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miércoles, 5 de enero de 2011

miércoles, 5 de enero de 2011

El Fic sin título - Cap XX

Después de tanto tiempo, traigo una publicación más a este blog.El cap siguiente del Fic sin título, espero que lo disfruten.



Capítulo XX: Plegarias para ti
- Natsuki, ¿Por qué lloras? – Su rostro se veía tan consternado, una mueca se dibujó en sus labios, como un intentó de sonrisa, fallido.
- Siento que… siento que no hice lo suficiente por demostrar… - Puse un dedo en sus labios.
- Perdóname…perdona mi egoísmo…





Shizuru regresó a la angustiosa realidad, el frío metal tocaba su nuca, sentía que el corazón se le saldría del pecho, mientras mantenía los ojos cerrados para serenarse, su rostro se mostraba tranquilo y apacible, no le tenía miedo a la muerte, pero ¿y Natsuki?

Abrió los ojos y su visión no pudo ser más parecida a la agonía.
Los ojos verdes de Natsuki miraban suplicantes a quien podía ser su verdugo. Sus labios, finamente entreabiertos, como si la sorpresa y el miedo ahogaran algún grito desesperado dentro de la morena. Lo que Shizuru vio, la petrificó más que la vana idea de morir ¿morirían las dos?





- Debemos dividirnos, sino seremos una presa muy fácil para los guardias. Es todo lo que podemos hacer por el momento – Serguey indicaba a cada chica, que posición tomar o que camino seguir, no podían hacer más que esperar – “Lo demás, depende de ustedes” – pensó en Shizuru y Natsuki; y su mente formó una limpia plegaria. Mientras tanto Mai, Mikoto, Nao y Nina, también oraban por ellas.

Nao posó una mano en un hombro de Nina, quien solo volvió su rostro para mirar a la pelirroja.
- “Jamás había confiado tanto mi destino a otra persona que no fuera yo misma, siempre viví encerrada en mí, enfrascada en mí, alejada de todo y de todos – Nina sintió temblar la mano de Nao – Natsuki, maldita seas, eres tan obstinada, más terca que una maldita mula; y tu, Shizuru – Nao sintió un ardor en sus labios – pensar que alguna vez te llame “rara” y es que hay que amar la ironía; si no vuelven, no se los perdonaré nunca” – Nao arqueó una ceja mientras miraba a Nina.
- Nao…
- ¿Qué me miras, tonta? – pero seguidamente, la pelirroja sonrió y Nina hizo lo mismo.





El corazón se me paralizó y sentí mis piernas temblar, pensé que caería al suelo en ese instante. Mi corazón pasó de estar paralizado breves segundos, a latir con fuerza y perdiendo el control. No podía empuñar mis armas ¿Qué debía hacer?
Shizuru tenía un rostro tranquilo y los ojos cerrados, mientras respiraba muy serena al tiempo que sostenía su naginata fuertemente. Pero pude escuchar un pequeño suspiro proveniente de ella y también juraría haber escuchado latir su corazón a un ritmo descompasado y nervioso. Abrió sus ojos y me miró analizando mi propia expresión. Su semblante sereno cambió por uno cada vez más desencajado, impaciente y nervioso. Pude ver mi propio terror, mi propio miedo, mi propia mirada suplicante; en aquellos ojos carmesís.

- Tardaron mucho en venir, niñas – Me dijo Ichida – Este juguete también puede matar ¿lo sabías, Kuga? – maldito desgraciado, maldito bastardo.
Apreté los dientes y los puños, mi cuerpo que automáticamente se había preparado para disparar, tuvo que calmarse y humillarse ante aquel monstruo.


Natsuki bajó sus brazos mientras tragaba saliva. Hizo desaparecer sus armas.
- Si, lo sé – dijo al tiempo que bajaba la mirada.
- Bien…¿y tú a que esperas?¿Una invitación quizá? – dijo Ichida golpeando a Shizuru con la punta del arma - ¡Haz desaparecer esa cosa!
Shizuru no tuvo más opción que obedecer y su naginata se desvaneció. Súbitamente, Ichida golpeó a la castaña con una mano, fue tal la fuerza que la chica cayó al suelo. Natsuki intentó socorrerla, pero fue amenazada.

- Ni siquiera lo pienses, Kuga, tengo planes para ti.

Shizuru, se incorporó al lado de Natsuki y vio el rostro enloquecido del presidente, corrupto por el poder y por el dinero. “Que asco” pensó.

