioso.-"Y dígame Shizuru-san."- La castaña levantó una ceja, le sorprendió escuchar su nombre de pila.-"¿Qué ha hecho una simple chica con un extraño nombre que le ha llamado tanto la atención?"-Acomodó los palillos encima del tazón y dio gracias por la comida. De prontos los orbes rubís y amatistas se miraron por un segundo y a la castaña, en ese segundo, se le figuró que la nueva estudiante le estuviese desafiando a algo desconocido.
"Es lo que Mai-han debería decirme, también me he formulado esa misma pregunta y no encuentro una respuesta exacta."-La peli naranja se había dado cuenta muy tarde de su error. Ver directamente esos ojos tan enigmáticos que la peliazul le había mencionado tiempo atrás. Hubo un momento en que se sintió atrapada en ese mar rojo, se sintió hipnotizada, percibía en esos ojos un tipo de deseo que… de pronto le excitaba. No podía hacer que los cables de su cabeza hicieran conexión para formular palabras… Y lo recordó, se encontraba en una misión para su diversión, recobró su compostura y percibió en esa chica de ojos rojos que se encontraba frente a ella un poco de sorpresa e indignación.
-Bueno Shizuru-san, si me permite, tengo unos asuntos que atender.-Se levanta de su asiento para partir.-Y gracias por la comida, nos vemos en el tercer periodo en el aula de clases.-Se despidió.
Al salir de la cafetería y perder de vista a la castaña que esperaba que aún se encontrara donde se había despedido, apresuró su paso rumbo a los sanitarios, se adentró a un baño y se encerró, con la tapa baja se sentó un momento. Se encontraba agitada, sus pensamientos revueltos, se había dado cuenta del poder de esos ojos y ya no le sorprendía lo que esa castaña pudiera hacer con ellos.
De pronto escuchó pasos y lo único que atinó fue subir sus pies que no se vieran de fuera.
Silencio…
"Soy yo…"-Esa voz con la que estaba intercambiando palabras hace unos segundos, estaba hablando con alguien.-"Necesito que me investigues a alguien."- Confirmó que hablaba por un celular.-"Aku Mai."- La peli naranja se tapó la boca para no soltar un gritillo de sorpresa.-"Si lo sé, suena un tanto extraño y… Sí, te agradecería que lo hicieras en este momento Kiku…-han. ¿Qué? ¿No existe ese nombre? No, no me sorprende, incluso a mí se me hizo sumamente extraño. Lo sé, gracias…"-Se escuchó la tapa del celular cerrarse, y de pronto un sonido hueco, algo como, como el puño de una mano estamparse con la pared.-"Tranquilízate Shizuru… Aún no es tiempo."
.
-7-
Tenía razón, Mai tenía toda la razón, no he estado con nadie íntimamente, o sea, no había tenido sexo, o sea…
"¡Oh por dios, Natsuki! ¡Eres virgen!"-Mai lo gritó tan divertidamente fuerte que no dudo que los vecinos se quedasen sordos. Le miré con un dejo de rabia y vergüenza. "Está bien lo siento… no debí decir eso."-Sonaba sincera, de pronto y rápidamente su rostro cambió de burla a una seria.-"Cámbiate, te esperaré fuera, saldremos a buscar algo."-Salió de la habitación sin decir más.
"Lo… siento."- Estaba que no podía ni mirar mi propio reflejo en el espejo de mi habitación, estaba sumamente avergonzada, sé que era un poco raro que alguien que tiene 19 años no haya tenido ni siquiera una simple sesión de sexo, pero puedo admitir algo, si que tuve algunas sesiones acaloradas con Shizuru y pues… y pues ¡También he escuchado de casos de mujeres que a los 30 no han tenido su primera vez así que no puedo ser la menos desafortunada!
A paso lento se quitó sus prendas y las cambió por otras, escogiera lo que escogiera, todo se veía un tanto atractivo y seductor, no debía objetar, aunque le diera toda la vergüenza del mundo, no debía, era un pequeño paso hacia su objetivo.
No notó el sonrojo de la oji lila, no notó que la gente que pasaba le miraba con un cierto aire de sorpresa, no se sentía bella, simplemente avergonzada de vestir aquello.
"Sube al auto anda."-Lo hizo sin proferir palabras.
Aquí es cuando les cuento algunas cosas reveladoras de mi amiga, para que se den una idea del cómo es; que por desgracia, en esos tiempos yo no sabía nada de ella, más que los problemas de mi vida. Y es que puedo describirla con una sola palabra, y esa sola palabra engloba y descubre muchos secretos de ella: Ninfómana. También supe, por ella misma, tiempo después, que a causa de aquello se distraía con suma facilidad y le resultaba difícil concentrarse y cumplir rápidamente con sus misiones.
No hablaron el resto del camino, Mai sólo conducía y no decía para dónde se dirigían. Al momento de desacelerar y estacionarse, la peliazul se preguntó el porqué se encontraban en un taller mecánico.
"El sábado te había dicho que lo tuyo no eran los autos."-Hizo ademán de que bajaran del auto.- "Y lo cierto es que cuando lo comenté con Miyu-san me había dicho que había pensando de la misma forma, así que lo consulté con mi mecánico favorito, me dijo que te trajera y que al traerte sabría qué te acomodaba mejor."
"Pero no me has dicho qué es eso aún…"
"Una motocicleta."-Comenta una voz gruesa muy masculina detrás de ella, Natsuki estaba sorprendida.-"Simplemente unas dos ruedas".-Al voltear, visualizó a quien le pertenecía aquella voz. Era un hombre fornido, un tanto rollizo por la mala alimentación y sucio debido a su trabajo.
"Buenas tardes Sensei…"-Saludó Mai.
"Con que ella es la nueva clienta."-El hombre llamado por Mai, Sensei, tenía una cara de pocos amigos, pero al ver a su amiga peli naranja sonrió como un niño pequeño.-"Pero bueno, vayamos al grano, este día será muy ajetreado así que más vale comenzar."-Se acercó a la peliazul, le vio de arriba para abajo y asintió para sí mismo.- "¡Yamada! Enséñales a alas señoritas la degolladora Nº12."- El hombre con el nombre de Yamada se encontraba debajo de un auto, se deslizó rápidamente con los ojos muy abiertos. *No hace falta describir a Yamada ¡D:!*
"¡Pero sensei, aquello es!"-El hombre lucía alterado.
"Hazlo hombre, la chica promete."-Sonríe. Las dos chicas por su lado se quedaron mirando la una a la otra sin saber de lo que están hablando los dos hombres.
"Emm, Natsuki, ¿Porqué no das una vueltita por ahí? Necesito hablar de unos detalles con Sensei."-No esperó a que la peliazul respondiera algo, se marchó rápidamente con el hombre en cuestión.
Poco después de llevarse un poco más lejos a su mecánico favorito de la peliazul, lo interrogó. Pocos segundos después supo el porqué del nombre de aquella motocicleta, el hombre le había dicho que Degolladora Nº12, como lo decía su nombre, había sufrido 12 modificaciones y había matado a 12 hombres, cada uno en un accidente más fuerte y grotesco.
"¿Y por qué diablos piensas que ésta no será la número 13? ¿Sabías que ese número es de mala suerte?"-Ahora sabía el porqué el tal Yamada lucía alterado, ella misma estaba sintiendo lo mismo.
"Tranquila pequeña, ésta chica tiene muchos cojones, se le notan en esos ojos que quiere superar la adversidad."
"¡Pero si ella es una patética miedosa, avergonzada y a punto de suicidarse por amor!"-Intentaba susurrarlo, pero no podía del todo.
"Pequeña, esa motocicleta es indestructible, te aseguro que esa niña también lo es…"
"¿Enserio estás viendo a la misma chica que yo?"-Volteaba para con la peliazul que no se movía de su lugar y se espantaba de cada sonido que hacía la maquinaria.
"Anda, acompaña a la niña que ahí va Yamada con la moto."
Era una hermosa motocicleta Ducati 848 de color blanco.
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-8-
De pronto sintió como su celular vibraba, abrió la tapa y advirtió un mensaje… "¿Cómo va la operación?" Decía.
"Co…mo… de...be…ría…de…ir…"-Tecleaba una respuesta. Claramente era una mentira, no le podía explicar a la peliazul lo que pasaba. Sentía de alguna manera que la estaba protegiendo con el sólo ocultarle algunas cosas de su amada shizuru. Por el momento. Envió el mensaje.
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En ese momento en el mismo edificio, dos plantas abajo, se encontraba una chica de oscura melena cerrando la tapa de su celular sonriendo de forma lasciva.
Se veía radiante, más que espectacular, con la frente en alto, llamando la atención al pasar con ese atractivo caminar. El 95% de de los estudiantes de 3er semestre no sabía quién era ese bombón ardiente.
"¿K-K-Kuga-san?"-Articuló un chico al ver caminar por los pasillos a su compañera de clase.
"¡Oh por dios! ¡Chicos, es Kuga-san!"-Exclamó otro que seguramente también iba en su mismo grupo.
En menos de hora y media, los rumores de que una chica súper candente de segundo año había aparecido de la nada; unos asegurando que era Kuga Natsuki de la facultad de Música, otros decían que era una especie de hermana gemela, mucho más sensual claro; otros, simplemente ignoraban el hecho de que hubiese una chica más candente y sensual que el de las Deidades Fujino y Takama. Muchos se quedaron atónitos al ver que los rumores, simplemente eran verdad. Para otras, la simple mención de su nombre les dio una desagradable sorpresa…
Espera un momento ¿Deidad Takama?
.
.
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Continuará.


