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domingo, 31 de marzo de 2013

domingo, 31 de marzo de 2013

Cap. 2 de "El Gato" por IvdeKuga


El Gato

Capítulo 2

Cuando finalmente llegó la famosa Shizuru, entre sus suaves patas se deslizaba la pelota que le había regalado Natsuki. Poco después la mujer ya estaba de rodillas a su lado.
–Oh, ¿tú eres el famoso gato? –preguntó la castaña haciendo que desviara su vista primero hacia sus manos y luego a su cara.
Como si hubiese otro.
Pronto sus ojos tuvieron que cerrarse por el placer que esos dedos de uñas cuidadas y cortas -a diferencia de los de su ama que se mordía las uñas cuando nadie la veía- comenzaron a mimar su cuello y detrás de sus orejas.
Oh, que delicia. ¿Te quedarás mucho por aquí?
–No malcríes al gato, Shiz… ¿después quién lo mantendrá contento?
–No me molestaría venir más seguido a mimarlo –respondió mirando al animalito con una sonrisa– es una pena que en mi piso no permitan animales. Por cierto, no le pusiste nombre ¿verdad, desamorada?
–No sé cómo llamarle… ¿Gato no es suficiente?
–Por supuesto que no…
–¿Garfield? ¿Félix?
–Oh, por dios, Natsuki… no, sé original.
–¿Miau? –Preguntó entre risas, haciendo que la otra respondiera de igual forma.
–Contigo no se puede, Nat –Rió la castaña.
–Lo sé… elige tú, Shiz… prefiero no ponérselo yo, que si no le gusta capaz que me araña mientras duermo.
–A ver, gato, ¿quieres llamarte Isis, como la diosa egipcia? –Le preguntó al mimoso entre sus brazos, mientras Natsuki arreglaba la mesa enfrente de la tele para comer ambas.
–Es un macho, Shizuru… y no te va a contestar.

jueves, 28 de marzo de 2013

jueves, 28 de marzo de 2013

Cap. 1 de "El Gato" por IvdeKuga


El Gato

Capítulo 1

El revuelo en el viejo cuarto era mayor del que se podía esperar. Dos minutos antes, el silencio y la tranquilidad reinaban la casa; solo un blanco gato se movía en ella, aburrido de su soledad.
Pero ahora, una furiosa chica de unos 20 años, ojos verdes y cabello oscuro, guardaba desordenadamente en su bolso -por no decir que tiraba- la poca ropa que tenía en el mueble de su pareja, ya que no había terminado de desempacar, mientras una pelirroja gritaba cosas que, sinceramente, a la otra no le importaban; ya el error estaba cometido.
–¡Natsuki! Por favor, ¡para! Puedo explicarlo
–No me vengas con comentarios cliché
–Pero…
–No hables –le interrumpió al tiempo que intentaba ocultar la furia que le embargaba.
Mientras la denominada Natsuki seguía con su tarea de guardar sus cosas, Nao se sentó en su cama, tapándose la cara con sus manos, ocultando sus lágrimas, y aquel gato gordo miraba sin entender la dramática escena, viendo su cómoda cama ser pateada en un arrebato de la novia de su ama.
Su ama no era buena… ¿pero su cama qué tenía que ver?
La de cabello oscuro dejó de moverse para colgarse el bolso en su espalda, y salió del cuarto sin decir nada, agarrando el blanco gato y poniéndoselo debajo del brazo.
–¡Deja el gato! –gritó la pelirroja al notarlo.
–Te lo regalé yo, y no lo cuidas –le contestó con calma– hasta yo lo trataré mejor.
Mientras hablaba iba dirigiéndose a la puerta, por lo que al terminar ya la había abierto y sin decir adiós la cerró tras ella sin el golpe que Nao, desde el cuarto, esperaba oír.