- No van a destruir todo lo que he logrado. Aunque debo confesar que mucho de esto se lo debo a tu madre – dijo Ichida mientras veía a los ojos de Natsuki. Se reflejaba una rabia contenida.
- Mi madre nunca utilizaría su creación con fines tan vanos y sucios como los suyos.
- Tú ¿Qué puedes saber? Eras una niña muy pequeña cuando Saeki murió. Te dejó sola y a merced de lobos como yo…
- Cállate – masculló Natsuki, entre dientes.
- … Ni tu padre te quiere…
- Cállate – Shizuru sostuvo a Natsuki y notó la tensión en sus brazos. Quería hacer pedazos al hombre, pero no podían caer en su juego.
- “Natsuki, no lo escuches… no hagas caso” – Shizuru no soportaba ver como humillaba y hería a Natsuki con sus palabras. Deseó con todas sus fuerzas que sus pensamientos pudieran llegar a la morena.
- Si, conocí a tu padre… y te considera un error por el que tiene que pagar, solo fuiste un error para él. Y tu madre… estaba ansiosa por deshacerse de ti…
- Eso no es cierto…¡No es cierto! – Natsuki fue frenada por Shizuru, debía controlarse o de lo contrario estarían perdidas.
- ¡Oh sí! Si es cierto. Tú, Natsuki Kuga, estás…sola.


- “Ya han llegado muy lejos – por un momento dudó de su posición al sostener el arma, pero solo debía disparar y dar, disparar y golpear, como su amiga alguna vez le hubiera enseñado – y no dejaré que nada te quité te tu camino, Natsuki. En una situación tan crítica como está, no puedo más que ayudarte de esta manera. Regresa con vida, regresen sanas y salvas las dos, espero verlas a las dos” – se dijo mientras cruzaban miradas con Serguey, que con una simple pistola automática había mantenido a raya a los guardias.




- “Le partiré la cabeza en dos si continua hablando” – El cuerpo de Natsuki estaba tenso e iracundo, era probable que si Shizuru la soltaba, se caería.
- Así, como ves, Kuga, yo puedo acabar con tu miserable vida en este momento, solo tendrás que hacer lo que yo te diga, y tu vida tendrá un mejor uso – dijo el presidente, mientras sostenía firmemente el arma plateada levantándola ante sí. Natsuki apretó los dientes, mientras retrocedía junto a Shizuru ante la amenaza de un posible y letal disparo – No se alejen, niñas, no se alejen, no les va a doler… - el hombre dudó un momento y miró a Shizuru con ojos enloquecidos.
- “Debes ser rápida” – se dijo la castaña a sí misma, leyendo y analizando correctamente la mirada de aquel hombre. Shizuru no había sentido cosa tal en mucho tiempo. Esa mirada le helaba la sangre y llenaba de impotencia, impotencia y frustración de no poder hacer nada.
- …Bueno, a ti no te va a doler, Kuga…a quien le va a doler es a ella, no la necesito – y seguidamente disparó contra la castaña.
- ¡NOOOO! – El corazón de la morena se detuvo.




- “La hija de la Doctora Kuga es muy fuerte y valerosa. Natsuki Kuga, te ayudaré a detener esta compañía, es lo menos que puedo hacer” – Serguey se volvió a mirar a su hija – “Cariño” – dijo mirando hacia el techo – mientras se cubría en una columna de las balas que contestaban su ataque – “No sé si podré perdonar a esa chica algún día. Tu la perdonarías ¿No es así?” Shizuru Fujino – y al decir estas palabras, sintió un amargo sabor en la boca – Tu la perdonarías, lo sé – murmuró.

Nina aún tenía grabada en la mente, esa dulce y a la vez triste expresión que tenía Natsuki cuando la miraba – “Tus ojos son muy bonitos, muy hermosos…pero le pertenecen a ella” – Nina miró hacia el suelo – “Siento que tu me has hecho más fuerte y mejor persona de lo que era, he cambiado desde que te conocí y ya no tengo miedo” – Se tomó un antebrazo – “la conexión que tenía contigo es cada vez más débil y más débil ¿Sientes dolor ahora?”

- “¿Qué es ese sonido?¿Chicas, estarán bien?” – Mikoto y su agudo instinto detectaron el disparo de la K-500 – “Todos estamos con ustedes chicas, las apoyaremos en todo” ¡Mai!¡Iré a ver! – La pequeña corrió hacia el piso superior y Nina le siguió.