Y así termina el segundo capítulo! ;D

Fanfic El lobo y el cordero Cap 3


El lobo y el cordero


Por: Kida Luna


Capítulo III


Respuesta inesperada



9:00 a.m., Historia y Naturaleza de los depredadores.
Una varita de madera fue golpeada contra el pintarrón blanco, haciéndose escuchar apenas. Seguido de eso, una mano sujetó y corrió un cordón que pendía de la orilla superior del objeto rectangular, revelando una especie de cartel enorme y muy vistoso.
-"¿Qué podemos apreciar aquí?" –preguntó el maestro a sus alumnos, acomodándose sus anteojos.
Uno de los estudiantes alzó la mano, poniéndose de pie.
-"Herbívoros, profesor, um… –ladeó la cabeza y estudió las imágenes en conjunto-… y distintos tipos de carnívoros."
-"Bien, bien –el alumno tomó asiento-. Pero quiero presten mucha atención."
La varita se movió hacia la imagen de un leopardo que perseguía a una gacela, explicando cómo la velocidad y la astucia del último, podía fácilmente burlar al primero con certeros saltos.
Después, se elevó hacia la pintura de un león persiguiendo un búfalo, señalando que los primeros puntos de ataque del felino serían inmovilizar las patas traseras para posteriormente aferrarse al cuello del bovino y asfixiarlo.
En este punto, un bufido de molestia sobresalió en el salón.
¡THUMP!
Alguien se levantó de golpe, azotando las manos sobre su pupitre y mirando con profunda ira al profesor.
-"¿Sucede algo, señorita Vita?"
-"¡Claro que sucede algo! –rugió ferozmente la pelirroja- ¡A esa cosa la puedo aplastar en menos de dos segundos con mis poderosos cuernos!" –gritó, sacudiendo su cabeza a los lados para enfatizar lo dicho.
-"¿Y qué le hace pensar que podrá deshacerse usted sola de una manada entera? –el maestro frunció el ceño- Si va a seguir interrumpiendo mi clase por…"
-"¡Yo también tendré una manada para enfrentarlos! ¡Hay que verlo! –exclamó de nuevo, cortando el sermón del mayor- ¡Y me vale lo que usted piense!"
-"¡Vita-chan!" –llamó Nanoha, quien estaba sentada a su lado, intentando hacerla calmarse.
-"¡Pues no le valdrá lo mismo cuando su orgullo la convierta en la comida familiar!"
-"Ya lo veremos" –bufó.
-"¿Puedo continuar?"
-"Haga lo que quiera, profesor Scrya, me da igual" –respondió regresando a su lugar.
El rubio agarró la varita por ambos lados, apretándola fuertemente para después suspirar. Por esta clase de actitud altanera, era que después los alumnos desaparecían misteriosamente de la faz de Midchilda.
-"Vita-chan –susurró Nanoha-, ¿otra vez con lo mismo?"
-"¡Es que no lo soporto! –le respondió en el mismo tono- ¿Qué se cree, que un par de bolsas con dientes van a venir a derrotarme? ¡Ja! Ya quiero verlo."
La castaña tan sólo rió nerviosa y alzó los hombros, dedicándose a poner atención al resto de su clase. Entonces, vio la varita del profesor trasladarse hacia una imagen que no le agradó en absoluto.
Y mucho menos, le agradarían las palabras que fuese a decir…
-"Este –apuntó a la criatura en el cartel- es un lobo –varios en la clase suspiraron con miedo-, una de las criaturas más peligrosas, traicioneras y astutas que espero, ninguno de ustedes tenga la oportunidad de conocer."
Nanoha tembló en su asiento.
-"Pariente cercano del zorro, y todos sabemos que los zorros tampoco tienen una buena reputación –la mayoría rió junto al maestro-. Pero en serio, son adaptables a las montañas, al campo, a la nieve, a muchos tipos de terrenos. Y si se fijan en bien en los colmillos de su boca…" –el palillo encerró en un círculo imaginario la mandíbula del negro animal.
Los ojos azules se cerraron, recordando haber visto tres o cuatro veces los colmillos blancos y brillantes de Fate.
-"…podrán ver que están perfectamente diseñados para agarrar, aplastar y desollar. Tienen un buen olfato y oído, ni que decir de la visión nocturna. Así que si yo fuera ustedes, no me acercaría a ellos."
El timbre del receso sonó y el profesor Yuuno Scrya se retiró del salón, despidiéndose de todos los alumnos.
Los estudiantes comenzaron a salir mientras Nanoha se quedaba petrificada en su lugar, no apartando la vista todavía de la imagen del lobo negro con las fauces abiertas. Entonces, una mano en su hombro la sacó de su ensoñación.
-"¿Nanoha-chan?"
La dulce voz de Suzuka la trajo a la realidad.
-"¿Estás bien?"
-"Um –asintió rápida-, ¿quieren que vayamos a comer?" –eludió la conversación.
Arisa y Vita asintieron, observando cómo la castaña se ponía de pie y agarraba sus cosas. Nanoha salió de allí, dos de sus amigas caminando delante mientras la pelirroja comenzaba a quejarse de lo mal de la cabeza que estaba su profesor.
A su lado, dos ojos azules la miraban con preocupación, así que la castaña sacudió la cabeza y le sonrió a su compañera Tsukimura, volviéndole a confirmar que todo estaba bien.
Aunque esto fuera mentira.
" – " – "
-"¡Fate! ¡Fate, mira esto!"
La lobezna volteó sin ganas a ver a un compañero suyo, quien se aproximaba hacia ella corriendo entre brincos, la cola y las orejas en alto. Cuando se detuvo, Fate casi chilló de horror al ver lo que soltaba de su enorme hocico.
-"¡Atrapé un ciervo!" –gritó emocionado.
El lobo negro a su lado le sonrió, con sus largos colmillos de fuera, ligeramente más grandes que los de ella. Chrono Harlaown bajó el hocico y arrancó una pata, comenzando a masticarla.
-"¿Qué? –preguntó con la boca llena- ¿No vas a comer?"
La criatura dorada se relamió el hocico, salivando y asintiendo rápidamente para agarrar un pedazo. Dentro de poco, Arf se les unió a tomar el desayuno, platicando alegremente que había pasado con una buena nota su examen de hoy.
Fate tragó fuertemente el bocado en su garganta, ignorando los animados comentarios que su hermana y amigo intercambiaban. Entrecerró los ojos y miró hacia la hierba, donde el cuerpo inerte y los restos de un joven ciervo descansaban.
Y por primera vez en toda su lobuna vida, sintió una punzada de culpa. Imaginando que ese de allí abajo, pudo ser un blanco cordero.
A pesar de eso… ella continuó comiendo.
" – " – "
Las instalaciones de Casco Resistente eran realmente gigantescas, de un alto que ni siquiera el cuello de las jirafas lograba alcanzar, y de un ancho tan vasto que ni los elefantes podían siquiera llenar.
Astas de marfil empotradas, fuentes hechas de bella pedrería, arcos dorados que surcaban las bóvedas albas. Pinturas de cuando en cuando adornando los pasillos que hablaban de célebres personajes, como el astuto ratón engañando al gato, el conejo venciendo al zorro o bien, el cisne que volaba a lo alto, lejos de las quijadas del lagarto.
Pisos encerados y níveos, reluciendo como el más fino diamante, las paredes pintadas sutilmente de blanco con toques de rosas pasteles. Y el agradable olor de la pradera inundando cada rincón del acogedor lugar.
-"No puedo creer que tenga clases extras hoy…" –se lamentó la ahora rubia, echando un resoplido por su boca como típica señal de los caballos.
-"¿Sabes? –opinó después de beber de su caja de leche- No habrías de tomarlas si hubieras saltado todas las vallas, como yo" –profirió con presunción.
-"Oh, ya cállate Vita. ¡No puedo creerlo! –se levantó de golpe- ¡Mis patas son más largas que las tuyas!"
-"Pero las mías son más fuertes, Arisa, ¡duh!" –se rió, tratando de no escupir su bebida.
La rubia lanzó otro suspiro de lamento y se volvió a sentar, ocultando el rostro entre sus brazos. Se hallaban en el comedor, tomando el desayuno en una de las tantas mesas hechas de roble rojo que se encontraban dispuestas allí.
Nanoha tan sólo negó con la cabeza, dedicándose a morder un poco de la lechuga que tenía en su plato, con aburrimiento.
-"¿Qué pasa?"
Los ojos azules se desviaron hacia su izquierda, donde Suzuka la miraba con preocupación mientras daba una mordida a su manzana roja.
-"Um, sólo me preguntaba…"
La castaña bajó la mirada a su comida, no prestándole absoluta atención a ésta y tratando de formular sus palabras lo mejor posible.
-"¿Te preguntabas…?" –la animó a seguir.
-"¿Por qué todo lo que nos enseñan en clase… es tan distinto a como en realidad es?"
Ante esa pregunta, Vita volteó a verla con curiosidad, el popote de su cartón de leche todavía entre sus labios. Arisa tan sólo alzó la cabeza mientras Suzuka no entendía del todo el por qué de esa duda.
-"¿Te refieres a lo del león y el búfalo? –habló torpemente, masticando su pajilla en el proceso- ¡Es exacto lo que le dije a ese…!"
-"¡No, no! –negó rápidamente con las manos- Mou, Vita-chan, ¡yo no hablo de ti y tus problemas con los leones! –infló los cachetes- Es decir, ¿alguna vez has visto uno?"
-"Um… ¿no? –Nanoha le sonrió- ¡Pero no necesito verlos! ¡Son grandes gatos flojos y torpes que se creen la octava maravilla del mundo!" –bufó con enojo y se cruzó de brazos, sorbiendo sonoramente su bebida.
-"Sí, claro, tú no difieres mucho de ellos, ¿eh?" –la ojiverde levantó la cara.
-"¡Tú que sabes Arisa! A ti hasta un osito de felpa te gana."
-"No te golpeo sólo porque estoy en depresión."
