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domingo, 15 de julio de 2007

domingo, 15 de julio de 2007

ENTRE CELOS TE VEAS PART. 20

Autora: Sheila_05


Dolor, angustia, tristeza, ¿por qué a veces vienen tomadas de la mano del amor?... ¿a dónde… adónde ir ahora, cuando tu hogar ah quedado lejos de ti?, ¿está bien sentir esa rabia?, ¿está bien sentir esa impotencia?, ¿promesas?, ¿promesas así, cuentan en verdad?, ¿por qué el amor tiene que ser así?... ¿lo hacemos así?... ¿es la edad?, ¿la inmadurez?, ¿por qué al estar joven los problemas parecen a veces imposibles de solucionar?, ¿decir la verdad?, ¿pero eso destruiría a alguien más?... ¿para eso vino?... ¿para eso lucho?... y al final ¿Qué se obtuvo?

El amor, ¿tan fuerte es el amor?... parece una hermosa rosa, tiene ese perfume que te atrae, que te envuelve, que te seduce embriagándote inevitablemente… la observas, ves ese blanco profundo de amor sincero, de aquello que de forma inocente te a embelesado, inmaculada, franca, ahí está esperando por ti, la tocas y la rosa tenía espinas, pero no te importo apretaste más la trémula carne contra ella y comenzaste a sangrar y es en ese rojo de tu sangre muestra de pasión desbordante de sensaciones miles de dolor entremezclado con placer que manchas esos dulces pétalos blancos cual nieve de montaña y se produce la pasión que el aroma de la rosa entremezcla con tu sangre se convierten en un poderoso afrodisiaco que te lleva al borde de la locura y la desesperanza, quieres tocar el cielo pero esta tan lejos, tan alto que no puedes más que alzar la vista y darte cuenta de lo lejano que a quedado de ti… ¿cómo paso?... ¿cómo paso eso?... hoy más que nunca estas lejos de ella... ahora si estas tan lejos de ella… ¿por qué lo permitiste?... ¿cómo paso?... ¡cómo fue que paso?!

72 hrs atrás…

- ¿Doctor puedo hablar un momento con usted? – pregunto Mai
- Por supuesto – contesto al tiempo que Natsuki se volvía para mirarla.
- Si no le molesta me gustaría que fuera en privado.
- De acuerdo.

Ambos salieron mientras Natsuki seguía platicando con Mikoto.

- ¿Es posible que una persona pierda la memoria pero… pero solo para una persona? – pregunto al tiempo que el doctor le miraba con cara de interrogación – bueno lo que quiero decir es que si es posible recordar algunas cosas y otras no.
- ¿Pérdida de memoria selectiva?
- ¿Es eso? – pregunto Mai
- Bueno no es mi área, pero sé que cuando has tenido algún trauma por algún suceso tu mente llega a bloquear ciertos recuerdos, sí, sí es posible.
- ¿Y tiene remedio?
- Honestamente no sabría contestarte, en realidad no es mi área, supongo que eso lo sabrá un psicólogo – se llevó la mano al mentón – aunque alguna vez escuche que una fuerte impresión también te lleva a recordarlo todo.
- Una… fuerte… impresión – repitió lentamente.
- Bueno tengo que irme – dijo el doctor – si tu amiga no presenta alguna complicación de algún tipo en un par de días y tras unos estudios podrá regresar a sus actividades normales, es una chica fuerte ¿eh?
- Sí – contesto Mai mientras le sonreía amable.
- Bien nos vemos entonces, deberían ir a dormir ya es tarde, estoy seguro que estará bien.
- Sí, gracias doctor.

Mai volvió dentro miro el rostro de Natsuki se mostraba lleno de un profundo coraje, su entrecejo fruncido con fuerza, las lagrimas escurriéndole por las mejillas sin piedad y sus manos temblaban de la fuerza con la que apretaba las sábanas.

- Nat…su..
- Por favor – dijo con dificultad – váyanse, estoy cansada.
- Natsuki – susurro Mai mientras tomaba la mano de Mikoto y la jalaba fuera de la habitación, Mai sabía que lo mejor era dejar que descansara.
- Mikoto – le hablo Natsuki antes de que la chica saliera y le miro seriamente, la chica entendió esa mirada y solo asentó levemente. Mai quedo un poco intrigada, pero ya habría tiempo para hacer las preguntas por el momento lo mejor era irse y dejarla descansar, Mai cerró la puerta tras de sí.

Cuando se hubo quedado sola, soltó a rienda suelta su dolor lloro intensamente, su cuerpo temblaba, sus ojos cerrados fuertemente y sus lágrimas quemaban su piel.

- ¡Maldición! ¡Maldición! – volvió a gritar, se llevó las manos a la cabeza, pues un fuerte dolor se apodero de ella, entreabrió los ojos momentáneamente y su mirada… esa mirada en verdad… daba miedo.



------------ Comienza la actualizacion:

48 Horas atrás…

- Shizuru – sama ¿pasa algo? – pregunto Naomi al ver la tristeza reflejada en esos ojos carmín.
- No sucede nada, tengo muchas cosas que hacer ¿podrías irte por favor? – su voz ni siquiera la suavizo.
- ¿Eh? – la chica se sorprendió su rostro se ensombreció, deseaba cuestionarla pero sabía que lo mejor era dejarla a solas… de momento eso… estaría bien.

Cuando Naomi hubo salido, Shizuru se recargo de lleno en su silla se llevo la mano a la frente mientras las lagrimas escapaban de sus ojos.