Todo fue como cámara lenta. Natsuki pudo ver claramente el haz de luz que se dirigía al pecho de la castaña y súbitamente la sintió muy lejos de ella, cuando solo unos segundos antes, estaba a su lado. Tal vez su cuerpo no quería reaccionar, pero ella debía hacer algo así que obligó a sus piernas a saltar, a saltar hacia esa muchacha, no podía permitir que la lastimaran, moriría gustosa por ella. Su corazón dejó de latir en el momento que sus manos empujaron el cuerpo de Shizuru. La abrazó y cayó al suelo con ella.
Sintió el fuerte golpe contra el suelo. La castaña había quedado inconsciente por un fuerte golpe en la cabeza.

- ¡Quítate! – gritó Ichida, apuntando esta vez a Natsuki.
- ¡No! – Natsuki se volvió a verlo mientras protegía con su propio cuerpo a Shizuru.
- ¡Que te quites!
- ¡No! ¡Tendrás que matarme primero!
- ¡Estúpida! ¡Imbécil! ¡Que te quites! – Ichida pateó en el estómago a la morena quien rodó hacia un costado – Ahora si… - volvió a apuntar el arma hacia la muchacha inconsciente, pero Natsuki se levantó casi de inmediato y sostuvo al hombre.
Empezó una lucha a mano limpia, cada uno empujaba y golpeaba al otro.
Entraron a la propia oficina del presidente mientras Natsuki daba golpes sin tregua mientras intentaba arrebatarle el arma al hombre, no tenía tiempo de sacar su propias armas. El hombre la miraba como poseído, sentía el odio, el asco, el repudio.
- ¡Es mío!¡Es mi gloria! – empezó a gritar, mientras seguía viendo fijamente a la chica que forcejeaba con él - ¡Yo fui el más inteligente, Saeki! ¡YO! – en un arranque de ira, empujó con mucha fuerza a Natsuki a través del enrome ventanal de su oficina, pero la chica lo tenía bien sujeto y ambos cayeron, al tiempo que Nina y Mikoto llegaban a ver, como el cristal se rompía.




Sentía el viento contra su rostro mientras iban en caída libre a lo que probablemente sería la muerte de ambos. Sentía el frío a través de los cortes que el cristal acababa de hacerle en la espalda. Sus músculos ya no le respondían, no podía mover sus brazos, era el momento del fin, pero… ese rostro, esa mirada, las tenía grabadas a fuego en su cabeza. No podía morir, no así.
Un aura de luz cubrió su cuerpo, pura energía, el poder estaba con ella. La energía se materializaba en su cuerpo, cuando atravesó una superficie metálica, seguida por el presidente, quien disparó poco antes de tocar el suelo de la gran estancia en la que súbitamente acababan de ingresar. Fue una dura y dolorosa caída, pero no estaban muertos.
Natsuki abrió los ojos aún con el cuerpo magullado y adolorido. Miró el lugar donde había caído. Un domo, un domo cerrado y ellos habían atravesado el techo como dos proyectiles, realmente le dolía.




- Shizuru, despierta, despierta, por favor – Nao, Mai y Serguey habían subido también, pues el asalto de los guardias había acabado. La pelirroja de ojos verdes sacudía a la castaña para despertarla. Mientras Mai, Mikoto y Sergey miraban por donde habían caído Natsuki e Ichida.
- Ya está despertando – dejo Nina, mientras se arrodillaba también al lado de la castaña.
- Ah…¡Aghhh! – Shizuru abrió los ojos y vio el rostro de Nao sobre ella, estaba confundida y un dolor punzante le sobrevino en la base de la cabeza. Se sentó con la ayuda de Nao y Nina, mientras llevaba una mano a su nuca - ¿Don… dónde está Natsuki?
- Cayeron por aquí – dijo Mikoto.
- Ahí abajo hay un domo de pruebas – casi ni terminan de hablar y Shizuru ya se había parado y corrido al ventanal.
- Tengo que baja…
- ¿Estás loca? – le espetó Nao – Te matarías.
- Debemos bajar el edificio para llegar a Natsuki – Mai habló mirando a Serguey, quien asintió – Vamos.
Algo brillaba entre las manos de Shizuru mientras se encaminaban a la salida. Su naginata volvía a aparecer. Era una gran altura, debía tratar de alejar pensamientos negativos de su mente.
- “Ya vamos, Natsuki, ya vamos”



