Hey! ¿Qué hay de nuevo? yo no mucho, nada más decirles que aquí les traigo 'eso' que había prometido desde el sumario! (?) xD
Tenemos que recordar, (Porque a mí también ya se me estaba olvidando), que a cada cambio de escena, puede que sea una continuación de la escena anterior pero con otro personaje ó, el cambio de escena, pero con un tiempo diferente, ya dependiendo si sea un flash back, como si hubiese ocurrido 1 hora antes que la escena anterior, una semana antes, o hasta las vacaciones en que aquellas dos se preparaban para el plan de "conquista". ¡Es un recordatorio! XD Para que no digan, "WTF, ¿me he perdido de algo?"
Capítulo 11
"Dime que es un sueño…"
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"Shizuru-sama, di aahh…"-La misma escena de la comida juguetona se presentaba en la cafetería, pero esta vez los personajes participantes eran diferentes, y no habían pasado tres semanas para formar una 'relación', sólo habían pasado dos días para que Tomoe Marguerite y Shizuru Fujino salieran como una parejita salida de un cuento de calabozos….
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Condujo sin decir ni una sola palabra, podía tocar su espalda a través de sus prendas y ella sentir mis pechos, podía sentir su abdomen y oler una tenue fragancia de cítricos, tal vez de su cabello encerrado debido a su casco. No sabía si sentirme endiabladamente feliz, porque al fin estaba volviendo a tocar a mi Natsuki, o si sentirme preocupada de que esto no fuese realidad y que ella no fuese mi Natsuki.
Estacionó en unos complejos departamentales, se bajó, se despojó del casco y me brindó la mano silenciosamente para yo después tomarla y seguirle a donde quiera que se dirigiera. Nos adentramos a un edificio, esperamos el ascensor sin decir ni una sola palabra, al abrirse, rápidamente se cerró tras nosotras, le vi presionar unos botones, no recuerdo cuantos, pero esa distracción fue suficiente para no darme cuenta que su rostro se dirigía al mío sin previo aviso. Escuché el sonido hueco de su casco al caer al piso y sentí sus labios re pegados a los míos.
Fue una sensación tan exuberante, una sorpresa tan grande, esto no parecía ser real…
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Parecía eternamente lento el movimiento del ascensor, pues de un momento a otro, en la cabeza de Shizuru algo hizo una breve desconexión, la cual debió ser la que se encargaba de sus inhibiciones, pues de un segundo a otro en que una boca tocó la otra hubo un movimiento desenfrenado de lenguas y brazos que se movían con frenesí en el cuerpo de la otra.De alguna manera, Shizuru sólo podía ver aquella sonrisa en ese perfecto rostro, pero sus ojos, ¿a dónde se habrán ido aquellos hermosos ojos?, Shizuru no podía verlos, estaba ciega de tanto deseo que no le importó si aquello que estaba pasando fuese un maravilloso sueño, pues tenía a su Natsuki en ese momento y no dejaría de besarla sino hasta que sus labios se cayeran de estar hartos de moverse.
El ligero timbre del ascensor que avisaba que habían subido al piso deseado sacó del trance a la peliazul y detuvo por un momento a la castaña que estaba segura que no pararía. Le levantó el dedo índice y lo colocó en sus labios, le dedicó una tenue sonrisa y las primeras palabras pronunciadas hacia ella desde hacía meses… "Shhh, tenemos tiempo…"
Encaminó a la castaña por los anchos pasillos y abrió la puerta, seguramente de su departamento. No encendió las luces, tomó la mano derecha de la castaña y esperó a que entrara para cerrar la puerta. Hubo otro ligero silencio en que ninguna de las dos pudo decir absolutamente nada, no sabían qué, ni cómo, ni porqué, pero lo que si sabían en que esto estaba pasando y ambas, aunque no lo dijeran, querían que pasara, pues sin que ellas dos lo supieran, esto estaba prescrito.
Silencio, oscuridad, sólo podían sentirse, y era Natsuki quien llevaba el control, tenía a su castaña pegada a la puerta y sujetaba firmemente su muñeca derecha con su mano izquierda, no la iba a soltar, pues aunque quería que la chica de sus sueños y anhelos gozara de lo que estuviese a punto de hacerle, sufriría de alguna manera lo que le había hecho tiempo atrás, porque esto no era un sueño, estaba pasando en realidad.
Estaba a su misma estatura, se pegaba al cálido cuerpo de su ex novia y respiraba su aroma tratando de recordarlo, de recopilarlo y guardarlo dentro de ella. Acercaba su nariz a su cuello y respiraba con avidez para después soplarle como viento frío el aire acumulado dentro su pecho pero ahora con su propia fragancia incluida. La sentía estremecer y eso le inquietaba, le gustaba, le sorprendía y le excitaba. La escuchaba suspirar, ¿de verdad la deseaba?, quería comprobarlo y hacer que ese tiempo durara.
No dejaba que se moviese, su tortura sería sentir aquello y resistir, pues no podría rogarle a darle más, sería una especie de humillación y resignación.
"No te muevas…"-Le dijo aquella voz ronca y dulce para sus oídos. Aquella voz transmitía autoridad, Shizuru sintió estremecerse, temía que si le desafiaba algo malo ocurriría, sabía que no sería de su agrado, porque su burbuja de éxtasis podría desaparecer de un segundo a otro.
Sentía el rostro de su Natsuki muy cerca del suyo, pero no podía hacer nada, la única conexión que había en ese instante era la mano que sostenía su muñeca que le indicaba en esa oscuridad y silencio que ahí se encontraba con ella.
Natsuki se inclinó apoyando su peso sobre su rodilla derecha, le soltó la muñeca y lentamente con las palmas de sus manos se deslizó sobre la tela de su pantalón, viajó por sus muslos, piernas, rodillas, y al llegar a sus zapatos, con suma delicadeza, y uno por uno, al tanteo, se fue despojando de ellos, luego volvió a repetir el viaje de las palmas de sus manos hacia norte. No se levantó, siguió en la misma posición, recorría con su dedo índice la parte de sus muslos, tanto internos como externos, después de decidirse, dirigió sus dos manos a la hebilla de su cinturón y lo desabrochó junto con los botones de su pantalón para deslizarse lentamente y Natsuki ayudando a quitárselo para luego arrojarlo a una parte de aquella oscuridad que parecía infinita.