- “Quiero verte… quiero verte Natsuki…” – pensó Shizuru cerrando los ojos y llevándose la mano a la cara – Natsuki – dijo con voz en voz alta pero tan suave que parecía que recitaba un poema – Natsuki quiero verte, necesito verte…Nat…suki.
- ¿Kuga-san? – susurro Naomi, quien estaba viendo a Shizuru a través de el entrecierro de la puerta, algo dolió, algo profundo dolió al escuchar ese nombre pronunciado de esa forma en los labios de la mujer que amaba, ¿Por qué?!, ¿Por qué dijo ese nombre tan dulcemente?!, sintió una sensación extraña que le molesto, le molesto tanto, le dolió tanto apretó sus manos y las llevo a su pecho - no, no es nada – dijo quedamente – quizás… quizás… es solo… ¡oh! Sí es eso, el accidente de Kuga-san, ella es su amiga y como es su amiga… – la mente, la maravillosa mente que nos hace crearnos las explicaciones más ingenuas y creíbles cegándonos a la verdad -… es solo eso, está preocupada por su estado de salud ¿verdad?... ¿ver…dad?... – la voz se le quebró – si es así, si es así, ¿por qué? – sus lagrimas descendieron de sus ojos - ¿por qué duele?, ¿por qué… estoy llorando…?

Con dolor se quedo ahí un rato, mirándola llorar, escuchándole susurrar ese nombre una y o través, como si se tratara de algún tipo de rezo infinito que pareciera no llegar a ningún sitio.

****

- Aaahh!!! Mikoto, huummmm, es… espera… no…. Huuuuummm – una suave fusión de sus bocas, una chica que se negaba a bajar de su cuerpo, no, no lo haría, no descendería de su cuerpo, no dejaría de acariciar esa piel que poseía un dulce perfume de forma natural.
- Mai – susurro al tiempo que se deshacía de la parte superior de su uniforme – se recostó sobre ese cuerpo se froto levemente como si se tratara de una gatita cariñosa, su rostro hundido entre los suaves pechos de esa chica – se siente bien – susurro – se siente bien – musito una vez más segundos antes de meter en su boca el pecho de Mai.
- Mi…ko… - hummmm – eespe… aaahhh!!! – Mai nunca se imagino que esa dulce niña supiera hacer ese tipo de caricias que estaban empezando a surtir efecto en ella, humedeciendo su entrepierna a cada roce del cuerpo de esa chica contra el suyo, sintió la mano de Mikoto deslizarse lentamente por debajo de su falda… y ahora dentro de su ropa interior -¡aaahh! Mikoto, uuufff!!!, hummm cómo es que… sabes… hummmmm

Golpearon a la puerta un par de veces, Mikoto quedo a un lado de la cama, mirando sorprenda a Mai que ya estaba en pie tratando de acomodarse su bra, la blusa y el saco todo en uno con movimientos verdaderamente torpes, los golpes en la puerta se escucharon una vez más con mayor intensidad.

- Sí, sí ya… ya voy - se acerco a la puerta y abrió - ¿tú? – pregunto sorprendida.
- ¿Puedo pasar?
- Por… por supuesto, pero… ¿pero qué estás haciendo aquí?, ¿cómo es que..?
- Necesito que me ayudes – dijo seriamente.
- ¿Te sientes bien? – pregunto viendo el vendaje en su cabeza.
- Sí, estoy mucho mejor – de momento el rostro de Natsuki se poso en la cama donde estaba Mikoto sentada de rodillas ataviada únicamente con la falda de su uniforme; el rostro de Natsuki se ruborizo cuando Mikoto observo su dedo índice y al verlo húmedo lo llevo a su boca, la nariz de Natsuki comenzó a sangrar, mientras Mai al darse cuenta de lo que estaba viendo se le planto enfrente.
- ¿A.. a qué quieres que te ayude? – dijo tomándola del rostro y mirándola a los ojos con el rostro vuelto mil colores.
- ¿Eeeh? – preguntó Natsuki ligeramente incomoda por la situación – está bien si, si están ocupadas puedo volver otro día – se sonrojo mientras se limpiaba la sangre de la nariz con el envés de la mano.
- No, no, está bien dime – dijo ya más calmada - ¿de qué se trata?

Natsuki se separo de Mai y su rostro se torno mortalmente serio, al verla Tokiha supo de inmediato que la cosa iba en serio.

****

- Afortunadamente está bien – comento un chico que iba delante de Nao.
- Menos mal, que Kuga-san está bien – dijo el otro.
- ¿Natsuki? – pensó Nao al tiempo que prestaba más atención a lo que los chicos decían.
- Escuche que tiene problemas para recordar
- ¿Cómo?, ¿es decir que perdió la memoria o algo así? – es increíble como un rumor desencadena en tantas cosas y se esparce peor que la pólvora.
- “¡Maldición!, ¿qué demonios está pasando?” - volvió a pensar al tiempo que corría y pasaba a esos chicos, si quería tener la verdad de todo aquello ya sabía adónde tenía que ir.

El chico estaba acomodándose las gafas mientras revisaba los papeles que llevaría a Shizuru, como siempre los informes médicos debían ser firmados por la Presidenta del Consejo Estudiantil y de ahí la Presidenta los llevaría directamente a la oficina de la directora quien se encargaría de mandar el archivo al historial clínico del alumno.

- Hola Tado-san – saludo Nao desde la puerta – necesito que me hagas un pequeño favor.
- ¿Tú? – preguntó el chico mirándola con un gesto de resignación, pues sabía que no tenía la fuerza suficiente para negarle nada - ¿Qué quieres saber ahora? – se quito las gafas y le dio la espalda – asegúrate de no desordenar el escritorio ¿quieres? – salió dejando momentáneamente a Nao en la oficina.

La chica no tuvo que buscar demasiado, frente a ella estaba el reporte de su accidente, con todas las atenuantes habidas y por haber sus ojos se concentraron en una sola frase: “pérdida de memoria selectiva, sin tiempo estimado de recuperación” – los dientes de Nao se apretaron con fuerza.