Natsuki trató de erguirse, pero era difícil, sus piernas le dolían. Apoyó sus brazos para ayudarse, pero tuvo que ahogar un grito ante el disparo de dolor que esto le produjo. Quedó arrodillada y miró su brazo derecho, era claro que estaba roto, los brazos no se doblan así. Ahora tenía una extremidad inútil. Tomó fuerza y se paró, trastabillando un poco, la cabeza le daba vueltas.
- “Creo que voy a vomitar” – se dijo a sí misma. Se tomó de las sienes con la extremidad sana. Rasgó su chaqueta e intentó aplicarse un rudimentario vendaje para que su brazo no colgara de esa forma – “Se ve horrible” – pensaba mientras contenía una mueca de dolor. Cuando terminó, todo estaba en mucho silencio, pero ¿Ichida? ¿Dónde había caído Ichida? Miró al techo y vio por donde había caído ella, así que el otro agujero debe ser de…
Se encaminó hacía esa parte del domo, pues había tanto polvo, tantos escombros, que parecía un basural, además de ser un recinto bastante amplio.
Sacó su arma con la mano izquierda mientras aún caminaba, pero escuchó un ruido tras de ella y volvió a la defensiva.






El corazón de Shizuru iba a salírsele del pecho de tan fuerte que latía. Estaba ansiosa por llegar hasta la planta baja, no faltaba mucho. Los pasos frenéticos de todos, marcaban el ritmo del temor que podía sentir la castaña, subiéndole por la espalda, congelando su mente y sus ideas.
- “Natsuki, Natsuki” - se repetía cual mantra que le ayudara a la chica poseedora de su corazón y a ella misma – “Natsuki, Natsuki”






- Er… eres muy rápida, tienes buenos reflejos – vio al hombre empuñar el arma hacia ella, al mismo tiempo que ella empuñaba la suya.
- Tú, maldito.
- Basta de juegos, esto termina aquí, maldita mocosa.
- Se termina para ti, demonio.
- ¿Demonio? – Ichida rió de buena gana - ¿Demonio? ¿Cómo puedes siquiera juzgarme? ¿Qué eres tú? Me dirás que tus poderes son sagrados. Pues no, tu eres en este momento una creación mía, yo dispondré de ti y si pude te pude crear, también puedo destruirte, tu madre se aseguró de ello.
- No metas a mi madre en esto, maldito bastardo. Tú no creaste nada, no hiciste más que una burda copia.
- ¡¡Natsuki!! – esa voz, sabía que era ella, volvió unos segundos y la vio allí, junto a los demás, pero…
- “Ya se han arriesgado demasiado, ya los han involucrado demasiado” ¡¡Váyanse!! – les gritó mientras el hombre aprovechaba para disparar contra la chica.
- No me eres tan indispensable y puedes irte al infierno junto a tu madre ¡Yo gané!

Natsuki esquivó el disparo, pero este hizo temblar el domo, pues tenía un gran poder destructivo.

- ¡¡Largo!! ¡¡Fuera de aquí!! ¡¡FUERA DE AQUÍ!! – gritó nuevamente la morena a los demás, mientras ella también disparaba su propia arma.
- ¡¡Natsuki!! – otro disparo de Ichida hizo que se cerrara la única puerta de acceso al lugar - ¡¡NOOOO!! – Shizuru quería entrar de todas formas, de cualquier manera, ella debía estar ahí, con ella, con su amada.
- Debemos irnos, Shizuru.
- ¡No!
- Tenemos que… - Shizuru no escuchaba. Imprimió en su naginata, toda la fuerza que podía sacar de su cuerpo.
- Shizu…
- ¡NO!¡Ustedes váyanse! Este sitio va a desmoronarse – todo temblaba alrededor, los disparos incrementaban su intensidad – Yo me quedaré.
- Pero…
- ¿Qué esperan? Yo tengo aún mis poderes, ustedes váyanse – dijo, mientras seguía intentando entrar. Los demás se fueron. Nao volvió la cabeza mientras veía el castaño cabello de la chica q había decidido quedarse. Mai tomó a Nao por el brazo.
- Vámonos, algo me dice que ella estará bien – dijo, viendo que la pelirroja soltaría alguna queja.




Natsuki y el presidente Ichida, aún seguían en su batalla.