Y con un sonoro golpe, la rubia dejó caer su cabeza de nuevo contra la mesa, lamentándose de tener que quedarse hasta más tarde en clases. Suzuka palpó ligeramente sus cabellos mientras giraba su manzana, para comenzar a comer del otro lado.
-"¿Es por tu amiga el lobo?" –inquirió la pelimorada.
-"Sí, bueno no, bueno sí, pero… ¡bee! –se sujetó la cabeza con desesperación-. Mou, ¿qué debo hacer?"
-"Fácil –respondió Vita, abandonando al fin su cajita vacía-. Dale un buen golpe con tus cuernos" –infló el pecho, orgullosa por su respuesta.
-"Sí, em, no me refería a eso…"
-"Bueno, estas cosas no se pueden evitar –Suzuka captó la atención de todas, incluyendo la de una Arisa en pena-. Si yo fuera un lobo, obviamente las vería a todas ustedes como mi almuerzo."
-"Bien, Suzuka, qué manera de animar Nanoha" –expresó la voz cansada de la rubia, siendo menguada por la madera en su rostro.
-"A lo que voy es que –jaló un pedazo de su fruta a su boca-, me imagino que en cierta forma, han de ser como nosotros. Yo no sé qué piense un coyote, o un lobo o un león…"
-"¡Yo sí sé!"
-"Tú sólo sabes lo que te conviene decir, Vita."
-"¿Qué no estabas deprimida, Arisa?"
-"Mmm" –mugió apenas.
-"El punto es que nosotras estamos aquí porque queremos aprender a sobrevivir, Nanoha-chan. Si tu amiga el lobo…"
-"Fate –interrumpió-, se llama Fate."
-"Bueno, si Fate –dejó su manzana sobre su plato- te agrada tanto, espero que te hayas dado cuenta de que tienes dos serios problemas: Uno, eres el platillo favorito de los lobos; y dos, sabes que si algún encargado de la escuela se entera que andas frecuentando el otro territorio, podrías tener serias trabas."
-"O peor aún –acotó Arisa, levantando la cabeza y enderezándose sobre su asiento-, si alguien de la otra facultad te ve, podrías acabar siendo el blanco de una clase de carnívoros ansiosos por comida y una buena nota en su cartilla."
La castaña tragó fuertemente un trozo de su lechuga y rió nerviosa, no queriendo imaginarse ser la A de un examen final en Colmillo Brillante.
Quiso replicar algo, mas en esos momentos la campana a clases sonó y todas tuvieron que retirarse a sus salones.
" – " – "
Ya era de tarde cuando Suzuka les dijo que se quedaría a acompañar a Arisa. Ambas asintieron y salieron a la pradera para disfrutar de su tiempo libre; estaban en sus formas animales en el momento en que Vita mugió entusiasmada.
Nanoha, volteando rápidamente y a modo de evitar que a la pelirroja le diera un ataque por dar cuernazos, quiso tranquilizarla tratando de sacarle plática.
Y viendo que esto sólo empeoraba la situación, maldito por lo bajo que Arisa no estuviera allí. ¡Ahora ella iba a ser el blanco de la chiflada de su amiga!
-"¿Sabes? –retrocedió dos pasos- Podríamos, em, ¿mirar las nubes pasar? Nyahaha…"
-"No lo creo –resopló-, ¡pero te daré 10 segundos de ventaja para que empieces a correr!"
-"¡Vita-chan!" –balbuceó.
-"Te quedan 7."
-"¡A mí no me gusta jugar a estas cosas!"
-"¡Faltan 4!"
-"¡E-Espera! ¡Bee!" –intentó detenerla.
-"¡UNO! ¡Arrancan!"
Y con un último balido desesperado, Nanoha se dedicó a correr lo más lejos posible de Vita, tratando de encontrar un refugio antes de tener que aguantar los cuernos de la pelirroja chocar contra los suyos más pequeños.
" – " – "
Retiró su pata del arbusto, ocasionando que la rama que tenía aprisionada rebotara hacia arriba y hacia abajo, debido a la pérdida de peso. Suspiró aburrida y trotó hacia otro par de matorrales, olfateando simplemente.
Oyó el crujir de una hoja y paró sus oídos, alerta, estudiando detrás de un árbol la figura de un conejo que rascaba su hocico mientras movía graciosamente sus bigotes.
Se relamió el hocico, y agazapando todo su cuerpo, se preparó para sorprenderlo.
-"Eres mío…" –susurró con una predadora sonrisa.
Así que se apoyó firme sobre sus patas, dispuesta a lanzarse al ataque.
-"¡CUIDADO!"
-"¡¿Qué rayos?"
¡THUMP!
¡BEEEE! ¡AUUUU!
Y realmente lo hubiera cazado, de no ser por el tremendo choque y ruido que espantó su comida...
-"Auch, eso dolió… ¿estás bien?"
-"¿Qué si estoy bien? ¡¿Qué si estoy bien?" –gritó histérica.
El aroma a carne inundó pronto sus sentidos, y resentida como estaba por haber perdido su bocado, se abalanzó contra lo que sea que le estuviese hablando.
Le azotó contra el pastizal, con sus dos enormes patas delanteras manteniéndola fija, sin escapatoria. Y dejó caer su cabeza apenas centímetros aparte de la de su víctima, abriendo sus mandíbulas con ira mientras gruñía y sus dientes temblaban, sin quedarse quietos.
-"¡VOY A ARRANCARTE LA…!"
Y se detuvo. Prestando al fin atención a la criatura que tenía debajo de sus garras y que no paraba de tiritar de miedo, abriendo la boca para decir algo pero demasiado asustada como para siquiera lograrlo.
Oh, diablos…
-"¿Nanoha?"
Fate tragó saliva y se hizo a un lado, dejando que el cordero se pusiera de pie rápidamente y a unos cuantos pasos a salvo. Agachó las orejas y rió nerviosa, pasando una de sus patas delanteras por su rostro.
-"Em, eso de voy a arrancarte la –decidió no terminar la frase-, em, era en sentido figurado –separó dos de sus dedos lupinos negros para poder verla a través de su pata-, jeje."
-"A-Ah, s-sí" –tartamudeó, temblando todavía.
Lanzó un gruñido al aire.
-"No debiste hacer eso, como sea –frunció el ceño, sentándose-. Dejaste ir mi comida…" –aulló en pena.
-"¿Tu comida? ¿Quieres decir…?"
-"¡Nanoha! No me mires así –se echó en el suelo, resignada-, tú fuiste la que vino a tirarme de un golpe al suelo, sino fuera porque te reconocí a tiempo no estarías aquí para contarlo."
-"Perdón…"
La voz triste y débil de su amiga hizo que enfocase su vista en ella, observando sus pupilas azules mirando hacia abajo. Fate rodó los ojos, enojada consigo misma por haberla hecho sentir mal.
-"Vamos –llamó-, no pongas esa cara. ¡Nanoha!" –ladró fuertemente.
El cordero la miró por largo rato, sin decir nada, para después suspirar y dar la media vuelta, comenzando a alejarse.
La lobezna alzó las orejas de inmediato y se paró para correr y bloquearle el camino al bovino. Nanoha tan sólo levantó la mirada para encontrarse con esos profundos ojos rojos.
-"No te pongas así conmigo –le dijo, intentando sonar ofendida-. En serio, lamento haberte asustado."
-"No quise golpearte –murmuró, desviando la mirada-, ¿puedes moverte? De verás ya no quiero estar aquí."
-"¡Nanoha! –chilló de nuevo- Deja de decir esas cosas, ¿realmente ya no quieres estar conmigo?" –su voz sonó dolida.
-"Pues, soy un cordero…"
-"¡Ya sé que eres un maldito y estúpido cordero! –gruñó alto- ¡Y qué con eso!"
Auch.
Los ojos azules se dirigieron hacia ella, llenos de rabia y frustración. El cordero dio un paso al frente y le empujó a un lado con un cabezazo, apenas fuerte, y continuó caminando.
Fate se dio la vuelta y reprimiendo un rugido, aplastó de un pisotón las hojas muertas del piso.
-"¡No puedes culparme por algo así!" –exclamó con vigor, tratando de que su reclamo llegase a los oídos de la otra.
-"¡Ya sé! –respondió desesperada, volteándose a verla- ¡Ya sé que soy un estúpido cordero, así es como me ves y así es como siempre me verás!" –baló, cerrando sus ojos para evitar las ganas de llorar.
-"¿Pero qué demo…? –susurró para sí misma, sacudiendo después la cabeza- ¡De dónde sacaste esa absurda idea! ¡Nanoha, Nanoha vuelve acá! ¡No me des la espalda!"
Y pronto comenzó a correr, persiguiendo al cordero que no se detenía ante sus llamados. Acabaron cerca de una pendiente, una que Nanoha bajó sin problema alguno; las patas grandes y negras del lobo se deslizaron por la superficie escarpada y rocosa, sintiendo de vez en cuando la falta de equilibrio.
Finalmente, en uno de sus torpes saltos, Fate rompió en dos la piedra que había usado como soporte y resbaló por el fango de la cuesta, rodando hasta caer con un sordo golpe contra la tierra seca de abajo.
Se paró lentamente, soltando un aullido de dolor. Una rama crujió y sus orejas se revolotearon, buscando de dónde había surgido el sonido. Sus pupilas escarlatas le observaron con pena.
-"¿Ves? Es por estas cosas que no debes salir corriendo cuando un animal te habla" –rió con cansancio.
Nanoha la miró, pero no hizo ningún intento por acercarse. Viendo esto, la lobezna decidió caminar hasta ella, cojeando con pasos aturdidos y descoordinados.
El cordero movió una pata hacia atrás.
-"No lo hagas –aulló bajito-, no lo hagas, Nanoha, ¿tanto miedo me tienes?"
-"Fate… –dijo por fin, deteniendo sus movimientos-… ¿realmente crees que soy un estúpido cordero?"
La lupina se quedó quieta, a medio camino, contemplando los ojos azules que la veían con dolor y angustia. Y sin decir nada, continuó marchando, hasta quedar justo enfrente del pequeño animal.
Bajó la mirada avergonzada por lo que había dicho, y se permitió tomar asiento para calmar el latigazo en su cuerpo. Se relamió el hocico, pensando en que no había podido evitar actuar de esa manera.
Sonrió un poco, con algo de tristeza, y la miró directo a los ojos.
-"Sí, realmente creo que eres un estúpido cordero…"
Nanoha se mordió los labios, apartó la cara y dio media vuelta, otra vez, dispuesta a alejarse de ese lugar y del lobo dorado que decía ser su amiga.