- ¡Por qué es que nada me sale bien!!!!!!??? – grito apretando los puños, azoto el informe médico y salió de ahí con el entrecejo bastante fruncido; al llegar a las jardineras se detuvo bajo un árbol y recargo la frente contra el tronco - ¿qué debo hacer ahora?, si es lo que creo que significa primero necesito saber que tanto es lo que no recuerda y… si no recuerda nuestro trato… ¿qué debo hacer?... ¿recordara a Shizuru?... ¿A mí?... ¡maldita sea! – golpeo el puño contra el árbol… si eso sucede… si eso pasa no me quedara más remedió que intentar… a Fu...ji..no – un escalofrío le recorrió hasta la medula de los huesos al recordar lo que Shizuru era capaz de hacer… - maldición, no, no tengo las agallas… para hacer eso… Naomi… ¿ y si tan solo te dijera lo que sé de Shizuru y Natsuki?
- ¿Lo que sabes? – esa voz y esa pregunta la dejaron helada.

- Me gustaría saber eso que sabes de nosotras Yuuki-san – Nao no se atrevía a volver el rostro, un gesto de inmenso miedo cubrió su rostro, su corazón comenzó a latir con fuerza, con demasiada fuerza - me lo dirás ó ¿quieres que utilice otros métodos para hacerte hablar…? Podría… – sonrió mientras acercaba su boca a su oído y le susurro - divertirme un rato contigo.
- Fu..ji..no.. – recargo su cuerpo contra el de ella y sus manos le envolvieron en un cruel abrazo que crispo el cuerpo de Nao que temblaba visiblemente, Shizuru en verdad podía ser terrible.
- ¿Qué sabes de nosotras?... – le pregunto apretándola más contra su cuerpo.
- Solo… solo sé que, solo sé que te gusta… que te gusta Natsuki.
- ¿Sólo eso? – Shizuru frunció el entrecejo.
- Sí… - no se atrevía si quiera a mirarla ¿qué tiene que ver Naomi en todo esto?, ¿por qué la mencionaste? – le sujeto el rostro con la mano y le paso los dedos por los labios.
- ¡Te odio! – grito de repente y se soltó de su abrazo - ¡Te odio! por el dolor que me hiciste pasar en aquella ocasión, esa niña siempre habla de lo maravillosa persona que eres, pero ¡eso es mentira!, es ¡mentira!, no mereces que nadie te admiré – las lagrimas cayeron en cascada por sus mejillas.
- Yuuki- san – Shizuru volvió el rostro a un lado, cargaba una secreta culpa por lo ocurrido, pero si era por proteger a Natsuki no le importaría volverla a herir.
- ¡Si le digo a esa niña que Amas a Natsuki se alejara de ti! Y así... así sabrás lo que se siente estar verdaderamente sola.
- Lo diré solo una vez – sentenció Shizuru firmemente mientras su mirada se obscurecía y clavaba sus carmín en las pupilas de la chica – aléjate de Natsuki y de Naomi ¿me has entendido? – su mirada era verdaderamente obscura – si en algo te consuela, ahora mismo soy la persona más infeliz del mundo – Nao quedo fría al ver el temblor de las lagrimas que afloraron en los ojos de Shizuru, se dio la media vuelta y se alejo dejando a Nao con un temblor que le sacudió el cuerpo y el alma, sus piernas no la sostuvieron y simplemente cayó de rodillas al suelo.
- Qué persona más terrible eres Fujino Shizuru – susurró Nao abrazándose a sí misma.

Estaba ahí presenciando esa escena tras ese árbol su mirada anegada en llanto sus manos formando puños y una firme decisión se formo en sus ojos, no iba a permitir, no permitiría… ya que si lo hacía… su lucha habría sido en vano. Se alejo a paso firme con un solo nombre en mente.

- ¿Estás segura Natsuki? – pregunto Mai mientras la miraba directo a los ojos.
- Sí – dijo asentando.
- Natsuki – Mai medito seriamente sobre ello durante unos momentos - ¿Qué es lo que esperas de todo esto? – pregunto.
- Tengo mis razones y no tengo porque dártelas solo dime si me ayudaras o tendré que hacerlo sola.
- Está bien – Mai suspiro mientras miraba a través de la ventana – aunque no sé si esto de resultado.
- Tendrá que dar resultado – Natsuki se levanto y se dirigió a la puerta.
- Nos vemos mañana Mai y gracias por ayudarme.
- Sí, somos amigas ¿no es así? – Mai le sonrió
- Sí lo somos dijo suavemente – salió del cuarto ahora solo necesitaba hablar con alguien más.

Nao se paso el resto del día meditando toda esa situación, ¿Qué debía hacer?, sin duda alguna tenía miedo, Shizuru en verdad era la única persona a la que verdaderamente temía, pero también estaba el hecho de que no deseaba que Naomi sufriera por culpa de ella.

- ¿Cómo puedes ser infeliz Fujino, teniendo a una chica tan linda como Naomi a tu lado? – dijo quedamente mientras se recostaba de lleno en su cama.

Naomi contemplaba el atardecer a través de la ventana de la oficina de Shizuru, su rostro se mostraba calmado, sin embargo se notaba profunda en sus pensamientos.

- Casi he terminado ¿quieres adelantarte? – pregunto Shizuru sin mirarla.
- No, puedo esperarte, además es agradable estar aquí – dijo sin volverse a mirarla – Shizuru solo le miro de reojo, el suave viento elevaba en suave movimiento su cabellera, regreso su mirada al monitor de su lap top y se centro de nuevo en el par de informes que tenía que llenar.

Naomi permaneció en silencio, se volvió lentamente para mirar a Shizuru, le observo atentamente, cada gesto de su rostro, cada leve movimiento de su cuerpo, la estaba en verdad observando, admirando, llenándose de su belleza, camino despacio hacia ella se saco la parte superior de su uniforme y la tiró al suelo, el ruido de la blusa al caer hizo a Shizuru volverse a mirarla, sus ojos se posaron sobre su torso desnudo, pero no mostro ningún tipo de emoción en su rostro, los ojos de Naomi se achicaron momentáneamente pues ello no paso desapercibido para ella.