- No eres nadie ¡Nadie! Y morirás sola – el hombre parecía un perro rabioso y herido, mientras volvía a levantar el arma.
- Si yo muero, tú irás al infierno conmigo.
Era ya el movimiento final, solo un disparo más. Pero esa arma era muy poderosa y Natsuki sentía que su poder se hacía más débil, no podría soportar más tiempo
Se escuchó un grito que se acercaba.
- ¡Shizuru! – la castaña pasó golpeando al hombre con su arma, hiriéndolo y dándole a Natsuki la oportunidad perfecta de realizar el tiro de gracia, el tiro final.
- ¡Natsuki!¡Ya! – Mientras la castaña volteaba, su gran lanza desaparecía de sus manos. El tiempo se había acabado. Natsuki disparó y con esto último, también perdió su arma.
El tiro dio de lleno en el tórax del hombre, que cayó de espaldas al polvoriento suelo.

Silencio.

Un silencio sepulcral llenó el enorme domo. Se sentía como un templo en ruinas, silencioso, apenas se escuchaba el sonido de los bosques que rodeaban tan enorme estructura, como pequeños ruidos lejanos que no correspondían al ambiente pero se alejaban más y más.

Natsuki cayó de rodillas mientras miraba el techo del domo. Todo había terminado, era al fin, todo, todo. Sostuvo su brazo herido, mientras reía suavemente y lloraba al mismo tiempo. Shizuru se arrodilló a su lado y la abrazó.

- Tranquila, mi Natsuki, todo terminó… - Shizuru cerró los ojos y pegó sus rostro al de Natsuki, mientras seguía abrazándola.
- Aghhh…
- ¡¡¿Qué?!! – ambas chicas se volvieron a ver a Ichida, había perdido su parche del ojo y sostenía una mano contra su pecho, justo donde le diera la bala de Natsuki, momentos antes. Se apoyaba en un brazo y aún sostenía el arma, la K-500, en su mano derecha.
- E-esto… no – cada palabra era un enorme esfuerzo para él, había perdido mucha sangre – no se acabará…h-hasta que…ustedes…termines…en el infierno – su mirada se llenó de un odio profundo y torció la boca en lo que resultaba una sonrisa sádica y triunfante, moriría en su ley, tal vez eso le hacía feliz.

Disparó el arma, con toda su potencia…hacia el techo del domo, mientras las chicas veían con horror lo que sucedería luego.
- ¡¡Natsuki!!¡¡Nooo!! – La morena escapó de los brazos de Shizuru, iba en dirección al hombre desfalleciente que reía, cada vez más débil.
- ¡¡Vete, Shizuru, vete!!¡¡Yo tengo que…!! – Natsuki intentaba recuperar la K-500 – “Es todo lo que tengo de mi madre, no puedo…no puedo perderlo” – Natsuki se aferró a ese pedazo de metal que significaba tanto para ella; y logró arrancárselo de la mano, a lo que ya parecía ser un cuerpo sin vida.
Había dejado de reírse, de hablar, de respirar. Yacía ahí, delante de ella, muerto finalmente.
Natsuki volvió la mirada a la de esos ojos carmesís, esas joyas preciosas, mientras todo caía alrededor, todo se derrumbaba y lo que antes había sido silencio, ahora era un gran estruendo furioso que caía sobre ellas.


Había silencio en el lugar de donde habían escapado, pero súbitamente se escuchó un estruendo feroz, seguido nuevamente por un silencio más denso que el anterior, tenso y pesado.
Al volver encontraron todo hecho escombros, polvo, piedras, metal retorcido, no había nada más que una estructura muerta y en ruinas.


. . .



Las aves cantaban alegres de ver tan hermoso y sublime atardecer. Nao y Nina estaban sentadas en los exteriores de Fukaa Gakuen. Ambas miraban el eterno cielo sin decir palabra, respiraban tranquilas, sin preocupaciones. Nina tomó una de las manos de Nao.
- Ya está sanando ¿No es así?
- A veces eres tan molesta… - Nao se ruborizó un poco mientras retiraba su mano – si, ya está mucho mejor – dijo al final, casi en un murmuro.
- Mi padre quiere que vayas a cenar con nosotros mañana. Irás ¿verdad? – Dijo Nina, guiñándole un ojo, a lo que Nao se ruborizó aún más.





- Mira que hay que ser terca como una mula. Traerse esa cosa al cuarto – Mai meneaba la cabeza en signo de desaprobación, mientras Mikoto admiraba el brillo de aquel objeto sobre la repisa.
- Pero ya no sirve Mai, ya no se puede utilizar – dijo al rato, mientras volvía el cuerpo para mirar a Mai, quien miraba el atardecer por la ventana.
- Si, ya lo sé. Pero igual hay que ser terca, solo ella podría hacer semejante cosa. Después de todo lo que sufrimos para sacarlas de entre los escombros…¡puff! Fue un milagro…
- Je, pero así es Natsuki-chan – hubo un breve silencio - ¿Tate vendrá hoy?
- Si, hay ramen especial.
- ¡¡SIIII!!