Continuará…



Bueno, he aquí el tercer capítulo de esta historia, probablemente no lo que esperaban pero aún queda mucho por leer, así que no se desanimen :)
Como siempre, muchas gracias a todos aquellos que prestan de su tiempo para leer esta historia. Espero no decepcionarlos.
Saludos y que estén pasando un bonito día o noche.
Kida Luna.

Convenio con el Diablo Prólogo


 Título:  "Convenio con el diablo"
 
Fanfic: "ShizNat"
 
Todos los derechos pertenecientes a este fic corresponde a la "Autora: Amane-chann "
y los personajes corresponden a su legítimos dueños


Nota: Una vez más he creado algo de mi propia autoría,(bueno, espero que haya sido de mi autoría y no me hayan lavado el cerebro mientras dormía) espero que esta historia no se parezca a alguna otra que ya esté publicada y que no me haya dado cuenta.


-Los personajes de Sunrise le pertenecen nada más a ellos y sólo les utilizo para mi mente problemática con ideas poco cuerdas, espero y no haya problemas con esto.-

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"Convenio con el diablo"


Prólogo


Pensé que sería diferente a las demás, pensé que no sería otro trapo al cuál tirar así como si nada. Me equivoqué, fui vilmente usada, explotada, sólo una muñeca más de entre muchas otras.

Respiré profunda y pesadamente, ahora que supuestamente todo había terminado no tenía nada más que hacer. Podría suicidarme… No, soy muy cobarde como para herirme a mí misma, y ni loca me hago estrellar en el coche, sería muy doloroso… Diablos Natsuki, eres una patética perdedora, con razón Shizuru te tiró a la basura después de un rato.

"Bueno, literalmente así lo hizo…"-Caminaba mecánicamente con el rostro gacho mirando mis converse oscuros desgastados con el uso.

Después de dirigirme al estacionamiento del campus para adentrarme en mi querido Tsuru me doy cuenta de algo. Respiro con resignación. Bien Natsuki, no sólo te han roto el corazón, si no también te han rasgado los neumáticos. Y quién diría que fue un accidente porque los cuatro neumáticos están rasgados de un lado para otro; demasiado premeditado para mi gusto. Mi inconsciencia hizo que mi boca soltara un gruñido.

"Dios, si es que existes."-Levanté el rostro hacia el cielo.-"Pídele a Zeus que me parta con uno de esos rayos con los que tanto alarde le hacen…"-Rápidamente pensé: Demasiadas caricaturas, no debí haber visto Hércules la semana pasada. Mi rostro sonrió de lado, era una gran sorpresa que aún tuviera algo de humor en mi sistema.

Aún así, me dirigí al auto, abrí la puerta del conductor y saqué los objetos más valiosos de él; Una chaqueta roja que estaba en el respaldo del asiento del piloto y mis papeles de conducir de la guantera. Cerré con seguro el coche, aunque medio confiaba en la seguridad del plantel, no podía asegurar el futuro de mi coche. Es sólo una absurda sensación. Me decía en mi más fuero intento, "¡Pero me han pinchado los neumáticos!"- Eso no era buena señal de seguridad.