- Sería divertido hacerlo aquí mismo Shizuru – dijo por vez primera sin usar el sama.
- Vístete – le dijo regresando la vista al monitor – alguien podría venir y no sabría que contestar si te vieran así.
- Que soy tu novia –dijo de golpe - solo eso.
- Naomi – dijo Shizuru cerrando la lap top – esto no es un juego, vístete y vayámonos ya eh terminado.
- No quiero – dijo con enfado, no lo deseaba pero las lagrimas se asomaron en sus ojos.
- Naomi – Shizuru estaba desconcertada de su actitud, era tan raro que ella se comportara de esa forma.
- Soy tu novia ¿no es así? – apretó los puños con fuerza durante un momento y le miro directo a los ojos, la fuerza de su mirada se hizo nada al toparse con ese hielo sangre de sus ojos; sin desearlo las lagrimas escaparon de sus ojos, se llevo las manos al rostro, Shizuru elevo el rostro un momento al techo apretó los ojos con fuerza dejo su lap top sobre otra de las mesas y se dirigió a la puerta, al escuchar sus pasos Naomi imagino que se estaría yendo pero ni aún así se atrevía a mirarla, no se resignaba a abrir los ojos y ver que se había ido dejándola sola. Escucho el sonido de la puerta cerrarse, fue entonces cuando separo sus manos de su rostro que miraba el piso, sus manos formaron puños, el ruido de unos pasos hizo que levantará rápidamente la mirada, Shizuru caminaba a ella mientras se retiraba poco a poco la ropa, su rostro serio, sus ojos inexpresivos, la tomo de los hombros cerró los ojos y la beso, la llevo lentamente hacia su escritorio y en un rápido movimiento la tumbo de espaldas sobre el mismo, se recostó sobre ella y comenzó a besarle el cuerpo…

Lejos de ahí caminaba Natsuki con paso firme y decidido, le dolía la cabeza un poco pero poco le importo, a lo lejos vio lo que estaba buscando, apresuro el paso.

- Hola – dijo al llegar, mirándole seriamente.
- Kuga-san – le miró sin poderlo creer.

****

Mai le observo desprenderse lentamente de su ropa, la piel que quedaba al desnudo brillaba a la luz del atardecer que poco a poco se iba haciendo cada vez más exangüe, en su pequeño cuerpo mostraba algunas cicatrices que el duro entrenamiento le había dejado.

- Debió ser muy duro – dijo al tiempo que le acariciaba una cicatriz que mostraba en el hombro, Mikoto solo asentó, las manos de Mai viajaron por los hombros y los brazos de la chica.
- Aahh!! Mai – la chica entrecerró los ojos y le ofreció su boca – Mai le acaricio los labios con sus dedos y acerco lentamente su boca a la de ella, le beso lentamente, Mikoto le hecho los brazos al cuello para profundizar el beso, se sentía muy cálido el interior de la boca de la chica que poco a poco se estaba desarrollando en una hermosa joven, Mai separo lentamente su boca llevándose un filo hilo de saliva con ella, el rostro de Mikoto estaba sonrojado, sus ojos temblaban con una emoción extraída de lo más profundo de su ser…

Shizuru imprimía un beso tras otro sobre la piel de la chica que yacía bajo de ella, le tenía sujeta las manos sobre su cabeza con una de sus manos mientras con la otra recorría parsimoniosamente su cuerpo, sus ojos cerrados en todo momento le impedían ver el rostro de tristeza que se reflejaba en el rostro de la chica que sucumbía ante cada caricia que en esta ocasión, le parecía una herida a daga limpia sobre su alma, sí, eso era… Shizuru le estaba marcando el cuerpo con sus caricias como si la estuviera hiriendo una y mil veces cada caricia era un dulce tormento que terminaba por herirla un poco cada vez más… una sutil amante que podía expandir sobre su cuerpo, hermoso campo de batalla mil y una victorias, con tan solo posar sus manos sobre ella… estaba siendo destrozada por cada beso, por cada caricia, y era tan agradable dejarse matar de esa forma, sí, pensó, si tan solo me hicieras morir en la cima del placer y me miraras con todo el amor del mundo, como aquella vez, entonces sería inmensamente feliz – pensó la chica, cuyo líquido envolvió los dedos de Shizuru – le soltó de las manos y se dio paso a su entrepierna, hundiendo su boca en aquel elixir, claro como el agua… - “mírame Shizuru, mírame como entonces me mirabas, sonríeme como entonces me sonreías" - sus lagrimas se hicieron cada vez más intensas… al sentirse en los brazos de una completa desconocida tal era su dolor que comenzó a llorar sin restricción, sus manos al rostro cubriendo su dolor y Shizuru quedo estática observándole llorar….

Un beso seguido de otro, su piel rozando la suya, su violácea mirada posada en ese par de soles que le miraban cálidamente, una sonrisa floreciendo en sus labios y el corazón palpitando en una dulce emoción, su lengua probando cada parte de ese pequeño cuerpo que tantas veces le salvo la vida.

- Mikoto – susurro en su oído – Te Amo – se aferro a su cuerpo sintiendo el pleno de su piel húmeda contra la suya misma.
- Mai – dijo quedamente – Mai es mía – se aferro al cuerpo de la chica.
- Soy tuya – afirmo mirándola de lleno a los ojos – soy – entre cerró los ojos – toda… tuya – fusiono su boca con la de ella en un profundo beso que sello una promesa dicha sin palabras y que sería eterna.

Una entrega por amor, una dulce muestra de fervor y el sonido de sus respiraciones agitadas por el inmenso placer de ser una de la otra, una culminación venida en una intensa culminación, donde el cielo quedaba solo a milímetros de las puntas de sus dedos.