Un ramillete de flores caía al mar. La muchacha que había llevado aquel ramo, suspiró hondamente, el aire marino inundó sus pulmones y a ella la llenó de tranquilidad.
- Tu semblante a cambiado – dijo una chica castaña de ojos como dos rubíes – Se ve que te gusta el mar.
- Y a ti los atardeceres como este ¿verdad?
- Si. Y cuando los comparto con una persona especial son mucho mejores – una chica de cabello azulado y ojos verdes como esmeraldas, se ruborizó levemente ante este comentario.
- Shizuru…
- ¿Si, Natsuki?
- Abrázame ¿si? – Shizuru abrió los ojos, como recibiendo una grata, grata sorpresa.
- Por supuesto – y abrazó a Natsuki por la espalda, mientras sentía su cuerpo sentarse a su tacto. Permanecieron así, escuchándose respirar mutuamente, por un buen rato. La castaña soltó un poco la fuerza de sus brazos, para volver a la chica que tenía en ellos.
La miró de frente a sus ojos, adoraba verlos y perderse en ellos. Acarició la mejilla de aquella chica, para luego tomar suave y delicadamente su rostro.
- ¿Puedo? – preguntó suplicante. Natsuki arqueó las cejas.
- ¿Desde cuando me pides permiso, Shizuru? – y fue ella, fue Natsuki quien la besó.
La castaña acariciaba su espalda y conforme la pasión aumentaba, sus manos iban descendiendo por las caderas de su amada, hasta llegar a…
- ¡Ahh! ¿Qué haces? – Natsuki estaba roja como un tomate. Mientras tanto Shizuru soltó un audible suspiro.
- Con esto, definitivamente es más difícil, me está estorbando, temo hacerte daño – Shizuru miró entre los cuerpos de ambas y Natsuki comprendió mientras ceñía un poco el ceño.
- Ya me quitaron el cabestrillo, ya solo debo andar con venda – bufó un poco, mientras volteaba la cara en señal de un enfado infantil típico en ella. Shizuru solo rió gentilmente.
- Pero Natsuki, solo es una broma, ya me conoces.
- Ya lo sé.
- ¿Podemos ir a estrenar mi departamento nuevo?
- ¡¡Shizuru!! – Natsuki volvió a enrojecer, pero volvió su rostro para dedicarle una de las más hermosas sonrisas que Shizuru hubiera visto jamás – Solo si me abrazas de nuevo – concluyó.
- Está bien –dijo la castaña y volvió a apresar a su amada, entre sus brazos.
Las dos se miraron por largo rato, era tan fácil que la una se perdiera en la otra casi siempre.
- Debemos empezar a caminar, sino no hallaremos un taxi y tú aún no puedes manejar – dijo la castaña casi en un susurro, muy cerca de los labios de la morena.
- Ya lo sé – contestó ella, mientras tomaba una mano de Shizuru con fuerza, pegándola a sí, deseando que ese momento no acabe y que el atardecer fuera eterno.
Probablemente las dos chicas, empezaron a caminar poco antes de que se apagara el sol. Probablemente, se fueron de la mano.


Fin



*Muchas gracias por haberme dejado compartir esta historia con ustedes y agradezco a Admin K y Admin Shizuru por permitirme compartirlo a través de este blog. Un beso chicas*

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso, un final lindisimo

Me a encantado, te estaba siguiendo desde siempre i a final no me as decepcionada ^^ gracias por continuarlo i ponerle un final tan bello.

Anónimo dijo...

muy linfo final =)
me encantó el fic !!!
deberías escribir más n.n

Anónimo dijo...

jajaja precioso el fic ;O;!!! no tengo máspalabras xdd fue genial xD

Anónimo dijo...

http://www.bestclicever.com/?ref=ryuubi

Ali Dagos dijo...

Gracias por los comentarios =D

Shizuru dijo...

Sinceramente, cuando comencé a leer este fanfic, pensé que mi bella Natsuki iba a parar en los brazos de esa desabrida "Nina" (carita triste), jaja, menos mal que le diste un hermoso final! Me encantó.

Lee001 dijo...

estuvo muy bueno gracias... XD con un lindo final

Ali Dagos dijo...

Muchas gracias

Anónimo dijo...

ESTUBO LIDA LA HISTORIA GRACIAS POR SUBIRLA

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