La mayoría de estos personajes no me pertenecen, son
propiedad absoluta de Sunrise… u.u
Nota: Este capítulo se encuentra dividido en tiempo. La parte de Shizuru es lo
que paso luego de lo del hospital, la parte de Natsuki es una semana después, y
el final, donde aparece nuevamente Shizuru, la ultima parte, ya es el
presente...
PLAN DE CONQUISTA… ¿Y DESPUÉS?
Cap.14. “La Verdad… ¿Y
Después?”.
Autora:
Akary Kinomoto.
– Ya pronto poseeremos el imperio Wong –decía emocionado su
padre dentro del carro. Ella observaba la calle. Jiro sacó su celular– señor
Wong, todo estará listo en una semana –comentó más tranquilo mientras hablaba
por teléfono. Mientras Jiro hablaba, ella se mantenía impávida, observando. Sentía
su celular vibrar, la estaban llamando. La estaba buscando. Cerró sus ojos en
un intento de calmar la sensación de ansiedad por querer contestar. Se hubiese
mantenido de ese modo si no fuera por el motor de una moto que la sacó de su
estado.
– Natsuki –susurró viendo el vehículo que se encontraba en
su ventana– Pero ¿cómo…? –pensó, pues
nadie más que su familia conocía ese camino. El conductor le hizo una seña, que
ella logro traducir a “ponte segura”, luego de eso, aumentó la velocidad para
colocarse al frente del carro en el que iba y se adelantó un poco más, aprovechando
la ventaja para dar la vuelta y hacerle frente al automóvil donde iba.
– ¿Qué demonios? –preguntó el conductor en lo que pateaba el
freno, y se detenía a unos centímetros del motociclista. Fue entonces que ella
observó hacia atrás y se encontró con otros dos carros negros y polarizados que
se habían detenido al igual que ellos. El motociclista sacó un arma y la apuntó
directo al conductor. Dos hombres se bajaron de cada carro y se aproximaron
hacia donde se encontraban, uno de ellos les pidió que todos se bajaran del
carro, todos, menos ella. En cuanto su padre y el conductor se bajaron, tres
hombres se montaron en el carro. Uno en el asiento de conductor, otro en el de
pasajero, y el último, justo a su par. El motociclista se retiró del camino y
el auto se puso en marcha. Ella se mantenía sujetando fuertemente el cinturón,
y pensando a toda prisa en una forma de escapar. En eso se encontraba, hasta
que una voz hizo que se relajara.
– Hola, hija –dijo la persona que se encontraba a su lado,
al observarlo notó que se quitaba la peluca y surgía una melena castaña
conocida.
– ¿Akemi? –preguntó para terminar de cerciorarse.
– Me has tenido bastante preocupada –confesó con una
sonrisa.
– ¿Yo? ¿Por qué? –preguntó al fin relajándose.
– Bueno, por un momento creí que no lograría llegar a tiempo
para ayudarte.
– Lo has hecho –dijo suspirando.
– Si, pero esto aun no se ha acabado –murmuró atrayendo la
atención de la castaña menor.
– ¿De qué hablas? Detuviste a pa… Jiro –corrigió, al sentir
que el término de “padre” o “papá” no le quedaba a ese hombre.