La abrazo a su pecho, la abrazo aún cuando ella se resistía, aún cuando aumentaba su llanto, aún cuando golpeaba su pecho, aún cuando un reclamo nacía del fondo de su corazón y escapaba por sus labios.

- ¡Dónde estas?... ¡dónde estas?... ¡lo prometiste!... ¡lo prometiste!..

No dolían los golpes, no dolía el hundimiento de sus uñas en su carne, lo único que dolía eran esas palabras, esas palabras que traspasaban su alma clavándose en lo más profundo de su ser… esos ojos carmín se llenaron de lagrimas, de amargas lagrimas que escaparon de sus ojos, mientras se aferraba al cuerpo de la chica que tenía entre sus brazos.

- “perdóname, perdóname, perdóname” – pensaba una y otra vez – aunque esas palabras se negaban a salir de su garganta pues era tal el dolor que un nudo intenso se lo impedía.

Y así el amor y la ilusión esa noche hicieron su aparición contrastando con el dolor y el arrepentimiento de una ilusión proveniente de una promesa venida del viento lejano de las tierras del pasado…

Y... ella... ella miraba al cielo… ella miraba el cielo estrellado a través de la ventana de su habitación y por un segundo sintió algo en sus labios, un recuerdo de un toque dulce y sincero, poso sus dedos en su boca, sus ojos se achicaron, se llevo la mano al pecho y un nombre estuvo a punto de emanar de sus labios… sin embargo se contuvo… sin embargo se negó a pronunciarlo… simplemente siguió observando el obscuro firmamento nocturno de esa noche plenilunada.

24 HORAS ANTES …

---
CONTINUARA!!!!

viernes, 29 de junio de 2007

viernes, 29 de junio de 2007

ENTRE CELOS TE VEAS PART. 17

Autora: Sheila_05

La lluvia... el llanto del cielo...el dolor anegado en el pecho... la profunda soledad de un vacío que quema como el fuego y que hace trizas la razón... ahí de pie delante de esa ventana Shizuru miraba el vacío que conducía al hecho de simplemente dejarse caer...Sí...si simplemente relajara su cuerpo este caería y golpearía contra el suelo, sería una muerte segura, se acabaría el dolor... se terminaría su sufrimiento... ¡que pensamiento más innoble!... ¡que cobardía más vergonzosa!... una ráfaga de viento agito vigorosamente su cabellera mientras la lluvia golpeaba su rostro como si le abofeteara ante tal razonamiento.

- Natsuki – susurro suavemente mientas las lagrimas bañaban sus mejillas confundiéndose con las gotas de lluvia, a su mente volvieron esos mágicos momentos, todos ellos, cuando Natsuki venía a ella en busca de información, cuando se quedaba con ella hasta tarde tan solo mirando por la ventana tratando de hallar la respuesta a alguna interrogante mientras se desarrollaba el carnaval de las Himes. Sus paseos nocturnos por las jardineras de la escuela, sus explosivas clases en la biblioteca cuando Natsuki llegaba al punto de arrojar a un lado los libros cuando no entendía una sola palabra; esos días en que de tanto mirar la luna Natsuki se iba quedando dormida y se recargaba de forma inconsciente sobre su hombro; las imágenes de cada expresión del rostro de Natsuki venían a su mente una y otra y otra vez sucediéndose como una cascada de interminables recuerdos todos ellos tan valiosos, todos ellos tan únicos, todos ellos completamente y totalmente importantes más incluso que su vida misma – a medida que recordaba cada acontecimiento de su vida al lado de Natsuki su rostro se fue tornando de la tristeza a un gesto de coraje que le hizo apretar con fuerza sus mandíbulas, su ceño se frunció completamente y en sus ojos pudo verse claramente una profunda decisión, salió corriendo de ese lugar, con tal empeño que tal perecía que perseguía algo... ó... a alguien...un mal presentimiento le agobiaba el corazón, llenándola de una terrible angustia que no podía entender.

Un chico entro a la sala del consejo estudiantil al ver que estaba vacío se acerco al escritorio de Shizuru a dejar unos papeles; el teléfono timbro un par de veces y el chico contesto.

- Diga...sí, es la sala del consejo estudiantil...¡¡¿¿Cómo??!!

Shizuru salió del edificio se detuvo a la mitad del camino mirando hacia todas direcciones ¿a dónde? ¿a dónde podría haber ido Natsuki?...la lluvia caía imparable, necesitaba verla, necesitaba confesarle sus verdaderos motivos para haberse alejado de ella, necesitaba caer a sus pies y rogarle perdón, en verdad lo necesitaba, quería que supiera que ella era la única mujer en su vida y en su corazón... quería que supiera que por ella haría lo que fuera, ¡haría lo que fuera necesario para demostrarle su amor!, incluso... incluso traicionarse así misma y a sus principios, ¿por qué? ¿a caso no lo había hecho ya una vez por ella?, ¿a caso no había dejado sus responsabilidades por protegerla?... ¿a caso no había renunciado a todo por estar con ella?... Entonces si lo había hecho ya una vez... si se lo había probado una vez... ¿qué la detenía en esta ocasión?... un solo nombre... una sola persona... un suceso pasado... un amor que en aquel tiempo fue real...ella... Naomi... esa chica era la razón por la cual se detenía... y sin embargo, en ese momento... en ese instante... poco le importo, solo deseaba encontrarla tomarla de la mano y huir juntas, ¡llevársela lejos!, ¡lejos de todo!, ¡lejos de el pasado!, ¡del presente!, ¡incluso del futuro!, tomarla de la mano y tan solo vivir un día tras otro, un minuto seguido del siguiente, tan solo eso...