Caminé un par de cuadras para despejar mi mente, doce en realidad, aunque no me dirigía hacia algún rumbo en especial. Aunque no lograba despejarla del todo, tropezaba a cada cinco pasos, era absurdo, yo nunca tropezaba, no era nada lerda o patosa. Afortunadamente visualicé una parada de autobús, aún tenía en mi mente mi tan amado auto, era un clásico, prácticamente ya no se conseguía en ningún lugar, lo sé, es porque ya está pasado de moda, es viejo, compacto y económico, dios, toda la gasolina que me ahorraba andando con él. Por eso Shizuru te mandó al carajo. 

Por eso odiaba mi retorcida mente, me jugaba cuantas palabras hirientes, se las sabía todas, sabía por dónde clavar la daga y el cuánto me dolería. Sí, Shizuru lo era todo para mí, era mi sol, mi razón para levantarme todos los días temprano y asistir puntualmente a la universidad, la razón por la que destacaba en clase, por la que era la número uno en todo, mi razón de vivir.

De pronto, mis piernas comenzaron a fallar, alcancé a sentarme en los asientos de espera de autobús, apoyé los codos en mis piernas y el rostro lo escondí entre las palmas de mis manos. Sabía lo que venía a continuación, brotarían lágrimas, comenzaría a gimotear nuevamente, no era la primera vez en el día, era la quinta en estas 8 horas y 36 minutos. Lo sé, hasta llevo la hora de mi comienzo de soltería, patético ¿No es así?
Fue cuando empecé a escuchar… muy a lo lejos, mi oído podía percibir una canción.

-El dolor y la pena son el sufrimiento del otro lado de los recuerdos.-

De acuerdo, no pude escuchar nada más puesto que esa simple oración de la canción me desfiguró más el rostro en un gran gesto amargo y lleno de dolor. No tuve de otra más que continuar con mi llanto.

"No llores..."- Escuché una suave voz. Genial sólo necesitaba que alguien llegara y se compadeciese de mí.-"Toma."- Ese alguien se acercó a mí, frotó mi nuca dulcemente y me ofreció algo. Por no quedar mal, medio tallé mis párpados y alcé el rostro. ¡Era una niña! Una niña, eem, con uniforma de preparatoria… Entonces no era tan niña. Me di cuenta que lo que me había extendido había sido un pequeño pañuelo, muy blanco y limpio. Lo tomé de forma apenada y limpié mi rostro.*Sonidos grotescos de sonarse la nariz.*

"No quisiera entrometerme en tus asuntos pero…"- Ahh, parecía simplemente un ángel caído del cielo, un ángel con un largo cabello rosa, ojos miel y una cándida sonrisa.-"Te vías tan lastimera que tuve que acercarme para que no molestaras a la gente que vive cerca, tus lloriqueos se escuchan hasta dos cuadras ¡Ya no lo soportaba, joder!" -Retiro lo dicho, ¡Reeetiro lo dicho! Esta chica con rostro angelical de grandes facciones maniacas y una boca que ¡Me lleva el diablo! ¡Me clavó la daga más profunda del día! Nunca en la vida pensé que una persona pudiera cambiar su personalidad en fracciones de segundos.
Recuerdo que en ese momento empuñé la manos con tanta furia que clavé mis uñas en las palmas de la mano, me dolió tanto, incluso mis nudillos se volvieron blancos. Esa lengua tan mordaz que me daban ganas de cortarla con lo que sea que tuviera cerca de mis manos, esa cría que creía de rostro angelical se volvía tan petulante de un segundo a otro, no lo soportaba, era totalmente el colmo.

"¡Y es que no me puedo creer que alguien venga a lloriquear en la parada de autobuses! Ugh, me sorprende que aún no te hayan tirado con todo y cubeta para el agua…"

"¡Ya basta!"– Espeté de una, levantándome del asiento, no podía creer que alguien me hubiera hecho sacar de casillas.- "¡No permitiré que una mocosa de primera me hable de esa forma! ¡No sabes por lo que he pasado y mucho menos cómo me siento! ¡Así que no tienes el maldito derecho de criticarme o quejarte en frente de mí diciendo el cuánto te doy lástima y hasta el cómo debería morirme!" – Saqué todo el aire de los pulmones con esas palabras, quedé fatigada.- "De todas formas… Me siento una basura, yo misma sé que no debería estar en este mundo…"- Lo dije en un susurro en un cambio brusco de emoción.

"Vaya, así que era cierto…"- Se escuchó una voz detrás de mí.-"Buen trabajo Shiho-chan."- La persona detrás de mí le aventó un pequeño cuaderno azulado a la chica llamada Shiho, ésta lo cachó en el aire y sonrió, se le iluminaron los ojos, hizo una reverencia y se marchó. Así sin más.

"Q-qué… - Quedé conmocionada, días después me di cuenta que toda la habladuría de la peli rosa fue pura teatralidad, y que yo, sin darme cuenta, había entrado en su tablero de ajedrez. Pero claro, en ese momento no sabía qué diablos estaba pasando.

"Me imagino el porqué de tu llanto".-Esa voz sonaba suave y comprensiva, en cambio yo, aún seguía estática en mi mismo lugar sin poder moverme o girar tan siquiera el cuello para ver a aquella persona.
"No lo sabes".-Empecé a calmarme, esa persona con voz femenina aún no se mostraba ante mí, quería ver su rostro y yo no tenía el valor para voltear.

"Tú realmente la quieres y sólo fuiste utilizada."- Si fuese posible, me quedé más helada. Ahora más que nada quería saber con quién me encontraba, empezaba a sentir un atisbo preocupación y terror, giré lentamente la cabeza hacia donde se encontraba aquella persona.

"¿Q-qué deseas de mí?" – Me pregunté internamente si esto era algún tipo de extorsión o tal vez un plan macabro de alguna de aquellas personas que tanto empezaron a odiarme cuando empecé a andar con Shizuru.

Ahora que le veía… ok, suspiré débilmente, no era ningún tipo de espectro que lee mentes o…

"¿El diablo?" – Completó mi pensamiento. ¡Oh por dios! Esta chica frente de mí. ¡Diablos, lee la mente! –"No, no puedo leer la mente."-Rió. ¿Cómo que no? Si lo que está haciendo es…- "ah, olvídalo, es un tanto difícil de explicarle a la gente cómo "Sé" lo que ellos están pensando, creo que te tocará que te lo explique después… bueno si es que hay un después."-Tragué saliva, mi garganta profirió un gran sonido gutural.

Era joven aunque parecía mayor que yo, unos ojos violetas y cabello tintado de naranja. ¿Esto Seguiría siendo algún plan macabro de parte de alguien?

"Déjame presentarme… Me llamo Tokiha Mai y soy."- ¿El diablo? D: Oh, la vi fruncir el seño.- "Una especie de Psicoanalista personal". -Hizo una leve reverencia.-"Ofrezco mi ayuda a quien parece necesitarlo, a cambio de un bien común. En pocas palabras, elaboro convenios. En palabras para idiotas, hago de tu miserable vida, una llena de diversión, felicidad y éxito."-Sonrió, pero esa sonrisa ocultaba muchas cosas, detrás de esos ojos violetas me imaginaba un vacío que controlaba todo…- "¿Y bien? ¿Qué deseas que hagamos? Claro, tú también colaborarás en tu meta".-Pero y si…

"No, no vengo de parte de nadie que desee herirte…"

No lo pensé más.

"Quiero que esa chica sea mía…"-Dije con determinación. La nombrada Tokiha Mai sonrió con malicia y diversión, sabría que de ahora en adelante, mi vida cambiaría.

Capítulo 1

Mi convenio con el diablo…

-0-

"Mi nombre es Aku Mai*, Tengo 21 años y vengo de la Universidad del Sur*, es un gusto estar con ustedes."- La peli naranja se presentó en el aula asignada con una sonrisa practicada con el paso de los años, los varones gritaron de asombro al ver a la joven chica con cuerpo de buenas proporciones, las féminas se quedaron calladas, sorprendidas a la vez, observando a una "formidable rival", el profesor en turno sólo tosió enojado en muestra de querer silencio y respeto.