- Natsuki – susurro levantando la vista al cielo, el rostro bañado en llanto, el alma hecha pedazos respirando agónicamente, cayendo dentro del tumultuoso remolino de las emociones encontradas, desviviéndose de la ilusión, la realidad, la fantasía y la responsabilidad, de momento todo era confuso vertido dentro de una niebla que enturbiaba todos sus sentidos, solo había algo claro dentro de su mente y ese era el amor que sentía por Natsuki. Caminó hacia los dormitorios esperando hallarla ahí, sin embargo se detuvo al escuchar su nombre a voz encuello.
- ¡¡Fujino-san!! ¡¡Fujino-san!! – grito un chico levantando la mano, Shizuru volvió el rostro reconociendo al chico de inmediato.
- Tado-san ¿qué sucede? – pregunto al ver al chico con el rostro pálido.
- Fuji..no- san – respondió entrecortadamente – esto.. – se llevó las manos a las piernas mientras trataba de recuperar el aliento – es... es...
- ¿Qué pasa Tado-san? – le apremió Shizuru presintiendo algo terrible.
- Es... es – levanto la mirada – Kuga-san algo terrible ocurrió llamaron del hospital... y...
- Natsuki – El rostro de Shizuru se lleno de una terrible angustia sin seguir escuchando al chico echo a correr en dirección a la salida, tenía que llegar lo más pronto posible.
- ¡¡Fujino –san!! –grito el chico, sin embargo Shizuru no le escucho.

Mai caminaba rumbo a su salón se detuvo de momento y se recargo frente a la ventana, la lluvia seguía imparable a lo lejos distinguió a Mikoto que venía rumbo a los salones.

- Ah, Mikoto – susurró suavemente – quiero… Mikoto… quiero….¿eh? – vio a alguien con un paraguas que se acercaba a la chica.
- ¿Yuuichi-kun? – pregunto Mikoto
- Aah! Hola Mikoto-chan humm bueno yo… podría platicar un rato contigo – por contestación Mikoto solo asentó con la cabeza. El chico se puso a su lado y le cubrió de la lluvia.
- Miko..to – susurro Mai, sin saber realmente el porque corrió rumbo a la salida esperando poder alcanzarlos.

La directora estaba ya en el hospital fue la primera persona a la cual se le informo sobre el incidente de Natsuki, platicaba con el doctor quien miraba a través de la ventanilla de la puerta a la chica quien tenía la cabeza vendada al igual que sus brazos los cuales descansaban a un costado de la cama sobre la blanca sábana que le cubría hasta el pecho.

- ¿Es muy grave? –pregunto la directora con preocupación.
- Afortunadamente no hay nada roto, sin embargo... – el doctor hizo una pausa al tiempo que se llevaba la mano a la barbilla – tiene una fuerte contusión que abarca parte del parietal y el occipital; aunque mal colocado fue afortunada al llevar puesto el casco... sin embargo... – suspiró – lo más importante será que recobre el conocimiento en las próximas 48 horas porque de no ser así... ella... podría.
- ¿Có...mo? – pregunto Shizuru con un hilo de voz.
- Fujino-san – la directora giro su vista posándola en el pálido rostro de la chica - ¿por qué estas empapada? ¿no tomaste el transporte que envíe?... – Shizuru no escuchaba palabra alguna, su cerebro se lleno tan solo con las últimas palabras dichas por el doctor
- ¿Qué... qué puede hacerse? Apremió Shizuru temblando levemente, sus ojos anegados en llanto, se acerco a la ventanilla con paso vacilante y al ver a Natsuki sus ojos dejaron caer las lagrimas, se llevo la mano al pecho mientras le observaba impotente con un dejo de tristeza y amargura en el rostro.
- De momento – contestó el doctor suspirando – tan solo queda esperar – volvió lentamente el rostro depositándolo en los aparatos que estaban conectados al cuerpo de Natsuki – después de este tipo de accidentes y por presentar el tipo de contusión que se observa no es raro que se pueda presentar un paro cardio-respiratorio es por ello que tiene puesta la mascarilla que le suministra el oxigeno y la hemos conectado a el electrocardiograma; ese pequeño aparato que ven ustedes en su dedo índice nos indicará por medio de un pitido algún movimiento reflejo ó bien su regreso de la inconciencia.
- Así que todo dependerá de su regreso del mundo de los sueños – susurro la directora.
- Así es las siguientes 48horas serán decisivas –afirmo el doctor mientras se volvía para ver a la directora.
- “Natsuki... Natsuki... fue mi culpa... todo esto es por mi culpa” –pensó Shizuru al tiempo que apretaba fuertemente sus manos.
- Por lo pronto – dijo el doctor – no hay nada que puedan hacer nosotros les llamaremos si hay algún cambio.
- No – acotó Shizuru – yo me quedaré con ella hasta que despierte.
- Fujino-san – la directora le miró sorprendida –sé que deseas estar a su lado, sin embargo mírate estas por completo empapada, no puedes cuidar de ella si primero no cuidas de ti misma.
- Estoy bien – dijo suavemente – esto no es nada para mi.
- Jovencita – le miró el doctor – si deseas cuidar de tu amiga no me opondré a ello, me imagino que han de ser muy unidas así que solo te pondré por regla que regreses con ropa seca, no puedo permitir que estés a su lado con la ropa escurriéndote de agua – el doctor le miro de pies a cabeza mientras se acomodaba los lentes – así que por favor regresa un poco más tarde y come bien para que tengas energía y puedas realmente cuidar de ella.
- Yo... – dijo Shizuru sin dejar de mirar a Natsuki.
- Vamos Fujino-san yo misma te traeré de vuelta – dijo la directora.

Shizuru medito unos momentos antes de contestar, no quería alejarse de Natsuki sin embargo la realidad era que estaba mojada hasta la medula de los huesos y en esas condiciones nunca le permitirían estar a su lado.

- Volveré tan pronto como me sea posible Natsuki y... te prometo que ya nada me alejará de tu lado.
- ¿Vamos Fujino-san? – la directora le miró.
- Sí – respondió secamente mirando una última vez a Natsuki.