"Aku-san, por favor tome asiento a un lado del señor Shinobu, este día creo que estará encantado de compartir su libro de Historia Económica con usted."-La peli naranja dirigió su vista al hombre en cuestión, no era un mal prospecto, eso lo sabía, aunque él le dedicara esa sonrisa de galán debía resistirse, estaba en medio de su misión y comienzo de diversión, no debía distraerse, no debía caer en esos desconocidos ojos oscuros que brillaban con sólo verle, no podía caer ni aunque ese oscuro cabello, espeso y sedoso le llamase para acariciarlo, no podía caer ante esos pensamientos tan típicos de un hombre desesperado en tener a la chica nueva a su merced, no, ni aunque su sexo estuviese palpitando de la excitación, ni aunque tuviese tantas ganas de acorralarle y que le hiciera suya en ese mismo momento, no. No era momento para pensamientos como esos. Rápidamente llegó a su lugar, saludó rápidamente a su compañero y se sentó muy re pegada a él.

El profesor inició con la clase.

Era sumamente extraño que un alumno ingresara a media carrera en la facultad de Administración; a menos que en su facultad anterior tuviera un excelente promedio para poder pasar el monstruoso examen de admisión de la universidad del Norte*. Era séptimo semestre, o como quién diría, el cuarto año de facultad. Tokiha Mai, alias Aku Mai posaba sus codos en el escritorio y acomodaba su rostro entre sus manos para descansar un momento, movía su rostro de vez en cuando en dirección a su compañero de clase y al libro de textos sin prestar mucha atención al montón de letras que no podía diferenciar, luego volvía a repetir la acción haciendo que el chico se pusiese un poco ansioso.

Cerró los ojos un momento, se encontraba sentada justo en el medio del salón, volvió a abrir sus párpados, podía disuadir a sus compañeros de enfrente, pero no podía simplemente girar su cabeza y voltear hacia atrás, no debía, sabía muy bien que podía levantar sospechas a quien estaba buscando. Y es que no puso la suficiente atención cuando estaba subiendo para acomodarse, puesto que su compañero de clase le estaba robando todo el panorama. La peli naranja no se deja descontrolar, tiene mucho tiempo por delante, muchos planes que hacer, mucho que ganar y poco que perder.

La pregunta es, ¿Qué está haciendo Tokiha Mai de 21 años en la primera clase del día, en el inicio del séptimo semestre de Administración y buscando a ese alguien? La respuesta se encuentra mes y medio atrás cuando yo, Natsuki Kuga le conoció y ésta ofreció un convenio conmigo.

Fue como si hubiese hecho un pacto con el diablo… Cuando le estreché la mano, juro que vi nubles bloqueando el sol y unos relámpagos surcando las mismas. Bien Zeus, a ésta si le tienes miedo… Me dije con resignación.

-1-

-Quiero que esa chica sea mía…-Dije con determinación.- Quiero que Shizuru Fujino se enamore de Natsuki Kuga.- Esa vez Mai sonrió con malicia y diversión, sabía que de ahora en adelante, mi vida cambiaría. Y así lo hizo, en su respectivo tiempo, y con muchos golpes de mi parte.

No lo había comentado, pero el día en que Shizuru me aventó al bote de basura, literalmente, dio de casualidad que ese día fue fin de semestre, o sea, vacaciones por cerca de mes y medio, todo esto quería decir que si mi coche todavía existía mañana, llamaría una grúa y lo haría remolcar hasta mi departamento, para después, posiblemente, venderlo como chatarra.

Ese día me sentía destrozada, los pocos seis meses que había convivido con el amor de mi vida, de hecho, ¡Me había cambiado por completo la vida! Había sonreído de la emoción al ver que Shizuru se acercaba a mí pidiéndome una cita, "ella", la chica más deseada de toda la universidad fijándose en una simple novata con aspiraciones a una artista musical. Me sentía tan afortunada.

La forma de ser de Shizuru era tan dulce, hacía derretirme con esos ojos rubís que me miraban con tanto afecto, con esas delicadas manos, esa boca que me decía mil palabras dulces diariamente, que me profesaban amor eterno, ¡oh dios! esos labios que hacen arrodillarte y hacerle prometer bajarle la luna sólo por un beso. Ese cariño que me lo demostraba incontables veces sin importarle que la gente estuviese a nuestro alrededor. Pero ¿Qué cambió? ¿Qué hice para que Shizuru me botara de esa manera? ¿Qué hice para que me sacara el corazón y lo pisoteara riéndose con todas las ganas del obscuro mundo? Esa, definitivamente no era ella… Definitivamente. Yo quiero todo eso de vuelta, esa Shizuru Fujino tan radiante y dadora de luz, esa que te motiva y… y admito con pena… excita.

"¿Qué me darás a cambio?" – La voz de Mai me sacó de mi ensimismamiento.

"¿M-mi a-alma?" – Lo había dicho titubeando y con un poco de ironía, aún no tenía la suficiente confianza como para saber si por lo menos el 0.5% de lo que me estaba diciendo, era real.

"Si tú así lo quieres…"- ¿Estaba hablando enserio? Mi quijada se cayó de su lugar.-"¡Obvio no! Un alma no me sirve para vivir, ya te dije que no soy un espectro o un demonio para devorar almas, tampoco soy el gran Sebastián "Tan solo soy un simple mayordomo demonio"".- Hacía referencia a la frase de Sebastián Michaelis de Kuroshitsuji. ¡Ya no debo de ver anime!- "También tengo la gracia de copiar tus sarcasmos e ironías, volverlas mías y atacarte con tu propio veneno. Pero no queremos hacer eso ¿verdad?" –Negué con la cabeza un poco atontada, me estaba enredando, saliendo del contexto, ¿Qué estaba haciendo aquí con una completa extraña ofreciendo su ayuda para mi bien? –"Recuerda que esto es un convenio, por lo tanto, si yo te doy, tú me das."-Replicó la peli naranja.

"En todo caso, qué pasa si digo que te creo, que me ayudarás y todas esas cosas que con tanta facilidad dices… ¿Cómo lo harás?"

"¡Magia!"

"Si ya sabía que con la ma… ¡Qué! Qué magia ni qué chingados." –Me estaba hartando, frustrando. ¡Estaba perdiendo mi tiempo! ¡Ella solo estaba jugando conmigo!

"Todo está aquí".-Señaló su cabeza.- "Y aquí."- Señaló mi pecho.-"Si combinas esas dos cosas, esas simples dos cosas pueden cambiar un mundo completo si así lo deseamos."-Pff, ¿Qué puedo perder ahora? Sólo sonreí con resignación, me hice una rápida promesa de que no lloraría más, cambiaría mi forma de ser, esto tendría que ser rápido, el tiempo que tendría libre, Shizuru podría encontrar otro… otro… amorío o… entretenimiento. Tragué saliva.

"Toma mi número telefónico."-Me extendió un papelito.- "Mañana sábado nos reuniremos, ya sea en tu departamento o en el mío, hablaremos, hablaremos de todo lo que tengamos que saber una de la otra, necesito conocerte y te daré a conocer parte de mí. Si cambias de parecer con respecto a todo lo que ha pasado y vivir una deplorable vida con melancolía y el típico "Si hubiera…" No me llames, tienes plazo hasta la media noche."- Y se marchó, dejándome con un sinfín de preguntas sin resolver.

Miré mi reloj, pasaban de las 7pm, estaba anocheciendo, y era raro que en ningún momento haya pasado algún coche o autobús. Un súbito miedo junto con pereza me llegó al cuerpo, vivía a un poco más de 4km en unos complejos departamentales, no era mucho el tramo, pero si era pesado, y más pesada me sentía en este mísero día. Afortunadamente, un autobús con ruta a mi hogar, llegó.

Tenía el teléfono celular entre mis dos manos, eran las 11:27pm y aún no le llamaba, no sabía si creer o no, tal vez era una estúpida estafa, o solo quiere pasar el tiempo para divertirse de alguna forma. Me preguntaba nuevamente, ¿Qué gana ella? ¿Estará enferma de la cabeza?

Miré el reloj nuevamente, 11:48pm, me apresuré a marcar el número del papelito. La llamada hizo tres tonos.

"Pensé que no llamarías…"-La misma voz de esa tarde por el otro lado de la línea.