*****

- “¿Por qué?” – se pregunto Mai – “¿por qué me siento de esta forma?, ¿aún amo a Tate? ¿es eso?” – la lluvia le estaba empapando pero poco le importo – “¿qué es?... ¿qué es?” – se detuvo un momento tratando de adivinar que camino habrían tomado al ver una bifurcación - ¿Por dónde debo seguir? – dijo susurrante.
- ¿Sabes Mikoto-chan? - dijo Tate mirando de reojo a la chica - has crecido bastante, como te veo seguido no lo había notado.
- Aaahh –dijo Mikoto con tono cansado.
- Mikoto-chan – Tate se detuvo un momento y la chica se volvió para mirarlo.
- ¿Yuuichi-kun? – preguntó Mikoto mirándole extrañada.
- ¿Sabes Mikoto? Desde que todo volvió a la normalidad y yo volví al club me siento más tranquilo y relajado... pero... también me di cuenta de algo que jamás hubiera creído que fuera posible y ese algo es que extraño a Shijo, desde que sus padres y ella se trasladaron de cuidad no ha habido día que no piense en ella.
- Yuuichi-kun – dijo suavemente Mikoto.
- ¿Te molesta que este enamorado de Shiho? Mikoto-chan – el chico le miró directo a los ojos, Mikoto le miró con un gesto de extrañeza y solo negó con la cabeza.
- Aaaah – dijo el chico sonriendo suavemente – imaginaba que pondrías una expresión como esa Mikoto-chan – dijo Tate levantando la vista al cielo – pedí mi traslado a la escuela de Shiho, como soy el segundo mejor del club me han aceptado y de hecho participaré en las competencias que se aproximan pero ya será lejos de aquí... creo que –se volvió a mirar a Mikoto – tu estas enamorada de Tokiha-san ¿no es así Mikoto-chan?
- ¡Eeeehh? –la afirmación le tomo por sorpresa haciendo que su rostro se enrojeciera al instante.
- Así que no me equivoco – dijo Tate un tanto cuanto divertido – hummmmm-suspiró – creo que ahora lo único que resta es que se lo digas a Tokiha-san, es increíble que haya cosas tan obvias que pase de largo, bueno quizás es que mira demasiado fuera de su entorno pero no es capaz de hacerlo dentro del mismo.
- Yuuichi-kun, pero... pero... – dijo Mikoto apretando los puños – Mai... Mai esta enamorada de ti – las lagrimas escurrieron por sus mejillas.
- Claro que no – le refuto el chico – estoy seguro de que no es así, ¿por qué no se lo preguntas tu misma Mikoto-chan? – se acerco a ella y le dio un abrazo – no llores Mikoto-chan todo va a estar bien, solo no tengas miedo de expresar tus sentimientos – Mikoto le abrazo y le deposito un beso en la mejilla en verdad era una escena bastante inocente sin embargo desde la posición en la que se encontraba Mai más bien parecía una hermosa escena romántica propia de un chico y una chica de Instituto.
- Mi...ko...to – susurró Mai, sintiéndose extrañamente vencida, sus lagrimas se hicieron presentes mientras trataba de esbozar una cálida sonrisa que simplemente se negaba a aparecer – es...toy... fe...liz... por ti... Mikoto – dio media vuelta y se alejo a paso lento, por alguna extraña razón sentía como si llevará plomo sujeto a sus pies.

******

En el auto Shizuru miraba a través de la ventanilla de su lado, en verdad estaba ida completamente de este mundo, no era capaz de pensar en otra cosa que no fuera Natsuki.

- Fujino-san, entiendo como debes sentirte.
- Ella es todo lo que me importa...es... mi mundo –respondió Shizuru.
- Lo sé... pero... Fujino-san – la directora medito sobre el asunto por un momento tras unos instantes volvió a hablar – en cuanto hayas comido y cambiado de ropa volveré a dejarte al hospital ¿de acuerdo? – Shizuru solo asentó mientras seguía con la mirada lejos de ese lugar.

En la habitación de Nao, esta y Naomi platicaban amenamente sobre sus días de infancia.

- Fue muy divertido – dijo Nao sonriendo – mamá fue la primera que me encontró sin embargo no dijo nada, papá pensó que en verdad había salido de la casa. Cuando salí de mi escondite papá se quedo sorprendido de que pudiera haberme escondido en ese pequeño espacio, ja,ja,ja,ja,ja – soltó a reír – siempre dijo que era muy flexible pero que no imaginaba que lo fuera tanto.
- Ja,ja,ja,ja Nao-chan, eres muy graciosa – Naomi sonrió sincera.
- No, eso no es verdad – dijo con el rostro levemente sonrojado.
- Lo eres y además muy afortunada –afirmo la chica – yo nunca pude jugar con mis padres así, mi vida estuvo apegada a una cama, hospitales, medicamentos ... – su voz se apagó – e indecisiones sobre si operarme o no.
- Naomi-chan – Nao le tomo de las manos - pero – sonrió –debe de haber algo que atesores de tu niñez ¿no es así? – Naomi se quedo en silencio un momento mientras recordaba.



- Hola – escucho una voz que le hizo levantar la vista.
- Hola – respondió – perdiéndose en la dulzura que mostraban esos ojos carmesíes.
- Me llamo Fujino Shizuru – le extendió la mano
- Tsu... Tsukira Naomi –le respondió al tiempo que tomaba esa cálida mano entre la suya.
- Es un placer – sonrió la pequeña Shizuru sonriéndole sincera, Naomi se ruborizo al darse cuenta de lo bonita que era esa chica.
- También para mi –sonrió tímidamente.
- Eres muy bonita Naomi-chan
- ¡Eeehh?? – Naomi se sorprendió ante su comentario.
- ¿Quieres jugar con nosotros?- pregunto Shizuru.
- No puedo – dijo al tiempo que desviaba la mirada plagada de un infinito dolor.
- Entonces yo jugaré contigo –le sonrió mientras le guiñaba.>
- ¿Naomi-chan?-la voz de Nao la trajo de sus recuerdos.
- Aaahh, perdón, perdón, es solo que estaba recordando algo.
- ¿Puedo saber que es? – pregunto Nao creyendo saber de lo que se trataba al ver el sonrojo que sutilmente se mostró en las blancas mejillas de la chica.
- No...bueno... sí... aunque...
- Esta bien – dijo Nao tratando de aparentar no darle importancia – no es necesario que me lo digas – se levanto – prepararé algo de té – al darse la vuelta se sintió completamente deprimida, porque se dio cuenta de que tal vez nunca podría poseer su corazón.

En la habitación Mai estaba en el baño, su cuerpo fue desentumiéndose poco a poco dentro del agua caliente, su cabeza echada hacia atrás mirando el techo su rostro mostraba una infinita tristeza, se llevo las manos al rostro y lloro dejando escapar todos esos sentimientos que le inundaban el pecho. Mikoto entro y dejo sus cosas aun lado de la puerta se quito los zapatos y los calcetines, escucho entonces un ligero gimoteo, levanto la vista preguntándose de donde podía proceder y lo escucho una vez más, dio unos cuantos pasos más y fue claro para ella de donde provenía ese sonido, abrió la puerta del baño.

- ¿Mai? – pregunto sorprendida Mikoto al ver a la chica con el rostro entre sus manos llorando amargamente.
- Miko...to – Mai levanto la vista posándola en esos brillantes ojos color de sol; le observo detenidamente por un momento, sin entender del todo el porque, se levantó, el agua escurrió por todo su cuerpo, salió de la bañera y envolvió su cuerpo en la blanca toalla, se acerco con paso firme hasta Mikoto deteniéndose a un lado de ella – báñate – le imperó – te hará daño sino lo haces.
- Mai – susurro Mikoto mientras la chica de violáceos ojos daba un paso al frente, sin embargo se sorprendió al sentir la fría mano de Mikoto sujetarla con firmeza del brazo.

*******

- “¿Por qué Natsuki?” – se pregunto Shizuru mientras el agua caliente caía sobre su frío cuerpo – “por favor, por favor, ¡Por favor no vayas a morir!, quédate conmigo a mi lado para siempre” – sus lagrimas resbalaron por sus mejillas – “ya no me importa nada, en verdad nada, Te Amo Natsuki, Te Amo, siempre lo eh hecho, siempre, Dios… por favor, has lo que quieras conmigo pero por favor, por favor, salva a Natsuki por favor”

En la cocina la directora preparaba un par de emparedados sabía bien que Shizuru se negaría a perder más tiempo así que lo más probable era que deseara regresar al hospital tan pronto como saliera del cuarto de baño; si sus pensamientos eran los correctos entonces hacía bien en prepararlos ya los comería en el camino. Shizuru no tardo ni cinco minutos en salir, se vistió tan rápido como pudo y seco a medias su cabello pues en verdad deseaba regresar lo antes posible al lado de la chica que realmente amaba.

- ¿Estas lista Fujino-san? – pregunto la directora mientras tomaba los empardados y se encaminaba a la puerta.
- Sí – respondió Shizuru con el rostro bastante serio.
- Ten – le extendió la pequeña bolsa de plástico y Shizuru la tomo – te los comerás de ida ¿de acuerdo? – Shizuru solo asentó mientras ambas salían.

Mai giro lentamente el rostro Mikoto tenía la mirada fija al suelo, por un momento se pregunto que debía decir, la había visto con Tate y por lo que pudo apreciar el chico no parecía en nada molestarle la chica, así que ella quedaba excluida, ya no era la persona más importante para Mikoto, ahora Tate ocupaba ese sitio.

- ¿Mikoto? – preguntó Mai al sentir temblar a la chica.
- ¿Por qué? – susurró Mikoto - ¿por qué?...
- Miko…to – Mai no entendía que era lo que sucedía con la chica de ojos color de sol.
- Mai… - Mikoto le soltó – yo… yo… Te Amo – Mai quedo helada al escuchar esas palabras, no sabía que pensar o que decir, simplemente se le quedo mirando sin decir una sola palabra, mientras Mikoto levantaba lentamente su rostro para verla.

El camino de regreso al hospital fue tranquilo, Shizuru mal de buena gana se comió los emparedados y deseaba con fuerza ya estar al lado de Natsuki, el celular de la directora se escucho y su dueña lo contesto, tras breves instantes aceleró notablemente la velocidad y Shizuru se volvió a mirarla sin embargo se quedo sin palabras al sentir que algo en verdad muy grave estaba sucediendo. Al llegar bajaron rápidamente del vehículo, Shizuru corrió en dirección a la habitación de Natsuki al llegar sintió que el mundo se abría bajo sus pies.

- ¡Rapido! Despejen, ¡ahora! – ordeno el doctor mientras una sacudida eléctrica hizo que el cuerpo de Natsuki se agitara con fuerza.
- ¡No hay respuesta! – grito una enfermera viendo una línea recta cruzar el monitor del electrocardiograma.
- ¡Una vez más! – grito el doctor - ¡despejen!...¡¡Ahora!! – una nueva sacudida eléctrica hizo una vez más que el cuerpo de Natsuki se agitara una vez más.
- ¡Aún no hay respuesta! – grito de nueva cuenta la enfermera.
- Es la tercera vez – dijo otra mirando al doctor – las lagrimas de Shizuru corrían por sus mejillas, por un momento sintió que nada de eso era real, que no era otra cosa sino una mala jugada de la vida, una broma macabra que terminaría con una risa malvada indicando que todo era solo una pesada y terrible broma… empero… en verdad estaba sucediendo frente a sus ojos… Natsuki, estaba yéndose de su vida… y quizás… esta vez… para siempre.
- No… Natsu…ki ¡¡Nooooooooo!! – grito Shizuru con fuerza al tiempo que entraba al cuarto.

CONTINUARA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!