"¿Tu qué ganas en todo esto?" – recalqué de nuevo.

"Tu amistad."-Dijo con sarcasmo.

"Anda si tú, para poder creerte."-Solté con ironía.

"Dinero, eso es lo más obvio del mundo…"

"Pero yo no tengo ni un peso sobre mí."-Mentía, claro que mentía, tenía una reserva casi ilimitada de dinero por la herencia de mis padres, pero es que no me daba por gastarlo, era como si tuviera una desconfianza ante todo el mundo, como si tuviera miedo de que alguien me estafara… Tener amigos solo por mi dinero, novia por dinero... ¡Arg!

"Sé qué estás mintiendo…"-¿Eh? ¡Pero si les digo que sabe leer la mente! ¿Qué, ahora sí pueden creerme?-"Por el tono que usas, ese tono pesado y despreocupado cuando utilizas la palabra 'dinero', sé sólo por eso, que tienes el suficiente hasta para alimentar todo Japón"-La verdad, es que no mentía, mis padres fueron médicos reconocidos, por ende, ganaban grandes sumas de dinero, pero yo… Yo no pude recibir un poco de ese amor que ellos esparcían por todo el mundo cuando curaban a la gente de algún cáncer y…

"Bueno sí, estoy mintiendo y qué…" Creo que puede quedar para otra ocasión lo de mis padres.
La peli naranja al otro lado de la línea bufó.

"Tienes que creer en mí."-Fue un tono serio, uno de esos que inspiran la más alta confianza, decidí sin más pataleos.

"¿Qué tenemos que hacer…?"-Ya qué, no tengo nada que perder.

"Idear un plan, en resumen, lo que tú quieres es que esa tal Shizuru vuelva contigo. Por lo tanto, lo que tenemos que hacer es jugar con su mente, hacerle creer que tú eres lo más bello de este mundo, que no puede vivir sin ti… Bah y todas esas chorradas romanticonas que siguen."- Hasta el punto anterior me había sonrojado y maravillado a la vez, ¡Pero es que tiene que echarle a perder la ilusión a uno!
Después de eso me contó más, me dijo parte del plan, que faltaban pulir detalles pero que en sí, constaba de nada más y nada menos de sacarle celos a shizuru. Hasta ese punto me congelé.

Las pocas cosas que sé de shizuru, y es que nada más supe conocer pocas cosas de ella, era que no le gustaba demostrar sus verdaderas emociones, siempre, las enmascaraba con una sonrisa, diferentes tipos de sonrisas, como si tuviera una para cada ocasión. No lo dije en voz alta, no quería que lo escuchara de mí todavía, podía no creerme.
En el otro lado de la línea escuchaba un lápiz que se movía con agilidad en una hoja de papel.

Recuerdo que en ese momento pensé; ¡Ooooh! Ha de estar fabricando un plan tan perfecto que no habrá margen de rendiciones o algo por el estilo…


"¿Qué tanto apuntas?"-Comenté curiosa.

"¿Ah? No nada."-Escuché una pequeña risilla, luego una pausa.-"Sólo un dibujito con un cocodrilo que se come a una 'Shizuru'".-Soltó una risa más grande.

"¡Hey! Sé más madura por favor…"-Dije con todo el acumulo de mi paciencia, no parecía que nos hubiésemos conocido hace un par de horas.

"Bueno bueno ya, tengo una gran idea, dame tu dirección, haremos cambios drásticos, empezaremos por tu departamento, luego en ti, Natsuki Kuga.-Dijo en tono serio.- Mañana hablaremos sobre ello.-Solo afirmé con un gruñido, no sabía muy bien lo que tenía que ver los cambios en mí y mi hogar con respecto a Shizuru. ¿Cambios… drásticos? Tragué saliva.

Le di la dirección de mi departamento y colgué, miré el reloj nuevamente, 2:33 am, no pensé que nuestra plática durara tanto.

Espera un momento, ¿Cómo diablos supo mi nombre? En ningún momento se lo había dicho.
Me acomodé en la cama boca arriba con los brazos cruzados sosteniendo mi cabeza, no podía evitar esa sensación de desesperación y vacío, sabía que no sería fácil todo esto, incluso, creo que mi mente aún no reciclaba lo que había vivido el día anterior, sucedió todo tan de repente. Primero, en la mañana pensaba que no podía estar más feliz en el mundo teniendo una relación con la chica que más se añora en toda la facultad, que amaba y que viviría mi vida entera junto con ella, error, dos horas después de ese pensamiento me rompieron el corazón, duré ocho horas en la deriva buscando una rápida solución, 36 minutos más tarde, llegó mi posible solución. Mi convenio con el diablo. 

-2-

"Esto, a la basura, esto también, y esto…"- Decía la peli naranja desde mi habitación viendo mi guardarropa, estaba seleccionando todas las prendas que más me gustaban, y por su capricho, tenía que tirarlas…-"Ah y esto…"-Señalaba la chaqueta roja que había retirado de mi auto.

"¡NO! Eso se queda, puede irse todo me eso…"-Grité como adolescente cuando le quitan una de sus revistas favoritas, Tokiha se me quedó mirando con sorpresa y enojo.-"Es un recuerdo de mi madre, es lo único que tengo."-Respondí a su mueca.

"Bueno, pero sólo de recuerdo, ni se te ocurra ponértela."-Suspiré. Por lo menos había salvado algo.
"No jodas, esos converse… A la basura inmediatamente."-Se refería a los converse rasgados y maltratados que calzaba ayer, no puedo evitarlo, ya tenían 4 años conmigo, pero converse eran converse.- "Cuántos años tienes, 17?"-Me miraba con rareza, no sabía a qué se debía esa pregunta.
"19… ¿por qué?"-Observé con horror a donde se dirigía su mirada, era el cajón de mi ropa interior.-"No… Eso sí que no…" - La abrió y gritó de espanto, luego rió.

"¡Urge ir al centro comercial! Ni si quiera sabes elegir tu ropa interior, tienes que comportarte como una joven de 19, no de 17… mejor dicho, de 15."- Señalaba unas bragas blancas que tenían en el trasero un estampado de un koala.-"Olvídalo."-Soltó mi prenda interior, suspiró con resignación y sacó su celular.-"Necesito refuerzos."-Tecleó números y se puso el celular en el oído.-"¿Miyu? Ah, sí, menos mal, te necesito cuánto antes…"-Le dijo que nos vería en el centro comercial y luego colgó.

"Esto… Tokiha san, ¿Con quién nos encontraremos?"-Aunque no quería que mi voz se escuchara nerviosa, no pude ocultarlo.

"Puedes llamarme Mai, amiga mía…"-Me guiñó el ojo, guardó su celular en un bolsillo del pantalón y alzó su mano en señal de victoria, se veía decidida.

No es que tenga un pésimo gusto en la ropa, lo que pasa es que visto "normal", siempre he vestido común y corriente, sin destacar, me gusta utilizar mi ropa, gastarla y tirarla como toda persona común. Creo que ese era uno de los principales problemas de Mai para conmigo, puesto que ella parece llevar ropa de marca y ahora que le veo mejor, no parece de esa gente que utiliza la misma prenda dos veces.

Bajamos al primer piso, mi departamento se encontraba en la cuarta planta, Mai había dicho algo de haber estacionado su carcacha muy cerca de aquí, después de eso no dijimos nada.

Se me cayó la mandíbula al ver el precioso auto que cargaba esta tipa que había dicho carcacha a un BMW M3 blanco de vidrios polarizados con placas de este mismo año, no es que sepa de autos y modelos, es que me gustan un tanto; sólo la fulminé con la mirada y ella rió como si nada, burlándose de mí, nuevamente. Veía claramente que este día, sería demasiado largo, compraríamos, compraríamos hasta hartarnos, y no solo eso, al parecer tendremos una acompañante, alguien llamada Miyu.


Cuando subimos al auto, Mai empezó a hablar, yo sólo prestaba atención.

"Como me has dicho hace un momento, te quedan aproximadamente 46 días de descanso."-Encendía el coche con un simple botón y empezó a conducir a nuestro destino-"Le dedicarás 15 días exactos a tus estudios."-Ah, que considerada.-"Y los 31 que te quedan te enseñaré a andar a la moda, de todo tipo, te enseñaré a cómo comportarse dependiendo de la situación, y a cómo dominar a la gente…"- Esas palabras llevaban cierto morbo, no quería tomarlas del todo en cuenta, pero era casi imposible no notarlo.-"De ahora en adelante te enseñaré mi mundo…"-Se detuvo.-" Ah, pero no te preocupes, las cosas se darán naturalmente".-¡Sonrió con inocencia! Oh gran maestra, enséñame como creer en todas esas palabras…-"Hemos llegado."


-3-


"Miyu, ésta es Natsuki… Natsuki, ella es Miyu Greer, asesora de imagen personal."- ¿Fue solo mi imaginación o Mai habló de mi en forma despectiva? Ya nos encontrábamos en la plaza comercial más grande de la ciudad, sí, un lugar con tiendas de marca y sí, muy caro.

La tal Miyu era una mujer que aparentaba no más de 27 años, emanaba un aire de superioridad, una personalidad fría, una cabellera grisácea y unos ojos rojos. Me sorprendí al pensar por un segundo en Shizuru, mi corazón se hizo más pequeño y mi rostro desprendió una ligera mueca. Prontamente me dieron un zape en la cabeza, era Mai quién se había dado cuenta de ello, hice una ligera reverencia.

"Buenas tardes Tokiha San, Kuga… san."-Sí, noté el esfuerzo sobrehumano que hizo la ¡señora! Miyu en referirse a mí con un poquito de respeto.- "Bueno, ya veo el porqué de su urgencia Tokiha san."-La mujer de cabellera grisácea me miró de arriba para abajo y luego profirió un chasquido con los labios, ¿Qué? Les dije que me vestía normal, blusa, jeans y converse. En cambio ella llevaba un buen traje de sastre, volteé el rostro para otro lado con indignación, ash, ahí es cuando aparece la discriminación por el rango de categoría socioeconómica (¿?). Mai me dio un golpe en el hombro, así como leyendo nuevamente mi pensamiento y me miró con reproche, luego me jaló de las orejas y me susurró algunas palabras al oído.
"Estaría bien que vistieras de la forma en que lo haces, si es que así en verdad está tu nivel económico, pero la realidad es otra Natsuki, la verdad es que eres una tremenda tacaña para contigo misma y no prefieres más que gastar en lo más imprescindible." Bueno, ¿y qué si tenía toda la maldita razón? Era sencillo y cómodo, no tengo de qué quejarme.

La tal Miyu se quejó un poco por nuestros cuchicheos, prontamente Mai se disculpó y comenzamos la marcha.

Fue horroroso, no más de cinco minutos de charla y Mai dio aviso a la tal Miyu para iniciar con su trabajo, simplemente fue espeluznante, terrible, siniestro, vergonzoso y ¡Horrendo! Pasamos de tienda en tienda en la gran plaza; Versace, Dior, Gucci, ¡Prada! Me hicieron comprar de todo tipo de ropa y zapatos, aunque para mí era un gusto horrendo, las señoras de los aparadores no dejaban de decir que era lo más bello que existía, mis acompañantes no tenían duda de eso, ¡no podía creer que no las contradecían! Es más, hasta les brillaba el ojo a las dos. Por un momento pensé que estaban ciegas, pero luego me di cuenta de que no, puesto que lo que tomaban era la ropa más costosa, esas dos no eran nada tontas. Esas garras que tenían por manos eran muy peligrosas.

Lo más vergonzoso fue la ropa interior, al entrar a Victoria's Secret la encargada trajo consigo una cinta de medir, me desnudaron e hicieron medidas de todo tipo, luego dieron a escoger varios modelos, las manos de Mai y Miyu no se quedaban en un solo lugar y agarraban todo lo que se les hacía esencial para nuestra misión. Simplemente quedé agotada, perdí la cuenta al contar la 12ava bolsa de compras y ni recuerdo cuántas veces hice pasar mi tarjeta de crédito, sé que me lamentaré por un tiempo de la cuenta de esta visita al centro comercial.

Después de las compras nos dirigimos al área de comida, no sentamos en un lugar retirado de la multitud, al parecer quedaba al pendiente una pequeña charla.

"En sí la forma de vestir habla por sí misma Natsuki-san".-Empezó a hablar la mayor de entre nosotras.-"Tokiha-san y yo hemos creado el perfecto guardarropa para ti, así que no importa que blusa combines con qué falda, malla o pantalón, o incluso con que zapato o zapatillas, te quedará porque te quedará, eso hace que resulte una gran cantidad de combinaciones haciendo parecer que tienes una colección de ropa sin fin."- Vaya, así que no habían escogido a lo estúpido. Parecía exagerar pero notaba un cierto brillo en sus ojos, parecía satisfecha por las compras, haciéndome pensar por un segundo que tal vez Miyu-san sea una de esas obsesivas compulsivas por las compras…

"Ahora lo que falta…"-La peli naranja sacaba una pequeña libreta de su bolsillo trasero.-"Maquillaje y corte de cabello".-Oh no, con mi cabello nadie se mete… ¡Eso sí que no! Mai notó mi cambio de humor.- "¿Qué pasa Natsuki, tienes problemas con las tijeras?" – Sonrió con malicia.-"Vamos solo será un pequeño corte…"

"Técnicamente, Tokiha-san tiene razón, debo admitir que tienes un gran largo de cabello y parece sumamente cuidado, tienes un rostro en forma de diamante así que el estilo está bien, sólo sugerimos cortarlo un dedo, máximo dos."-El largo de mi cabello lo tengo hasta la media espalda. No pude objetar nada, de hecho, al ir a la estética, sí, dentro de la plaza hay una gran estética, el experto en cabello me dijo lo mismo que Miyu-san, así que no pude decir que no. Mientras cortaban mi preciado cabello, Miyu-san se perdió un poco de mi vista.

Cabello cortado. Mai tachó otro punto de la pequeña lista.

"Natsuki… ¿Conoces el maquillaje?"-Se burló nuevamente, ya habíamos salido de la estética, nos dirigíamos a algún lugar sin destino con todas mis bolsas de compras. Sí, lo conozco, mamá se ponía un poco de aquel polvo de color para ir al trabajo…

"Aaah, eso creo…"-Solté despreocupadamente.

"Eso ya es un progreso."-Eso dolió. De pronto a unos cuantos metros nos encontramos a la mayor del grupo, traía otra bolsa de marca, dentro venía…

"Esto viene de mi parte."-Me sorprendí, Mai hizo lo mismo. Miyu-san sólo sonrió. ¡Wow sonrió!
"No tenías porqué hacerlo…"-Dijo "mi amiga"

"No fue nada, con esto termina mi estadía con ustedes aquí, si me necesitan pueden llamarme pero no lo creo necesario, ya hemos comentado todo lo que hay que saber respecto a lo que Kuga-san tiene que vestir…"

"Gra-gracias."-Ni sé porqué me sonrojé.

"Si me disculpan."-Miyu-san salió de nuestra vista después de entregarnos aquella bolsa, era maquillaje, demasiado para mi gusto.

"Natsuki, creo que por hoy terminamos… Descansa hoy y hasta mañana, nos volvemos a ver el lunes. Recuerda, no te desesperes, tenemos mucho tiempo por delante."-Asentí con la cabeza y caminamos hasta el estacionamiento donde Mai había aparcado. Ya dentro del coche, después de haber dejado las compras en los asientos de atrás y en la cajuela, Mai habló un poco con una sonrisa en los labios."-Por cierto, antes de llegar a tu departamento en la mañana, me dirigí a tu facultad, tu carcacha estaba ahí, pedí que la remolcaran a un taller conocido mío, aunque no creo que vuelvas a manejarlo… Creo que los autos no van contigo.

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Continuará...



*Aku Mai: Si juntamos las dos palabras y le quitamos la "i" del final, la palabra que formaría sería Demonio en japonés. Fue un juego de palabras que Mai decidió hacer para empezar a jugar su juego.

*Universidades del Norte y Sur: Empleé esas palabras para no enredarnos con las típicas de Todai, chiba, Kobe, etc. Hay que recordar que esto es ficción. =w=



Espero que la historia no se les haga así confusa, ya ven que está divivida por bloques así que no hay pierde~

saludosss! (Aún sigo queriéndoles explicar todo lo que quiero, pero creo que perdería el verdadero sentido de la historia)

Ahora si! Chaw ;D